Un Amor Inolvidable.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Jue Jun 09, 2011 2:12 pm

FUCK!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11
NO AWAYYYYYYYYYYYYYYYYYYY NO PUEDE SER JAJAJAJAJA
QE!!!!! JAJAQJAJAJA A NICKY LO ENGAÑARON DIOS ESO ES NUEVOI JAJAJAJAJAJAJA
Y DIOS NOS LIBRE DE LA TENTACIONNNNNNNNNNNNNNN

lisset2011
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Jun 14, 2011 12:09 pm

jajaj graciias poor comentaar Very Happy Prontoo publiicoo!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Mar Jun 14, 2011 1:47 pm

+ t vale he jajajaja qe nos haz dejado picada con los caps!!!
jajajajaja dios nicky es todo un mujeriego jajajaja
leda a las mujerese lo qe qieren jajajajaja
caps+++++cap++++++caps++++++++++++++caps++++++++caps
caps+++++++++++++capssssssssssss!!!!!!!!!11111

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Miér Jun 15, 2011 12:11 pm

Capítulo 5

POR UN instante, _____ sintió que la compasión se abría paso en medio de su enfado. Hasta que la verdad iluminó su aturdido cerebro y la compasión se convirtió en sarcasmo.
-Así que por fin se ha hartado y ha decidido hacerte probar tu propia medicina.
Nicholas se quedó mirándola fijamente.
-Eres increíble, ¿sabes? Realmente piensas que soy una mezcla entre Casanova y Barba Azul, ¿verdad?
-Puedes dejarlo en Casanova. El asesinato no es tu estilo. Tienes muchos defectos, Nicholas, pero no se puede decir que seas violento.
-Yo no diría tanto -repuso sombrío-. Se me ocurre alguien a quien estaría dispuesto a estrangular en este mismo momento.
-¿De verdad? -se burló-. Hace unos segundos que¬rías bailar conmigo.
-¿Quién ha dicho que estuviera hablando de ti? -le preguntó. Los ojos le brillaban peligrosamente--. Vamos, cariño.
Cualquier posible protesta de _____ desapareció en cuanto Nicholas le tomó la mano y la condujo escaleras abajo. Tampoco protestó cuando la hizo entrar en el salón en el que estaba sonando la música y la estrechó contra él.
Su mutuo enfado añadía un perverso perfil al deseo inaplazable de _____. Pronto, el ritmo de la música y el calor de la cercanía de Nicholas consiguieron vencer al sentido común y _____ se descubrió rodeándole el cuello con los brazos y estrechándose contra aquel cuerpo que siempre había deseado, contra aquel hombre al que siem¬pre había amado.
Pero era el deseo y no el amor el que la dominaba en ese momento. Y también parecía estar dominando a Nicholas.
Sus ojos se encontraron; los de él semicerrados, los de _____ abiertos de par en par. La joven sentía la fuerza de la excitación de Nicholas contra su estómago, pero lo que más la sorprendió fue la intensidad de su propia respuesta. Lo deseaba, y lo deseaba en ese mismo ins¬tante.
-Nicholas... -empezó a decir estremecida.
-¿Qué? -le preguntó él, apartándose ligeramente.
-Yo... yo.
-¡Así que estáis aquí! -los interrumpió Kevin. Apoyó la mano en el hombro de su amigo y le hizo apartarse de la sonrojada _____. Afortunadamente, la habitación estaba tenuemente iluminada de modo que Kevin no pudo darse cuenta de lo que pasaba-. He mirando en el piso de arriba y al no encontraros he empezado a pensar que os habríais fugado juntos -soltó una carcajada que fue seguido por una risa seca de Nicholas.
En su interior, _____ pensaba que no era una pro¬babilidad tan disparatada. Un minuto antes, había estado dispuesta a hacer cualquier cosa que Nicholas le propusiera.
Era vergonzoso darse cuenta de ello. ¿Cómo iba a estar capacitada para dar consejos a nadie, cuando su propia vida se le había ido de las manos con tanta rapidez? Debería tener más fuerza de voluntad, respetarse más.
Tenía veinticuatro años y se estaba comportando como una adolescente inmadura.
No le habría importado dejarse llevar por la más incontrolable pasión si a Nicholas le importara algo. Pero Nicholas no tenía ningún interés en ella.
Como mucho, lo atraía físicamente. Aunque también era posible que la estuviera utilizando como un modo de olvidar a su esposa. En ese caso, su deseo seria algo fugaz, que dejaría de recordar al día siguiente.
_____, sin embargo, no podría olvidarlo. Se veía a sí misma atormentada por los remordimientos y el arre-pentimiento, hundida y desesperada. Nicholas se marcharía despreocupadamente, dejándole el recuerdo de su vacío encanto y su superficial atractivo.
Pero... oh, hasta qué punto podía llegar a hechizarla por superficial que fuera.
Incluso en ese momento, lo único que _____ quería era que Kevin se marchara y dejara que Nicholas continuara abrazándola.
La exasperación acudió afortunadamente a su rescate. Si aquel hombre la afectaba hasta ese punto, se regañó, lo mejor que podía hacer era mantenerse lejos de él. ¡Ni siquiera debería mirarlo!
Lo que tenia que hacer era marcharse a su casa.
-Si me perdonáis -dijo rápidamente, para no darse tiempo a cambiar de opinión-. Tengo que ir a ver a Danielle. Nicholas y tú tendréis montones de cosas que hablar. Te veré más tarde, Nicholas.
Y sin mirar atrás, se dirigió directamente hasta el armario del vestíbulo, en el que había dejado la chaqueta y el bolso.
Se echó la chaqueta sobre los hombros, cerró la puerta del armario y se fue hacia la puerta mientras abría el bolso. Encontró la polvera, pañuelos, perfume, un peine, un espejito...
Había de todo, pero no estaban las llaves del coche.
_____ hurgaba nerviosa en el bolso una y otra vez, pero no conseguía encontrar las llaves.
Siempre ocurría lo mismo. Cuando alguien quería encontrar algo desesperadamente, era casi imposible que lo hiciera. Pero la rapidez era esencial en aquella situa¬ción. Temía que en cualquier momento pudieran apa¬recer Kevin, Danielle o Nicholas, preguntándole qué estaba haciendo y a dónde pretendía ir. Su hermano se enfadarla con ella por abandonar tan pronto su fiesta, pero _____ podría sobrevivir a aquel enfado y no estaba segura de poder superar lo que podía pasar si se quedaba.
-Dios mío, ¿dónde estarán esas malditas llaves? -gi¬mió en voz alta.
Frustrada, retrocedió y vació todo el contenido del bolso en la consola del vestíbulo; las llaves fueron las últimas en aparecer.
-¿Buscas esto?
_____ se sobresaltó al ver que Nicholas acababa de mate-rializarse a su lado y estaba levantando el preservativo que Vanessa le había metido maliciosamente en el bolso. Se volvió, dispuesta a arrebatárselo, pero Nicholas fue más rápido que ella y se lo metió en el bolsillo. Y, por supuesto, _____ no iba a sacárselo de allí.
Con las mejillas totalmente sonrojadas, se volvió hacia la consola y metió todas sus cosas en el bolso, a excepción de las llaves. Cuando terminó, tomó las llaves y las balanceo para que Nicholas pudiera verlas.
-Era esto lo que buscaba. Pero puedes quedarte el preservativo. Estoy segura de que lo vas a necesitar antes de que termine la noche. Un hombre como tú no tendrá ningún problema en encontrar una mujer que esté dis¬puesta a complacerlo.
-¿Siempre llevas un preservativo encima? -le pre¬guntó Nicholas, mientras ella cerraba la cremallera del bolso y se lo colgaba al brazo.
-¿Y por qué no voy a llevarlo? -respondió con expre¬sión desafiante-. Nunca se sabe cuándo se va a tener suerte -levantó la barbilla con orgullo y se dirigió hacia la puerta.
Una vez fuera, descubrió desesperada que había un coche negro aparcado detrás del suyo que le impedía salir.
-Maldita sea -murmuró-. A alguien se le ha ocurri¬do la feliz idea de aparcar su coche detrás del mío.
-Creo que no deberías conducir -dijo Nicholas tran-quilamente detrás de ella-. Es evidente que estás borra¬cha.
Con aquella frase consiguió sacarla definitivamente de sus casillas.
-¿Y se puede saber exactamente por qué has decidido que estoy borracha? -le espetó furiosa-. ¿Quizá porque he decidido renunciar a tu compañía? ¿O será porque he decidido ser una excepción y no rendirme a tus irre¬sistibles encantos?
-No -respondió Nicholas con calma-. Lo digo porque desde que he llegado has estado comportándote de una forma totalmente impropia de ti. Y estoy empezando a preguntarme por qué.
-Bravo, Nicholas -repuso _____ rezumando sarcas¬mo-. No has sabido prácticamente nada de mí durante nueve años y ahora te crees con derecho a saber cómo soy realmente. Me creas o no, viejo amigo, de los quince a los veinticuatro años una mujer puede cambiar mucho. Ahora soy tal como me ves -se quitó la chaqueta de los hombros y agarró el bolso con la otra mano para que Nicholas pudiera observar todos los detalles de aquel provocativo vestido-. ¿No será que no consigues hacerte a la idea de que «tu dulce _____» se ha convertido en una persona sexualmente activa?
Nada más decir aquella mentira, se arrepintió de haberlo hecho. Era absurdo, pero odiaba ver la expresión de desilusión de Nicholas. ¿O era otra cosa lo que parecía ensombrecer su mirada? ¿Sería que se estaba dando por vencido?
La idea de haber derrotado a Nicholas la dejó totalmente desconcertada. Quizá, se dijo, estuviera más afectado por su ruptura matrimonial de lo que ella había pensado. Era posible que estuviera realmente enamorado de su mujer...
Aunque para _____ aquella posibilidad resultara odio¬sa, demostraría que al menos era capaz de sentir algo profundo por una mujer. Kevin había tenido muy poco contacto con su amigo desde que ambos se casaron, de modo que la opinión que tenia de Nicholas pertenecía total¬mente al pasado. Era posible que desde entonces hubiera cambiado.
Casi había empezado a compadecerlo cuando Nicholas pareció rehacerse de su desánimo y le dirigió una sonrisa cargada de sensualidad.
-Tienes razón -le dijo-. Estoy siendo algo hipócrita. Tienes tanto derecho a disfrutar de tu juventud como cualquiera. ¿Hay alguna razón por la que no quieras dis¬frutar conmigo?
_____ negó con la cabeza.
-¿No? -se burló Nicholas-. Bueno, no me puedes cul¬par por haberlo intentado. En ese caso, ven a dar una vuelta en el coche conmigo.
_____ pateó el suelo completamente exasperada.
-¿Qué demonios te pasa? ¿Es que no te das cuenta de que no quiero ir a ninguna parte contigo? Quiero irme a mi casa. Si supiera de quién es ese maldito coche, le diría que lo moviera y... -se interrumpió al ver la sonrisa de Nicholas-. ¿Es tuyo, verdad? -le preguntó frustrada.
-Si, es mi coche, Kevin me ha pedido que vaya a com¬prar unas cervezas y me ha dicho que tú podías indicarme dónde encontrarlas. Estoy seguro de que no sabía que estabas pensando en irte a casa. En cualquier caso, ¿qué motivos tienes para irte? La noche es joven y quién sabe, es posible que al final tengas suerte.
_____ decidió ignorar el último comentario de Nicholas.
-¿Y por qué no va Kevin a comprar cerveza?
-Porque por fin ha conseguido entablar conversación con un importante cliente. Ya sabes cómo es la gente que trabaja en publicidad; son como los vendedores, siempre están trabajando.
_____ tuvo la sensación de que de alguna manera esta¬ba denigrando la profesión de su hermano.
-Bueno, por lo menos Kevin trabaja.
-¿Crees que yo no?
_____ se encogió de hombros, consciente de que esta¬ba siendo excesivamente grosera con Nicholas.
-Algún día -le dijo Nicholas con los dientes apretados, mientras la agarraba del brazo-, voy a contarte unas cuantas cosas sobre mi vida para que dejes de tener esa visión tan negativa -añadió mientras le abría la puerta del coche-. Pero no voy a hacerlo esta noche. Hoy es el cumpleaños de Kevin, necesitamos cervezas para la fiesta y su dulce hermanita va a indicarme dónde podemos comprarlas.
-Lo haré siempre que no ocurra nada raro -con¬testó-. No quiero tonterías, ni comentarios malintencionados. Iremos a la tienda y volveremos. Después, me montaré en mi coche y me iré a casa.
-Palabra de scout -le dijo Nicholas, llevándose una mano al corazón.
-Puf -gruñó _____-. Dudo que hayas sido nunca un boy scout, Nicholas Jonas -y se metió en el coche.
No hizo ningún comentario sobre aquel coche que probablemente le habría costado una fortuna. Se sentó en su asiento y se puso el cinturón de seguridad, decidida a no decir una sola palabra. Dejaría que Nicholas pensara que estaba acostumbrada a montarse en coches como aquél. ¡Dejaría que pensara lo que le apeteciera de ella con tal de que mantuviera las manos lejos!
-Segunda calle a la derecha -le dijo en cuanto salie¬ron; cuando ya estaban a punto de llegar, le indicó-: Mira, estamos a unos doscientos metros.
Como el camino hasta allí estaba abarrotado de coches, Nicholas aparcó en una calle cercana.
-Volveré dentro de un minuto -le comentó, y salió a buscar la cerveza.
Mientras lo esperaba, _____ iba poniéndose cada vez más nerviosa, y la verdad era que no sabía por qué. ¿Cuál era el problema, que no confiaba en Nicholas, o que no confiaba en si misma? El problema era que, estando allí sentada, no conseguía pensar en nada sensato. Una mali¬ciosa vocecilla interior le decía que no dejara que Nicholas se marchara por segunda vez, que tomara lo que le ofre¬cía, aunque sólo fuera sexo. Al fin y al cabo, ella pondría también amor...
¿Pero qué ocurriría cuando Nicholas se diera cuenta de que todavía era virgen? A un hombre con su experiencia no le pasaría inadvertido. ¿Qué ocurriría cuando se diera cuenta de que no era la joven libertina que había estado fingiendo ser durante toda la noche?
Aquellos pensamientos consiguieron apaciguar lige¬ramente su nerviosismo y darse cuenta de que era total¬mente innecesario que huyera a su casa como un conejillo asustado. Recordar su virginidad le había hecho darse cuenta de que no iba a hacer nada con Nicholas. ¡Preferiría morir antes que convertirse en blanco de sus burlas!
Nada más llegar, Nicholas se asomó, sonriendo iróni-camente por la ventanilla.
-Vaya, estás aquí. Pensé que habrías salido corriendo.
-No -repuso ella-. Ya me he cansado de huir esta noche.
-¿Y qué significa exactamente eso?
-Significa que he decidido no irme todavía a casa.
-Antes no me has explicado por qué querías mar¬charte.
-Supongo que estaba preocupada por la posibilidad de terminar siendo una más en tu lista.
-Ah, volvemos a Casanova, ¿eh? -sacudió la cabeza mientras ponía el coche en marcha-. Ya veo que no hay ninguna esperanza de que cambies de opinión sobre mí. Se te ha metido esa idea en la cabeza y no hay forma de sacártela. Aunque es posible que todavía pueda hacer algo al respecto.
Volvió la cabeza y aceleró con fuerza, sacando el coche de una forma espectacular. Ninguno de los dos dijo nada hasta que llegaron a la carretera que conducía a casa de Kevin.
-Muy impresionante -comentó _____ con sarcasmo cuando Nicholas paró el coche.
Nicholas se echó a reír.
-Me alegro de ver que todavía puedo impresionarte de alguna manera. Aunque hubo una época en la que te impresionaba todo lo que hacia, ¿verdad? Si hubiera dicho que el mundo era cuadrado, me habrías creído, y si te hubiera propuesto que caminaras por el agua lo habrías intentado.
_____ se volvió hacia él con los ojos llenos de dolor. -Ha pasado mucho tiempo desde entonces -susurró. -Es cierto. Pero creo que todavía hay una forma en la que te puedo impresionar, y es así -sin darle tiempo a detenerlo, se quitó el cinturón de seguridad, se inclinó sobre ella y atrapó su boca.


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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por ama-jonatik el Jue Jun 16, 2011 12:57 pm

haaaaaaaaaaaaaa siento no haber comentado antes!!!!!!!!!!!!!!!!
me fascino el cap!!!!! diosssssssssssss nicholas puede ser tan tonto y lindo a la ves ahh debes seguirla plis

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Mar Jun 21, 2011 12:16 pm

ahhhhhh!!!!1 baster!!!!!!! no away jajajajajjaja ,aldicion ese nicky siempre hace d4 las suyas con nosottras que mala onda!!!
jajajajajajajaja me encanta el cap esta ssuper genial!!!!
carla!!!!! pliz qeremos mas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
caps+++++++caps++++++++++++++caps++++++++++++
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Vie Jul 08, 2011 5:28 pm

hellooooooooooo!!!!
soy nueva lectora
y permite me decirte que me
encantoooooo la nove!

y estoy esperando ansiosamente
por un nuevo capitulo Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Sáb Jul 09, 2011 12:10 am

siguela mujeeer Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Jul 14, 2011 8:33 pm

:O ay chiicas que pena con uds:( de verdad que no he podido publicaar:/ no tengo compu y aparte la universidad es una esclavitud! en cuanto pueda de vdd que dejo unos cuantos capitulos:) graciias por todo!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Vie Jul 15, 2011 10:11 pm

ps a esperar Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Dom Jul 17, 2011 10:20 am

Capítulo 6

LA impresión dejó paralizada a _____ durante algunos segundos, permitiendo así que Nicholas la besara a su antojo y le causara un efecto devastador. Pero, a pesar de la rapidez de los latidos de su corazón y de la traición de sus sentidos, tuvo el valor suficiente para protestar cuando Nicholas introdujo la lengua en su boca.
Desgraciadamente, Nicholas interpretó su queja como un gemido de desesperación.
-Tienes razón -susurró, cubriendo su rostro de besos-, yo siento lo mismo. Esto tenía que pasar algún día. Lo sabes tan bien como yo.
-¡No! -gimió _____.
-Claro que sí -insistió Nicholas, besándola de nuevo para demostrárselo.
_____ hizo todo lo posible para evitar su beso, movía la cabeza continuamente a la vez que intentaba apartarlo con los brazos, pero ambos gestos fueron inútiles.

-No seas tan hipócrita -le dijo Nicholas y le sujetó las manos-. Me deseas tanto como yo a ti. Por eso has estado metiéndote conmigo toda la noche, porque en el fondo te desprecias a ti misma por desearme. Y por eso querías marcharte, no te atreves a quedarte por temor a lo que podría pasar.
-No te tengo ningún miedo -le espetó.
-¿Entonces qué temes? No creo que sea a las consecuencias de hacer el amor. ¿Has olvidado acaso que llevo el preservativo que pensabas utilizar en mi bolsillo?
-No he olvidado absolutamente nada.
-Lo cual, por supuesto, es el motivo principal de tu dilema. Todavía estoy siendo castigado por lo que hice hace nueve años. ¿Me creerías si te dijera que lo hice por ti, _____? ¿Te parece tan difícil atribuirme ese honor?
-¿Honor?-repitió _____ asombrada.
-Bueno, quizá no deba hablar de honor -repuso secamente Nicholas--. Reconozco que siempre has despertado en mis pensamientos algo deshonestos, pero al final siempre he intentado hacer las cosas bien.
Lo cual evidenciaba lo que había significado _____ para él durante aquel verano; el único sentimiento que ella le había inspirado era la lujuria. Nada más.
-¿Y ahora, Nicholas? -le preguntó en tono burlón-. ¿También vas a intentar hacer las cosas bien?
-No, _____, esta vez no. Soy consciente de que esta es la única oportunidad que tengo de conseguir algo que siempre he deseado y voy a aprovecharla.

-Kevin te estrangularía sí saliera y nos viera en el coche de esta forma -le advirtió.
-Nadie puede vernos en este coche. Tiene unos cristales especiales. Además, Kevin no va a salir.

-¿Por qué no?
-Porque está muy ocupado hablando con un cliente. Y sobre todo porque no tiene ni idea de que estamos aquí.
-Pero, pero...
-Kevin no me ha pedido que fuera a buscar cerveza. Ha sido una excusa que me he inventado para poder estar contigo a solas.
-Pero tú... tú -farfulló _____ indignada-. Como se te ocurra volver a besarme, te morderé la lengua.
-Gracias por la advertencia, cariño -musitó Nicholas con una amenazadora sonrisa-. En ese caso, me aseguraré de mantenerla lejos de tus maravillosos dientes.
Posó los labios en el cuello de _____ y empezó a lamerlo suavemente, haciendo que la joven tuviera que contener la respiración.

Un sentimiento agridulce combatía contra su orgullo y el respeto que por sí misma tenía. Dios, lo deseaba tanto... y allí estaba de nuevo aquella insidiosa vocecilla interior, tentándola, atormentándola. Le recordaba cuánto lo amaba, cuánto lo deseaba, la instaba a no pensar en el mañana, a no pensar en su virginidad, a no pensar en nada.

Nicholas puso el punto final a todas sus dudas al deslizar la boca desde su cuello hasta sus senos, que sobresalían a ambos lados del cinturón de seguridad. Apartó la chaqueta y empezó a lamer los pezones a través de la seda del vestido, dejando una mancha de humedad bajo la que se erguían los pezones endurecidos por el deseo.
Empezó después a mordisquear aquellas puntas exquisitas, deteniéndose de vez en cuando para volver a humedecerlas con la lengua.
_____ tenía que morderse los labios para no gritar, para no dejarse arrastrar por lo que sentía. Una excitación incontenible corría por sus venas, encendiéndole la sangre e impidiéndole pensar. Cuando Nicholas cerró los labios alrededor de uno de los pezones, ella arqueó la espalda todo lo que se lo permitió el cinturón de seguridad para presionar su seno contra su boca.
-Oh, Dios, Nicholas -gimió.
Nicholas le soltó bruscamente las manos, pero no apartó la boca de sus senos, ni siquiera cuando ambos asientos pasaron de su posición erguida a otra mucho más acorde con la ocasión. _____ se descubrió a sí misma cerrando los ojos y suspirando, entregada por completo a todo lo que pudiera suceder. Nada podía detenerla ya, ni siquiera un temblor de tierra.
Se sentía como un volcán en erupción. Los sentimientos que hablan permanecido adormecidos durante tanto tiempo bullían inquietos en su interior, clamando por liberarse. Sentía su presión en medio de las placenteras sensaciones que la dominaban y sabía que aquel fuego latente iba a hacerle perder el control.
Nicholas estaba besándole los labios, los ojos, los oídos, le hacía todo tipo de sugerencias eróticas que en la mente de _____ se convertían en nuevas explosiones de deseo.
-Sí -susurró ciegamente-. Si, por favor -suplicó, aunque casi inmediatamente se dio cuenta de que no sabía realmente lo que estaba pidiendo.
Pero encontró la respuesta en cuanto Nicholas deslizó las manos bajo la falda del vestido para empezar a bajarle las bragas. _____ incluso lo ayudó, levantando ligeramente las nalgas.
Nicholas volvió a meter las manos bajo la falda. _____ no podía seguir soportando aquella agonía, quería que la tocara, que la tocara ya.

Nicholas no la acarició donde ella quería; le acariciaba la sedosa piel de los muslos, deslizaba las manos desde la cadera hasta las rodillas... Pero _____ ya no podía contenerse y separó las piernas inquieta, demostrándole lo que quería.
Y Nicholas la complació. ¡Y de qué manera!

_____ no podía creer que estuviera permitiendo que le estuviera haciendo lo que le estaba haciendo. Respiraba con dificultad y el corazón amenazaba con salírsele del pecho. Gimiendo bajo aquella espiral de placer salvaje, hundió los dedos en el pelo de Nicholas para finalmente hacerle apartar la cabeza.
-¡No! -gritó, sin saber muy bien lo que estaba diciendo. Lo único que sabía era que aquello era demasiado intenso. Estaba asustada.

-De acuerdo -respondió Nicholas con voz ronca-. Estaba a punto de parar. Esto no es lo que yo quiero.
_____ permaneció tumbada, mirándolo con los ojos abiertos de par en par mientras él se colocaba dificultosamente a su lado para acuclillarse después entre sus piernas.
No se desnudó exactamente, pero consiguió ponerse sin ninguna dificultad el preservativo que antes se había metido en el bolsillo.

Estuvo acariciándola hasta que _____ volvió a arquearse contra él, deseándolo desesperadamente; sólo el cinturón de seguridad le impedía rebelarse contra aquellas tortuosas caricias y pedir algo más, de modo que cuando Nicholas se detuvo para ayudarla a colocarse, en lo único en lo que _____ estaba pensando era en que se hundiera en ella.
Pero cuando Nicholas empezó a presionar para fundirse con ella, la joven se tensó terriblemente y cada vez que Nicholas volvía a intentarlo, el miedo aumentaba y sus músculos estaban más tensos.

-Dios mío, _____ -gimió Nicholas-. Relájate, ¿quieres?
-No..., no puedo. Oh Dios, no puedo, no sé lo que tengo que hacer.
-¿Qué quieres decir con eso de que no sabes? Demonios, ¿no estarás diciendo lo que creo que estás diciendo, verdad?
_____ quería morirse de humillación y de frustración, En ese momento, se odiaba a sí misma y a su falta de experiencia. Gimió desazonada y se cubrió el rostro con las manos.

Nicholas soltó un juramento. Y a los dos segundos, lo repitió.
_____ se acobardó al oírlo. Era evidente que había decidido no continuar. Obviamente, las vírgenes no le gustaban.
-Por el amor de Dios, _____ -le desabrochó el cinturón de seguridad, le tomó ambas manos y la ayudándola enderezarse. _____ prácticamente lo tenía rodeado con las piernas, pues Nicholas permanecía colocado entre ellas. Afortunadamente, la falda estaba de nuevo sobre su regazo.
-¿Por qué no me has dicho antes que eras virgen? -le preguntó duramente-. ¿Por qué me has dejado creer que habías dejado de ser una buena chica para convertirte en una mujer que se acostaba con cualquiera?
_____ se encogió de hombros ante la furia de Nicholas. Jamás lo había visto de aquella manera.

-¿Crees que te hubiera tratado así si lo hubiera sabido?
-¿Tratarme cómo? -farfulló confundida.

Nicholas se quedó mirándola fijamente y sacudió la cabeza.
-No estoy seguro de sí eres totalmente inocente o sí eres más calculadora y perversa que ninguna de las mujeres que hasta ahora he conocido. ¿Qué significa todo esto? ¿Vas por la vida de mujer provocadora? ¿Te gusta vestirte de esta forma tan seductora para ver cuántos hombres terminan jadeando detrás de ti? ¿Y no será que esta noche al final te has encontrado con un hombre que no tolera las bromas y que además te gusta de verdad?

-¡No! -negó con fiereza-. Y sí, de alguna manera sí.
-¿Qué significa eso? ¿Sí o no?
-No, no soy una provocadora -negó con calor-. Pero sí, es cierto que esta noche me he vestido de una forma especialmente seductora... Y también es verdad que me gustas. Siempre me has gustado.
-¡No mientas! Bueno, lo de vestirte de forma tan seductora no tenía nada que ver conmigo, ¿verdad? No sabías que iba a aparecer por aquí esta noche. Así que, ¿a quién pensabas impresionar vistiéndote de esa forma, _____?

_____ hizo una mueca y sacudió la cabeza.

-O me lo dices o se lo preguntaré a Kevin.

-Kevin no lo sabe.

-¿No sabe qué? ¿Que todavía eres virgen? ¿O que eres una especie de come hombres?

-¡No soy ninguna come hombres!

-¡Entonces dime la verdad!

-Hoy... bueno, hoy había decidido que estaba ya harta de mí inexperiencia -le confesó con un hilo de voz-. Pensaba que ya era hora de que perdiera la virginidad. Sabía que en la fiesta de Kevin habría un montón de invitados, así que me he arreglado y... Bueno, yo sólo, yo sólo... -se encogió de hombros, deseando haber dicho ya lo suficiente como para satisfacer su curiosidad.

-¿Tú sólo qué?
Su insistencia estaba empezando a molestarla. Al fin y al cabo, ¿quién se creía que era él?

-Oh, cállate ya, Nicholas. Estoy segura de que cualquiera podría imaginárselo. Has aparecido justo en el momento en el que me sentía preparada para tener un amante y por un momento he pensado que podrías ser tú; al fin y al cabo, también fuiste mí primer amor. Pero al final he decidido no inflar más tu ya insufrible ego de modo que para lo único que al final me has servido ha sido para estropearme cualquier otra oportunidad que pudiera haber tenido esta noche. Tienes la costumbre de hacer siempre lo mismo en mi vida -le espetó-. Me imposibilitas las relaciones con otros hombres. Una de las razones por las que sigo siendo una estúpida virgen eres tú.
Lo miró con el ceño fruncido, pero él no le devolvió el gesto adusto. De hecho, todo el enfado de Nicholas desapareció de su rostro para dar paso a una expresión de ternura.

-No creo que haya nada estúpido en ser virgen a tu edad -le dijo suavemente-. Pero ya que he sido yo el que te ha estropeado cualquier tipo de relación con otros hombres, creo que lo menos que puedo hacer es reparar el daño que he hecho.
-¿Qué quieres decir?

-Quiero decir, mi dulce _____ -le dijo y le dio un suave beso en los labios- que tienes toda la razón. Ya es hora de que pierdas tu virginidad, pero creo que tu primera experiencia debería ser con alguien que realmente te gustara, no con el primer tipo que puedas conocer en una fiesta. De modo que me ofrezco voluntario para ser tu primer amante.
-Pero yo pensaba...
-No pienses, _____. Limítate a hacer lo que yo te diga y todo saldrá bien. En primer lugar ni esta noche es la más indicada ni el coche es el mejor lugar para una ocasión tan importante. De modo que vamos a guardar toda esta pasión hasta dentro de veinticuatro horas -musitó, acariciándole los labios con el dedo-. Y te aseguro que todo va a ser maravilloso -le prometió con voz ronca.
-Pero yo pensaba que ibas a volver mañana a Melbourne -protestó _____ débilmente.
-No, no voy a irme mañana. Pero lo que sí voy a hacer ahora es salir de este coche si puedo. Será mejor que te pongas los zapatos y la ropa interior antes de salir. Y ponte también la chaqueta. Me temo que te he destrozado el vestido, pero no te preocupes, te compraré otro mañana.
_____ permaneció sentada en un estado de total estupefacción mientras Nicholas salía del coche. Lo oyó gemir mientras se estiraba, probablemente se le habrían entumecido los músculos después de haber estado tanto tiempo encogido. Al cabo de un rato, y como si estuviera hipnotizada, fue haciendo lo que él le había sugerido; se puso la ropa interior, los zapatos y la chaqueta, que se abrochó por completo. Era vagamente consciente de que todavía no había se apagado su excitación; sentía los pezones erguidos y un calor inconfundible entre los muslos.
Pero aquel sentimiento pasó a un segundo plano cuando Nicholas se inclinó y le tomó la mano para ayudarla a salir. Su tierna sonrisa envolvió por completo su corazón, haciéndola evocar los sentimientos que la habían abrumado durante aquel lejano verano; sentimientos que no tenían nada que ver con el deseo.
Cuando salió del coche, sólo era capaz de fijarse en Nicholas. No podía apartar los ojos de él. Para _____ sólo parecía existir su rostro, sus ojos, y el amor que imaginaba en sus profundidades.
Pero cuando Nicholas posó los labios sobre su boca, se recordó inmediatamente que él no amaba a las mujeres; simplemente hacía el amor con ellas.
Sin embargo, aquella revelación no consiguió enfriar lo que sentía por él. Estando envuelta en sus brazos, se sentía incapaz de luchar contra la increíble atracción que despertaba en ella.
Hizo exactamente lo que Nicholas le había pedido: no pensar. Le rodeó la cintura con los brazos y los deslizó después por su espalda. Cediendo a sus deseos, introdujo la lengua en su boca.

Fue Nicholas el primero en separarse. La miró con el rostro sonrojado y la respiración entrecortada.

-Dios mío, _____, tenemos que detenernos o no vamos a poder parar.
-¿Tenemos? -bromeó _____, mientras intentaba poner su desenfrenado deseo bajo control-. Eres tú el que me has besado, ¿recuerdas?
-Sí, ¿pero crees que era necesario que te mostraras tan dispuesta a colaborar?
-Sí.
Sus ojos se encontraron y Nicholas sacudió la cabeza sonriendo ante su honestidad.
-Siempre has sido una mujer excepcional, _____. Vamos, será mejor que entremos en casa antes de que alguien pueda echarnos de menos.
-¿Qué hora es? -le preguntó mientras caminaban hacia la puerta.
-Las once y media.

_____ se detuvo bruscamente.
-¿Sólo? -recordó que había mirado el reloj cuando estaba discutiendo con Nicholas en el vestíbulo.
Entonces eran las once menos diez.
De modo que sólo habían estado fuera de la casa cuarenta minutos. Y tenía la sensación de que había sido toda una eternidad.

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Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Jue Jul 21, 2011 12:30 am

fuckkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk
oh my goddddddddddddddddddddddddddddddddddd
este cap si estubo cargado de energia jajajajajajjaaa
ala grannnnn diosss estubo
Twisted Evil intensooooooooooooo
qiero masssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
qiero massssssssssssssssssssssssssssssssssssss
vaya forma de nick de complacerme pzzzzzzzzzzzzz
jajajajaa espero qe no vaya a jugar chueco con nosotras sino le partimos la cara jajajajjajjaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa .

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Jue Jul 21, 2011 12:32 am

seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaa seguilaaaaaaaaaaaaaaaseguilaa
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Sáb Jul 30, 2011 3:19 pm

OMG!!!!!!!!!! casi me hice pipi de la emocion
y aww el tiempo pasa tan lento cuando estas
con esa persona que te encanta o que te frustra
jajaja


siguelaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Sáb Jul 30, 2011 6:24 pm

jajaj chiiicaas hooy colocoo capii Very Happy

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______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Dom Jul 31, 2011 1:00 pm

jajajaja + te vale hee!!
carla si no te vamos ahorcar jajajaja bromas hee
si no qien va publik si no eres tu!! jajajaja
nena esperamos capsss!!!1
por qe con estos cpas nos has dejado pikdas a todas pz jajajaja
uyyyyyy
Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil jajajaja

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Dom Jul 31, 2011 2:29 pm

Capítulo 7


NICHOLAS tenía razón. Kevin ni siquiera se había dado cuenta de que habían estado fuera. Estaba demasiado ocupado siendo el alma de la fiesta. Pero _____ no estaba tan segura de que Danielle estuviera en la misma situación. Su cuñada les había dirigido una sospechosa mirada cuando habían entrado juntos en la habitación principal. A los pocos segundos, inventó una excusa para separarse del grupo con el que estaba hablando y se dirigió hacia ellos.
-Estaba empezando a preguntarme dónde os habríais metido. ¿Habéis estado recordando viejos tiempos?
-No exactamente -contestó Nicholas suavemente, antes de que a _____ pudiera ocurrírsele ninguna excusa-. Le he pedido a _____ que me indicara algún lugar en el que se pudiera comprar cervezas para la fiesta. No he traído ningún regalo y quería tener un detalle. Y hablando de regalos, ¿qué le has comprado a Kevin, _____? Creo recordar que tu familia tenía una regla según la cual los regalos nunca podían exceder de treinta dólares. ¿Todavía la aplicáis?
-¡Desde luego! -exclamó Danielle, que parecía ali¬viada con la respuesta de Nicholas. Por lo visto pensaba, al igual que su marido, que no era conveniente que _____ compartiera algo más que una simple amistad con Nicholas.
Lo sentía por ella, pensó _____ con una repentina y firme resolución. Nicholas iba a ser su amante, y le importaba un comino lo que pudieran pensar los demás. Quizá lo fuera sólo por una noche, o durante un fin de semana, como mucho tal vez durante una semana. Pero aquel corto espacio de tiempo significaría para ella mucho más que toda una vida con cualquier otro hombre.
Nicholas podía ser un mujeriego, pero tenía otras muchas cualidades además de su atractivo físico. Había en él un fondo de ternura tan cautivador como excep¬cional, una sensibilidad y una capacidad de comprensión que tiempo atrás _____ había podido admirar y que, esta¬ba casi segura, probablemente conservara todavía en su interior.
Sí, era cierto que le gustaban las mujeres bonitas, ella incluida, pero si sólo fuera la lujuria la que lo motivaba no habría tenido ningún inconveniente en hacer el amor con ella en el coche. No se habría arrepentido ni habría empezado a hacer planes especiales; habría satisfecho su deseo sin pensar ni en su incomodidad ni en su dolor.
Era posible que no la amara, pero sabia que de alguna manera le importaba. Lo sentía más que nunca.
-¿Y qué le has comprado tú, _____? -le preguntó Nicholas.
_____ sonrió con malicia.
-Algo muy útil.
-¿Qué?
-Un par de calzoncillos que brillan en la noche. Tie¬nen una flecha que señala el lugar indicado. Danielle soltó una carcajada.
-Hasta ahora siempre había tenido que pintarle yo un mapa -dijo entre risas y entonces fue _____ la que estalló.
Nicholas se había unido ya a sus contagiosas risas cuando el propio Kevin se incorporó al grupo.
-Debe de ser una buena broma si Danielle se está riendo de ella -sonrió y rodeó los hombros de su esposa con el brazo-. La adoro, pero su sentido del humor a veces deja mucho que desear.
-_____ nos estaba contando lo que te había regalado por tu cumpleaños -le confesó Nicholas-. Y Danielle nos ha comentado que siempre tenía que dibujarte un mapa.
A Kevin se le heló la sonrisa. Se recuperó rápidamente, pero a _____ le pareció advertir cierta nota ácida en su respuesta.
-Bueno, supongo que no se podría decir lo mismo de ti. Serías capaz de encontrar a una mujer hasta con los ojos vendados.
Se hizo en el grupo un tenso silencio que Nicholas mismo quebró con una risa.
-Con los ojos vendados, ¿eh? Bueno, me has dado una idea. Aunque, personalmente, prefiero tener los ojos bien abiertos cuando hago el amor -desvió la mirada lentamente hacia _____.
-¿Hacer el amor? -se burló Kevin-. No es así como lo llamabas antes, viejo amigo. Creo recordar que era una palabra con menos letras, algo más pintoresca, pero mucho menos elegante. Yo creo que reflejaba mucho mejor tu condición de superestudiante.
Nicholas no reaccionó. Se limitó a sonreír con indul¬gencia y cierta frialdad a su amigo. _____ admiró su paciencia; cualquier otro habría reaccionado de una for¬ma mucho más agresiva.
Danielle, sintiendo quizá la tensión del ambiente, deci¬dió que ya había llegado el momento de sacar la tarta de cumpleaños.
_____ agradeció aquel cambio de tema; de hecho, esta¬ba tan enfadada con Kevin, que tuvo que hacer un esfuerzo para darle un beso a su hermano después de que soplara las velas.
No era propio de él el ser tan grosero y no acertaba a comprender el motivo de aquella actitud. No creía que sospechara nada de lo que había ocurrido entre Nicholas y ella.
Las dudas de Danielle parecieron disiparse, sobre todo cuando Nicholas se puso a charlar con una voluptuosa rubia que apenas podía contener la alegría que le producía que Nicholas le prestara atención.
Pero _____ no estaba tan contenta. Los celos empe¬zaban a apoderarse de ella. Los celos más la inseguridad y el desagradable sentimiento de no ser la persona indi¬cada. Era posible que Nicholas decidiera, después de cono¬cer a aquella rubia, que era una tontería tener una rela¬ción con una persona sin ningún tipo de experiencia en ese campo. Probablemente preferiría pasar aquellos días de descanso con alguien que pudiera satisfacer sus deseos, indudablemente sofisticados. Cuanto más lo miraba, más convencida estaba de que ya ni siquiera recordaba la atracción que podía haber llegado a sentir por ella.
Cuando la rubia le acarició a Nicholas el brazo y lo miró riendo, sus temores se incrementaron. Había algo espe¬cial en aquella risa; algo increíblemente sexy. ¿Estarían planeando una cita secreta? A lo peor habían quedado ya para esa misma noche. _____ se los imaginaba tum¬bados en la cama del hotel, desnudos. Prácticamente veía a la rubia rodeando a Nicholas con las piernas mientras éste inclinaba la cabeza sobre sus senos.
Tragándose la bilis, cruzó la habitación para dirigirse hacia él. Cuando estuvo a su lado, lo agarró del brazo y le dijo que quería irse a casa y necesitaba que moviera su coche.
Nicholas se recuperó rápidamente del sobresalto inicial y le pidió disculpas a la rubia, a la que no le hizo ninguna gracia aquella interrupción.
-¿Dónde vais vosotros dos? -les preguntó brusca¬mente Kevin cuando vio que se dirigían juntos hacia la puerta.
-_____ quiere irse a casa -le explicó Nicholas pacien-temente-, y mi coche está aparcado justo detrás del suyo.
El alivio de su hermano al oírlo le recordó a _____ cuánto le desagradaría que tuviera una relación senti¬mental con Nicholas. Pero desde luego, ella no pensaba decirle nada.
Aunque quizá ni siquiera tuviera nada que contarle después de la irrupción de aquella rubia en escena. _____ estaba ardiendo de furia. Tenía ganas de que Kevin desapareciera para poder abordar el tema con Nicholas.
-En ese caso, buenas noches, cariño -le dijo Kevin, dándole un beso en la mejilla-. Gracias por haber venido, aunque no estoy muy seguro de que tenga que agrade¬certe el regalo que me has hecho. Pero espera a que llegue tu cumpleaños. Te voy a regalar algo que va a hacer que te pongas más roja que una remolacha.
_____ soltó una carcajada.
-Lo estaré esperando. Despídeme de Danielle, ¿quie¬res Kevin? Tengo que irme a casa. Está empezando a doler¬me la cabeza.
-¿De verdad tienes dolor de cabeza? -le preguntó Nicholas después de apartar su coche.
-Sí, un dolor de cabeza con el pelo rubio y unos senos enormes.
-Ah -le sonrió-. Estás celosa.
-¿Y si lo estoy qué?
-Si estás celosa, mi dulce _____ -le dijo, arrastrán¬dola a sus brazos-, eso es maravilloso.
-No te parecería tan maravilloso si estuvieras en mi lugar. Aunque claro, supongo que tú nunca has estado celoso, ¿no?
-Es posible...
-¿No te vas a acostar con esa mujer esta noche, ver¬dad Nicholas? -le preguntó abiertamente.
Nicholas bajó los brazos y la miró con expresión tor-mentosa.
-¡Maldita sea! ¡Estoy empezando a hartarme de todo esto! ¿Qué demonios te pasa? ¿Crees que tengo tan poco control que no puedo pasar una sola noche sin acostarme con nadie? ¿Piensas que soy un obseso que me acuesto indiscriminadamente con cualquier mujer? Tengo ciertos criterios, _____. Me creas o no, me gusta conocer a una mujer antes de acostarme con ella. No he vuelto a tener lo que se entiende por una noche loca desde el día de mi graduación.
-Oh, lo siento, Nicholas -se disculpó, confundida por aquella calurosa defensa y no del todo convencida de que estuviera diciendo la verdad.
-Y tienes por qué. Esta noche ya he recibido más insultos de los hermanos Brown de los que puedo sopor¬tar. Esto tiene que terminar, _____. No soy como tú pien¬sas. Si tú tampoco me respetas, ¿entonces es que sólo buscas el sexo en una posible aventura conmigo?
La confusión de _____ se convirtió en nerviosismo. Nicholas la miraba fijamente.
-Pues sí, al parecer es sólo sexo lo que buscas, ¿no?
-No, por supuesto que no -negó _____-. Me... me gustas mucho. Siempre me has gustado, y lo sabes, Nicholas.
-Me amabas, _____. Eso es mucho más que gustar.
-Pensaba que te amaba -lo contradijo-, pero recuer¬da que sólo era una niña, por el amor de Dios.
-Eras más adulta a los quince años que mi esposa a los veintidós.
_____ gimió y se quedó mirándolo fijamente. Nicholas alargó el brazo para acariciarle la mejilla y a continuación deslizó un dedo hasta su boca.
-Me amabas -susurró contra sus labios entreabier¬tos-. No lo niegues.
De la garganta de _____ escapó un sollozo con el que parecía estar admitiendo su respuesta.
-Quizá me ames todavía -sugirió con voz ronca. _____ retrocedió asustada. Lo miraba con sus enormes ojos verdes abiertos de par en par.
-No -dijo con voz atragantada.
-¿No? -repitió Nicholas, mirándola con los ojos entre-cerrados.
-No -insistió ella con una firmeza que estaba muy lejos de sentir-. Como tu mismo dijiste, ni siquiera te conozco.
-Entonces me conocerás -le prometió Nicholas en tono sombrío-. Empezarás mañana mismo a conocerme.
-Sólo en un sentido bíblico.
En el rostro de Nicholas se reflejó la frustración pro¬vocada por aquella respuesta.
-Si eso es lo que piensas, es que no sabes absolutamente nada sobre lo que significa hacer el amor.
-Tampoco he dicho que lo sepa.
-Entonces no pretendas adelantar lo que vamos a compartir mañana. Ahora, _____, creo que se me ha ago-tado ya la paciencia para este tipo de conversaciones. Pasaré a buscarte mañana a las once.
-¡A las once!
-Sí, a las once.
-¿Por qué tan pronto?
-¿Tienes alguna otra cosa que hacer?
-No...
-Entonces estate lista a las once.
_____ se volvió, pero antes de dar un solo paso, llamó a Nicholas.
-¿Qué quieres? -le preguntó él.
-No tienes mi dirección.
-Se la pediré a Kevin.
_____ hizo una mueca.
-Pero yo... yo no quiero que Kevin se entere.
La mirada de Nicholas le hizo sentirse vagamente aver-gonzada.
-Ya veo -le dijo con frialdad-. Muy bien, entonces dime tu dirección. Te aseguro que no la olvidaré.
En cuanto _____ se la dijo, se volvió y se dirigió hacia la casa. Aunque no dijo una sola palabra, era evidente que estaba enfadado. Posiblemente, se había tomado su última petición como un nuevo insulto, pensó, y el por¬tazo que dio Nicholas nada más entrar en la casa confirmó sus sospechas.
_____ gimió con desmayo. No había nada que le hubiera gustado más que poder decirle a todo el mundo que Nicholas iba a ser su amante. Pero sólo si él realmente la amara, si hubiera alguna garantía de que después de lo que ocurriera al día siguiente, podrían empezar una relación verdadera.
_____ no se engañaba. Las quejas de Nicholas no cam-biaban en absoluto el tipo de relaciones que mantenía con el sexo opuesto. Quizá hubiera dejado de tener noches locas en cuanto había salido de la universidad, pero eso no significaba que no hubiera tenido un montón de novias. El hecho de que su matrimonio hubiera fra¬casado a los cuatro años, tampoco lo hacía especialmente recomendable para iniciar con él una relación.
Aunque la promiscuidad en la que había vivido duran¬te años quizá no fuera solamente culpa suya, admitió. Su herencia, más la cantidad de cualidades que tenía, lo convertían en un objetivo deseable para cualquier mujer. Posiblemente, ni siquiera le hubiera sido fiel a su esposa. En realidad, _____ dudaba de todo lo que Nicholas le había dicho.
Se metió en el coche suspirando. Ya era hora de irse a casa e intentar dormir un poco.
Al cabo de muy pocas horas, Nicholas pasaría a buscarla. Y no quería hacerle esperar.


-¡Me estás tomando el pelo! -exclamó Vanessa.
Eran las nueve menos cinco y las dos jóvenes se habían levantado de la cama minutos antes y estaban en la cocina, esperando a que se hiciera el café. Mientras tanto, _____ le había contado a su compañera de piso lo que había ocurrido la noche anterior.
-Estoy empezando a desear que no fuera verdad -re¬puso _____, sintiendo los nervios que habían anidado en su estómago-. Estoy empezando a encontrarme tan mal que creo que no voy a ser capaz de desayunar siquiera.
-Ahora, déjame ver si me he enterado -comentó Vanessa, una vez estuvieron sentadas con sus respectivas tazas de café-. Ese Nicholas ha dejado a su esposa...
-Su esposa lo ha dejado a él.
-¿Y sabes por qué?
-Había otro hombre. De hecho, por lo que Nicholas me ha contado, debe de haber más de uno.
-¿Me estás diciendo que la mujer del hombre más irresistible del mundo ha tenido otras aventuras? -le pre-guntó Vanessa con escepticismo-. ¿Después de sólo cua¬tro años?
_____ se encogió de hombros.
-A lo mejor es una mujer que necesita mucho sexo.
-Y quizá su super marido estuviera tan ocupado aten-diendo a cada una de las mujeres atractivas con las que se cruzaba que no tenía tiempo para la mujer que lo esperaba en casa.
-Él dice que ya no es como antes.
-Por el amor de Dios, _____. A la hora de haberse encontrado contigo, ya estabais a punto de acostaros. No me parece muy propio de un marido que ha sido fiel hasta hace dos días.
-Pues a mi me parece lo más lógico en un marido que ha sido fiel hasta hace dos días -repuso _____, con el rostro ardiendo de indignación. Bajo la fría luz de la mañana, veía las cosas de forma diferente-. Si no tuviera ningún tipo de conciencia, no se habría detenido al enterarse de que era virgen.
Vanessa la miró con compasión.
-Eso no te lo crees ni tú. Lo único que ha hecho Nicholas ha sido cambiar unos segundos de placer pasajero por toda una noche de sexo.
_____ dejó la taza en el plato con gesto de enfado.
-¡Eh! ¿No eras tú la que decías que ya era hora de que me acostara con alguien? Pues bien, voy a hacerlo. Esta misma noche. Y Nicholas va a hacerme los honores.
-Todavía estás enamorada de él, ¿verdad? -le pre¬guntó Vanessa, mirándola con compasión-. ¿Esa es la razón por la que te vas a someter a esa tortura?
-¿Qué tortura? Hacer el amor con Nicholas es un sueño. Anoche ya tuve un anticipo en el coche.
-Es posible que hacer el amor con él sea como un sueño, pero lo que vas a pasar después va a ser una pesa¬dilla. Caramba, _____, has estado suspirando por culpa de un solo beso durante nueve años. Dios sabe cómo te va afectar el pasar toda una noche haciendo el amor con un experto en esas cuestiones. Supongo que te vas a pasar otros noventa años recordándolo.
A _____ se le llenaron los ojos de lágrimas.
-¿Y crees que no lo sé? -se levantó de un salto y corrió a su dormitorio. Cuando se derrumbó en la cama, estaba llorando desconsoladamente.
Vanessa fue detrás de ella.
-Cariño -se sentó en la cama y posó la mano en el hombro de su llorosa amiga-, deberías dejar de llorar, te lo digo en serio. Se te van a poner los ojos rojos. Mira, no me hagas ningún caso. Probablemente lo que me ocurre es que estoy celosa. Ve y disfruta todo lo que puedas. ¿Quién sabe? Es posible que de esa forma con¬sigas sacártelo de la cabeza. Y si no lo consigues, a lo mejor logras meterte definitivamente en la suya. Quizá, cuando acabe la noche, no quiera que termine todo.
_____ se dio la vuelta y pestañeó a la misma velocidad a la que latía su acelerado corazón.
-¿De verdad piensas que es posible, Vanessa?
-Cariño, si yo fuera un hombre y tú te me ofrecieras en bandeja de plata, procuraría conservarte en esa ban¬deja mucho más que una noche. Eres una persona muy especial, _____, y eso no es algo que se encuentre a menudo.
_____ se sentó en la cama y abrazó a Vanessa con fuerza.
-Gracias por decir eso -exclamó emocionada-. Gra¬cias, gracias.
-Caramba -repuso Vanessa, separándose de ella-, bajo ese frío exterior se esconde una persona muy sen¬timental, ¿verdad?
_____ sonrió mientras se secaba las lágrimas.
-En nuestra familia somos muy dados a los abrazos, eso es todo.
-¿Sabe nuestro querido Nicholas lo que va a conseguir esta noche?
-¿Qué quieres decir?
-No importa -musitó Vanessa-. ¿Qué piensas ponerte para esa ocasión tan especial?
-No tengo ni idea. Nicholas va a venir a buscarme a las once.
-¡A las once! -Vanessa arrugó la nariz-. ¡Puaj! No hay nada peor que hacerlo durante el día. Se pierde todo el romanticismo.
_____ soltó una carcajada.
-Estás de broma. Pero no creo que sea ese el plan de Nicholas. Quiere que antes tenga oportunidad de cono¬cer hasta qué punto ha cambiado.
-¿De verdad? Eso suena prometedor.
-A mí también me lo pareció anoche, cuando me lo dijo...
-¿Y ahora?
-Ahora me siento enferma.
-Siempre puedes echarte atrás. Llámalo y dile que has cambiado de opinión.
_____ sacudió la cabeza con vigor.
-Si hiciera una cosa así, jamás me lo perdonaría.
-¿Y vas a ser capaz de perdonarte el haber vivido durante todos estos años sin haber disfrutado de nada más que un beso?
-Tendré que hacerlo, porque no hay forma de dar marcha atrás en el tiempo, Vanessa. Pero no voy a cambiar de opinión. Sé que podré sobrevivir aunque vuelva a perder a Nicholas, pero no sé que sería de mí si no aprovechara esta oportunidad.
-Supongo que la experiencia añadirá una nueva perspectiva a tus habilidades como consejera -respondió Vanessa secamente-. Mi madre siempre dice que hay que aprender a sacar lo positivo de cualquier acontecimiento negativo.
-No creo que muchas mujeres consideren que acostarse con Nicholas sea algo negativo.
-¿De verdad? Creo que voy a tener que echar un vistazo a ese tipo cuando venga a buscarte. ¿No te impor¬ta que sea yo la que le abra la puerta?
-En absoluto. Supongo que para entonces ya me estarán temblando las rodillas.
-Qué va. Estoy segura de que vas a aparecer con un aspecto absolutamente frío, porque esa es tu forma de ser. O al menos eso parece... -un brillo travieso iluminó los ojos de Vanessa-. Me encantaría poder convertirme en mosca y posarme en la pared de la habitación cuando ese tipo te lleve a la cama. Estoy segura de que debajo de esas frías ropas con las que vas siempre se esconde una persona muy apasionada.
-Supongo que no te refieres a como iba vestida ayer -le recordó _____ a su amiga.
-No, y mira para todo lo que ha servido. ¡Estuviste a punto de ser violada en el asiento de un coche!
-¡No fue una violación en absoluto! Hasta el último momento fui totalmente responsable de lo que hacía.
-Lo cual me recuerda algo. Tómate un par de copas de champán o algo equivalente antes del momento cum¬bre. La relajación es lo más importante.
-De acuerdo, lo haré.
-Y yo te meteré lo que tú ya sabes en el bolso, por si Casanova ha sufrido un lapsus mental. Creo que no hay nada que acabe más rápidamente con la pasión que tener que ir a una farmacia en el último momento.
-Sí, maestra.
-No te burles. A mí me encantaría haber tenido una compañera de piso que pudiera darme todos estos con¬sejos antes de hacerlo por primera vez. En cualquier caso, es bastante difícil tener una compañera de piso a los cator¬ce años.
-¡Catorce años!
Vanessa se encogió de hombros.
-Fui una niña precoz. Ahora, ¿no crees que deberías ir pensando en meterte en la ducha? A un hombre no se le puede hacer esperar, entre otras cosas porque casi nunca se quedan esperando.
_____ todavía estaba sonriendo cuando cerró la puer¬ta del baño, pero cuando se desnudó y vio su cuerpo desnudo reflejado en el espejo, su sonrisa se desvaneció.
Un cuerpo bonito no era suficiente para atrapar el corazón de Nicholas. Ya había tenido suficientes durante toda su vida. Y ser una mujer apasionada tampoco; esta¬ba segura de que eran muchas las mujeres que se hablan derretido en sus brazos.
No, no tenía sentido que _____ intentara vestirse de una forma especialmente sensual aquel día. Ni que inten¬tara superar a las mujeres con las que se había acostado. Además no seria capaz de hacerlo. Seria como intentar ganar una medalla en los Juegos Olímpicos compitiendo en un deporte para el que no estaba entrenada.
Pero podía darle a Nicholas algo que quizá no le habían dado nunca. Podía ofrecerle un amor sincero. Aquella seria una noche llena de ternura, afecto y gratitud. Porque _____ le estaba profundamente agradecida. Por el motivo que fuera, Nicholas iba a hacer realidad uno de sus sueños más anhelados, el mismo que había expresado en el poema que le había regalado nueve años atrás.
_____ todavía seguía abrazando aquel sueño de ado-lescencia en su corazón, y aquella noche... aquella noche se iba a cumplir una pequeña parte de él.




Capítulo 8


EL apartamento de _____ estaba en el segun¬do piso de un edificio del norte de Sydney, en una calle bien comunicada y cerca, aunque algo apartada, de las zonas más comerciales de la ciudad. No estaba lejos de la estación, pero desgraciadamente, no había cerca ninguna vista del puerto ni del puente.
En el bloque había doce viviendas, cuatro por piso. La de _____ era la número once. Su salón daba a la calle por la que se entraba al edificio, de modo que si uno tenía vocación de espía era un lugar ideal.
A las once menos cinco, Vanessa se situó detrás de la ventana.
-¿Qué coche tiene? -le gritó a _____, que todavía estaba en el baño decidiendo su peinado.
-Uno negro.
-¿Sí, pero de que marca?
-No tengo ni idea. No es un coche deportivo y tiene pinta de ser extranjero.
-Y tiene unos asientos delanteros bastante amplios y cómodos -añadió Vanessa.
-Y cristales ahumados.
-Pues acaba de llegar.
-¿En serio? -graznó _____ y salió del baño sujetán¬dose el pelo.
Vanessa la recorrió con la mirada.
-Odio a la gente que se pone cualquier ropa vieja y consigue que parezca fantástica.
-Este vestido no es «cualquier ropa vieja» -protestó _____. Era un vestido de lino naranja, con la espalda al descubierto y muy entallado. Le llegaba justo encima de las rodillas-, me costó doscientos dólares.
Aunque tenía que admitir que se lo había comprado hacía dos años y se lo había puesto muchísimas veces. Pero siempre le hacía sentirse bien y era el vestido menos serio que tenía, a excepción del de seda que había llevado a la fiesta. Además, después de mucho pensar, había decidido que quería estar atractiva para Nicholas.
-¿Me dejo el pelo suelto o me lo recojo? -preguntó desesperada.
-Recógetelo, pero déjate algunos mechones sueltos por la cara y el cuello para que no tengas un aspecto demasiado rígido. Ponte también unos pendientes. Ajá, el amante perfecto acaba de bajarse del coche, que es un Audi, por cierto. Tienes toda la razón del mundo: ¡es guapisimo!
-¿Qué lleva puesto?
-Un traje gris azulado. Guau, _____, ya estoy pre-parándome para recibirlo como es debido.
-Aparta esas manos, Vanessa. Este hombre es mío. Vanessa soltó una carcajada.
-¿Crees sinceramente que se va a fijar en mí estando tú a mi lado? Voy a buscarte los pendientes y el resto de cosas que te he prometido. Tú vete recogiéndote el pelo. Y cuando llegue el amante ideal, tarda por lo menos cinco minutos en salir.
-Deja de llamarlo así -gruñó _____-. Se llama Nicholas.
-De acuerdo. ¿Nicholas qué más?
-Jonas.
Vanessa se fue a su habitación y salió al momento con unos pendientes largos de ámbar y oro.
_____ sacudió la cabeza al verlos.
-No, Vanessa. Son demasiado para mí, si no te impor¬ta, prefiero llevar estas bolitas de oro.
-No me importa, pero recuerda qué pendientes lle¬vabas anoche cuando conseguiste cautivar su atención.
_____ declinó su oferta diciéndole que la noche ante¬rior Nicholas también había llegado a pensar que era una mujer dispuesta a todo y que quizá los pendientes habían contribuido a causar esa impresión.
-Quizá, pero aquello era una fiesta, y ahora es de día, sería diferente. O Dios, ya está llamando al timbre.
Vanessa se dirigió hacia la puerta y _____ se metió en el baño. Mientras se recogía el pelo las manos le tem¬blaban de tal manera que el estilo que Vanessa le había sugerido le salió al final de forma fortuita. Aun así, estaba sorprenden teniente satisfecha del resultado. Tenía un aspecto clásico, pero desenfadado al mismo tiempo, frío y a la vez sutilmente sensual.
Era como una especie de Grace Kelly con el pelo castaño.
Después de intentar tranquilizarse haciendo una serie de respiraciones, _____ reunió al final la valentía sufi¬ciente para abandonar el refugio del baño y enfrentarse a su destino.
Nicholas estaba tan maravilloso como Vanessa había dicho; su encanto, casi deslumbrante, parecía fuera de lugar en aquella habitación pequeña y decorada modernamente.
Cuando entró _____, estaba semiapoyado en la ven¬tana, con la chaqueta del traje desabrochada y las manos en los bolsillos del pantalón.
Los rayos del sol que entraban por la ventana convertían su pelo en hebras de oro y hacían brillar la seda de su traje. Llevaba una camisa de color azul más clara, y la corbata y el pañuelo eran una mezcla de azules, ama¬rillos y verdes con un curioso diseño.
La última vez que _____ había visto a Nicholas formal-mente vestido había sido el día de su boda, que no era lo mismo que encontrárselo en su propio salón a las once de la mañana. Decepcionada, _____ comprendió que podría haberse comprado diez vestidos como el que lle¬vaba con el dinero que le había costado a Nicholas aquel traje.
Hasta entonces, jamás se había preocupado por el dinero que pudiera tener Nicholas. Pero tampoco había albergado nunca el tipo de esperanzas que desde la noche anterior había empezado a alimentar sobre él. En ese momento, veía su condición de multimillonario como una barrera más en su relación que impedía que pudieran llegar a ser nada más que simples amantes. Las chicas como _____ Brown no se casaban con hombres como Nicholas Jonas. Como mucho, podían llegar a ser amigos.
O amantes...
_____ se dio cuenta de que estaba mirando a Nicholas con el ceño fruncido, que éste a su vez la estaba mirando con el mismo gesto y que Vanessa los observaba a los dos con extrañeza. De modo que, intentando ubicar sus sueños en el rincón en el que siempre deberían haber estado, se esforzó por esbozar una sonrisa.
-Eres muy puntual -comentó.
-Y tú muy hermosa -le contestó Nicholas con voz sedo¬sa, provocando que de los labios de Vanessa escapara un pequeño suspiro.
_____ miró a su amiga y se inclinó después a recoger el bolso de mano que había dejado preparado en la mesita del café. Era de color crema, aunque no del mismo tono que los zapatos; en realidad, jamás le había importado, pero en ese momento sí la afectaba, y mucho. De la misma forma que la afectaba no llevar un sujetador nuevo o que sus pendientes fueran de plata bañada en oro y no de oro real. Maldita sea, ¡lo que estaba deseando era ser rica!
-¿Nos vamos? -le sugirió a Nicholas secamente.
-Encantado de conocerte, Vanessa -se despidió Nicholas mientras le tendía educamente la mano.
Vanessa se la estrechó.
-Lo mismo digo. Por cierto, ¿dónde vais a pasar el día? -preguntó, antes de que Nicholas tuviera tiempo de conducir a _____ hasta la puerta.
_____ se descubrió a si misma intentando apartarse del brazo posesivo de Nicholas y mirándolo a los ojos.
-Sí, ¿dónde varios a pasar el día? -preguntó, sor¬prendida por lo tranquila y natural que sonaba su voz.
Vanessa tenía razón. Durante los años que llevaba viviendo en Sydney, había desarrollado una capacidad asombrosa para controlar su imagen y, aunque era la mejor forma de disimular sus sentimientos, no estaba muy segura de que le gustara. ¿Dónde estaba la joven sincera y sencilla que siempre había sido? ¿Realmente quería ser tan rica como Nicholas? La antigua _____ jamás se habría sentido inferior a alguien porque sus zapatos no fueran exactamente del mismo color que su bolso.
-He pensado que podríamos ir de compras -dijo Nicholas, curvando sus labios sensuales y perfectos en una sonrisa-. Te había prometido comprarte otro vestido, ¿recuerdas? Después iremos a algún sitio a almorzar.
-¿Entonces _____ volverá para la hora del té? -in¬sistió Vanessa con una sonrisa extremadamente malicio¬sa-. Hoy me toca cocinar a mí, y necesito saber si tengo que preparar cena para una, para dos... o para tres.
-Yo no esperaría a _____ a la hora del té -le contestó con una suave sonrisa y un brillo de diversión en la mirada que demostraba que comprendía exactamente las inten¬ciones de Vanessa-. Realmente, no la esperaría hasta muy tarde. Tengo planes para esta noche. Tú no tenías nada previsto, ¿verdad _____? -la miró directamente a ella.
-No -fue todo lo que pudo decir. ¡Dios!, se lamentó, ¿por qué habría estado de acuerdo en que Nicholas fuera a recogerla tan pronto? El día que la esperaba iba a ser una verdadera tortura. Ni siquiera estaba segura de que pudiera llegar a disfrutar de la noche cuando llegara, posiblemente estaría demasiado nerviosa después de haber pasado todo el día a su lado.
-Excelente -contestó Nicholas-. Adiós, Vanessa.
-¿Adiós? Eso suena como si no fuéramos a vernos nunca más -_____ se sobresaltó al advertir la indirecta que encerraban sus palabras.
-¿Si? -repuso él, arrastrando las palabras-. Enton¬ces te diré au revoir, porque estoy seguro de que vol¬veremos a vernos.
-Eso espero -musitó Vanessa y, sin que Nicholas la viera, _____ la miró con los ojos abiertos como platos. La respuesta de Vanessa fue una falsa sonrisa-. Bueno, marchaos ya. Y no te olvides de lo que te he dicho de la bebida, _____.
-No lo olvidaré -contestó _____, agarrando a Nicholas del brazo y sacándolo del piso antes de que su compañera pudiera decir una sola palabra más.
En cuanto cerró la puerta, Nicholas soltó una carcajada.
-¿Qué te parece tan divertido? -le preguntó _____.
-Tú amiga. Cualquier diría que eres Caperucita Roja y estás a punto de aventurarte en el bosque del lobo. ¿Qué diablos le has contado de mí?
-Sólo la verdad.
-Tu versión de la verdad tiene muy poco que ver con la realidad, _____. Pero no es culpa tuya. Kevin ha estado alimentando la imagen que tienes sobre mí desde hace años. Ya se lo dije ayer por la noche. También le dije que eso tenía que terminar.
_____ se quedó de una pieza.
-No le dirías que hoy íbamos a salir juntos, ¿verdad?
-No, pero reconozco que me entraron ganas de hacerlo. La única razón por la que no se lo dije fue que te lo habla prometido. Y como sabía que era capaz de llegar a decirle algo de lo que después podría arrepen¬tirme, decidí pasar la noche en un hotel.
Las imágenes de Nicholas acostado con la rubia con la que había estado hablando volvieron a la mente de _____, y aunque intentaba apartarlas, se negaban a desaparecer de su cabeza. Al igual que la sospecha de que la razón por la que Nicholas había ido a dormir a un hotel no tenía nada que ver con una posible discusión con Kevin y sí mucho con el estado de frustración que ella misma le había provocado.
_____ continuó bajando las escaleras en silencio, odiando sus dudas y aferrándose al mismo tiempo a ellas con desesperación.
-Vas muy callada -le dijo Nicholas con un suspiro-. ¿Qué te pasa _____? ¿Qué he hecho ahora?
_____ se detuvo al final de la escalera y se volvió hacia él.
-¡Júrame que no te has acostado con esa rubia! -le pidió con voz rota-. ¡Júramelo!
_____ retrocedió ante la furia que apareció en los ojos de Nicholas. Al oír que un grupo de gente estaba bajando las escaleras, Nicholas la agarró del brazo, la sacó precipitadamente del edificio y la hizo meterse en el coche.
En cuanto estuvo tras el volante, se volvió hacia ella con el rostro lleno de amargura.
-¿Y si lo juro? -la desafió-. ¿Qué demostraría con eso? Si fuera la clase de persona que piensas, no tendría ningún inconveniente en mentir. Pero si eso te hace sen¬tirte mejor, lo juro. Anoche no me acosté ni con esa rubia ni con ninguna otra mujer. Y para cubrir todas las con¬tingencias, juro también que no besé a nadie, ni tuve ningún tipo de relación sexual, ni...
-¡Basta! -gimió _____-. Te creo.
-¿Sí? Estupendo -contestó Nicholas con sarcasmo.
-Por favor Nicholas, lo siento. De verdad que lo siento. Te creo, ¡en serio! Pero es que les gustas tanto a las muje¬res que cuando te vi hablando con esa rubia me puse celosa y...
-Y yo todavía tengo que cargar con mi vieja fama de Superestudiante -terminó Nicholas por ella-. Te ase¬guro que si pudiera retroceder en el tiempo me iría a estudiar a un maldito monasterio y no pasaría siquiera por la universidad. No tengo excusas para justificar mi comportamiento durante aquellos años, excepto que era un joven loco y estúpido con más hormonas que sensatez.
Se interrumpió para tomar aire.
-Pero he cambiado, _____. he dejado de aprovechar¬me de mi estúpido talento para atraer al sexo opuesto. Cuando salí de la universidad tuve algunas novias, pero no volví a tener aventuras de una noche. Durante el año anterior a mi boda, Samantha fue mi única compañera de cama.
-¿Y durante el matrimonio, Nicholas? ¿Le has sido fiel durante el matrimonio?
-Mentiría si dijera que sí, pero fue ella la que me llevó a esa situación. Dejó de acostarse conmigo hace un año. Yo quería que tuviéramos hijos, pero ella se nega¬ba. Demonios, yo quería tener hijos desde el mismo día que nos casamos. Samantha me dijo que esperáramos dos años y después extendió el plazo hasta tres. Al final, deci-dió que no queria tener hijos. No puedes imaginarte cómo me enfadé. Después de aquella discusión, ella no confiaba en que yo tomara las medidas necesarias para evitar un embarazo y me pidió que dejáramos de dormir juntos hasta que yo hubiera entrado en razón.
-¿Y por qué no tomaba ella la píldora?
Nicholas soltó una fría carcajada.
-Me dijo que le disminuía la libido y que le hacía engordar. Y yo la creí como un estúpido. Pero el pro¬blema de la píldora es que sólo protege del embarazo y, cuando alguien está dispuesto a ser salvajemente pro¬miscuo, también es necesario protegerse de otros riesgos.
-¿Empezó entonces Samantha a tener aventuras?
-Había empezado a tener aventuras poco tiempo des-pués de que nos casáramos. El detective privado que con-traté para investigarla hace un par de meses me mostró las horas y los días de varias reservas de hotel y había algunas fechadas hace cuatro años. Samantha tuvo la falta de delicadeza de pagar las cuentas de los hoteles con una tarjeta de crédito que yo mismo le había dado. A veces, cuando yo tenía que viajar por algún asunto de negocios, echaba al personal de la casa y se llevaba allí a su último amante. Por supuesto, hacían el amor en nuestra cama de matrimonio.
_____ era incapaz de articular palabra, se limitaba a mirarlo sin pestañear.
-Cuando le enseñé el informe del detective, a prin¬cipios de esta semana, admitió que jamás me había ama¬do, pero que pensaba que podría llegar a convertirla en una rica divorciada. En ese momento me fui de casa. Si me hubiera quedado, habría sido capaz de matarla.
Mientras yo estaba fuera, Samantha hizo las maletas y se marchó.
-Dios mío Nicholas, es terrible. Cuesta creer que alguien pueda comportarse así.
-Si no me crees, puedo enseñarte el informe --con¬testó Nicholas secamente.
-No es que no te crea, por supuesto que te creo. Simplemente, no puedo entender que una mujer se case con un hombre al que no ama, o que una mujer que está casada con un hombre desee a otro.
Entonces fue Nicholas el que se quedó mirándola fija-mente a los ojos mientras le acariciaba suavemente las mejillas.
-Eres un encanto, mi dulce _____. Si todas las per¬sonas fueran como tú. O si al menos... -se interrumpió de pronto y frunció el ceño, mientras parecía adentrarse en sus propios pensamientos.
-¿Nicholas? --le preguntó _____ suavemente.
Nicholas salió bruscamente de su ensueño y le sonrió.
Fue una sonrisa tan triste que a _____ le desgarró el corazón. Era posible que la gente pensara que Nicholas lo había tenido todo en la vida, pero en realidad no había tenido nada que mereciera realmente la pena, como el amor de una familia o la lealtad. _____ sabía desde hacía tiempo que sus padres apenas le habían dedicado tiempo y Nicholas no tenía ni hermanas ni hermanos. La joven sospechaba que su madre no había querido tener más hijos después de que hubiera nacido de él. El día de la boda había tenido oportunidad de conocerla y le habían impresionado tanto su frialdad como su esnobismo.
Su esposa tampoco lo había querido. Por lo que Nicholas había contado, lo único que le importaba realmente de él era su condición de hijo y heredero de Jonas.
_____ abrió la boca para decirle que ella sí lo amaba cuando algo se lo impidió. Confesar que lo había amado casi ciegamente durante tanto tiempo le daría a Nicholas un inmenso poder sobre ella y, por mucho que _____ admirara a Nicholas, tenía que reconocer que nunca había sido una persona que se caracterizara por su intachable moralidad.
-Dejemos de hablar de Samantha -le sugirió-. No hable-mos de cosas serias. Hoy es un día para divertirnos.
Nicholas le brindó entonces otra sonrisa mucho más parecida a las que _____ recordaba. Sus ojos brillaron con fuerza y en la mejilla derecha le apareció el hoyuelo que siempre había fascinado a la joven.
-¡Es la mejor sugerencia que me han hecho en todo el año!
Nicholas condujo hasta el puente y desde allí se dirigió al Prince Hotel, una de los nuevos establecimientos que habían abierto en Sydney. _____ reconoció el lugar porque lo había visto en un anuncio de televisión recien¬temente. Lo describían como un lugar que había sabido recuperar el encanto y la gracia del pasado y tenía fama de ser escandalosamente caro. Sólo acudía a él gente rica y famosa, y el hotel presumía de poder ofrecerles pri¬vacidad y discreción.
-Eh... ¿para qué hemos venido aquí? -preguntó _____ vacilante-. ¿Vamos a almorzar aquí?
-No, nos vamos a quedar aquí.
-¿Desde cuándo se te ha ocurrido eso?
-Desde que he llamado esta mañana para reservar la habitación. Está a poca distancia de la zona comercial y del teatro, y además se puede ir andando hasta el muelle. Es la base ideal para todas las actividades que tenemos previstas para hoy.
¿Actividades?
_____ lo había oído nombrar de muchas formas, pero jamás así. Contuvo a tiempo una risa que amenazaba con escapar de sus labios y le dirigió a Nicholas una mirada que esperaba fuera indescifrable. Y debió tener éxito por¬que él la miró con el ceño fruncido, con expresión de no saber lo que estaba pensando y de tener a la vez unas ganas enormes de adivinarlo.
-Creía que habías dicho que querías divertirte -su¬surró Nicholas-. En ese caso, ¿crees que serías capaz por lo menos de sonreírme?
_____ le sonrió y cuando Nicholas le devolvió la sonrisa sintió que la atravesaba una ráfaga de amor por él.
-Así está mejor -dijo Nicholas satisfecho-. Vamos, entremos al hotel. El portero quiere aparcar el coche.
_____ era todos ojos mientras salían del coche y Nicholas le daba instrucciones al botones pomposamente unifor-mado que se hizo cargo de su bolsa de viaje.
-¿Has estado alguna vez aquí? -le preguntó a Nicholas en un susurro.
-No, nunca, ¿pero por qué hablas tan bajo?
-Este es un lugar para hablar en voz baja --susurró mientras miraba a su alrededor fascinada por las paredes de madera, las alfombras rojas y las estatuas de bronce. Personalmente la decoración le parecía un poco excesiva y, aunque era consciente de que habría mucha gente a la que le gustaría, le extrañaba que fuera del agrado de Nicholas-. Eh... ¿por qué has elegido este lugar?
-Porque es el único hotel de Sydney en el que la suite nupcial no estaba reservada esta noche.
_____ se detuvo inmediatamente. Los nervios acaba¬ban de apoderarse de nuevo de su estómago.
-¿La suite nupcial?
-Exacto -respondió Nicholas con una voz tan suave y acariciadora como sus ojos-. La primera noche que vamos a pasar juntos requiere algo especial, algo que refleje lo que pienso de ti y lo que tú significas para mí.
A _____ se le hizo un nudo en la garganta y los ojos se le llenaron de lágrimas, pero supo contenerlas a tiem¬po.
-Es un gesto muy amable, Nicholas.
Nicholas soltó una carcajada en la que no faltó una gota de cinismo.
-No es un gesto ni amable ni dulce en absoluto. No estoy preparado para ser una persona dulce. Soy egoísta, arrogante e incluso a veces cruel. Lo único que he hecho ha sido poner todos los medios para asegurarme de que no olvides esta noche. Y tampoco a mí. Si hasta ahora pensabas que por mi culpa no habías sido capaz de tener relaciones con ningún otro hombre, créeme, a partir de mañana no vas a querer saber nada de ningún otro hom¬bre durante el resto de tu vida. Ahora, siéntate en esa butaca -la ordenó con una sonrisa tan despiadada como devastadora-. Voy a ver si está todo controlado. Des¬pués, nos iremos de compras.

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Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Dom Jul 31, 2011 2:31 pm

Chiicas aca les dejo dos largos capiiis, xq de vdd no se cuando pueda volver a publicar, espero que prontoo! Very Happy ojala y les gustee!
les propongop que si consiguen lectoras coloco 3 capis la proxima vez ^^! besos..

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Dom Jul 31, 2011 3:29 pm

nooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!
xqe la dejas ahiiiiiiiiiiiiiiiiii
qe te pasa he???? ahhhhh
Sad .qiero saberqe pasa??
ahhhhhh qiero ++++++capsss!!!
plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
estan padrisimos los caps!!!!!!!!!1
qe qiero massssssssssssssss!!!!!!!!
seguila pronto nena!!!!
plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Oct 18, 2011 7:00 pm

Hii chiicas, se que he estado super perdiidaa, pero es que mi primer semestre en la unii me mantuvo super ocupadaa... Pero adivinen Very Happy Volviiii ajajaja y ya tengo toda la noove completaa! Solo espero que siigan por acaa, si quiieren que termine de publicar no duden en decirme Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Mar Oct 18, 2011 9:39 pm

hola carla!!! aqe bueno qe ya estas libre jeje a mi tambien la "u" ma ha tenido de arriba para abajo qe ni tiempo he tenido para estar en el foro pero ya casi s termina mi semestre asi qe muy pronto la 24 horas fija jejeje tenemos qe volver a resusgir de las cenizas como el feniz jejeje me alegro muxo qe estes de vuelta xqe me encanta tu nove pero no olvides pasarte x la mia jeje only hope he!!! jeje cuidat♥ y esperamos caps pronto he!!jeje

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Miér Oct 19, 2011 9:14 am

Jejeje me alegraaa muucho Very Happy ya colocoo un capiii!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Miér Oct 19, 2011 9:58 am

Aviso, algo fuerte el capii pero es geniial jaja



Capítulo 9


SI, también nos llevaremos ése -dijo Nicholas desde la silla en la que estaba sentado mientras observaba a _____ y saboreaba el café que la dependienta le había ofrecido.
Estaban en una de las mejores boutiques de Sydney, situada en Centrepoint Building y, naturalmente, a Nicholas le habían brindado un tratamiento de primera desde que había entrado seguido de _____.
_____ frunció el ceño. El vestido que se estaba pro¬bando costaba una fortuna, mucho más que el de terciopelo negro que ya había decidido comprarle Nicholas. A _____ no la preocupaba que le comprara el de terciopelo porque no era excesivamente caro y, al fin y al cabo, había sido él el que le había destrozado el vestido de seda verde. Cuando Nicholas le había sugerido que se probara un conjunto de brocado dorado que estaba expuesto en el escaparate, había aceptado pensando que quería que tuviera más oportunidades entre las que elegir.
En realidad, a ella le gustaba más el segundo traje. La falda y la chaqueta le sentaban como un guante. A _____ le había encantado hasta que en el probador se había fijado en el precio.
Sin dejar de fruncir el ceño, se acercó a donde estaba Nicholas y le susurró al oído:
-Nicholas... este traje es carísimo. No puedo permitir que me lo compres.
Nicholas dejó la taza en el plato suspirando con pacien¬cia.
-Claro que puedes -repuso con firmeza, pero sin levantar la voz-. Puedes hacer lo que quieras, _____; de hecho, tienes que hacer lo que quieras. Hoy estás viviendo como si fueras mi mujer, y yo soy un hombre rico. Sé indulgente conmigo, querida. Déjame mimarte un poco. Vestirte me produce casi tanto placer como el que me va a producir desnudarte esta noche -el último comentario lo hizo dirigiendo una mirada nada discreta al valle que se escondía entre sus senos.
_____ se sonrojó violentamente.
-No... no deberías decirme esas cosas -le dijo, estre-meciéndose por las imágenes que aquellas palabras habían evocado en su mente. Sentía en su interior un fuego que se extendía rápidamente por sus venas. El deseo se apoderó de ella a una velocidad extraordinaria.
Nicholas le dirigió una sonrisa triunfante.
-Quizá no -contestó arrastrando las palabras-. Pero simplemente no he podido resistirlo. Nunca había estado con una mujer que reaccionara como lo has hecho tú. Es encantador. Tú eres encantadora, mi dulce _____. En todos los sentidos.
-Yo... te pedí que no me llamaras así -le dijo, intentando imprimir un tono severo a sus palabras, pero fallando miserablemente.
-¿Pero por qué, si te sienta tan bien? -sonrió y _____ no pudo evitar brindarle otra sonrisa.
-Eres un hombre terrible, Nicholas Jonas.
-Bueno, no se puede tener todo. La riqueza y la bon¬dad no suelen ir juntas.
Algo de lo que _____ ya se había dado cuenta. La joven se preguntó si estaría preparando el terreno para convertirla en su amante. Quizá estuviera intentando corromperla invitándola a utilizar cosas a las que ella jamás tendría acceso pero que él podría proporcionarle si estaba dispuesta a continuar ofreciéndole lo que le iba a entregar aquella noche.
-No voy a ser tu amante, Nicholas -le advirtió. Nicholas pareció desconcertado. -¿Crees que es eso lo que estoy intentando?
-¿Estoy equivocada?
-Sí, estás equivocada -contestó, sin dar ninguna explicación.
La sorpresa de _____ se transformó inmediatamente en incredulidad.
-¿Entonces a qué viene todo esto?
-Estamos divirtiéndonos -esbozó una cautivadora, pero enigmática sonrisa-, que es lo que querías que hiciéramos hoy.
-Divirtiéndonos -repitió _____. Y de pronto cayó en la cuenta de lo que le quería decir. Por supuesto, ¡qué tonta había sido! A Nicholas no se le había ocurrido nada tan serio como convertirla en su amante.
Aquella noche iba a ser una noche única, pero iba a disfrazarla de otra cosa. Cuando había dicho que a partir de entonces no querría estar con ningún otro hombre, se refería a eso. Aquella declaración era una muestra de su arrogancia, no encerraba ninguna promesa sobre el futuro. Lo único que pretendía decir era que jamás olvidaría aquella noche.
Pero aun así, _____ estaba deseando que llegara aquel momento. Al mirar a Nicholas, sentía deseos de suplicarle que terminara con todas aquellas tonterías y que fueran a la suite nupcial inmediatamente. No quería perder ni un segundo más jugando a disfrazarse como una muñeca Barbie o en comidas estúpidas de las que ni siquiera podía disfrutar.
-¿Y qué pasaría si te dijera que a mi esto no me parece demasiado divertido? ¿Si te dijera que yo preferiría... que preferiría... que quiero que tú...? -no fue capaz de confesar lo que realmente deseaba, pero debió dárselo a entender con sus mejillas sonrojadas y sus ojos relucientes.
Nicholas se quedó mirándola fijamente por encima del borde de la taza, manteniéndola cautiva de sus ojos y emocionándola con la repentina pasión que en ellos se adivinaba. Era como si su fracasada confesión hubiera servido para eliminar la fachada bajo la que Nicholas había estado escondiéndose durante todo el día y de pronto le estuviera permitiendo ver cuánto deseaba hacer el amor con ella.
-Nicholas -susurró con voz sedosa, olvidándose de todo lo que los rodeaba y centrando en él toda su aten¬ción.
-Sí, lo sé -dejó la taza en la mesa y, con evidente esfuerzo, apartó los ojos de _____ y se levantó-. Las señora se va a llevar el traje puesto -le dijo a la depen-dienta con una voz repentinamente autoritaria- .-No se va a cambiar de ropa, así que guárdele el traje naranja con el negro. Aquí tiene mi tarjeta de crédito.
Cuando se volvió de nuevo hacia la joven, ésta estaba temblando. Se había apoderado de ella una mezcla de nervios y excitación que la hacia desear de una forma casi enfermiza que llegara cuanto antes el momento. Había algo increíblemente emocionante en aquella espera de algo totalmente desconocido... y también algo aterrador.
Le dirigió a Nicholas una mirada cargada de angustia. Él la agarró del brazo y la condujo fuera de la tienda.
Cinco minutos después, estaban metidos en un taxi, recorriendo él corto trayecto qué los separaba del hotel.
Nicholas no dijo ni una sola palabra ni durante el viaje ni mientras subían a la suite nupcial y _____ le agradecía infinitamente aquél silencio, consciente de qué sería incapaz dé mantener una conversación sensata.
Las puertas del ascensor sé abrieron y sé encontraron frente a una enorme puerta dé madera en la qué Nicholas insertó la llave. Por primera vez a _____ sé le ocurrió pensar en el aspecto qué tendría la suite nupcial. No sabia muy bien lo que debía esperar después dé haber visto la decoración del piso dé abajo, pero desde luego no era lo qué se encontró cuando Nicholas empujó la puerta y la acompañó al interior.
Toda la habitación estaba decorada en tonos claros y dorados. Las paredes y los muebles eran blancos, la alfombra y las cortinas dé color crema y las lámparas y los cojines dorados. El cristal también jugaba un papel importante en la decoración: los tableros de las mesas eran de cristal y en una de las paredes había unos ventanales enormes con vistas al puerto y sus alrededores.
-¡Oh! -exclamó _____, dejando a un lado todos sus deseos-. ¡Qué habitación tan bonita!
Pero era mucho más qué una habitación bonita. Era elegante, espaciosa y romántica. _____ sé adentró en la zona del dormitorio, que resultó ser también un sueño. Miró sorprendida la enorme cama con dosel, la colcha de satén y la multitud de cojines de encajé qué la cubrían. Era una verdadera cama para una novia en su noche dé bodas.
-¿Te gusta? -le preguntó Nicholas, acercándose a ella y apoyando la mano en sus hombros.
-Es... maravillosa -acertó a decir con un hilo de voz. Dios mío, se lamentó, no estaba preparada para una cosa así. Había llegado a creer que lo estaba, pero no era cierto. Estaba literalmente petrificada, sé sentía como una estatua.
-Intenta relajarte -le sugirió Nicholas suavemente e inclinó la cabeza para darle un beso en él cuello.
_____ sé tensó todavía más.
-Necesito ir al baño -susurró.
Nicholas apartó los labios de su cuello y la joven prácticamente voló hasta él baño, cerrando la puerta tras ella.
Durante unos segundos, permaneció apoyada contra la puerta con los ojos cerrados y el corazón latiéndole a toda velocidad. Cuando al final abrió los ojos, descubrió qué estaba en el baño más grande que había visto en su vida. Y él más lujoso.
Al ver los grifos de oro en forma de cupido en los que el agua salía a través de las flechas, sacudió la cabeza. Aquello era sorprendente; aparte dé los lavabos, la ducha, la bañera... había todo tipo dé complementos: secadores, cepillos dé dientes y cualquier artículo de tocador imaginable. Al lado dé uno dé los lavabos había un teléfono. Tanto las toallas como los albornoces tenían pequeños cupidos bordados en las esquinas.
Aquella no era una suite nupcial para una pareja cual-quiera. Era una suite nupcial para multimillonarios. Una noche allí debía dé costar una fortuna.
Un nuevo ataque de nervios la obligó a permanecer durante unos minutos más en él baño y, cuando por fin salió, se sorprendió al ver a Nicholas sirviendo dos copas de champán. Encima de una mesa lateral había una bonita hielera y una fuente enorme con todo tipo dé frutas, quesos y aperitivos. _____ estaba segura dé qué cuando había llegado no había nada de eso allí.
¿O seria que ella no lo había visto? ¿Habría entrado tan ciega de pasión qué sé había olvidado de cualquier detalle? Era bastante posible. Pero a medida que había ido pasando el tiempo, los nervios y el miedo a quedar como una estúpida habían ido aplacando la pasión.
Nicholas había estado con mujeres muy hermosas e, indudablemente, mucho más experimentadas que ella. Su esposa era una mujer absolutamente maravillosa, una auténtica Elizabeth Taylor: pelo negro, piel cremosa y ojos claros. El hecho de que hubiera hecho fracasar su matrimonio no decía nada en contra de su capacidad para complacer a un hombre en la cama. Nicholas no se habría casado con ella, si no hubiera estado satisfecho en ese aspecto.
-Todo esto lo han traído mientras estabas en el baño -le contentó Nicholas mientras le tendía una de las copas-. Es un obsequio del hotel.
-Oh -_____ suspiró aliviada al enterarse de que no estaba tan perdidamente apasionada como para olvidarse de algo tan evidente. Recordó entonces que Vanessa le había recomendado que tomara un par de copas de champán antes del gran acontecimiento y se adelantó para tomar la copa que Nicholas le ofrecía.
Éste sonrió y se dispuso a hacer un brindis:
-Por mi hermosa novia.
Al oírlo, _____ volvió a encogerse por dentro.
-No -susurró, bajando la mirada para impedir que Nicholas viera las lágrimas que empañaban sus ojos.
-¿No qué? -le preguntó con un deje de asombro en la voz.
-No te burles de mí... de esto...
Nicholas soltó un juramento y la joven alzó la mirada para encontrarse con su tormentosa expresión.
-¿Crees que sería capaz de hacer una cosa así? No hay nada de lo que burlarse en este momento. Lo único que siento es arrepentimiento por haber esperado tanto tiempo. Debería haber hecho esto hace años -musitó, pasándole la mano por el cuello y acariciándoselo con delicadeza.
Deslizó la mirada desde sus ojos hasta su trémula boca y descendió después hasta sus senos, que subían y bajaban al ritmo de su respiración.
-Dios mío -continuó diciendo mientras le quitaba a _____ su copa-, eres increíblemente hermosa. No te merezco. Pero en este momento eso ya es algo irrelevante. Ahora, bebamos, _____ -dio un sorbo a su copa y des¬pués la llevó hasta los labios de la joven.
Esperó a que abriera los labios y, cuando lo hizo, intro-dujo un poco de champán en su boca. La observó con los ojos entrecerrados mientras tragaba y sacaba la punta de la lengua para atrapar una gota que reposaba todavía en sus labios.
-Bebe más --la ordenó con voz ronca, y presionó la copa de nuevo contra sus labios. El cristal tintineó al rozar los dientes de _____, que alzó las manos para rodear las de Nicholas y ayudarlo a introducir el burbujeante líquido en su boca.
_____ jamás había experimentado nada tan sensual como el contacto del champán en sus labios y en su gar-ganta. Después del primer trago, Nicholas volvió a llenar su boca, acción que repitió hasta que las dos copas estu¬vieron vacías y _____ empezó a sentir un ligero mareo. El champán había ido cayendo en su estómago vacío a una velocidad poco recomendable y había empezado a circular rápidamente por sus venas. Antes de que tuvie¬ra dificultades para sostenerse en pie, Nicholas la levantó en brazos.
-Mi héroe -susurró _____ y se estremeció.
Nicholas no dijo una sola palabra; se limitó a llevarla hasta el dormitorio y dejarla sobre aquella colcha blanca como la nieve. _____ cerró los ojos cuando se sentó a su lado y empezó a desnudarla. La cabeza, y también la habitación, le daban vueltas, pero no se encontraba mal. De hecho, se encontraba magníficamente y muy, pero que muy dispuesta a colaborar.
Cuando Nicholas le dijo que se sentara, se sentó. Cuando le pidió que levantara el trasero, lo levantó. Cuando le dijo que volviera a tumbarse, volvió a tumbarse encantada.
Cuando ya sólo llevaba encima el sujetador y las bra¬gas y Nicholas parecía haberla abandonado, _____ abrió los ojos. Al parecer, lo único que le había hecho detenerse a Nicholas era que había empezado a quitarse su propia ropa. Ya se había librado de la chaqueta y la corbata y la camisa estaba desabrochada.
-¿Te encuentras bien? --le preguntó Nicholas al ver que había abierto los ojos.
-No estoy segura -admitió, consciente de que la habitación todavía seguía dando vueltas.
-Te encontrarás mejor dentro de un minuto o dos. Has bebido el champán demasiado rápidamente.
-Has sido tú el que me ha hecho beberlo rápidamente -lo acusó.
-Tienes razón, _____. Y también te he hecho llegar muy rápidamente hasta aquí esbozó una irónica sonrisa Y se quitó la camisa proporcionándole a la joven una vista completa del pecho que años atrás la había fascinado.
A _____ se le secó la boca al contemplar aquellas formas y músculos perfectos. El solo hecho de pensar que al cabo de unos minutos iba a poder deslizar las manos por aquel cuerpo maravilloso la hizo estremecerse. Los pezones se irguieron de excitación, despuntando bajo el satén que los encerrraba.
Nicholas, que advirtió inmediatamente aquel pequeño cambio, se sentó en la cama y se apoderó de uno de los pezones, tomándolo con el dedo pulgar y el índice. _____ abrió los ojos como platos cuando empezó a moverle el pezón de izquierda a derecha. Si el pezón hubiera estado desnudo, quizá hasta le hubiera dolido, pero con el suave satén que lo cubría, aquella caricia se convertía en una exquisita sensación. Cuando Nicholas lo apretó delicadamente, _____ descubrió el placer que le causaba con un gemido cargado de sensualidad.
Nicholas deslizó la mano derecha hasta el otro pezón, mientras continuaba acariciándole el izquierdo con la otra. _____ empezaba a tener problemas para respirar con normalidad ante aquellas delicias. Cuando Nicholas deslizó los pulgares bajo el sujetador para frotarlos pezo¬nes, se arqueó contra él con los labios entreabiertos.
Él se inclinó para cubrir sus labios y deslizó entre ellos la lengua, sorprendiéndola con la urgencia de sus caricias. Hasta entonces, parecía estar dominando perfectamente la situación, pero a partir de ese momento, desapareció su capacidad de control.
La respuesta de _____ no fue menos apasionada. Le rodeó el cuello con los brazos, manteniendo los labios unidos a los de Nicholas y saboreó su lengua con ardor. Nicholas continuó aquel diálogo de sus cuerpos levantán-dole bruscamente el sujetador sin dejar de besarla para disfrutar de la suavidad de sus senos desnudos. _____ no quería que tuviera más delicadezas con ella. Lo deseaba salvajemente y así quería ver satisfecho su deseo.
Cuando Nicholas separó su boca de la suya, _____ gimió decepcionada. Pero su desilusión no duró mucho tiempo. Nicholas trazó un camino de besos desde su cuello hasta los senos henchidos, donde acarició los ya anhelantes pezones con la punta de la lengua antes de abandonarlos para seguir su ruta por el resto del cuerpo.
Con la boca, dibujaba un sendero febrilmente ten¬tador mientras iba haciéndole desprenderse de las bragas, un sendero que desvió deliberadamente del ardiente secreto que _____ escondía entre sus muslos.
Pero a pesar de aquel desvío momentáneo, _____ sabía lo que la esperaba. El recuerdo de lo que había ocurrido la noche anterior en el coche, se convirtió en una tensión casi insoportable. Un calor salvaje corría por sus venas al recordar lo que había sentido cuando Nicholas habla posado los labios en aquel rincón. Jamás olvidaría el placer que se había extendido hasta el último milímetro de su cuerpo mientras Nicholas la acariciaba con la lengua. Deseaba desesperadamente que se repitiera aquella sensación electrizante, aquella exquisita tortura.
Nicholas le quitó completamente las bragas y se dispuso a acariciarle las piernas, pero aquella vez sólo con las manos. Cuando empezó, _____ sintió una ligera decepción, ella deseaba su boca, pero en el momento en el que Nicholas alcanzó la sedosa piel del interior de sus muslos, el corazón le estaba latiendo ya a una velocidad incontrolable. Con una precisión devastadora, Nicholas exploró aquel valle misterioso, excitándola y atormentándola has¬ta que _____ empezó a separar las piernas suplicando que siguiera, anhelando mucho más.
Cuando Nicholas alcanzó la entrada a aquella estancia todavía sellada, _____ apretó instintivamente las nalgas. Inmediatamente después, se arqueó ligeramente para aumentar la presión de su cuerpo contra los dedos de Nicholas e invitarlo a penetrarla más profundamente. Nicholas la complació sin demora y ella lo aceptó ávidamente, sin vacilar, sin sentir ninguna incomodidad o temor.
Si el día anterior sus músculos se habían negado a sus incursiones, aquella noche se abrían suavemente a aquella mucha menos dolorosa y amenazadora penetración. De hecho, todavía no tenía suficiente.
Inesperadamente, Nicholas unió la boca a sus manos para acariciar con la lengua la minúscula cumbre de su deseo. Acuciada por unas oleadas de placer casi salvaje, _____ gritó, mientras movía desesperadamente la cabeza de un lado a otro de la almohada.
Aquella era la experiencia más intensa, más increíble que había sentido en su vida, pero había terminado dema-siado rápido. Cuando Nicholas apartó sus manos y su boca, se sintió presa de una mezcla ambivalente de sentimientos. Aunque el orgasmo había sido glorioso, no era real¬mente lo que deseaba. Ella quería fundirse con él, sentirlo dentro de ella, alcanzar el clímax a su lado.
Cuando Nicholas se levantó, el deseo de ser una con él todavía era increíblemente fuerte. Sentía un vacío en su alma y en su cuerpo que sólo él podía llenar.
-¡No me dejes! -le gritó.
Nicholas volvió a su lado para besar su temblorosa boca y se apoyó contra la almohada.
-Mi dulce _____ -musitó-. No voy a dejarte. Sólo quiero terminar de desnudarme.
-Oh... bueno, está bien, pero no te vayas muy lejos.
-No voy a irme a ninguna parte. Mientras me esperas -añadió con una sonrisa-, ¡elige uno de estos! -sacó unos cuantos paquetitos del bolsillo del pantalón y los dejó sobre el estómago desnudo de _____-. No sabía cuál podría gustarte más, así que he comprado uno de cada.
Su naturalidad evitó cualquier posible incomodidad por parte de _____ que tomó uno de ellos y leyó en voz alta:
-¿Sabor a fruta de la pasión?
-Parece un sabor bastante apropiado. Además, creo recordar que a ti te gustaba mucho la fruta de la pasión -comentó Nicholas con una sonrisa traviesa mientras se desabrochaba los pantalones.
Aquella vez _____ sí se sonrojó. Pero no sólo por timidez. Era consciente de que no necesitaba ningún incentivo para hacer cualquier cosa que pudiera complacerlo. No podía esperar ni un segundo más el momento de explorar su cuerpo tal como él había explorado el suyo, de besar cada centímetro de su piel, de hacerle estremecerse de deseo.
Cuando por fin estuvo completamente desnudo, dejando al descubierto su magnífico cuerpo y su intensa excitación con total desinhibición, volvió a su lado, apartó los preservativos que no iba a utilizar y se puso el elegido con una maestría que dejó a _____ desconcertada. Pero antes de que tuviera oportunidad de pensar en nada, Nicholas se inclinó sobre ella para empezar a acariciarla y besarla hasta hacerla arder de deseo por él.
-Ahora, cierra los ojos, cariño -susurró en su boca-. Quédate tumbada y piensa sólo. En nosotros dos, en que estamos juntos el uno en los brazos del otro. Ambos lle-vamos mucho tiempo esperando este momento, y tú te mereces lo mejor.
Aquellas palabras tuvieron un efecto casi mágico sobre ella. Su amor por él se elevó hasta llenar su corazón. Alzó los brazos invitándolo a hundirse en ella.
El grito que escapó de sus labios fue de puro júbilo, a pesar del dolor. Cuando Nicholas vaciló, lo abrazó con fuerza, haciéndole penetrarla cada vez más profundamente.
Permanecieron así unidos, besándose y sintiendo latir sus corazones al unísono durante un largo rato. A continuación, Nicholas entrelazó los dedos con los de _____ y le levantó los brazos mientras extendía plácidamente su cuerpo sobre el de la joven. Permanecieron así durante algunos segundos. _____ se regocijaba al sentir el cuerpo de Nicholas tan cerca del suyo.
Cuando Nicholas comenzó a moverse, la joven alzó las piernas automáticamente para abrazarlo de manera que se hundiera todavía más en ella y también instintivamente comenzó a moverse con él. El ritmo de sus movimientos se transformó en un latido que primero se apoderó de su cabeza y después fue atravesando todo su cuerpo.
El latido fue haciéndose cada vez más fuerte y más rápido. _____ sentía cada vez más calor; su cuerpo estaba cubierto de gotas de sudor. Por un momento, temió abrasarse en aquel fuego si Nicholas no se detenía. Pero de pronto, algo explotó en lo más profundo de ella y desaparecieron todos sus miedos.
Se aferró a él gritando y estremeciéndose por el placer más exquisito que había sentido en toda su vida y continuaron moviéndose hasta que Nicholas también gritó. _____ lo sintió estremecerse y los ojos se le llenaron de lágrimas. Quizá fueran lágrimas de liberación y alivio, pero a ella le gustaba pensar que eran lágrimas de amor. Porque amaba a Nicholas de tal manera que en aquel momento le parecía imposible contemplar la vida sin él a su lado.
Las lágrimas desbordaron sus ojos y, al verlas, Nicholas la acunó contra él y le cubrió el rostro de besos.
-No llores, cariño -le dijo-. Has estado maravillosa. Eres maravillosa. Dios mío, cuánto me gustaría no tener que irme a Melbourne mañana. Me encantaría poder quedarme aquí y poder seguir haciendo el amor contigo.


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♫ Tu eres la luz que hace que mi oscuridad desaparezca ♪

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Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Jue Oct 20, 2011 8:35 pm

OMG!!!!!!! me disculpo por
no pasar antes pero no me habian
llegado las notificaciones ¬¬

como que se va mañana ¬¬ noooo
no es posibleee!!!


Dios estuvo maravilloso que bonitoooo!!!


tienes que seguirla!!!!!

aBii
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Oct 20, 2011 8:37 pm

Graciiiias pool voolverr:D mañana cuando este en mii pc suubo el capii:*

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Jue Oct 20, 2011 8:38 pm

wiuuuuuuuu ya quiero que sea mañana Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Oct 20, 2011 8:41 pm

Sii ya no le quedan muuchos capiis a la nove D:

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Jue Oct 20, 2011 8:42 pm

aww D: no es posibleee
tan pronto? aah
pero esta buenisimaaaa!!

bueno esperare a que sea mañana Very Happy

aBii
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Vie Oct 21, 2011 9:16 am

Lo Prometiiido es deuuda Very Happy



Capítulo 10



_____ se quedó momentáneamente helada en sus brazos antes de suspirar con resignación. Que Nicholas declarara la naturaleza transitoria de su relación no debería ni sorprenderla ni angustiarla, pues la había conocido desde el principio. Pero era difícil resig-narse después de lo que habían compartido. Para _____ había sido una experiencia casi sobrenatural, tan maravillosa que había empezado a albergar otra vez estúpidas esperanzas. ¡Era una romántica incorregible!
¿Es un suspiro de satisfacción, de cansancio o de alguna otra cosa? -le preguntó Nicholas.
_____ sonrió suavemente y le apartó un mechón de pelo de la frente.
-¿Tú que crees?
-No lo sé. Por eso te lo he preguntado.
_____ se sentía ligeramente nerviosa ante aquella pregunta. Sabía que se arriesgaría a tener una discusión con él si le explicaba cuánto lo amaba y cuánto deseaba ser parte de su vida. Si todo lo que iba a poder compartir con Nicholas era aquel día, no podía decir o hacer nada que pudiera estropear aquel tiempo tan precioso.
-Supongo que es una mezcla de las tres cosas --le dijo-. Estoy muy cansada y muy satisfecha, pero también un poco desilusionada.
-¿Desilusionada?
-Si. A mí también me gustaría quedarme haciendo el amor contigo eternamente, pero si tienes que volver mañana a Melbourne, no hay nada que hacer. De todas formas, todavía nos queda el resto del día, ¿verdad? ¡Cielos, Nicholas! Si hubiera sabido que el sexo era algo tan maravilloso, no habría esperado tanto tiempo. Aunque quizá haya sido el hombre con el que lo he hecho el que ha conseguido que fuera tan maravilloso. ¿Sabes que eres un amante increíble?
Nicholas la estaba mirando con el ceño fruncido y la joven se preguntó si habría dicho algo incorrecto, Nicholas musitó algo, se levantó bruscamente y se metió en el baño. La desolación se apoderó inmediatamente del vacío que al separarse de su lado dejó no sólo en el cuerpo, sino también en el alma de _____.
Era evidente que había dicho algo que lo había ofen¬dido, ¿pero qué?
Cuando Nicholas apareció desnudo en el marco de la puerta, _____ lo estaba esperando sentada en la cama.
-¿Qué he hecho? -le preguntó nada más verlo-. ¿Por qué estás enfadado conmigo?
-Me alegro de que me lo preguntes - gruñó Nicholas, se acercó a la cama y la levantó sin ningún tipo de cere¬monia, de la misma forma que podría haber levantado un saco de patatas-. Vamos a darnos un buen baño juntos, _____ Brown, y mientras, vamos a hablar de unas cuantas cosas.
-¿A hablar?
-Si, a hablar -repuso mientras la metía en el baño-. ¿Tú qué te creías? ¿Que íbamos a probar una nueva forma de hacer el amor? A lo mejor quieres añadir a tu lista de experiencias del día el hacerlo también en la ducha, o en el suelo, o contra el tocador, si lo prefieres. Los espejos pueden añadir una nueva dimensión al sexo. Ah, sí, se me olvidaba, todavía tenemos pendiente la expe¬riencia de la fruta de la pasión...
-¿Por qué...? -empezó a golpearle la espalda con los puños para que la soltara-. Tendrás que enterarte de que yo... -pero se interrumpió y soltó un chillido cuando Nicholas la metió de pronto en la bañera, que había llenado de agua y burbujas.
-¿De qué tengo que enterarme? -le preguntó de mal¬humor, mientras se metía en la bañera, a una distancia prudente de ella, y se cruzaba de brazos.
_____ lo miró enfadada.
-Eres un maldito hipócrita, Nicholas Jonas -le espetó _____ levantando la barbilla con indignación-. Has disfrutado libremente de todo lo que has querido durante toda tu vida y a mí se me ocurre disfrutar un solo día y me lo echas en cara.
-Es cierto. Porque tú no eres como yo. Tú eres mi dulce _____, y quiero que sigas siéndolo.
-¡Paparruchas!
-¿Paparruchas?
--Sí, paparruchas -repitió cruzándose de brazos-. No había oído tantas tonterías en toda mi vida. Has hecho todo lo posible para traerme aquí y hacerme perder la virginidad, Nicholas, y ahora, porque me ha gustado y quiero seguir disfrutando de lo que he descubierto, te pones todo estirado. ¿Qué pasa? ¿De pronto te pesa la conciencia? ¿O quizá temes volver a Melbourne y que otro hombre pueda beneficiarse de tu espléndida iniciación?
-¡No vas a acostarte con ningún otro hombre! ¡Jamás!
-¿De verdad? ¿Y se puede saber cómo vas a impedírmelo?
-¡Convirtiéndote en mi esposa!
_____ se quedó totalmente asombrada, tanto por lo inesperado de aquel anuncio como por el rechazo que le producía aquella idea.
-¿Y por qué piensas que voy a considerar siquiera la idea de casarme contigo?
-¡Porque todavía me amas!
Pero por supuesto, no mencionó su posible amor por ella, pensó _____ con amargura.
Seguramente porque no la amaba, le susurró aquella exasperante vocecilla interior. La única razón por la que quería casarse con ella era que quería tenerla en su cama. Exclusivamente.
_____ respondió a su arrogancia con una carcajada burlona.
-Debes de estar bromeando. Te repito lo que te dije anoche, Nicholas, ¿cómo voy a amar a un hombre al que ni siquiera conozco? Hace mucho tiempo estuve enamo¬rada de ti, y todavía sigue funcionando la química entre nosotros. Pero eso no es amor.
-¿Quién ha dicho que no es amor?
-Bueno, aunque realmente pudiera ser una forma de amor, cosa que yo cuestiono, no es un amor que perdure. Y desde luego, no es la mejor forma de amor para fundar un matrimonio.
-¿Esa es tu última respuesta?
¿Lo era? Sintió una oleada de pánico al darse cuenta de lo que estaba haciendo. El hombre al que amaba acababa de pedirle que se casara con él y ella lo había rechazado. Su indecisión se transformó en angustia. ¿Cómo iba a decidirse a pasar la vida con un hombre al que realmente no conocía?
Reuniendo todo el sentido común y el coraje de que fue capaz, contestó:
-Por ahora sí.
-¿Y en el futuro?
-Eso depende de ti, Nicholas. Puedes intentar ganarte mi amor y dejar que llegue a conocerte mejor. Estoy segura de que lo que siento por ti podría llegar a convertirse en amor si le diera una oportunidad.
-Ya veo -contestó Nicholas con expresión pensativa.
-¿Tú me amas? -le preguntó ella de pronto y contuvo la respiración, esperando la respuesta.
El semblante de Nicholas se endureció.
-No tengo la costumbre de decirle a una mujer que la amo cuando ella acaba de rechazarme.
-Pero yo no te he rechazado. Sólo te he dicho que procures ganarte mi amor si realmente me quieres. Tu problema Nicholas, es que quieres que todo te lo sirvan en bandeja de plata. Alguna vez tendrás que aprender que no todo se consigue tan fácilmente.
-Hoy me ha resultado muy fácil conseguir tenerte aquí.
-Lo mismo digo.
Se quedaron mirándose en silencio hasta que una son¬risa curvó los labios de Nicholas.
-¿Sabes? Te has convertido en un hueso algo difícil de roer.
-No, Nicholas, simplemente he crecido.
-Y de una forma que me encanta -repuso Nicholas fijando la mirada en sus senos, que no estaban del todo cubiertos por las burbujas.
_____ sintió con irritación que sus pezones se erguían. Al momento, Nicholas acortó la poca distancia que los separaba y le pasó la mano por el cuello para acercar sus bocas.
-¿Qué... qué crees que estás haciendo? -le preguntó con voz trémula.
-Lo que tú misma me has dicho. Tratar de conquistar tu amor.
-¿Y crees que esta es la forma más indicada?
-Demonios, _____, en una situación como ésta, un hombre tiene que utilizar los pocos talentos que tenga. Tú misma has dicho que era un amante increíble. Supon¬go que tengo que creerte, porque mi _____ nunca miente. Es la persona más sincera que conozco.
Continuó acariciándole el cuello y ejerciendo al mis¬mo tiempo una ligera presión para poder alcanzar su boca. Su intento terminó con un beso irritantemente efectivo. _____ echó la cabeza hacia atrás y Nicholas soltó una carcajada.
-Creo que hoy va a ser un día muy largo, porque estoy viendo que todavía me quedan muchas cosas por conseguir...


_____ permanecía tumbada en la cama, observando cómo subía y bajaba el pecho de Nicholas al ritmo de su respiración. Suspiró. La luz que se filtraba a través de las cortinas anunciaba que faltaba ya poco para el amanecer.
-Bueno, Nicholas -musitó para no despertarlo-. Has ganado. Ahora sé que no puedo correr el riesgo de que te vayas a Melbourne sin mí, no puedo arriesgarme tampoco a que no vuelvas a pedirme nunca más que me case contigo, no quiero arriesgarme a que esta sea la última vez que puedo estar así contigo.
Suspiró de nuevo y se tumbó de espaldas, pensando en el futuro que la esperaba si se casaba con el hombre que estaba a su lado. ¿Le sería fiel? ¿Sería un buen padre? ¿Sería capaz de compartir toda su vida con ella, como habían hecho sus propios padres?
Porque eso era exactamente lo que ella quería. No quería el típico matrimonio de la alta sociedad, donde las esposas terminaban convertidas en una especie de anfitrionas profesionales. Ella quería estar siempre al lado de sus hijos, quería que su marido durmiera todas las noches en casa y no tuviera que viajar constantemente por culpa de supuestos negocios.
_____ comprendió con tristeza que jamás podría tener todo aquello que deseaba si llegaba a convertirse en la señora Jonas. El matrimonio que Nicholas le estaba ofreciendo sería probablemente un infierno. Pero ella misma se condenarla a un infierno mucho peor si decidía no ser su esposa.
Cerró los ojos y se imaginó un futuro en el que jamás podría sentir sus brazos a su alrededor, en el que no podría recibir sus besos, en el que no oiría las dulces palabras que aquel día le había susurrado Nicholas al oído... en el que sus cuerpos no volverían a fundirse.
-Eres tan maravilloso... te adoro... Siempre te he adorado, siempre te he deseado... Estoy loca por ti...
Indudablemente, Nicholas había hecho aflorar aquellos sentimientos cada vez que habían hecho el amor durante aquel largo día... No había puesto límite a sus juegos y caricias para asegurarse de que ella estaba tan excitada como él y estaría de acuerdo en cualquiera de sus propuestas. Cuando se habían terminado los preservativos, no había dejado de hacer el amor con ella, simplemente había renunciado a buscar su propia satisfacción. Parecía encontrar el mismo placer en verla llegar al clímax. Pero _____ se temía que toda aquella dedicación era su modo de intentar someterla a su voluntad, su forma de seducirla.
Y desde luego, había tenido éxito, admitió con un sentimiento agridulce. Estando en la bañera, _____ le había dicho que algunas cosas no se conseguían fácil¬mente. Se reía de sí misma al pensarlo; por supuesto, en aquel momento no había pensado en su propia debilidad.
El sonido del teléfono la sobresaltó. ¿Quién podría ser? La única persona que sabía donde estaba era Vanessa. _____ había llamado a su compañera de piso para decirle dónde estaba y advertirle que iba a pasar la noche allí. Vanessa no habla parecido muy sorprendida y, para alivio de _____, estaba a punto de salir de casa y no tenía mucho tiempo para preguntas.
-Contesta tú -balbuceó Nicholas-. Quizá esté ardiendo el hotel.
-¿Sí? -preguntó _____ intrigada en cuanto descolgó el teléfono.
-¿Eres tú, _____? ¡Kevin! _____ cubrió el teléfono con la mano y gimió.
-¿Quién es? -le preguntó inmediatamente Nicholas, incorporándose sobre un codo.
-Kevin -fue lo único que pudo decir, pero el juramento que soltó Nicholas a continuación lo dijo todo.
_____ tragó saliva y levantó la mano del auricular.
-Sí, soy yo.
-Caray, _____. Cuando Vanessa me ha dicho dónde estabas y con quién no me lo podía creer. No te imaginas hasta qué punto me has decepcionado y lo enfadado que estoy con Nicholas.
La cabeza de _____ empezó a funcionar a toda prisa. Vanessa jamás le habría dicho a Kevin donde estaba, a menos que hubiera alguna emergencia. Habría inventado cualquier excusa para protegerla.
-Ahora déjate de regañinas -le dijo a su hermano con impaciencia-. ¿Qué ha pasado, Kevin? ¿Por qué me llamas a estas horas?
-Mamá ha tenido un ataque al corazón.
Hasta el último músculo de _____ se tensó de la impresión. ¿Que su madre había tenido un ataque al corazón? ¡Pero si sólo tenía cuarenta y ocho años! Le parecía imposible.
-Pero... no ha muerto, ¿verdad? Oh, Kevin, no me digas que ha muerto.
-No, no ha muerto, pero está en el hospital. Papá dice que la situación sigue siendo muy delicada.
_____ rompió a llorar y Nicholas le quitó inmediata¬mente el auricular.
-Soy Nicholas, Kevin. _____ está demasiado afectada para hablar. ¿Qué ha pasado?
_____ todavía no se lo podía creer. ¿Qué pasaría si su madre muriera? ¿Qué haría Kevin? ¿Y su padre? Oh, Dios, su padre no sería capaz de soportarlo. No, a su edad no podía morir. Era demasiado pronto.
-Por el amor de Dios, Kevin, madura y aprende a poner en orden tus prioridades -estalló Nicholas-. ¿Qué demonios importa que _____ y yo hayamos pasado la noche juntos cuando tu madre podría haber muerto? Lo que tienes que hacer es montarte en el coche e irte directamente al hospital. ¡Y no vayas demasiado rápido! No creo que a tu padre le sentara nada bien que terminaras estrellado contra un árbol -se interrumpió durante unos segundos y continuó-. No, no pierdas el tiempo viniendo hasta aquí a recoger a _____ -le advirtió con la misma autoridad-. Ya la llevaré yo. Y te aconsejo que no hagas ningún comentario sobre lo que ha pasado entre _____ y yo. Como les digas una sola a palabra sobre nosotros a tus padres, te desollaré vivo. Has estado poniendo a prueba nuestra amistad durante todo este fin de semana y ya no estoy dispuesto a soportarlo ni un minuto más.
Se inclinó por encima de _____ y colgó el teléfono. En cuanto se fijó en las lágrimas que cubrían el rostro de la joven, desapareció su dura expresión.
-Mi pobre _____ -ronroneó y la acunó cariñosamente en sus brazos-. Sé lo que tu madre significa para ti... para todos vosotros. Es una gran mujer.
A _____ le conmovió su compasión, y tuvo que hacer un esfuerzo casi sobrehumano para no estallar en sollozos. Poco a poco y con mucha desgana, comenzó a separarse de su abrazo.
-Nicholas... ¿de verdad me vas a llevar al hospital? - le preguntó-. ¿No tienes que volver hoy a Melbourne?
-Debería, pero no voy a ir. ¿Cómo voy a dejarte en un momento como éste? Ahora me necesitas, _____.
A _____ volvieron a llenársele los ojos de lágrimas.
-Sí, Nicholas, te necesito. Yo...
-No -la interrumpió bruscamente-. No digas nada más, este no es el momento oportuno. Ahora estás muy conmovida y tus sentimientos están muy condicionados. Lo que tienes que hacer es levantarte rápidamente y ducharte mientras yo pido el desayuno. Supongo que querrás pasar por tu casa para ir a buscar algo de ropa, así que date prisa. En estas situaciones el tiempo es algo esencial.
La última frase de Nicholas hizo volar la mente de _____ hasta su madre. Se la imaginaba tumbada y posiblemente agonizando en el hospital. El pensar que quizá no volviera a verla con vida, le hizo levantarse corriendo de la cama y meterse en el baño.
Menos de una hora después, llegaba a su casa. En el momento en el que estaba entrando en la sala, el reloj marcaba las seis menos veinticinco.
-¿Eres tú, _____? -la llamó Vanessa desde el dormitorio.
-Sí, soy yo. Estoy sola.
Entonces salió Vanessa poniéndose una bata y con ojos de cansancio.
-Espero que no estés enfadada conmigo -le dijo preocupada-. No quería decirle a tu hermano dónde estabas, pero cuando me contó lo de tu madre comprendí que tenía que hacerlo.
-Hiciste bien, Vanessa.
-¿Dónde está Nicholas?
-Está esperándome en el coche. Me va a llevar a verla.
-Supongo que este no es el mejor momento de preguntarte cómo os ha ido.
-No -le contestó _____ con evidente tensión-. No es el momento.
Vanessa asintió.
-_____, ¿hay algo que pueda hacer por ti?
-No, nada.
-Espero que tu madre supere esta crisis -comentó Vanessa, mientras la seguía al dormitorio en el que _____ estaba empezando a ponerse ya unos pantalones y una camiseta a rayas blancas y negras.
-Yo también lo espero -respondió mientras se ponía las sandalias.
-Siempre me ha parecido muy amable cuando he hablando con ella por teléfono.
-Y lo es.
-Mi madre es una auténtica bruja, y aun así la adoro. _____ estaba ya a punto de llorar y su amiga se acercó a ella y la abrazó.
-No importa cariño, llora. Conmigo no tienes que hacerte la valiente.
Y _____ lloró.
Diez minutos después, se dirigía con Nicholas hacia el norte a toda velocidad.

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______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Lun Oct 31, 2011 8:27 pm

siguela mujeeeeeeeer
que mal lo que le paso a la mama
de rayita pero aww nick tan bello que
la llevara al hospital
y kevin estara muriendo D: aaaah


tienes que seguirlaaaa

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Miér Nov 02, 2011 10:15 pm

Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil
well..welllll jejejeje nik saco sus garras jejejeje
dios hacer el amor con otro nooooo!!!noooooo
jejeje dios qe escena tan romantik para nosotras
las chiks virgens estar con el hombre al qe amas
zzuper magic aunqe nick es a veces un idiota estar en brazos
de un hombre asi cualqiera se muere de amor!!!!
plizz seguila!!!!
lol!
carla esta padrisimo el cap!!!! lol!
seguilaaaaaaaaaaa pronto!!!!! lol!
seguilaaaaaaaaaaa pronto!!!!! lol!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Nov 03, 2011 8:17 am

O: no me habiian llegado las notificaciones jaja! Chiicas ya les colocoo capiii Very Happy

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______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Nov 03, 2011 8:22 am

Capítulo 11



¿A qué te dedicas, Nicholas?
Nicholas se volvió hacia ella al oír la pregunta. Llevaban casi una hora viajando en un silencio total. Lo único que se oía en el coche era la música de la radio.
-No hace falta que hables por hablar -le contestó Nicholas, volviendo a prestar atención a la carretera.
-Ya lo sé. Pero quiero saberlo. Kevin me comentó en una ocasión que trabajabas en el sector de exportaciones de Jonas Industries. ¿Pero qué es lo que haces exactamente?
-¿Entonces no lo sabes?
-¿Qué es lo que tengo que saber?
-Ascendí de puesto hace doce meses. Ahora soy el presidente de la compañía.
_____ pestañeó asombrada.
-No, no lo sabía. Pensaba que era tu padre el que ocupaba ese puesto.
-Y lo hacía, teóricamente. Desgraciadamente, hacía años que no se ocupaba del trabajo directamente y la compañía estaba empezando a notarlo. La decisión que tomó de irse a vivir a Sydney no fue la más oportuna, teniendo en cuenta que en Melbourne están las princi¬pales oficinas de todas las empresas. Pero mi madre se negaba a vivir en Melbourne y, cuando mi madre quiere algo, lo consigue. En el momento en el que tomé las riendas de la compañía, la negligencia de mi padre más la última crisis habían hecho que empezáramos a tener problemas en algunos sectores. Afortunadamente, con¬seguí dar la vuelta a la situación y en este momento nos encontramos en un período de crecimiento.
_____ estaba muy impresionada.
-¿Y cómo es que te hiciste tú cargo de la empresa? ¿Hablaste con tu padre para que se retirara?
-No. Mi padre murió.
_____ contuvo la respiración.
-Apareció en la prensa, en la sección de negocios.
- No suelo leer esa sección -musitó. -No sabía que no estabas enterada. Kevin lo sabía y me llamó para darme el pésame. Pensé que te lo habría dicho.
-No, no me lo dijo. Estoy segura de que ni lo men¬cionó. Oh, Dios, cuánto lo siento, Nicholas. Debe haberte parecido muy mal que no te diera el pésame. ¿Cómo murió? ¿Estaba enfermo? -_____ recordaba al hombre alto y atractivo que había visto el día de su boda.
-Sí, muy enfermo. Tenía cáncer de páncreas e hígado. Los médicos no pudieron hacer nada. Murió tres meses después de que se lo diagnosticaran.
-Debió de ser terrible. Tu pobre madre debe de estar desolada.
-Oh, absolutamente -contestó con sarcasmo-, tan desolada que se fue a dar la vuelta al mundo un día des¬pués del funeral. El mes pasado pasó a ser la señora de Winthrop. Afortunadamente para mí, el señor Winthrop vive en Texas y tiene una extraña enfermedad que le impi¬de viajar. Tengo la sensación de que la próxima vez que voy a ver a mi madre será el día del funeral de mi padras¬tro. Aunque quizá no -añadió-. Seguro que si llego un minuto después, ya se habrá ido.
_____ estaba a punto de defender a la madre de Nicholas, pero decidió no hacerlo. No le gustaba aquella mujer y no culpaba a Nicholas por albergar aquellos sentimientos hacia ella. Había sido una madre fría y poco cariñosa y, al parecer, también una mala esposa; una mujer dura cuya única prioridad en la vida era el dinero y el nivel social.
-Ya entiendo -fue lo único que le dijo.
-Si, sé que lo entiendes -dijo Nicholas con una nota de admiración en la voz-. Muchas mujeres habrían hecho algún comentario estúpidamente compasivo sin entender nada en absoluto. Eres hija de tu madre y no tienes ni idea de cuánto lo aprecio. Estando a tu lado cualquier hombre sabe a lo que puede atenerse. Contigo no hay engaños, ni mentiras.
A _____ le conmovieron y perturbaron al mismo tiem¬po sus cumplidos. Lo que ella quería de Nicholas era exac¬tamente eso: ni engaños ni mentiras.
-Y ahora dime qué es lo que haces, Nicholas -insistió—, cuéntame cómo es un día normal, o mejor una semana en la vida de Nicholas Jonas.
Nicholas sonrió con ironía.
-Eso suena como si la consejera y psicóloga _____ Brown se estuviera poniendo en funcionamiento. Así es como intentáis conocer a vuestros pacientes, ¿verdad? Haciendo que os hablen sobre ellos mismos. Quizá debe¬ría parar el coche y tumbarme en el asiento de atrás, como si fuera un diván.
-Y quizá deberías seguir conduciendo y contestar a mi pregunta.
Nicholas suspiró.
-A lo peor no te gusta mi respuesta.
-Me arriesgaré.
Y la verdad es que no le gustó en absoluto. El horario normal de Nicholas era horroroso. Trabajaba ocho horas diarias durante la semana, con lo cual no le quedaba tiempo para nada y los fines de semana continuaba tra¬bajando, aunque fuera a jugar al golf o asistiera alguna cena. Siempre salía por compromisos de trabajo. Empe¬zaba a comprender por qué había fracasado su matri¬monio, y así se lo dijo.
-Pero olvidas algo -le discutió Nicholas-. Durante los primeros tres años, yo no ocupaba este puesto tan ago¬tador. Tenía prácticamente todo el tiempo que quería para dedicarlo a mi matrimonio y a mi vida. Durante los primeros dos años, cada vez que salía de viaje, Samantha venía conmigo.
_____ ignoró la punzada de celos provocada por aque¬lla declaración y se concentró en lo que Nicholas le estaba contando.
-Pero cuando mi padre murió, mi matrimonio ya estaba destrozado. Samantha se negaba a acompañarme a ninguna parte y empezaba a no querer acostarse con¬migo. Tenía su propia vida.
-Para ser sincera contigo --le comentó _____-, tu actual estilo de vida difícilmente puede conducir a un matrimonio feliz, por mucho que te quiera tu esposa.
-¿Ahora está hablando la psicóloga o es _____ la que está analizando mi propuesta de matrimonio?
-Estamos hablando las dos.
-¿Entonces no crees que haya ninguna esperanza para nosotros si continúo siendo el director de Jonas Industries?
-Yo... no quiero casarme con un hombre así -dijo con firmeza.
Nicholas debió de advertir la convicción de su voz por¬que soltó un juramento.
-¿Y estarías dispuesta a convertirte en su amante? -le preguntó bruscamente.
_____ no se había sentido más turbada en su vida. Y tampoco más desilusionada. Debería haberse imagi¬nado que aquel sería el siguiente movimiento de Nicholas. Al final, su objetivo no era convertirla en su esposa, sino en su compañera de cama.
-¿Y bien? ¿Estarías dispuesta?
_____ tragó saliva.
-Sí, probablemente sí -confesó con amarga since¬ridad. Pero se negaba a mirarlo a los ojos.
Para ser la amante de un hombre, lo único que se necesitaba era deseo, no amor. No era una relación real. Nicholas le estaba ofreciendo sexo, nada más. El amor no entraba en sus cálculos.
Pero el amor sería lo único que podría llevarla a ella a asumir ese papel. Un amor que se negaba a morir. Un amor capaz de hacerla traicionarse a sí misma y a los valores en los que había sido educada.
Se hizo en el coche el más terrible de los silencios.
_____ no volvió a mirarlo. Pararon una sola vez y fue una parada corta. Nicholas continuaba avanzando, siempre al límite de la velocidad permitida. El paisaje era cada vez más árido y _____ pudo comprobar de cerca los efectos de la sequía de la que su padre se había estado quejando durante todo el año.
Morris Brown era un buen granjero; había reunido dinero suficiente para enviar a sus dos hijos a la uni¬versidad, pero aunque había sido capaz de proteger sus cultivos de todo tipo de enfermedades, era poco lo que podía hacer contra la falta de lluvia. Afortunadamente, la granja estaba situada a un lado del río, pero el cauce del agua había bajado considerablemente.
En ese momento su padre no debía de estar muy preo¬cupado por sus cosechas, pensó _____ con tristeza. Su preocupación era otra mucho más importante, la misma que mantenía en vilo al resto de la familia.
-¿Quieres que te lleve a casa? -le preguntó Nicholas cuando llegaron a la carretera de Wilga-. ¿O prefieres que vayamos directamente al hospital?
-Vamos al hospital. Es posible que no haya nadie en casa.
-¿Y por dónde se va?
_____ le indicó la dirección y, al poco rato, estaban aparcando ya en el hospital. Cuando abrieron la puerta, la joven sintió una bofetada de calor, que ponía también en evidencia la excelente calidad del aire acondicionado del coche. Afortunadamente, también había aire acon¬dicionado en el hospital.
El hospital era un moderno edificio que había sido remodelado y ampliado dos años atrás, no tanto porque Wilga hubiera crecido, sino porque atendía a una zona bastante amplia.
-Allí está el coche de Kevin -señaló _____-. ¡Oh! Y el de mi padre -no estaba segura de que aquello fuera una buena noticia. ¿Estarían allí porque su madre seguía al borde de la muerte, o porque se encontraba mejor y por fin podían hablar con ella? En cualquier caso, pare¬cía bastante probable que Nora continuara viva. _____ lo deseaba desesperadamente.
Nicholas posó la mano en su hombro para mostrarle apoyo mientras cruzaban las enormes puertas del hospital para dirigirse a la zona de recepción.
-Tu madre es una luchadora -le dijo suavemente-. Estoy seguro de que se pondrá bien.
Pero _____ estaba muy preocupada. Aunque su madre superara aquel ataque, era posible que se encontrara con problemas de salud más adelante. El médico le había dicho años atrás que procurara adelgazar porque tenía problemas de tensión alta, pero Nora no había sido capaz de renunciar a la comida. _____ estaba segura de que ese habla sido uno de los factores que había contribuido a su enfermedad, pero también de que su madre no haría ningún caso si le ordenaban que siguiera una dieta.
Se dirigió a la enfermera de recepción con voz tem¬blorosa:
-Señora Nora Brown-repitió-. Ha tenido un ataque al corazón. Yo soy su hija.
La sonrisa de la enfermera le infundió cierta con¬fianza.
-Ah, si. Su hermano y su padre han pasado por aquí hace unos minutos. La señora Brown ha sido trasladada de la Unidad de Cuidados Intensivos a una zona de aten¬ción general; puedes considerarlo una buena noticia. Está en la sección C, en el tercer piso.
El alivio de _____ fue tal que estuvo a punto de echarse a llorar. De alguna manera consiguió dominarse, pero casi no pudo darle las gracias y, mientras se dirigían hacia el ascensor, tuvo que hacer un esfuerzo para contener las lágrimas.
Nora tenía una habitación para ella sola. Cuando _____ entró en la habitación, parecía estar dormida; su semblante había adquirido un tono grisáceo. Su padre estaba sentado a su lado, sosteniéndole la mano y Kevin permanecía al lado de la ventana, mirando hacia fuera; ambos se volvieron hacia _____ en cuanto entró. Su padre con una mirada radiante; la de Kevin estaba cargada de reproches.
-Ha venido _____ -le susurró Morris Brown a su esposa y ésta abrió los ojos.
-_____ -la llamó ella con una voz tan roca y trémula que la joven estuvo a punto de derrumbarse. Cuando su madre le tendió las manos, sucumbió a las lágrimas que durante tanto tiempo había estado conteniendo y se arrojó a sus brazos.
-Tranquila _____, tranquila -ronroneó su madre, acariciándole el pelo-. Estoy bien. Hace falta algo más que una estúpida palpitación para acabar conmigo.
-¡Una estúpida palpitación! Lo que hay que oír -la regañó cariñosamente su esposo-. Podrías haber muerto si no te hubiera traído tan rápidamente hasta aquí.
-Qué exagerado es tu padre, _____ -repuso Nora, haciéndole levantar el rostro a su hija y secándole las lágrimas con la sábana-. Lo único que he tenido ha sido un pequeño coágulo en un lugar inapropiado. El médico dice que no me van a quedar secuelas.
-Pero también ha dicho que si no se toma lo de la dieta en serio, quizá la próxima vez no tenga tanta suerte.
-Dieta, dieta, dieta -suspiró Nora-. No he oído otra cosa desde que me he despertado. Creo que es la palabra más ofensiva que se ha inventado.
-Muerte es peor -gruñó Kevin-. Por el amor de Dios, tienes que hacer lo que te diga el médico. Hacer una dieta no significa morirse de hambre, sólo tendrás que comer cosas diferentes, eso es todo.
-¡Paparruchas!
-Así que es aquí donde ha aprendido esa palabra... --susurró Nicholas, desde donde estaba.
Nora Brown se fijó entonces en él.
-Bueno, bueno, si no lo conociera, diría que está aquí el mismísimo Nicholas Jonas. _____, dime que no estoy viendo visiones.
_____ se enderezó en la cama y se volvió sonriente hacia Nicholas.
-Me temo que tienes razón, mamá. Nicholas está aquí; fue a Sydney para asistir a la fiesta de cumpleaños de Kevin y todavía estaba allí cuando nos dieron la noticia de tu ataque. Ha sido muy amable al traerme hasta aquí -si a alguno se le ocurría preguntarle cómo se había enterado Nicholas de la noticia a esas horas de la madru¬gada, se habría muerto de vergüenza.
-Vaya, vaya -comentó su madre en voz tan baja que sólo _____ pudo oírla. Miró a Nicholas fijamente, se volvió hacia la sonrojada _____ y miró de nuevo a Nicholas-. Ha sido un gesto extraordinariamente amable por tu par¬te, Nicholas. Ahora ven aquí y dale a tu segunda novia un abrazo.
Nicholas soltó una carcajada e hizo lo que le pedía.
-Hola, señora Brown -la saludó con calor-. Me ale¬gro de comprobar que no ha cambiado.
-No se puede decir lo mismo de ti, muchacho. Pare¬ces un hombre importante. Pero creo que no te vendría mal dormir tranquilo y un poco de aire fresco. ¿Por qué no te quedas con Morris en la granja unos cuantos días?
-Me encantarla, señora Brown, pero tengo que volver mañana mismo a Melbourne para atender unos asuntos urgentes que no pueden esperar. Pensaba haber salido hoy en coche para allá, pero lo que voy a hacer es ir mañana en avión.
_____ contempló la posibilidad de contarles a sus padres lo de la muerte de su padre, pero decidió que no era el momento más oportuno.
-Es una pena -dijo Nora-. La gente joven no se da cuenta de lo corta que es la vida. No debéis perder la única vida que tenéis haciendo cosas que no os hacen felices, y tampoco sigáis aplazando cosas que deberíais haber hecho hace años.
Quizá fueran imaginaciones suyas, pero _____ tenía la sensación de que las últimas palabras iban directamen¬te dirigidas a Nicholas.
-Sustos como el que yo acabo de llevarme te hacen valorar de nuevo la vida -continuó diciendo-. Morris y yo hemos decidido que vamos a tomamos por fin las vacaciones que hemos estado aplazando durante tanto tiempo, ¿verdad?
-Desde luego.
En ese momento entró una adusta enfermera para ordenar que se fueran todas las visitas, poniendo fin a todo tipo de conversación sobre unas posibles vacaciones o la forma en la que los jóvenes desperdician su vida.
-El doctor ha dicho que la señora Brown tiene que descansar -insistió con una firmeza marcial ante las pro¬testas de _____ y de su padre-. Y también usted, señor Brown, no le vendría nada mal relajarse un poco.
-Además, los perros tendrán que comer -le recordó Nora-. ¿Te veré esta noche, Morris? -preguntó, miran¬do a la enfermera para pedirle permiso.
Aquel gesto bastó para que _____ fuera consciente de hasta qué punto había mellado aquel ataque la con¬fianza de Nora. En condiciones normales, jamás habría mirado a nadie para pedir permiso. En cualquier caso, se dijo, aquella enfermera tendría ese efecto sobre cual¬quiera.
-Supongo que podrá tener alguna visita esta noche. Pero sólo durante una hora.
_____ odiaba tener que despedirse de su madre habiendo estado tan poco con ella. Tampoco le gustaba dejarla en manos de aquella tirana, pero se daba cuenta de que lo más sensato era que su madre descansara. Su padre también parecía cansado. Seguramente no habría comido nada desde el ataque de su madre, y era impor¬tante que él también se cuidara.
Decidió entonces que no volvería a Sydney con Nicholas al día siguiente. Se quedaría por allí unos cuantos días para atender a su padre. En aquella época del año, no causaría muchos trastornos que no fuera al colegio duran¬te una semana; faltaba ya muy poco para las vacaciones de verano.
Tendría que volver la semana siguiente para arreglar algunas cosas. Y también para ir acostumbrándose a todo lo que suponía su nueva relación con Nicholas. _____ pensaba que convertirse en su amante significaría tener que trasladarse a Melbourne. Aunque ella no tenía ninguna gana de cambiar de ciudad, había llegado a un punto en el que ese tipo de consideraciones ya no importaban. Iría con Nicholas a donde quiera que estuviera para estar con él todo el tiempo posible. Y ya no había nada más que decir.
-¿Por qué no te llevas a papá a casa? -le sugirió a su hermano mientras cruzaban el pasillo para dirigirse a los ascensores-. Nicholas y yo iremos a comprar algo para la comida.
-Procura comprar comida suficiente -fue la cortante respuesta de su hermano antes de que se separaran-, estoy terriblemente hambriento -no hacia falta ser muy intuitivo para darse cuenta de que todavía no les había perdonado la terrible trasgresión de haberse convertido en amantes.
-Yo hablaré con él -le dijo Nicholas cuando Kevin y su padre se marcharon en uno de los ascensores.
_____ sacudió la cabeza y suspiró.
-No creo que sirva de nada. Está muy enfadado conmigo.
-No, está enfadado conmigo. Y tiene razones para estarlo.
_____ se detuvo bruscamente y lo miró con expresión interrogante.
-Aquel verano -le explicó Nicholas con un suspiro de cansancio-, cuando volvimos a la universidad, Kevin reve¬ló algunas fotos que nos había tomado en la granja. Y al verlas descubrió algo en lo que no había reparado hasta entonces: lo que sentíamos tú y yo. Me acusó de haberte seducido. Yo le aseguré que no era cierto, pero no había forma de sacárselo de la cabeza. Me dijo que, si alguna vez se me ocurría tocarte, me mataría. Me señaló lo joven e inocente que eras y me hizo ver que te merecías algo mejor que un sinvergüenza como yo. Francamente, _____, yo estaba de acuerdo con él. Todavía lo estoy. Y tú también. Por eso no quieres casarte conmigo.
_____ sacudió la cabeza, intentando no ceder al llanto. Así que eso era lo que había sucedido durante aquellos nueve años...
-Pero no soy tan malo como Kevin piensa -añadió con pesar-. Creo que incluso podría cambiar. Sólo espe¬ro que no sea demasiado tarde.
_____ lo miró con el ceño fruncido, no comprendía el significado de aquella última frase.
-¿Demasiado tarde para qué?
-Demasiado tarde para conseguir lo que quiero -le dijo con voz seductora. La sombra del deseo oscureció sus ojos-. A ti, _____, te quiero a ti -y la besó.
_____ retrocedió en cuanto terminó el beso, asustada por el poder que aquel hombre tenia sobre ella. Le había bastado un beso para hacer que lo deseara con todas sus fuerzas. ¿Cómo era posible que sintiera algo así en un lugar como aquél y estando su madre gravemente enferma? Y sabiendo a demás que lo único que Nicholas podía ofrecerle realmente eran problemas y un montón de promesas vacías.
Un hombre como él no podía cambiar. De hecho, ya había decidido que al día siguiente se iría a Melbourne. Los sentimientos que ella le inspiraba no habían sido suficientemente fuertes para retenerlo a su lado.
Seguramente volvería a buscarla. Quizá ni siquiera hiciera falta que se trasladara a Melbourne permanen¬temente. Nicholas le enviaría un billete de avión para los fines de semana, reservaría alguna habitación en un hotel y ella acudiría a su lado para dejarse utilizar vergonzo¬samente. Pero hasta aquel sórdido proyecto era capaz de conmoverla.
Soltó una extraña risa, mezcla de nervios y amargura.
-Y tendrás lo que quieres, Nicholas. Estoy de acuerdo en ser tu amante.
-Será un acuerdo en el que nunca te dejaré echarte atrás -gimió Nicholas, estrechándola entre sus brazos-. Pase lo que pase.
Aquella vez le dio un beso del que no había forma de escapar. La devoraba y la dominaba como si quisiera mostrarle cuál iba a ser su futuro. En el momento en el que la soltó, _____ estaba temblando, y no precisa¬mente de deseo.
Dios, había cometido una locura al aceptar aquel tipo de relación con Nicholas. No le había dicho abiertamente que lo amaba, pero estaba segura de que él lo sabía: todo lo que hacia y decía lo demostraba. Deseaba gritar, echar¬se a llorar, pero lo único que pudo hacer fue rodearle el cuello con los brazos e invitarlo a acercar su boca a la suya para besarlo con el mismo apasionamiento con que la había besado él a ella.
-No pienses que el que haya aceptado ser tu amante te da derecho a tratarme de cualquier forma, Nicholas –le advirtió -. Tendrás que respetarme, si no quieres que te mande al infierno.
-Si alguna vez dejo de respetarte, me iré yo mismo al infierno.
_____ se quedó totalmente desconcertada ante la fuer¬za de su afirmación. Si hubiera sido más ingenua, habría llegado a pensar que verdaderamente la amaba. Sin embargo, el sentido común le decía que Nicholas no tenía capacidad para ese tipo de amor. El hecho de que la deseara no significaba que la amara.
Pero ella podía hacerse la ilusión. Fingiría que la ama¬ba tanto como ella lo amaba a él. Al fin y al cabo, sabía que, a su modo, le importaba. Y además la deseaba, de eso podía dar fe después de la noche anterior.
Al pensar en lo que hablan compartido se puso ner¬viosa y se volvió para seguir avanzando por el pasillo del hospital.
Nicholas la siguió.
-Me pregunto si sólo vamos a ir comprar algo de comida, o estamos buscando algo más íntimo -comentó con un deje de diversión.
_____ se detuvo y se volvió hacia él con las mejillas sonrojadas y la boca semiabierta, dispuesta ya a soltarle un torrente de recriminaciones por aquellas palabras. Pero el elevar el rostro hacia él, sus ojos se quedaron clavados en la maravillosa boca de Nicholas y en lo único en lo que fue capaz de pensar fue en las delicias que podía ofrecerle.
Endureció rápidamente su expresión, enfadada con¬ sigo misma por aquellos pensamientos.
-No dejes que ese beso te confunda. Sólo estaba devolviéndote el que tú me has dado.
-Y lo has hecho maravillosamente.
-Así que deja de provocarme.
-No estaba provocándote, simplemente ha pensado que un toque de humor ayudaría a aliviar la tensión que se respira por aquí.
-¡Pues no lo has conseguido!
-Ya lo veo.
-Estoy empezando a desear que no me hubieras traí¬do tú aquí.
-De eso también me he dado cuenta.
-Y no quiero que vuelvas a besarme aquí.
-Yo tampoco quiero que vuelvas a besarme tú. El lugar me resulta un poco incómodo.
-No lo haré, no te preocupes por eso.
-Bien, entonces vámonos.
Nicholas empezó a caminar dando tales zancadas que _____ prácticamente tenía que correr para mantenerse a su lado.
-Ve más despacio -le pidió entre dientes.
-Lo siento. Ya he perdido demasiado tiempo -con¬testó él, y siguió andando a la misma velocidad.
_____ lo siguió aturdida. ¿Qué habría querido decir? ¿Que había perdido demasiado tiempo en ella?
Le habría gustado habérselo preguntado, pero su expresión se lo impidió. Además, podía no gustarle la respuesta. En ese momento, tomó la decisión de no hacer demasiadas preguntas a Nicholas. Tenía la sensación de que no le iban a gustar ni sus respuestas ni las mentiras que podía verse obligado a contar.


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______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Vie Nov 04, 2011 4:18 pm

wajajajajajajajajjaja qe lindo!! nick!!!

nooo osea qe onda conmigo he!!! osea ser amante de nick qe!!!!

osea no hay otra cosa mejor!!! osea dignidad amiga he!!!!

huy qe bueno qe nuestra mami esta much better sino qe bad!!

pplizz seguilaaaa!!!lol!

seguilaaaaaaaaaaaaa!!!lol!

seguilaaaaaaaaaaaaa!!!lol!

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Re: Un Amor Inolvidable.

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