Un Amor Inolvidable.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Jue Oct 20, 2011 8:38 pm

wiuuuuuuuu ya quiero que sea mañana Very Happy

aBii
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Oct 20, 2011 8:41 pm

Sii ya no le quedan muuchos capiis a la nove D:

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Jue Oct 20, 2011 8:42 pm

aww D: no es posibleee
tan pronto? aah
pero esta buenisimaaaa!!

bueno esperare a que sea mañana Very Happy

aBii
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Vie Oct 21, 2011 9:16 am

Lo Prometiiido es deuuda Very Happy



Capítulo 10



_____ se quedó momentáneamente helada en sus brazos antes de suspirar con resignación. Que Nicholas declarara la naturaleza transitoria de su relación no debería ni sorprenderla ni angustiarla, pues la había conocido desde el principio. Pero era difícil resig-narse después de lo que habían compartido. Para _____ había sido una experiencia casi sobrenatural, tan maravillosa que había empezado a albergar otra vez estúpidas esperanzas. ¡Era una romántica incorregible!
¿Es un suspiro de satisfacción, de cansancio o de alguna otra cosa? -le preguntó Nicholas.
_____ sonrió suavemente y le apartó un mechón de pelo de la frente.
-¿Tú que crees?
-No lo sé. Por eso te lo he preguntado.
_____ se sentía ligeramente nerviosa ante aquella pregunta. Sabía que se arriesgaría a tener una discusión con él si le explicaba cuánto lo amaba y cuánto deseaba ser parte de su vida. Si todo lo que iba a poder compartir con Nicholas era aquel día, no podía decir o hacer nada que pudiera estropear aquel tiempo tan precioso.
-Supongo que es una mezcla de las tres cosas --le dijo-. Estoy muy cansada y muy satisfecha, pero también un poco desilusionada.
-¿Desilusionada?
-Si. A mí también me gustaría quedarme haciendo el amor contigo eternamente, pero si tienes que volver mañana a Melbourne, no hay nada que hacer. De todas formas, todavía nos queda el resto del día, ¿verdad? ¡Cielos, Nicholas! Si hubiera sabido que el sexo era algo tan maravilloso, no habría esperado tanto tiempo. Aunque quizá haya sido el hombre con el que lo he hecho el que ha conseguido que fuera tan maravilloso. ¿Sabes que eres un amante increíble?
Nicholas la estaba mirando con el ceño fruncido y la joven se preguntó si habría dicho algo incorrecto, Nicholas musitó algo, se levantó bruscamente y se metió en el baño. La desolación se apoderó inmediatamente del vacío que al separarse de su lado dejó no sólo en el cuerpo, sino también en el alma de _____.
Era evidente que había dicho algo que lo había ofen¬dido, ¿pero qué?
Cuando Nicholas apareció desnudo en el marco de la puerta, _____ lo estaba esperando sentada en la cama.
-¿Qué he hecho? -le preguntó nada más verlo-. ¿Por qué estás enfadado conmigo?
-Me alegro de que me lo preguntes - gruñó Nicholas, se acercó a la cama y la levantó sin ningún tipo de cere¬monia, de la misma forma que podría haber levantado un saco de patatas-. Vamos a darnos un buen baño juntos, _____ Brown, y mientras, vamos a hablar de unas cuantas cosas.
-¿A hablar?
-Si, a hablar -repuso mientras la metía en el baño-. ¿Tú qué te creías? ¿Que íbamos a probar una nueva forma de hacer el amor? A lo mejor quieres añadir a tu lista de experiencias del día el hacerlo también en la ducha, o en el suelo, o contra el tocador, si lo prefieres. Los espejos pueden añadir una nueva dimensión al sexo. Ah, sí, se me olvidaba, todavía tenemos pendiente la expe¬riencia de la fruta de la pasión...
-¿Por qué...? -empezó a golpearle la espalda con los puños para que la soltara-. Tendrás que enterarte de que yo... -pero se interrumpió y soltó un chillido cuando Nicholas la metió de pronto en la bañera, que había llenado de agua y burbujas.
-¿De qué tengo que enterarme? -le preguntó de mal¬humor, mientras se metía en la bañera, a una distancia prudente de ella, y se cruzaba de brazos.
_____ lo miró enfadada.
-Eres un maldito hipócrita, Nicholas Jonas -le espetó _____ levantando la barbilla con indignación-. Has disfrutado libremente de todo lo que has querido durante toda tu vida y a mí se me ocurre disfrutar un solo día y me lo echas en cara.
-Es cierto. Porque tú no eres como yo. Tú eres mi dulce _____, y quiero que sigas siéndolo.
-¡Paparruchas!
-¿Paparruchas?
--Sí, paparruchas -repitió cruzándose de brazos-. No había oído tantas tonterías en toda mi vida. Has hecho todo lo posible para traerme aquí y hacerme perder la virginidad, Nicholas, y ahora, porque me ha gustado y quiero seguir disfrutando de lo que he descubierto, te pones todo estirado. ¿Qué pasa? ¿De pronto te pesa la conciencia? ¿O quizá temes volver a Melbourne y que otro hombre pueda beneficiarse de tu espléndida iniciación?
-¡No vas a acostarte con ningún otro hombre! ¡Jamás!
-¿De verdad? ¿Y se puede saber cómo vas a impedírmelo?
-¡Convirtiéndote en mi esposa!
_____ se quedó totalmente asombrada, tanto por lo inesperado de aquel anuncio como por el rechazo que le producía aquella idea.
-¿Y por qué piensas que voy a considerar siquiera la idea de casarme contigo?
-¡Porque todavía me amas!
Pero por supuesto, no mencionó su posible amor por ella, pensó _____ con amargura.
Seguramente porque no la amaba, le susurró aquella exasperante vocecilla interior. La única razón por la que quería casarse con ella era que quería tenerla en su cama. Exclusivamente.
_____ respondió a su arrogancia con una carcajada burlona.
-Debes de estar bromeando. Te repito lo que te dije anoche, Nicholas, ¿cómo voy a amar a un hombre al que ni siquiera conozco? Hace mucho tiempo estuve enamo¬rada de ti, y todavía sigue funcionando la química entre nosotros. Pero eso no es amor.
-¿Quién ha dicho que no es amor?
-Bueno, aunque realmente pudiera ser una forma de amor, cosa que yo cuestiono, no es un amor que perdure. Y desde luego, no es la mejor forma de amor para fundar un matrimonio.
-¿Esa es tu última respuesta?
¿Lo era? Sintió una oleada de pánico al darse cuenta de lo que estaba haciendo. El hombre al que amaba acababa de pedirle que se casara con él y ella lo había rechazado. Su indecisión se transformó en angustia. ¿Cómo iba a decidirse a pasar la vida con un hombre al que realmente no conocía?
Reuniendo todo el sentido común y el coraje de que fue capaz, contestó:
-Por ahora sí.
-¿Y en el futuro?
-Eso depende de ti, Nicholas. Puedes intentar ganarte mi amor y dejar que llegue a conocerte mejor. Estoy segura de que lo que siento por ti podría llegar a convertirse en amor si le diera una oportunidad.
-Ya veo -contestó Nicholas con expresión pensativa.
-¿Tú me amas? -le preguntó ella de pronto y contuvo la respiración, esperando la respuesta.
El semblante de Nicholas se endureció.
-No tengo la costumbre de decirle a una mujer que la amo cuando ella acaba de rechazarme.
-Pero yo no te he rechazado. Sólo te he dicho que procures ganarte mi amor si realmente me quieres. Tu problema Nicholas, es que quieres que todo te lo sirvan en bandeja de plata. Alguna vez tendrás que aprender que no todo se consigue tan fácilmente.
-Hoy me ha resultado muy fácil conseguir tenerte aquí.
-Lo mismo digo.
Se quedaron mirándose en silencio hasta que una son¬risa curvó los labios de Nicholas.
-¿Sabes? Te has convertido en un hueso algo difícil de roer.
-No, Nicholas, simplemente he crecido.
-Y de una forma que me encanta -repuso Nicholas fijando la mirada en sus senos, que no estaban del todo cubiertos por las burbujas.
_____ sintió con irritación que sus pezones se erguían. Al momento, Nicholas acortó la poca distancia que los separaba y le pasó la mano por el cuello para acercar sus bocas.
-¿Qué... qué crees que estás haciendo? -le preguntó con voz trémula.
-Lo que tú misma me has dicho. Tratar de conquistar tu amor.
-¿Y crees que esta es la forma más indicada?
-Demonios, _____, en una situación como ésta, un hombre tiene que utilizar los pocos talentos que tenga. Tú misma has dicho que era un amante increíble. Supon¬go que tengo que creerte, porque mi _____ nunca miente. Es la persona más sincera que conozco.
Continuó acariciándole el cuello y ejerciendo al mis¬mo tiempo una ligera presión para poder alcanzar su boca. Su intento terminó con un beso irritantemente efectivo. _____ echó la cabeza hacia atrás y Nicholas soltó una carcajada.
-Creo que hoy va a ser un día muy largo, porque estoy viendo que todavía me quedan muchas cosas por conseguir...


_____ permanecía tumbada en la cama, observando cómo subía y bajaba el pecho de Nicholas al ritmo de su respiración. Suspiró. La luz que se filtraba a través de las cortinas anunciaba que faltaba ya poco para el amanecer.
-Bueno, Nicholas -musitó para no despertarlo-. Has ganado. Ahora sé que no puedo correr el riesgo de que te vayas a Melbourne sin mí, no puedo arriesgarme tampoco a que no vuelvas a pedirme nunca más que me case contigo, no quiero arriesgarme a que esta sea la última vez que puedo estar así contigo.
Suspiró de nuevo y se tumbó de espaldas, pensando en el futuro que la esperaba si se casaba con el hombre que estaba a su lado. ¿Le sería fiel? ¿Sería un buen padre? ¿Sería capaz de compartir toda su vida con ella, como habían hecho sus propios padres?
Porque eso era exactamente lo que ella quería. No quería el típico matrimonio de la alta sociedad, donde las esposas terminaban convertidas en una especie de anfitrionas profesionales. Ella quería estar siempre al lado de sus hijos, quería que su marido durmiera todas las noches en casa y no tuviera que viajar constantemente por culpa de supuestos negocios.
_____ comprendió con tristeza que jamás podría tener todo aquello que deseaba si llegaba a convertirse en la señora Jonas. El matrimonio que Nicholas le estaba ofreciendo sería probablemente un infierno. Pero ella misma se condenarla a un infierno mucho peor si decidía no ser su esposa.
Cerró los ojos y se imaginó un futuro en el que jamás podría sentir sus brazos a su alrededor, en el que no podría recibir sus besos, en el que no oiría las dulces palabras que aquel día le había susurrado Nicholas al oído... en el que sus cuerpos no volverían a fundirse.
-Eres tan maravilloso... te adoro... Siempre te he adorado, siempre te he deseado... Estoy loca por ti...
Indudablemente, Nicholas había hecho aflorar aquellos sentimientos cada vez que habían hecho el amor durante aquel largo día... No había puesto límite a sus juegos y caricias para asegurarse de que ella estaba tan excitada como él y estaría de acuerdo en cualquiera de sus propuestas. Cuando se habían terminado los preservativos, no había dejado de hacer el amor con ella, simplemente había renunciado a buscar su propia satisfacción. Parecía encontrar el mismo placer en verla llegar al clímax. Pero _____ se temía que toda aquella dedicación era su modo de intentar someterla a su voluntad, su forma de seducirla.
Y desde luego, había tenido éxito, admitió con un sentimiento agridulce. Estando en la bañera, _____ le había dicho que algunas cosas no se conseguían fácil¬mente. Se reía de sí misma al pensarlo; por supuesto, en aquel momento no había pensado en su propia debilidad.
El sonido del teléfono la sobresaltó. ¿Quién podría ser? La única persona que sabía donde estaba era Vanessa. _____ había llamado a su compañera de piso para decirle dónde estaba y advertirle que iba a pasar la noche allí. Vanessa no habla parecido muy sorprendida y, para alivio de _____, estaba a punto de salir de casa y no tenía mucho tiempo para preguntas.
-Contesta tú -balbuceó Nicholas-. Quizá esté ardiendo el hotel.
-¿Sí? -preguntó _____ intrigada en cuanto descolgó el teléfono.
-¿Eres tú, _____? ¡Kevin! _____ cubrió el teléfono con la mano y gimió.
-¿Quién es? -le preguntó inmediatamente Nicholas, incorporándose sobre un codo.
-Kevin -fue lo único que pudo decir, pero el juramento que soltó Nicholas a continuación lo dijo todo.
_____ tragó saliva y levantó la mano del auricular.
-Sí, soy yo.
-Caray, _____. Cuando Vanessa me ha dicho dónde estabas y con quién no me lo podía creer. No te imaginas hasta qué punto me has decepcionado y lo enfadado que estoy con Nicholas.
La cabeza de _____ empezó a funcionar a toda prisa. Vanessa jamás le habría dicho a Kevin donde estaba, a menos que hubiera alguna emergencia. Habría inventado cualquier excusa para protegerla.
-Ahora déjate de regañinas -le dijo a su hermano con impaciencia-. ¿Qué ha pasado, Kevin? ¿Por qué me llamas a estas horas?
-Mamá ha tenido un ataque al corazón.
Hasta el último músculo de _____ se tensó de la impresión. ¿Que su madre había tenido un ataque al corazón? ¡Pero si sólo tenía cuarenta y ocho años! Le parecía imposible.
-Pero... no ha muerto, ¿verdad? Oh, Kevin, no me digas que ha muerto.
-No, no ha muerto, pero está en el hospital. Papá dice que la situación sigue siendo muy delicada.
_____ rompió a llorar y Nicholas le quitó inmediata¬mente el auricular.
-Soy Nicholas, Kevin. _____ está demasiado afectada para hablar. ¿Qué ha pasado?
_____ todavía no se lo podía creer. ¿Qué pasaría si su madre muriera? ¿Qué haría Kevin? ¿Y su padre? Oh, Dios, su padre no sería capaz de soportarlo. No, a su edad no podía morir. Era demasiado pronto.
-Por el amor de Dios, Kevin, madura y aprende a poner en orden tus prioridades -estalló Nicholas-. ¿Qué demonios importa que _____ y yo hayamos pasado la noche juntos cuando tu madre podría haber muerto? Lo que tienes que hacer es montarte en el coche e irte directamente al hospital. ¡Y no vayas demasiado rápido! No creo que a tu padre le sentara nada bien que terminaras estrellado contra un árbol -se interrumpió durante unos segundos y continuó-. No, no pierdas el tiempo viniendo hasta aquí a recoger a _____ -le advirtió con la misma autoridad-. Ya la llevaré yo. Y te aconsejo que no hagas ningún comentario sobre lo que ha pasado entre _____ y yo. Como les digas una sola a palabra sobre nosotros a tus padres, te desollaré vivo. Has estado poniendo a prueba nuestra amistad durante todo este fin de semana y ya no estoy dispuesto a soportarlo ni un minuto más.
Se inclinó por encima de _____ y colgó el teléfono. En cuanto se fijó en las lágrimas que cubrían el rostro de la joven, desapareció su dura expresión.
-Mi pobre _____ -ronroneó y la acunó cariñosamente en sus brazos-. Sé lo que tu madre significa para ti... para todos vosotros. Es una gran mujer.
A _____ le conmovió su compasión, y tuvo que hacer un esfuerzo casi sobrehumano para no estallar en sollozos. Poco a poco y con mucha desgana, comenzó a separarse de su abrazo.
-Nicholas... ¿de verdad me vas a llevar al hospital? - le preguntó-. ¿No tienes que volver hoy a Melbourne?
-Debería, pero no voy a ir. ¿Cómo voy a dejarte en un momento como éste? Ahora me necesitas, _____.
A _____ volvieron a llenársele los ojos de lágrimas.
-Sí, Nicholas, te necesito. Yo...
-No -la interrumpió bruscamente-. No digas nada más, este no es el momento oportuno. Ahora estás muy conmovida y tus sentimientos están muy condicionados. Lo que tienes que hacer es levantarte rápidamente y ducharte mientras yo pido el desayuno. Supongo que querrás pasar por tu casa para ir a buscar algo de ropa, así que date prisa. En estas situaciones el tiempo es algo esencial.
La última frase de Nicholas hizo volar la mente de _____ hasta su madre. Se la imaginaba tumbada y posiblemente agonizando en el hospital. El pensar que quizá no volviera a verla con vida, le hizo levantarse corriendo de la cama y meterse en el baño.
Menos de una hora después, llegaba a su casa. En el momento en el que estaba entrando en la sala, el reloj marcaba las seis menos veinticinco.
-¿Eres tú, _____? -la llamó Vanessa desde el dormitorio.
-Sí, soy yo. Estoy sola.
Entonces salió Vanessa poniéndose una bata y con ojos de cansancio.
-Espero que no estés enfadada conmigo -le dijo preocupada-. No quería decirle a tu hermano dónde estabas, pero cuando me contó lo de tu madre comprendí que tenía que hacerlo.
-Hiciste bien, Vanessa.
-¿Dónde está Nicholas?
-Está esperándome en el coche. Me va a llevar a verla.
-Supongo que este no es el mejor momento de preguntarte cómo os ha ido.
-No -le contestó _____ con evidente tensión-. No es el momento.
Vanessa asintió.
-_____, ¿hay algo que pueda hacer por ti?
-No, nada.
-Espero que tu madre supere esta crisis -comentó Vanessa, mientras la seguía al dormitorio en el que _____ estaba empezando a ponerse ya unos pantalones y una camiseta a rayas blancas y negras.
-Yo también lo espero -respondió mientras se ponía las sandalias.
-Siempre me ha parecido muy amable cuando he hablando con ella por teléfono.
-Y lo es.
-Mi madre es una auténtica bruja, y aun así la adoro. _____ estaba ya a punto de llorar y su amiga se acercó a ella y la abrazó.
-No importa cariño, llora. Conmigo no tienes que hacerte la valiente.
Y _____ lloró.
Diez minutos después, se dirigía con Nicholas hacia el norte a toda velocidad.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Lun Oct 31, 2011 8:27 pm

siguela mujeeeeeeeer
que mal lo que le paso a la mama
de rayita pero aww nick tan bello que
la llevara al hospital
y kevin estara muriendo D: aaaah


tienes que seguirlaaaa

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Miér Nov 02, 2011 10:15 pm

Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil
well..welllll jejejeje nik saco sus garras jejejeje
dios hacer el amor con otro nooooo!!!noooooo
jejeje dios qe escena tan romantik para nosotras
las chiks virgens estar con el hombre al qe amas
zzuper magic aunqe nick es a veces un idiota estar en brazos
de un hombre asi cualqiera se muere de amor!!!!
plizz seguila!!!!
lol!
carla esta padrisimo el cap!!!! lol!
seguilaaaaaaaaaaa pronto!!!!! lol!
seguilaaaaaaaaaaa pronto!!!!! lol!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Nov 03, 2011 8:17 am

O: no me habiian llegado las notificaciones jaja! Chiicas ya les colocoo capiii Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Nov 03, 2011 8:22 am

Capítulo 11



¿A qué te dedicas, Nicholas?
Nicholas se volvió hacia ella al oír la pregunta. Llevaban casi una hora viajando en un silencio total. Lo único que se oía en el coche era la música de la radio.
-No hace falta que hables por hablar -le contestó Nicholas, volviendo a prestar atención a la carretera.
-Ya lo sé. Pero quiero saberlo. Kevin me comentó en una ocasión que trabajabas en el sector de exportaciones de Jonas Industries. ¿Pero qué es lo que haces exactamente?
-¿Entonces no lo sabes?
-¿Qué es lo que tengo que saber?
-Ascendí de puesto hace doce meses. Ahora soy el presidente de la compañía.
_____ pestañeó asombrada.
-No, no lo sabía. Pensaba que era tu padre el que ocupaba ese puesto.
-Y lo hacía, teóricamente. Desgraciadamente, hacía años que no se ocupaba del trabajo directamente y la compañía estaba empezando a notarlo. La decisión que tomó de irse a vivir a Sydney no fue la más oportuna, teniendo en cuenta que en Melbourne están las princi¬pales oficinas de todas las empresas. Pero mi madre se negaba a vivir en Melbourne y, cuando mi madre quiere algo, lo consigue. En el momento en el que tomé las riendas de la compañía, la negligencia de mi padre más la última crisis habían hecho que empezáramos a tener problemas en algunos sectores. Afortunadamente, con¬seguí dar la vuelta a la situación y en este momento nos encontramos en un período de crecimiento.
_____ estaba muy impresionada.
-¿Y cómo es que te hiciste tú cargo de la empresa? ¿Hablaste con tu padre para que se retirara?
-No. Mi padre murió.
_____ contuvo la respiración.
-Apareció en la prensa, en la sección de negocios.
- No suelo leer esa sección -musitó. -No sabía que no estabas enterada. Kevin lo sabía y me llamó para darme el pésame. Pensé que te lo habría dicho.
-No, no me lo dijo. Estoy segura de que ni lo men¬cionó. Oh, Dios, cuánto lo siento, Nicholas. Debe haberte parecido muy mal que no te diera el pésame. ¿Cómo murió? ¿Estaba enfermo? -_____ recordaba al hombre alto y atractivo que había visto el día de su boda.
-Sí, muy enfermo. Tenía cáncer de páncreas e hígado. Los médicos no pudieron hacer nada. Murió tres meses después de que se lo diagnosticaran.
-Debió de ser terrible. Tu pobre madre debe de estar desolada.
-Oh, absolutamente -contestó con sarcasmo-, tan desolada que se fue a dar la vuelta al mundo un día des¬pués del funeral. El mes pasado pasó a ser la señora de Winthrop. Afortunadamente para mí, el señor Winthrop vive en Texas y tiene una extraña enfermedad que le impi¬de viajar. Tengo la sensación de que la próxima vez que voy a ver a mi madre será el día del funeral de mi padras¬tro. Aunque quizá no -añadió-. Seguro que si llego un minuto después, ya se habrá ido.
_____ estaba a punto de defender a la madre de Nicholas, pero decidió no hacerlo. No le gustaba aquella mujer y no culpaba a Nicholas por albergar aquellos sentimientos hacia ella. Había sido una madre fría y poco cariñosa y, al parecer, también una mala esposa; una mujer dura cuya única prioridad en la vida era el dinero y el nivel social.
-Ya entiendo -fue lo único que le dijo.
-Si, sé que lo entiendes -dijo Nicholas con una nota de admiración en la voz-. Muchas mujeres habrían hecho algún comentario estúpidamente compasivo sin entender nada en absoluto. Eres hija de tu madre y no tienes ni idea de cuánto lo aprecio. Estando a tu lado cualquier hombre sabe a lo que puede atenerse. Contigo no hay engaños, ni mentiras.
A _____ le conmovieron y perturbaron al mismo tiem¬po sus cumplidos. Lo que ella quería de Nicholas era exac¬tamente eso: ni engaños ni mentiras.
-Y ahora dime qué es lo que haces, Nicholas -insistió—, cuéntame cómo es un día normal, o mejor una semana en la vida de Nicholas Jonas.
Nicholas sonrió con ironía.
-Eso suena como si la consejera y psicóloga _____ Brown se estuviera poniendo en funcionamiento. Así es como intentáis conocer a vuestros pacientes, ¿verdad? Haciendo que os hablen sobre ellos mismos. Quizá debe¬ría parar el coche y tumbarme en el asiento de atrás, como si fuera un diván.
-Y quizá deberías seguir conduciendo y contestar a mi pregunta.
Nicholas suspiró.
-A lo peor no te gusta mi respuesta.
-Me arriesgaré.
Y la verdad es que no le gustó en absoluto. El horario normal de Nicholas era horroroso. Trabajaba ocho horas diarias durante la semana, con lo cual no le quedaba tiempo para nada y los fines de semana continuaba tra¬bajando, aunque fuera a jugar al golf o asistiera alguna cena. Siempre salía por compromisos de trabajo. Empe¬zaba a comprender por qué había fracasado su matri¬monio, y así se lo dijo.
-Pero olvidas algo -le discutió Nicholas-. Durante los primeros tres años, yo no ocupaba este puesto tan ago¬tador. Tenía prácticamente todo el tiempo que quería para dedicarlo a mi matrimonio y a mi vida. Durante los primeros dos años, cada vez que salía de viaje, Samantha venía conmigo.
_____ ignoró la punzada de celos provocada por aque¬lla declaración y se concentró en lo que Nicholas le estaba contando.
-Pero cuando mi padre murió, mi matrimonio ya estaba destrozado. Samantha se negaba a acompañarme a ninguna parte y empezaba a no querer acostarse con¬migo. Tenía su propia vida.
-Para ser sincera contigo --le comentó _____-, tu actual estilo de vida difícilmente puede conducir a un matrimonio feliz, por mucho que te quiera tu esposa.
-¿Ahora está hablando la psicóloga o es _____ la que está analizando mi propuesta de matrimonio?
-Estamos hablando las dos.
-¿Entonces no crees que haya ninguna esperanza para nosotros si continúo siendo el director de Jonas Industries?
-Yo... no quiero casarme con un hombre así -dijo con firmeza.
Nicholas debió de advertir la convicción de su voz por¬que soltó un juramento.
-¿Y estarías dispuesta a convertirte en su amante? -le preguntó bruscamente.
_____ no se había sentido más turbada en su vida. Y tampoco más desilusionada. Debería haberse imagi¬nado que aquel sería el siguiente movimiento de Nicholas. Al final, su objetivo no era convertirla en su esposa, sino en su compañera de cama.
-¿Y bien? ¿Estarías dispuesta?
_____ tragó saliva.
-Sí, probablemente sí -confesó con amarga since¬ridad. Pero se negaba a mirarlo a los ojos.
Para ser la amante de un hombre, lo único que se necesitaba era deseo, no amor. No era una relación real. Nicholas le estaba ofreciendo sexo, nada más. El amor no entraba en sus cálculos.
Pero el amor sería lo único que podría llevarla a ella a asumir ese papel. Un amor que se negaba a morir. Un amor capaz de hacerla traicionarse a sí misma y a los valores en los que había sido educada.
Se hizo en el coche el más terrible de los silencios.
_____ no volvió a mirarlo. Pararon una sola vez y fue una parada corta. Nicholas continuaba avanzando, siempre al límite de la velocidad permitida. El paisaje era cada vez más árido y _____ pudo comprobar de cerca los efectos de la sequía de la que su padre se había estado quejando durante todo el año.
Morris Brown era un buen granjero; había reunido dinero suficiente para enviar a sus dos hijos a la uni¬versidad, pero aunque había sido capaz de proteger sus cultivos de todo tipo de enfermedades, era poco lo que podía hacer contra la falta de lluvia. Afortunadamente, la granja estaba situada a un lado del río, pero el cauce del agua había bajado considerablemente.
En ese momento su padre no debía de estar muy preo¬cupado por sus cosechas, pensó _____ con tristeza. Su preocupación era otra mucho más importante, la misma que mantenía en vilo al resto de la familia.
-¿Quieres que te lleve a casa? -le preguntó Nicholas cuando llegaron a la carretera de Wilga-. ¿O prefieres que vayamos directamente al hospital?
-Vamos al hospital. Es posible que no haya nadie en casa.
-¿Y por dónde se va?
_____ le indicó la dirección y, al poco rato, estaban aparcando ya en el hospital. Cuando abrieron la puerta, la joven sintió una bofetada de calor, que ponía también en evidencia la excelente calidad del aire acondicionado del coche. Afortunadamente, también había aire acon¬dicionado en el hospital.
El hospital era un moderno edificio que había sido remodelado y ampliado dos años atrás, no tanto porque Wilga hubiera crecido, sino porque atendía a una zona bastante amplia.
-Allí está el coche de Kevin -señaló _____-. ¡Oh! Y el de mi padre -no estaba segura de que aquello fuera una buena noticia. ¿Estarían allí porque su madre seguía al borde de la muerte, o porque se encontraba mejor y por fin podían hablar con ella? En cualquier caso, pare¬cía bastante probable que Nora continuara viva. _____ lo deseaba desesperadamente.
Nicholas posó la mano en su hombro para mostrarle apoyo mientras cruzaban las enormes puertas del hospital para dirigirse a la zona de recepción.
-Tu madre es una luchadora -le dijo suavemente-. Estoy seguro de que se pondrá bien.
Pero _____ estaba muy preocupada. Aunque su madre superara aquel ataque, era posible que se encontrara con problemas de salud más adelante. El médico le había dicho años atrás que procurara adelgazar porque tenía problemas de tensión alta, pero Nora no había sido capaz de renunciar a la comida. _____ estaba segura de que ese habla sido uno de los factores que había contribuido a su enfermedad, pero también de que su madre no haría ningún caso si le ordenaban que siguiera una dieta.
Se dirigió a la enfermera de recepción con voz tem¬blorosa:
-Señora Nora Brown-repitió-. Ha tenido un ataque al corazón. Yo soy su hija.
La sonrisa de la enfermera le infundió cierta con¬fianza.
-Ah, si. Su hermano y su padre han pasado por aquí hace unos minutos. La señora Brown ha sido trasladada de la Unidad de Cuidados Intensivos a una zona de aten¬ción general; puedes considerarlo una buena noticia. Está en la sección C, en el tercer piso.
El alivio de _____ fue tal que estuvo a punto de echarse a llorar. De alguna manera consiguió dominarse, pero casi no pudo darle las gracias y, mientras se dirigían hacia el ascensor, tuvo que hacer un esfuerzo para contener las lágrimas.
Nora tenía una habitación para ella sola. Cuando _____ entró en la habitación, parecía estar dormida; su semblante había adquirido un tono grisáceo. Su padre estaba sentado a su lado, sosteniéndole la mano y Kevin permanecía al lado de la ventana, mirando hacia fuera; ambos se volvieron hacia _____ en cuanto entró. Su padre con una mirada radiante; la de Kevin estaba cargada de reproches.
-Ha venido _____ -le susurró Morris Brown a su esposa y ésta abrió los ojos.
-_____ -la llamó ella con una voz tan roca y trémula que la joven estuvo a punto de derrumbarse. Cuando su madre le tendió las manos, sucumbió a las lágrimas que durante tanto tiempo había estado conteniendo y se arrojó a sus brazos.
-Tranquila _____, tranquila -ronroneó su madre, acariciándole el pelo-. Estoy bien. Hace falta algo más que una estúpida palpitación para acabar conmigo.
-¡Una estúpida palpitación! Lo que hay que oír -la regañó cariñosamente su esposo-. Podrías haber muerto si no te hubiera traído tan rápidamente hasta aquí.
-Qué exagerado es tu padre, _____ -repuso Nora, haciéndole levantar el rostro a su hija y secándole las lágrimas con la sábana-. Lo único que he tenido ha sido un pequeño coágulo en un lugar inapropiado. El médico dice que no me van a quedar secuelas.
-Pero también ha dicho que si no se toma lo de la dieta en serio, quizá la próxima vez no tenga tanta suerte.
-Dieta, dieta, dieta -suspiró Nora-. No he oído otra cosa desde que me he despertado. Creo que es la palabra más ofensiva que se ha inventado.
-Muerte es peor -gruñó Kevin-. Por el amor de Dios, tienes que hacer lo que te diga el médico. Hacer una dieta no significa morirse de hambre, sólo tendrás que comer cosas diferentes, eso es todo.
-¡Paparruchas!
-Así que es aquí donde ha aprendido esa palabra... --susurró Nicholas, desde donde estaba.
Nora Brown se fijó entonces en él.
-Bueno, bueno, si no lo conociera, diría que está aquí el mismísimo Nicholas Jonas. _____, dime que no estoy viendo visiones.
_____ se enderezó en la cama y se volvió sonriente hacia Nicholas.
-Me temo que tienes razón, mamá. Nicholas está aquí; fue a Sydney para asistir a la fiesta de cumpleaños de Kevin y todavía estaba allí cuando nos dieron la noticia de tu ataque. Ha sido muy amable al traerme hasta aquí -si a alguno se le ocurría preguntarle cómo se había enterado Nicholas de la noticia a esas horas de la madru¬gada, se habría muerto de vergüenza.
-Vaya, vaya -comentó su madre en voz tan baja que sólo _____ pudo oírla. Miró a Nicholas fijamente, se volvió hacia la sonrojada _____ y miró de nuevo a Nicholas-. Ha sido un gesto extraordinariamente amable por tu par¬te, Nicholas. Ahora ven aquí y dale a tu segunda novia un abrazo.
Nicholas soltó una carcajada e hizo lo que le pedía.
-Hola, señora Brown -la saludó con calor-. Me ale¬gro de comprobar que no ha cambiado.
-No se puede decir lo mismo de ti, muchacho. Pare¬ces un hombre importante. Pero creo que no te vendría mal dormir tranquilo y un poco de aire fresco. ¿Por qué no te quedas con Morris en la granja unos cuantos días?
-Me encantarla, señora Brown, pero tengo que volver mañana mismo a Melbourne para atender unos asuntos urgentes que no pueden esperar. Pensaba haber salido hoy en coche para allá, pero lo que voy a hacer es ir mañana en avión.
_____ contempló la posibilidad de contarles a sus padres lo de la muerte de su padre, pero decidió que no era el momento más oportuno.
-Es una pena -dijo Nora-. La gente joven no se da cuenta de lo corta que es la vida. No debéis perder la única vida que tenéis haciendo cosas que no os hacen felices, y tampoco sigáis aplazando cosas que deberíais haber hecho hace años.
Quizá fueran imaginaciones suyas, pero _____ tenía la sensación de que las últimas palabras iban directamen¬te dirigidas a Nicholas.
-Sustos como el que yo acabo de llevarme te hacen valorar de nuevo la vida -continuó diciendo-. Morris y yo hemos decidido que vamos a tomamos por fin las vacaciones que hemos estado aplazando durante tanto tiempo, ¿verdad?
-Desde luego.
En ese momento entró una adusta enfermera para ordenar que se fueran todas las visitas, poniendo fin a todo tipo de conversación sobre unas posibles vacaciones o la forma en la que los jóvenes desperdician su vida.
-El doctor ha dicho que la señora Brown tiene que descansar -insistió con una firmeza marcial ante las pro¬testas de _____ y de su padre-. Y también usted, señor Brown, no le vendría nada mal relajarse un poco.
-Además, los perros tendrán que comer -le recordó Nora-. ¿Te veré esta noche, Morris? -preguntó, miran¬do a la enfermera para pedirle permiso.
Aquel gesto bastó para que _____ fuera consciente de hasta qué punto había mellado aquel ataque la con¬fianza de Nora. En condiciones normales, jamás habría mirado a nadie para pedir permiso. En cualquier caso, se dijo, aquella enfermera tendría ese efecto sobre cual¬quiera.
-Supongo que podrá tener alguna visita esta noche. Pero sólo durante una hora.
_____ odiaba tener que despedirse de su madre habiendo estado tan poco con ella. Tampoco le gustaba dejarla en manos de aquella tirana, pero se daba cuenta de que lo más sensato era que su madre descansara. Su padre también parecía cansado. Seguramente no habría comido nada desde el ataque de su madre, y era impor¬tante que él también se cuidara.
Decidió entonces que no volvería a Sydney con Nicholas al día siguiente. Se quedaría por allí unos cuantos días para atender a su padre. En aquella época del año, no causaría muchos trastornos que no fuera al colegio duran¬te una semana; faltaba ya muy poco para las vacaciones de verano.
Tendría que volver la semana siguiente para arreglar algunas cosas. Y también para ir acostumbrándose a todo lo que suponía su nueva relación con Nicholas. _____ pensaba que convertirse en su amante significaría tener que trasladarse a Melbourne. Aunque ella no tenía ninguna gana de cambiar de ciudad, había llegado a un punto en el que ese tipo de consideraciones ya no importaban. Iría con Nicholas a donde quiera que estuviera para estar con él todo el tiempo posible. Y ya no había nada más que decir.
-¿Por qué no te llevas a papá a casa? -le sugirió a su hermano mientras cruzaban el pasillo para dirigirse a los ascensores-. Nicholas y yo iremos a comprar algo para la comida.
-Procura comprar comida suficiente -fue la cortante respuesta de su hermano antes de que se separaran-, estoy terriblemente hambriento -no hacia falta ser muy intuitivo para darse cuenta de que todavía no les había perdonado la terrible trasgresión de haberse convertido en amantes.
-Yo hablaré con él -le dijo Nicholas cuando Kevin y su padre se marcharon en uno de los ascensores.
_____ sacudió la cabeza y suspiró.
-No creo que sirva de nada. Está muy enfadado conmigo.
-No, está enfadado conmigo. Y tiene razones para estarlo.
_____ se detuvo bruscamente y lo miró con expresión interrogante.
-Aquel verano -le explicó Nicholas con un suspiro de cansancio-, cuando volvimos a la universidad, Kevin reve¬ló algunas fotos que nos había tomado en la granja. Y al verlas descubrió algo en lo que no había reparado hasta entonces: lo que sentíamos tú y yo. Me acusó de haberte seducido. Yo le aseguré que no era cierto, pero no había forma de sacárselo de la cabeza. Me dijo que, si alguna vez se me ocurría tocarte, me mataría. Me señaló lo joven e inocente que eras y me hizo ver que te merecías algo mejor que un sinvergüenza como yo. Francamente, _____, yo estaba de acuerdo con él. Todavía lo estoy. Y tú también. Por eso no quieres casarte conmigo.
_____ sacudió la cabeza, intentando no ceder al llanto. Así que eso era lo que había sucedido durante aquellos nueve años...
-Pero no soy tan malo como Kevin piensa -añadió con pesar-. Creo que incluso podría cambiar. Sólo espe¬ro que no sea demasiado tarde.
_____ lo miró con el ceño fruncido, no comprendía el significado de aquella última frase.
-¿Demasiado tarde para qué?
-Demasiado tarde para conseguir lo que quiero -le dijo con voz seductora. La sombra del deseo oscureció sus ojos-. A ti, _____, te quiero a ti -y la besó.
_____ retrocedió en cuanto terminó el beso, asustada por el poder que aquel hombre tenia sobre ella. Le había bastado un beso para hacer que lo deseara con todas sus fuerzas. ¿Cómo era posible que sintiera algo así en un lugar como aquél y estando su madre gravemente enferma? Y sabiendo a demás que lo único que Nicholas podía ofrecerle realmente eran problemas y un montón de promesas vacías.
Un hombre como él no podía cambiar. De hecho, ya había decidido que al día siguiente se iría a Melbourne. Los sentimientos que ella le inspiraba no habían sido suficientemente fuertes para retenerlo a su lado.
Seguramente volvería a buscarla. Quizá ni siquiera hiciera falta que se trasladara a Melbourne permanen¬temente. Nicholas le enviaría un billete de avión para los fines de semana, reservaría alguna habitación en un hotel y ella acudiría a su lado para dejarse utilizar vergonzo¬samente. Pero hasta aquel sórdido proyecto era capaz de conmoverla.
Soltó una extraña risa, mezcla de nervios y amargura.
-Y tendrás lo que quieres, Nicholas. Estoy de acuerdo en ser tu amante.
-Será un acuerdo en el que nunca te dejaré echarte atrás -gimió Nicholas, estrechándola entre sus brazos-. Pase lo que pase.
Aquella vez le dio un beso del que no había forma de escapar. La devoraba y la dominaba como si quisiera mostrarle cuál iba a ser su futuro. En el momento en el que la soltó, _____ estaba temblando, y no precisa¬mente de deseo.
Dios, había cometido una locura al aceptar aquel tipo de relación con Nicholas. No le había dicho abiertamente que lo amaba, pero estaba segura de que él lo sabía: todo lo que hacia y decía lo demostraba. Deseaba gritar, echar¬se a llorar, pero lo único que pudo hacer fue rodearle el cuello con los brazos e invitarlo a acercar su boca a la suya para besarlo con el mismo apasionamiento con que la había besado él a ella.
-No pienses que el que haya aceptado ser tu amante te da derecho a tratarme de cualquier forma, Nicholas –le advirtió -. Tendrás que respetarme, si no quieres que te mande al infierno.
-Si alguna vez dejo de respetarte, me iré yo mismo al infierno.
_____ se quedó totalmente desconcertada ante la fuer¬za de su afirmación. Si hubiera sido más ingenua, habría llegado a pensar que verdaderamente la amaba. Sin embargo, el sentido común le decía que Nicholas no tenía capacidad para ese tipo de amor. El hecho de que la deseara no significaba que la amara.
Pero ella podía hacerse la ilusión. Fingiría que la ama¬ba tanto como ella lo amaba a él. Al fin y al cabo, sabía que, a su modo, le importaba. Y además la deseaba, de eso podía dar fe después de la noche anterior.
Al pensar en lo que hablan compartido se puso ner¬viosa y se volvió para seguir avanzando por el pasillo del hospital.
Nicholas la siguió.
-Me pregunto si sólo vamos a ir comprar algo de comida, o estamos buscando algo más íntimo -comentó con un deje de diversión.
_____ se detuvo y se volvió hacia él con las mejillas sonrojadas y la boca semiabierta, dispuesta ya a soltarle un torrente de recriminaciones por aquellas palabras. Pero el elevar el rostro hacia él, sus ojos se quedaron clavados en la maravillosa boca de Nicholas y en lo único en lo que fue capaz de pensar fue en las delicias que podía ofrecerle.
Endureció rápidamente su expresión, enfadada con¬ sigo misma por aquellos pensamientos.
-No dejes que ese beso te confunda. Sólo estaba devolviéndote el que tú me has dado.
-Y lo has hecho maravillosamente.
-Así que deja de provocarme.
-No estaba provocándote, simplemente ha pensado que un toque de humor ayudaría a aliviar la tensión que se respira por aquí.
-¡Pues no lo has conseguido!
-Ya lo veo.
-Estoy empezando a desear que no me hubieras traí¬do tú aquí.
-De eso también me he dado cuenta.
-Y no quiero que vuelvas a besarme aquí.
-Yo tampoco quiero que vuelvas a besarme tú. El lugar me resulta un poco incómodo.
-No lo haré, no te preocupes por eso.
-Bien, entonces vámonos.
Nicholas empezó a caminar dando tales zancadas que _____ prácticamente tenía que correr para mantenerse a su lado.
-Ve más despacio -le pidió entre dientes.
-Lo siento. Ya he perdido demasiado tiempo -con¬testó él, y siguió andando a la misma velocidad.
_____ lo siguió aturdida. ¿Qué habría querido decir? ¿Que había perdido demasiado tiempo en ella?
Le habría gustado habérselo preguntado, pero su expresión se lo impidió. Además, podía no gustarle la respuesta. En ese momento, tomó la decisión de no hacer demasiadas preguntas a Nicholas. Tenía la sensación de que no le iban a gustar ni sus respuestas ni las mentiras que podía verse obligado a contar.


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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Vie Nov 04, 2011 4:18 pm

wajajajajajajajajjaja qe lindo!! nick!!!

nooo osea qe onda conmigo he!!! osea ser amante de nick qe!!!!

osea no hay otra cosa mejor!!! osea dignidad amiga he!!!!

huy qe bueno qe nuestra mami esta much better sino qe bad!!

pplizz seguilaaaa!!!lol!

seguilaaaaaaaaaaaaa!!!lol!

seguilaaaaaaaaaaaaa!!!lol!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Mar Nov 08, 2011 8:27 pm

ODIO CON TODO MI SER CUANDO NO ME LLEGAN
LAS NOTIFICACIONES ¬¬ aaaaaah!!!

en fin

Dios miooooooooooo ame el capitulo Nick me
encanta en muchas de las ocaciones pero en
otras me desconcierta por completo simplemente
aveces no entiendo a los hombres

y Kevin que le pasa ¬¬ ash!!!

bueno espero ansiosamente capitulos
y espero ahora si me lleguen las notificaciones

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Nov 15, 2011 8:56 am

SOOORRY SOORRY! Teniiaa diias sin revisar mi correo y no habiia viisto las notificaciones D: ya les dejoo un caaapii Very Happy

_______________________________________________


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Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Nov 15, 2011 9:20 am

Capítulo 12


SEÑOR Brown...
Todo el mundo levantó la cabeza de sus platos al oír la voz de Nicholas. Llevaban ya cerca de diez minutos comiendo sentados a la mesa de la cocina.
Ninguno hablaba demasiado, cada uno de ellos parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos mientras daba cuenta del pollo y las patatas fritas. _____ estaba enfadadísima con Kevin, que continuaba dirigiéndoles a Nicholas y a ella miradas que podrían haber hecho pre¬guntarse muchas cosas a su padre si no hubiera estado tan distraído.
-¿Si, Nicholas? -preguntó Morris.
-Quería comentarle algo acerca de esas vacaciones que usted y su mujer están planeando.
-¿Qué, Nicholas?
-Sé que usted es un hombre orgulloso, y que jamás aceptaría que hicieran caridad con usted, pero para mi sería un gran placer poder regalarles unas vacaciones. Me gustaría que lo considerara como una muestra de agradecimiento por la amabilidad que me mostraron usted y su mujer cuando me quedé aquí aquel verano. Fueron las mejores vacaciones que he tenido en mi vida y jamás las he olvidado.
Kevin hizo un sonido burlón que provocó una mirada de asombro de su padre y otra de furia de _____.
-¿Crees que no debo considerar la oferta de Nicholas? -le preguntó Morris a su hijo en tono de extrañeza.
_____ le dirigió a su hermano una mirada suplicante y este pareció ceder a lo que le pedía.
-Por supuesto que debes considerarla. Él puede afrontar ese gasto, ¿verdad, Nicholas? -añadió palmeándole el hombro a Nicholas con un pretendido gesto de cariño-. Unos cuantos miles de dólares no representan nada en el océano de los Jonas.
Morris sacudió la cabeza.
-Ese no es el problema. Es muy amable por tu parte, Nicholas, pero no estoy seguro de que a Nora le parezca una buena idea.
_____ alargó el brazo para tomar la mano de su padre.
-Papá, no seas tonto. Como ha dicho Nicholas, tú y mamá le ofrecisteis a él unas vacaciones y ahora lo único que quiere es devolveros el favor.
-En ese caso, supongo que no puedo negarme -Morris suspiró-. Pero por favor, que no sea nada demasiado caro, y que no haya que viajar mucho. Preferirla que fueran en Australia, en algún lugar tranquilo.
-Conozco el lugar ideal: la Isla de Orfeo. Es la isla situada más al norte de la Gran Barrera de Arrecifes y también la más hermosa.
Y la más cara, pensó _____, pero mantuvo la boca cerrada. Afortunadamente, Kevin tampoco dijo nada, aun¬que arqueó las cejas con una expresión que demostraba que él también sabía lo que podían costar unas vacaciones en aquella isla.
-Nora siempre ha querido disfrutar de unas vaca¬ciones en alguna de esas islas.
-Pues va a poder hacerlo -contestó Nicholas con firmeza-. _____, si yo te doy el dinero, ¿podrías ocuparte tú de organizarlo todo? Creo que la época mejor sería alrededor de mayo. Tu madre ya se habrá recuperado para entonces y el tiempo es muy agradable en esas fechas.
Al oírlo, _____ recordó una vez más lo diferentes que eran sus modos de vida. Nicholas siempre había podido satisfacer cualquiera de sus caprichos, incluyendo en estos cualquier viaje que se le antojara a los lugares más apartados y románticos del mundo. « ¿Quién sabe?», se preguntó, quizá ella sólo fuera uno de sus últimos caprichos.
-Mayo es una buena época, si -confirmó Morris-. Ya tendré recogida la cosecha de verano y los vecinos pueden cuidarnos los animales.
-Entonces ya está todo arreglado -dijo Nicholas complacido.
Morris arrastró la silla hacia atrás y se levantó.
-Chicos, si no os importa, creo que voy a dar un paseo por el río. Me está empezando a doler la cabeza y de esa forma suelo despejarme. No tardaré mucho.
_____ observó a su padre mientras abría la puerta de la cocina y salía al porche. Esperaba que su madre estuviera recuperándose de verdad porque Morris Brown jamás volvería a ser el mismo sin ella. Se habían amado demasiado.
-Debe de ser muy agradable poder comprar todo lo que se quiere -comentó Kevin mirando a Nicholas con expre¬sión de abierta enemistad-. La amistad, la admiración. Incluso a mi hermana. Dios mío _____, ¿es que no tienes orgullo? ¿No te das cuenta de que sólo eres una más? En cuanto se aburra, se desprenderá de ti como si fueras un pañuelo desechable. Para él, no eras nada más que un desafio, porque eras la única mujer con la que no pudo acostarse cuando se encaprichó con ella. Pero ya has dejado de serlo. A partir de ahora, ya sólo serás otra de esas estúpidas que están deseando bajarse las bragas delante del magnífico Nicholas Jonas.
-¡Ya es suficiente! -estalló Nicholas. Apoyó las manos a ambos lados de su plato y se levantó.
_____ sintió miedo. Nunca había visto a Nicholas con ese aspecto tan amenazador, ni tan furioso. Recordó vagamente que hacía tiempo Kevin le había comentado que Nicholas había practicado muchos deportes, incluidas las artes marciales. En cualquier caso, teniendo en cuenta las perfectas condiciones físicas en las que se encontraba, no le iba hacer falta recordar sus habilidades para des¬trozar a Kevin si así lo decidía.
-Vamos fuera, Kevin.
-¡Nicholas, no! -gritó _____-. Por favor, no -le suplicó.
-No estoy desafiándolo a un duelo, _____. Simple¬mente quiero arreglar algunas cosas.
-¿Estás seguro?
-Por el amor de Dios, _____ -explotó Kevin irritado-. Somos adultos, no niños. Además, puedo cuidarme perfectamente, no necesito que mi hermana pequeña venga a ayudarme. Si Nicholas tiene ganas de pelea, que lo intente. Ha llovido mucho desde que era el superatleta de la universidad. Y yo también he cambiado mucho desde entonces. Desde luego, ya no soy el jovencito de campo fácilmente impresionable que estaba encantado de poder lamerle los pies al gran Nicholas.
_____ sacudió la cabeza, pero no dijo nada. Aterrorizada, observó salir a su hermano y su amante al patio y dirigirse al establo. En cuanto se metieron en él, cerraron las puertas tras ellos. La joven esperaba que de un momento a otro empezaran a temblar las paredes y a salir nubes de polvo, como en los dibujos animados, pero todo permaneció en un absoluto silencio durante unos veinte minutos, hasta que se abrieron de nuevo las puertas.
Salieron los dos juntos. Kevin parecía un tanto estu¬pefacto, pero no tenía muy mal aspecto. Se alejó en dirección al río, mientras Nicholas regresaba hacia la casa. _____ salió rápidamente al porche para acudir a su encuentro.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué le has dicho? --le preguntó nada más verlo.
Nicholas se quedó mirándola en silencio antes de contestar:
-Eso es asunto de Kevin y mío, _____.
-Pero... pero...
-No intentes sacarle nada a Kevin tampoco -la interrumpió cortante-. Le pondrías en una situación muy desagradable. Mira, he decidido marcharme ya a Sydney. Cuanto antes pueda estar en Melbourne, mejor. Asi podré regresar a Sydney para el próximo fin de sema¬na. ¿Qué planes tienes tú? ¿Cuánto tiempo piensas quedarte aquí?
A _____ le daba vueltas la cabeza. No estaba nada segura de lo que iba a pasar a partir de entonces con su vida.
-Yo... pensaba quedarme aquí por lo menos una semana.
-¿Entonces no estarás en Sydney el fin de semana que viene?
-No. Supongo que Kevin ya habrá vuelto para entonces, así que seguramente me iré en el tren que sale el domingo por la noche. Tengo que estar en el colegio la última semana de curso -se detuvo un instante-. Nicholas, ¿cómo va a seguir esto?
-¿A qué te refieres? ¿A lo que ha sucedido entre Kevin y yo?
-No, estoy hablando de ti y de mí. ¿Qué es lo que quieres de mi, Nicholas? ¿Qué esperas?
-¿Vamos a volver a lo que ya hemos acordado esta mañana en el coche? -le preguntó Nicholas mirándola con recelo.
_____ levantó la barbilla con aire desafiante, pero el corazón se le encogió en el pecho.
-No.
Nicholas adoptó entonces una expresión triunfante y la recorrió de pies a cabeza con la mirada.
-Ya sabes lo que quiero _____, pero de lo que no estoy tan seguro es de lo que puedo esperar de ti. En fin, el tiempo nos lo dirá. Soy un hombre paciente.
-¡Deja de hablarme con acertijos! -estalló _____-. ¡Sabes que odio ese tipo de cosas! Explícame exactamente lo que tienes pensado. ¿Vas a venir los fines de semana a Sydney, o en el fondo esperas que termine resignándome y yéndome a vivir a Melbourne? Espero que no estés pensando en montarme un piso en cualquier parte. No estoy dispuesta a soportar una relación a escondidas. Si voy a ser tu novia, o algo parecido, quiero que tengamos una relación normal, nada sucio. Tú te ocuparás de tus gastos, y yo de los míos.
Nicholas soltó un silbido ante aquella declaración.
-¡Esta es mi _____! De acuerdo, te daré entonces toda la información que pueda en este momento. En primer lugar, no quiero que te resignes a vivir en Melbourne, porque voy a trasladarme a Sydney en cuanto pueda. Puedes seguir viviendo donde vives y, por supuesto, no tengo nada que decir sobre tu trabajo.
_____ sintió que iba a estallar de alegría; los ojos se le llenaron de lágrimas de felicidad.
-¿De verdad? Oh, Nicholas, eso es maravilloso. ¡No sabes lo feliz que me haces!
Nicholas se quedó mirándola en silencio. Un segundo después, la abrazó y la besó con una pasión que les hizo estremecerse a los dos.
-Dime que me amas -susurró contra su boca.
En aquella ocasión _____ no vaciló, no necesitaba protegerse de nada.
-Te amo -le dijo con voz trémula.
-¿Y nunca amarás a otro?
-Nunca he amado a nadie más.
-Es todo lo que necesitaba saber. ¿A qué hora volverás a tu casa después del trabajo el lunes por la mañana?
-Alrededor de las cuatro y media.
-Allí estaré -dijo Nicholas, se volvió y bajó corriendo los escalones para dirigirse a su coche.
En el momento en el que lo observaba alejarse por la carretera del valle, _____ se dio cuenta de algo crucial:
Nicholas no le había dicho a ella que la amaba.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Mar Nov 15, 2011 3:11 pm

pero es mas que obvio que la ama se ira a vivir a donde ella vive
eso es mucho mas que unas simples palabras

que belloooooooooo!!!!

debes de seguirla yaaaaa!! lo merecemos
por tanto tiempo que no pasaste
andale!!!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Nov 15, 2011 3:57 pm

Yaa quedaan como 2 0 3 capiiis Sad

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Lun Dic 19, 2011 10:41 am

HOOOLAAAA! uuuy si que estaba perdiidaa, pero aquii viine a dejarles un regaloo de navidad *-*
El ultiimo capii de la noove Sad muuchas graciias chiicas por no dejar de leerla son geniiales:*

Feliz Navidad y un grandioso Año nuevo!



Capítulo 13

NICHOLAS ya se ha ido, ¿verdad?
_____, que estaba sentada en uno de los escalones del porche, levantó la mirada. En sus ojos se reflejaba una profunda tristeza.
-Sí -fue lo único que pudo contestar sin romper a llorar.

Tardó algunos segundos en darse cuenta de que Kevin la estaba mirando de una forma extraña. Parecía asombrado, era como si estuviera intentando averiguar los sentimientos de su hermana, pero sin tener ningún éxito.

-No me mires así, Kevin -le dijo-. Tú no lo entiendes, lo amo. Siempre lo he amado, desde el verano que vino aquí contigo. Sé que piensas que no se merece ese amor, pero yo creo que sí. En el fondo, Nicholas es un hombre estupendo. Lo que pasa es que tú no lo entiendes.

Kevin levantó ambas manos, como si tuviera que defenderse de las agresivas palabras de su hermana.

-En eso te equivocas, _____. Creo que conozco muy bien a Nicholas, quizá mejor que tú.
_____ se levantó de un salto y miró a su hermano echando chispas por los ojos.

-Por Dios Kevin, no vuelvas a sacar esa tontería del superestudiante, es una historia demasiado veja. ¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué no paras de criticar a Nicholas? Se suponía que eras su mejor amigo, pero tienes que reconocer que no lo parece. ¿Sabes? Creo que lo que te pasa es que estás celoso, que en el fondo siempre has estado celoso de él.
_____ puso los brazos en jarras, mientras Kevin la miraba con una estúpida sonrisa en el rostro.
-Creo que estoy empezando a darme cuenta de lo que ha visto Nicholas en ti. Te estás convirtiendo en una mujer muy fogosa. Supongo que era yo el que estaba confundido al pensar que continuabas siendo una adolescente tranquila e inocente que necesitaba que te protegieran de lobos como Nicholas Jonas.

-¡Nicholas no es un lobo! -protestó con calor-. No lo era antes y tampoco lo es ahora. Hablas de él como si en aquella época hubiera intentado seducirme o algo así. Y yo era la única que quería ser seducida.
-Eso me ha dicho.
-¿Qué? --_____ frunció el ceño al oírlo. No le gustaba lo que acababa de oír-. ¿Qué te ha dicho de mí?
-No puedo decírtelo.
-¿Qué demonios significa eso? ¿Por qué no puedes decirme lo que te ha dicho? ¿Por qué tenéis que andaros con tantos secretos?
-Eso es lo que Nicholas ha querido.
-¿Y desde cuándo haces todo lo que Nicholas te dice? Soy tu hermana, por el amor de Dios. Me debes lealtad antes que a él.
Kevin soltó una carcajada.
-¿De verdad? Si dices eso, es que no sabes nada de las relaciones entre compañeros.
-Paparruchas. Hace años que Nicholas y tú habéis dejado de serlo.
-Querida hermanita, los hombres no somos como las mujeres. No nos hace falta vemos una vez a la semana para mantener una sólida amistad. Nicholas y yo hemos arreglado hoy algunas cosas, ahora somos mejores amigos que nunca.
-¡Pues que os cunda, estúpidos! Kevin soltó una carcajada.
-Yo que tú cuidaría ese lenguaje. Una mujer que va a ir colgada del brazo de Nicholas Jonas a todas partes no puede hablar así.
-¿Estás hablando en serio? -le preguntó _____, furiosa.
-Claro que sí. Sabes que ocupa una posición muy importante.
-Bueno, Kevin -repuso _____-, quizá me limite a estar en su cama y estoy segura de que a las amistades de Nicholas no les importará demasiado el lenguaje que use allí. Supongo que podré hablar como quiera y que Nicholas no pondrá ninguna objeción.
El semblante de Kevin se oscureció.
-¡Basta ya, _____!
-¿Por qué? Ahora que has decidido volver a lamer las botas a Nicholas, es mejor que sepas con quién estás tratando. No sé lo que te habrá dicho Nicholas en el establo, pero la verdad es que me pidió que me casara con él y yo rechacé su oferta. Le dije que no estaba dispuesta a ser la esposa de un hombre tan importante que se pasaba la mayor parte de su vida viajando. Por supuesto, a Nicholas no le afectó en absoluto que no aceptara su oferta y me propuso entonces que me convirtiera en su compañera de cama, o sea Kevin, en su amante. ¿Qué te parece?
-¿Quién es la que está insultando a Nicholas ahora?
-Creo que tengo derecho a hacerlo. Al fin y al cabo, estoy enamorada de ese canalla.
Kevin se quedó mirándola en silencio y sacudió lentamente la cabeza con una sonrisa de pesar.
-¿Sabes una cosa, _____? Casi compadezco a Nicholas. Durante todos estos años, pensaba que tenía que protegerte de él. Pero estaba equivocado. Lo que ocurre es casi lo contrario. Pobre canalla-comentó riendo mientras se alejaba-. ¿Quién iba a pensarlo?

Una llamada a la puerta hizo que _____ apartara la mirada del reloj de pared de su despacho. Eran las tres y media, demasiado pronto para que fuera Vanessa, que era una profesora muy responsable, y jamás daba por terminada una clase antes de que sonara el timbre.
Aquel día, _____ habría preferido que no fuera tan responsable, pues Nicholas iba a presentarse en su casa a las cuatro y media. No había sabido nada de él desde que se había despedido de ella en la granja, hacia ya una semana, ni le había escrito ni la había llamado por teléfono, una situación que no la tranquilizaba en absoluto. Aun así, estaba convencida de que Nicholas acudiría aquella tarde a su cita.

-Entra -gritó, al ver que, después de llamar, no entraba nadie en el despacho.
Era Maria, que entraba con expresión tímida, pero feliz.
-Siento molestarla, señorita. Sé que no le había pedido cita, pero sólo quería que supiera que...bueno, que no lo hice..., ya sabe, con Martin. Estuve pensando en lo que usted me dijo y decidí esperar hasta que apareciera alguien especial.
A _____ se le llenaron los ojos de lágrimas, sin que pudiera hacer nada para impedirlo. También quería preguntarle si estará aquí el año que viene... Verá, usted es la tercera consejera que tenemos, todas se van después de estar aquí un año. Todas la queremos mucho, señorita, y pensamos que es una consejera estupenda. ¡Hasta a Gloria le gusta!

_____ soltó una carcajada. Gloria era la alumna más díscola del colegio.
-Eso es todo un cumplido -repuso _____ con los ojos brillantes, pero aquella vez de alegría-. Sí, Maria, estaré aquí el año que viene.
-Vaya, eso es maravilloso. Como no vino la semana pasada, pensamos que ya se había hartado de nosotras y que estaba dedicando esos días a buscar otro trabajo.
-Qué va, Maria, nada de eso. Mi madre estaba enferma, tuvo un ataque al corazón, pero ya se encuentra mejor. De hecho, ayer salió del hospital.

-Caramba, señorita, no lo sabíamos. Nadie nos lo dijo -comentó Maria contrariada-. ¡Nadie nos dice nunca nada! Si lo hubiéramos sabido, le habríamos enviado una postal o algo parecido. Debió pensar que no nos importaba.
_____ estaba conmovida por los sentimientos de la chica. Momentos como aquél eran los que hacían que mereciera la pena su trabajo.
-Sé que te importo, Maria -le contestó con un nudo de emoción en la garganta-. Y quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti por la decisión que has tomado. Es una decisión propia de una persona madura.
Maria sonrió de oreja a oreja.
-Sí, yo también lo pensé. Pero no se lo cuente a nadie. Le he dicho a todo el mundo que el sexo es algo fantástico.

Vanessa asomó la cabeza por el despacho poco después de que Maria se fuera.
-¿Qué quería esa juerguista? -preguntó con expresión burlona-. ¿Sabes que le ha estado contando a todo el mundo que ha dejado de ser virgen este fin de semana? ¿Qué clase de jóvenes están educándolos padres hoy en día?
-No creo que sean tan distintas de nosotras -repuso _____ con ironía-. Todas nos esforzamos de forma especial para que los asuntos relacionados con el amor y el sexo funcionen perfectamente, y todas cometemos los más terribles errores.
-¿Estás insinuando que has cometido un error al aceptar tener una relación más o menos estable con
Nicholas?
_____ se levantó y empezó a ordenar su escritorio. -Por supuesto. Él nunca me va a dar lo que quiero. Vanessa.
-¿Y qué es lo que tú quieres?
--Una familia normal, un hogar, hijos... y un maridito que venga a casa todas las noches.
-¡Ja! Pues a mí déjame las orgías salvajes y los viajes en avión privado.
-¡No mientas Vanessa! He visto cómo mirabas a Bret Johnson, y creo que no podías haberte fijado en un tipo más normal. Así que dime, ¿qué hay entre tú y el profesor de economía?
-No mucho, al menos todavía -añadió Vanessa con una sonrisa traviesa-. Pero me gusta. Me gusta mucho.
-¿Y por qué no le vas a gustar tú a él? Eres una persona bastante agradable... por lo menos para ser profesora de matemáticas. Bueno, ya me lo contarás todo durante el trayecto a casa, así dejaré de pensar en Nicholas.
-Eso va a ser imposible, cariño, lo sabes tan bien como yo.
-Es posible que tengas razón -gimió _____

-Te amo, _____. Desde aquel verano, no he dejado de amarte...
-Pero... pero jamás volviste -le gritó-. ¡Y te casaste con otra mujer!
Nicholas sacudió la cabeza y dejó caer las manos en el regazo.
-Permití estúpidamente que dirigieran el curso de mi vida otros sentimientos. Además, pensaba que
no era digno de ti.
-¿Cómo podías pensar una cosa así?
-Oh, _____, ¿tienes idea de lo diferente que es tu familia de la mía? Aquel verano viví algo tan diferente a todo lo que hasta entonces había conocido, algo tan condenadamente maravilloso... A través de Kevin ya había podido aprender algo de lo que después descubriría en el resto de los Brown. Kevin era la persona más sincera y amable que había conocido en mi vida. Era un hombre íntegro, y eso me gustaba. Era sencillo, no se daba ningún aire de importancia, como tu madre decía. Me apreciaba por lo que era, no por lo que tenían mis padres y creo que no había nada que le gustara más que bajarme los humos, una tendencia que quizá haya llevado demasiado lejos con los años -añadió con un toque de acidez.

Después de tomarle a _____ las manos, continuó:
-Pero la verdad es que comprendo la indignación de Kevin en lo que a ti respecta. ¿Qué hermano hubiera querido para su hermana pequeña a un tipo como yo? En aquella época yo era un estúpido mimado, loco por el sexo, y los únicos sentimientos que hasta entonces había albergado hacia las chicas residían únicamente en mi entrepierna. Por eso, cuando me fui de la granja, no me resultó difícil decirme que había confundido lo que sentía por ti, que había creído que era amor lo que no era más que simple deseo.
-Yo intentaba decirme lo mismo -susurró _____-, pero no podía olvidarte.
-Ni yo a ti. Aunque puedo asegurarte que lo intenté. Evitaba a todas las chicas que pudieran recordarme remotamente a ti. Pero al mismo tiempo, estaba buscando el mismo tipo de relación que querría haber tenido contigo. Cuando conocí a Helen, ella averiguó exactamente lo que yo buscaba en una mujer, e hizo perfectamente su papel. Me convenció de que lo único que quería era ser mi esposa y la madre de mis hijos. Todo era fingido, por supuesto -continuó explicando-. Helen procedía de una familia que había tenido mucho dinero, pero lo había perdido en la crisis de los ochenta. Se casó conmigo por dinero, y dinero fue lo único que consiguió.
-Quizá yo fuera en parte culpable de su conducta, porque pronto debió hacerse muy obvio que yo no la quería más de lo que ella me quería a mí. Hice todo lo que estuvo en mis manos para que aquel matrimonio funcionara, pero estaba condenado desde el principio. Unos meses después de que Samantha se negara a dormir conmigo, contraté a un detective privado y con él llegó el fin de nuestro matrimonio.
-¿Y durante ese tiempo estuviste con alguna otra mujer? -le preguntó; necesitaba conocer la respuesta-. ¿O con muchas otras, quizá?
-Sólo con una, pero puedes creerme cuando te digo que ni para ella ni para mí significó nada. Era una ejecutiva que tenía más de treinta años. Nos habíamos conocido por asuntos de trabajo y me dejó muy claro que estaba disponible. Aquella mujer utilizaba el sexo para relajarse, así me lo dijo. En realidad, mientras me diera lo que yo quería, a mí no me preocupaban demasiado los motivos que tenía para acostarse conmigo.
-Cuando finalmente Helen se fue, por primera vez en mi vida me puse a analizar mi existencia. Me miré en el espejo y decidí que no me gustaba lo que estaba viendo. Después vi algo más y, no me avergüenza admitirlo, _____, lloré.
-¿Qué es lo que viste, Nicholas?
-Esto, _____ -la joven lo observó intrigada mientras sacaba la billetera del bolsillo y extraía un viejo papel doblado. Con mucho cuidado, lo extendió y se lo tendió a la joven. _____ se quedó sin respiración al darse cuenta de lo que era.
-¡Es mi poema! -exclamó con los ojos empañados por las lágrimas-. El que te di aquella noche...
-alzó la mirada-. ¿Lo has guardado durante todos estos años?
-¿Cómo iba a tirarlo, _____? Nadie me ha querido nunca de esa forma, ni me ha escrito jamás algo tan hermoso. Cuando volví a leerlo aquella mañana, no pude contener mi desesperación. Pero poco apoco la desesperación fue siendo sustituida por un sentimiento de firme determinación. Decidí que si todavía había la más mínima oportunidad para nosotros, haría lo imposible por aprovecharla. Sabía que no estabas casada y esperaba y rezaba para que todavía sintieras algo por mí. Me llevó varios días reunirla fuerza suficiente para empezar a actuar, pero el cumpleaños de Kevin fue el motor de los acontecimientos. Sabía que todos los años hacía una fiesta, y también que tú estarías allí.
-Entonces, ¿cuándo apareciste en casa de Kevin, en realidad me estabas buscando a mí?
-Sí -confesó Nicholas, inundando el corazón de _____ de felicidad-. Una parte de mí me decía que era una estupidez ir a buscarte después de tantos años, pero ya no podía quitarme la idea de la cabeza.
Esbozó una sonrisa.
-Por supuesto, tenía una imagen de ti que no se ajustaba mucho a la realidad. No puedes imaginarte la impresión que me llevé cuando me abriste la puerta. Acabaste con mis arrogantes esperanzas de un solo golpe. Inmediatamente me di cuenta de que una mujer como tú no podía haber estado esperando durante tanto tiempo a un viejo amor.
-¡Pero lo había hecho, Nicholas! -musitó, estrechando el poema en su pecho y mirando a Nicholas con todo su amor.
-Sí, lo sé, amor mío, y por eso he hecho lo que he hecho. Removería cielo y tierra para hacer tu sueño realidad, _____, porque también es el mío. Espero que lo que hasta ahora he hecho sea suficiente.
-¿Qué es lo que has hecho, Nicholas?
-Tres cosas. He renunciado a la dirección de Jonas Industries, he puesto la casa de Melbourne en venta y voy hacer negocios con Kevin en Sydney.
_____ se quedó boquiabierta de la impresión.
-No me ha supuesto ningún sacrificio -le explicó Nicholas-, y estoy seguro de que no me arrepentiré. Habiendo muerto mi padre y estando mi madre en el extranjero, no siento mucho aprecio por la compañía. He contratado a gente muy valiosa para atenderla y así lo único que tendré que hacer será echar un ojo de vez en cuando y asistir a unas cuantas reuniones al año.
-En cuanto a lo de mi casa, la verdad es que no guardo ningún buen recuerdo de allí. Estaré encantado de comprarme una casa nueva. Y lo de Kevin..., bueno, yo siempre he tenido ganas de hacer algo creativo y creo que no se me daría mal. Kevin me dijo la noche de la fiesta que si tuviera dinero, montaría su propia agencia de publicidad, así que el día que estuvimos hablando en el establo le propuse que nos metiéramos juntos en el negocio, yo pondría el dinero y el su experiencia. Cuando se dió cuenta de que mis intenciones hacia ti eran serias, aceptó.
_____ no sabía qué decir. Estaba demasiado desconcertada.
-Ahora quiero pedirte que te cases conmigo, _____. Si me dices que sí, iré a comprar el anillo de boda inmediatamente. No podremos casarnos hasta dentro de doce meses, pues hasta entonces no habré solucionado todo lo de mi divorcio. Pero mientras tanto, podemos ir buscando la casa y planeando el tipo de boda que queremos. Pero si me dices que no, no renunciaré. Haré todo lo que esté en mi poder para hacerte cambiar de opinión. Te perseguiré, te seduciré, incluso te chantajearé. Serás mi esposa, _____ Brown. Así que, ¿qué me dices? ¿Este es el momento indicado o no?
_____ se quedó mirando fijamente el hermoso rostro de Nicholas y después bajó la mirada hasta el Poema que había escrito hacía ya tantos años. No necesitaba leerlo para saber su contenido; cada una de las palabras de aquel poema estaba grabada en su cerebro: Pero había algo increíble en poder verlo en su forma original, observar aquella letra que hablaba de la inocencia de su creadora y aquella hoja, tantas veces doblada, que mostraba la cantidad de veces que Nicholas lo habría leído.
Pensaré en ti todos los días.
Soñaré contigo cada noche. Algún día vendrás a mí
Alguna noche seremos un solo cuerpo.
El amor arde eternamente cuando es verdadero. No muere. Siempre te amaré.

-¿_____? -le dijo Nicholas con voz ronca--. ¿Qué respondes, por el amor de Dios?
_____ se esforzó en recuperar el control mientras alzaba la mirada. Intentó esbozar una sonrisa, pero sospechaba que estaba llorando.
-Si -consiguió decir mientras se abría paso entre las lágrimas una radiante sonrisa-. Sí, amor mío, sí.

Fin


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Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Mar Dic 20, 2011 12:16 am

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh!!! que bonito
finaaaaaaaaaaal me encanto Nick todo lo que
hizo haaaay tan maravillosoo!!! que bonito ha de
haber sentido escuchar el sii

nenaaaaaaaaa
graciaa por esta nove tan hermosa
no sabes cuanto me encanto!!! Very Happy


aBii
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Miér Dic 21, 2011 8:34 am

Graaciias Abiii me alegra muucho que te haya gustadoo.. Esperoo leer una noove tuyaaa :O
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Re: Un Amor Inolvidable.

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