Un Amor Inolvidable.

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Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Miér Mayo 11, 2011 2:51 pm

Holaa! Bueno quiero dejarles una novela que me gusta muchísimo, es una adaptación que hice y espero que les guste.

Les dejo el argumento y el primer capi Smile espero sus comentarios!




Argumento:

______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.





Capítulo 1

______ observó el malhumorado rostro de la joven que estaba sentada frente a ella y sacudió la cabeza con tristeza. ¿Qué se le podía decir a una chica que se sentía como un fenómeno extraño por el mero hecho de tener diecisiete años y ser todavía virgen?
-Maria, cariño -le dijo con toda la paciencia que fue capaz de reunir a las cinco menos cinco de un viernes por la tarde.
No es ningún crimen no ser sexualmente activa a tu edad. De hecho, teniendo en cuenta los riesgos que se corren en esta época, diría que es bastante sensato. ¿No puedes esperar por lo menos hasta que termines de estudiar? Te faltan menos de doce meses para gra¬duarte.
Lo cual era parte del problema, sospechó ______. El curso siguiente sería uno de los más agitados de su vida; cuando terminaban los exámenes y llegaba el verano, muchos estudiantes se entregaban a todo tipo de diver-siones y no era nada raro que en las fiestas de fin de curso entraran en escena el alcohol y las drogas. Muchas chicas perdían la virginidad entonces, pero normalmente no era algo premeditado. La decisión de Maria de acos¬tarse con su novio era algo más complicado.
-Mira, sé que probablemente creas que estás loca¬mente enamorada de ese chico -continuó ______-. Pero a tu edad no es normal que el amor dure durante mucho tiempo. Al año que viene, o al siguiente quizá, es probable que estés saliendo con otro chico y después con otro. Si te acuestas con todos...
-Yo no estoy enamorada de Martin -negó Maria con expresión desafiante-. Sólo quiero saber lo que se siente, eso es todo. Le está dando demasiada importancia a algo que todo el mundo hace.
-¡No todo el mundo lo hace! -repuso ______ sintiendo que el rubor le teñía las mejillas y esperando que Maria lo interpretara como un síntoma de indignación.
-Para usted es muy fácil decirlo. Estoy segura de que ya sabe cómo es. Seguro que ha tenido millones de novios.
______ sentía su rostro arder.
-Mira, jovencita, quiero que te des cuenta de una cosa: mis novios son asunto mío. De lo que estamos hablando aquí es de tu vida sexual, no de la mía. Además, sucede que yo tengo veinticuatro años, no diecisiete, y cuando tenía tu edad, también era virgen.
«Y continúas siéndolo», le señaló una indiscreta voce¬cilla interior.
-Como consejera escolar -la sermoneó-, lo que te aconsejo es que por lo menos esperes a tener una relación más estable antes de dar ese paso. Hacer el amor no debería ser un experimento, sobre todo la primera vez. Debe de ser una experiencia muy especial entre dos per-sonas que realmente se importan, algo que más adelante merezca la pena recordar y de lo que nadie deba arre-pentirse -a medida que iba hablando, se iba dando cuen¬ta de que no estaba consiguiendo que Maria la com¬prendiera.
-Rebecca me dijo que me comprenderías -se quejó la joven sin mirarla siquiera a los ojos-. Me dijo que me ayudarías igual que la habías ayudado a ella.
-El caso de Rebecca era completamente diferente -musitó ______, sintiendo que aquella vez había fraca¬sado. En privado podía permitirse el lujo de ser una romántica idealista, pero en su trabajo tenía la obligación de ser una persona con los pies en la tierra.
Como consejera de Maria, tenía la responsabilidad de cuidar de su salud física y mental y ambas cosas iban íntimamente unidas. Con tristeza, abrió el último cajón de su escritorio y sacó un par de preservativos; siempre tenía alguno para poder ayudar de alguna manera a las jóvenes que llegaban con una actitud similar a la de Maria.
-Te los doy sin ninguna gana, y sólo porque te veo completamente decidida a hacerlo. No puedo hacer nada para prohibírtelo o hacerte cambiar de idea, pero quiero que al menos utilices alguna forma de protección. Nor-malmente, los chicos no ponen excesivos cuidados cuan¬do una chica se acuesta con ellos sin que medie el amor en esa relación-terminó disgustada.
Maria se sonrojó.
-No me había dado cuenta de que era usted una per¬sona tan anticuada -murmuró-- Rebecca me dijo que era una persona moderna, que se le podía contar cual¬quier cosa.
-¿Y te parece moderno ser promiscuo?
-No, pero creo que es estúpido no saber nada de sexo.
______ se tensó.
Maria se levantó y se dirigió hacia la puerta, pero antes de marcharse, miró a ______ por encima del hom¬bro.
-Usted... no se lo dirá a mis padres, ¿verdad?
-No, ya tienes edad legal para hacer lo que quieras.
La joven estudiante le sonrió.
-Gracias. Le prometo pensar en todo lo que me ha dicho. Nos veremos el lunes que viene -y desapareció por la puerta.
______ permaneció sentada en su escritorio durante algunos minutos, mordisqueándose el labio y preguntán-dose si Maria tendría razón. Quizá fuera una anticuada, una romántica incurable con excesivos recelos.
¿Sería una estupidez por su parte estar esperando a que llegara el hombre ideal para hacer el amor? Quizá fuera una ingenuidad desear ver las estrellas y escuchar música de violines cuando un hombre la besara antes de dar cualquier otro paso. Quizá fuera absurdo creer que, llegado el momento de acostarse con alguien, ni siquiera tendría que tomar la decisión de hacerlo, pues estaría tan ciegamente enamorada, que todo sucedería de la forma más natural.
-Si, sí y sí -le contestó su compañera de piso a las tres preguntas mientras se dirigían a su casa aquella tarde.
Pero ______ no estaba tan convencida. Vanessa tenía ya treinta años y sus teorías sobre los hombres y el amor eran terriblemente cínicas. Vanessa era profesora de matemáticas y ciencias en el mismo colegio en el que ______ trabajaba como consejera escolar; era una mujer notablemente atractiva, pero su inteligencia e ingenio asustaban a la mayor parte de los hombres.
Llevaban trabajando juntas cerca de un año, pero el piso lo compartían solamente desde hacía un par de meses y aquella era la primera vez que ______ le planteaba a Vanessa algún asunto relacionado con su vida personal; ésta aceptó la noticia sobre su falta de experiencia sin mostrar ningún tipo de sorpresa, pero el consejo que le dio fue inconfundiblemente mordaz.
-Por el amor de Dios, lo que tienes que hacer es salir a la calle y acostarte con alguien antes de que sea demasiado tarde. ¿Cómo les vas a aconsejar a todas esas adolescentes que están en plena ebullición amorosa si tú no tienes ninguna experiencia sobre el tema? Como sigas esperando al hombre ideal, corres el riesgo de morir¬te siendo virgen. Francamente, no puedo comprender que una chica con tu aspecto no haya tenido que quitarse a los hombres de encima durante la adolescencia.
-No he dicho que ninguno lo haya intentado...
-¿Y no hubo ninguno que te gustara? -preguntó Vanessa con escepticismo.
A ______ la asaltó inmediatamente el recuerdo de un joven de ojos miel, dientes blancos, pelo alborotado y piel bronceada.
-Sí, hubo uno -admitió.
-¿Sólo uno?
-Créeme, después de Nicholas, no he conocido a ningún hombre que estuviera a su altura -contestó ______, son-riendo con pesar.
Y ese había sido su problema, pensó con un suspiro. Cuando se había probado la ambrosia, nadie se confor-maba con un simple pedazo de pan. ______ siempre se había dicho a sí misma que su rechazo al sexo se debía a una conferencia que había escuchado, estando en la universidad, de un enfermo de SIDA. Pero tenía que admitir que eso no era cierto. Lo que le había ocurrido era que, inconscientemente, comparaba a todos los hom¬bres que conocía con Nicholas Jonas.
-Debía de ser un tipo fascinante -comentó Vanessa.
-Fascinante -repitió ______ pensativa-. Sí, podría decirse que lo era, entre otras muchas cosas.
-Háblame de él. Me estoy muriendo de curiosidad.
______ frunció el ceño al darse cuenta de que los pen-samientos sobre Nicholas habían estado ocupando su mente durante las últimas semanas. Principalmente porque aquella noche su hermano celebraba una fiesta con motivo de su cumpleaños y estaba obligada a asistir. Y todo lo relacionado con Kevin le recordaba siempre a Nicholas.
En realidad, su hermano ya no tenía ningún contacto con él. Su estrecha amistad había dejado de ser lo mismo desde que Nicholas se había casado cuatro años atrás y se había ido a vivir a Melbourne. Su contacto se había reducido al intercambio de una postal por Navidad.
Nunca habían tenido demasiadas cosas en común, sal¬vo que estudiaban la misma carrera y en la misma uni-versidad. De hecho ______ nunca había comprendido qué había visto Nicholas en Kevin, y viceversa. Cada uno procedía de un mundo completamente diferente y tenia una per¬sonalidad que no se parecía en nada a la del otro.
Quizá hubiera sido el típico caso de atracción de los contrarios. O quizá Nicholas encontrara divertido tener como amigo a un joven sencillo al que poder impresionar con su sofisticación y su riqueza. De la misma forma que debía haberle parecido divertido impresionar a la hermana de su amigo durante un fatídico verano nueve años atrás...





Vanessa


Maria


Apartamento donde vivían.




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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Anyi el Miér Mayo 11, 2011 7:39 pm

ME gusta!
Siguelaaa! Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Jue Mayo 12, 2011 12:56 pm

SEGUILAAAA PLIZZ ESTA GENIAL ME ENCANTA YA QE TIENDO HACER DE ESA CLSE DE CHIKS QE ESTAN TODAVIA EN LA ESPERA DEL HOMBRE IDEAL DEL HOMBRE D TUS SUEÑOS PERO CADA VEZ ME VOY CONVENCIENDO MAS DE QE NO HAY HOMBRE TAL SIMPLEMENTE ABRA UN HOMBRE QE PUEDA DARTE LO QE MAS QIERES Y ESO ES amor POR SUPUESTO ME GUSTA TU NOVE PORQE REFLEJA LO QE MUCHAS DE NOSOTRAS BUSCAMOS JEJEJE
SEGUILAAAAPLIZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
SEGUILAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
SEGUILAAAAAAAAAAAAAAAA
QIERO OTRO CAPPPPPP!!!!! SIIII JEJEJEJE

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Mayo 12, 2011 6:41 pm

Jajaja sii tiienes tooda la raazoon! Hombres asii ya no qedan! que bueno q les guste la novee:D dntro de un ratiico suubo otro capii, ando buscando las imagenes!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Mayo 12, 2011 7:49 pm

Capítulo 2

______ esperaba con impaciencia la llegada de su hermano con aquel amigo que prometía ser tan excitante sentada en el último escalón del porche. Kevin le había dicho en su última carta que saldrían de Sidney justo después del desayuno, pero aun así, tenía por lo menos cinco horas y media de viaje. Todavía eran las doce menos diez, de modo que probablemente no llegarían hasta dentro de una hora.
Pero ______ se sentía incapaz de hacer cualquier otra cosa, así que se quedó donde estaba, observando nerviosa la carretera del valle.

Tu Casa.


Por millonésima vez durante la mañana, se preguntó qué aspecto tendría Nicholas. Según Kevin, tenía un aspecto inmejorable, pero los gustos de ______ diferían tanto de los de su hermano como su propia apariencia.
Kevin había heredado los rasgos de su madre, una mujer pequeña de pelo oscuro y ojos verdes. ______, sin embargo, era la versión femenina de su padre, un hombre alto, de tipo atlético con el pelo castaño y unos enormes ojos azules.
Sus personalidades también eran muy distintas. Mientras que Kevin se aburría con facilidad y necesitaba actividades excitantes y estar acompañado la mayor parte del tiempo, ______ era una persona mucho más tranquila, que guardaba celosamente su intimidad. Disfrutaba estando sola, yendo a montar a caballo o acurrucándose en la cama para escribir poesías o leer algún libro. Prefería pensar a hablar, y su hermano, sin embargo y al igual que su madre, era capaz de hablar hasta debajo del agua.

Una nube de polvo en la distancia hizo que ______ se levantara de un salto y se llevara la mano a los ojos para mirar la carretera. Pronto, descubrió que se estaba acercando un coche a la misma velocidad que empezaba a latir su corazón.
Eran Kevin y su amigo. Estaba segura.
En algún rincón de su mente, ______ era consciente de que estaba comportándose de una forma muy poco habitual en ella. Jamás se había puesto tan nerviosa por ningún hombre, y mucho menos por uno al que ni siquiera conocía.
Nunca habla sido una de esas jovencitas que se volvían locas por los hombres. Sus compañeras de clase pensaban que era por timidez y ella había dejado que lo creyeran.
______ sabía que no era una persona tímida; era, simplemente, reservada. Le gustaba conservar un espacio personal y odiaba sentirse agobiada o acosada. Las exce-sivas atenciones de algunos hombres a veces la inco-modaban y enfadaban. Encontraba a la mayor parte de sus compañeros de estudios excesivamente infantiles, rui¬dosos e irritantes. La verdad era que el hecho de que su padre le hubiera prohibido tener novio hasta que no cumpliera dieciséis años, para ella había supuesto un alivio. Era la excusa perfecta para rechazar las invitaciones que recibía de sus admiradores.
Y había tenido muchos, pues siempre había sido una chica muy atractiva, a pesar de que no hacía nada para realzar su aspecto o aparentar más edad, como habituaban a hacer sus compañeras. Jamás se maquillaba, llevaba el pelo recogido en una sencilla cola de caballo y era la mujer más feliz del mundo con unos vaqueros o unos pantalones cortos y cualquiera de las camisas de su padre.
Aquel día no era diferente. Tenía demasiado sentido común para intentar gustar o seducir a alguien como el amigo que Kevin llevaba desde Sydney. Al parecer, tenía veintidós años, sólo uno más que Kevin y seguramente no se le ocurriría prestar atención a una quinceañera. Además, por lo que le había contado su hermano, era un chico muy rico, el hijo único de una de las familias más adineradas de Sydney.

Quizá fuera el último factor el que lo convertía en alguien tan fascinante a los ojos de ______. Ella nunca había conocido a nadie verdaderamente rico, y las cosas que su hermano le habla contado sobre la casa de Nicholas y su estilo de vida le parecían increíbles, no tenían nada que ver con la vida que llevaban ellos en el campo.
A ______ le había impresionado especialmente ente¬rarse de que antes de empezar la universidad, Nicholas había tenido que hacer un viaje alrededor del mundo.
Kevin y él no se habían hecho amigos hasta el último año de carrera, y la joven estaba segura de que en cuanto terminaran los estudios sus vidas tomarían rumbos muy diferentes. Al año siguiente, Kevin tendría que asumir ya su vida como adulto y conseguir un trabajo, mientras que Nicholas se convertiría inmediatamente en un importante ejecutivo de cualquiera de las empresas de su familia.
Jonas Industries era una compañía que trabajaba en multitud de ramas, desde la alimentación hasta el mobiliario, pasando por los plásticos y las minas.
Al parecer, Nicholas se había ofrecido a buscarle a Kevin un trabajo, pero éste lo había rechazado. ______ se había sentido orgullosa de su hermano al enterarse, además, estaba convencida de que Kevin tenía inteligencia y energía suficiente para triunfar en cualquier cosa que se propusiera.

Oyó la puerta de la casa y se volvió. Era su madre que se salía secándoselas manos en el delantal que llevaba atado a su cintura. Aunque todavía no había cumplido cuarenta años, Nora Brown tenía el aspecto de una mujer más joven.
Pero a Nora no le preocupaban los problemas aspecto. En realidad, había muy pocas cosas que le preocuparan, era una persona muy tolerante a la que resultaba muy sencillo agradar y a la que era imposible no querer. El único defecto que tenía era que en algunas ocasiones era un poco brusca con los demás. No era una mujer ruda, pero el tacto tampoco era su fuerte. Aun así, todo el mundo la adoraba, especialmente su marido.
Morris Brown era un hombre muy atractivo que podría haberse casado con cualquier mujer que hubiera escogido. Y al final lo había hecho con Nora, una mujer humilde y con aspecto sencillo.
En realidad a Nora jamás la había sorprendido. Había aceptado el amor de Morris como algo merecido y lo había querido a él con toda su alma. Veintidós años después, todavía se adoraban.

-¿Has oído un coche? -le preguntó Nora esperanzada.
-Sí, parece que viene volando -contestó ______.
Su madre se adelantó un poco y sonrió.
-Estoy segura de que es mi Kevindy el que viene conduciendo. Cuando se pone al volante de un coche, es como un niño travieso. Espero que su padre esté todavía en el río y no lo vea.
En ese momento, vieron aparecer el coche, un deportivo rojo y reluciente. Al oír el motor, los perros salieron disparados de su caseta y se pusieron a ladrar con fuerza.



-¡Elvis, Riley, Wiston! -los llamó Nora-. ¡Dejad de alborotar y meteos en la caseta antes de que os atropellen!
En el momento en el que el Mercedes rojo frenaba con un fuerte chirrido de frenos delante de las escaleras del porche, los tres ya habían desaparecido.
______ advirtió inmediatamente que, aunque el coche no era suyo, era su hermano el que iba detrás del volante. Kevin sacudió sonriente la cabeza y miró el reloj.
-¡Hemos llegado antes del mediodía, todavía faltan treinta segundos! -exclamó excitado, y se volvió hacia su compañero con una presuntuosa sonrisa-. Me debes veinte dólares.
El sonido de una risa hizo que ______ desviara la mirada hacia el amigo de su hermano, y en cuanto lo vio, sintió que dejaba de latirle el corazón. Mientras lo observaba, Nicholas volvió lentamente la cabeza y se pasó la mano por el pelo; a continuación, alzó su rostro perfecto y posó sobre ella sus maravillosos ojos miel. Estaba sonriendo y, al hacerlo, mostraba una línea de dientes increíblemente blancos y un gracioso hoyuelo en la mejilla.
-Hola -dijo-, soy Nicholas.
-Hola, mamá -saludó Kevin-. Espero que no hayamos asustado demasiado a los perros.
-Si, yo también siento todo este alboroto, señora Brown -se disculpó el amigo de Kevin, manteniendo todavía su abrumadora sonrisa-. Su hijo es capaz de cometer cualquier locura con tal de ganar una apuesta.
-En eso tienes toda la razón, jovencito -le contestó Nora-. Conozco las debilidades de Kevin tan bien como sus virtudes. Y al parecer una de las últimas es la de saber escoger a sus amigos.
-Por el amor de Dios, mamá -gruñó Kevin-, no lo halagues. Ya es demasiado engreído.
-En mi casa tengo derecho a alabar a quien me apetezca, mocoso descarado -respondió Nora, fingiéndose enfadada-. Ahora, sal de ese lujoso coche, ven aquí y dale un abrazo a tu madre. Y tú también, jovencito. Me encanta que me abracen.
-Eso está hecho -rió Nicholas, y con un movimiento sorprendentemente atlético, salió del descapotable sin abrir la puerta.
Desde su asiento, ______ tenía una vista excelente de aquel cuerpo enfundado en unos vaqueros estrechos y una camiseta que se ajustaba a sus músculos como una segunda piel. Y cuando Nicholas subió los tres escalones del porche, pudo contemplarlo mucho mejor.
Para cuando Kevin salió del coche, Nicholas ya habla sido suficientemente abrazado por Nora y se había vuelto hacia ______.
-No me digas que tú eres la hermana pequeña de Kevin -comentó arrastrando las palabras y mirándola de una forma que estaba haciendo peligrar el joven corazón de ______. Si minutos antes se le había parado, en ese momento se puso a latir a una velocidad inaudita.
-¿Puedo abrazarte también a ti? - preguntó suavemente, y sin esperar a que le diera permiso, la rodeó con los brazos y la estrechó contra él.
Cuando superó la primera impresión, ______ cerró los ojos, disfruntado al sentir la firmeza de aquel abrazo en cada poro de su piel. Era una experiencia que no se parecia a nada de lo que hasta entonces había vivido. Sentía arder su rostro y las piernas parecían tener dificultades para sostenerla.
Temiendo desmayarse entre sus brazos, intentó apartarse, pero entonces, Nicholas la estrechó más decididamente contra él, haciéndola violentamente consciente de las diferencias entre un hombre y una mujer. Sus senos se aplastaban contra su pecho ancho y duro y sentía una vaga presión debajo del abdomen.
-Ahora déjala que se vaya -dijo Kevin, palmeándole a Nicholas en el hombro-. Y espero que no se te ocurra ninguna idea extraña en la que incluyas a mi hermana. Sólo tiene quince años.
Nicholas se separó ligeramente de ella, apoyó las manos en sus caderas y la observó con atención.
-Parece mayor -dijo con una voz grave que hizo estremecerse a ______.
-¿Quién, ______? -preguntó Kevin con escepticismo.
-Mide casi uno setenta -dijo su madre con orgullo-. Ha salido a su padre. Sin embargo Kevindy -añadió albo-rotando cariñosamente el pelo a su hijo-, ha salido a mi.
-Mamá, ya basta -protestó Kevin-. Y deja de llamarme Kevindy. Sabes que lo odio.
-Antes de que cumplieras dieciocho años, te encantaba, muchacho. No dejes que la vida de la ciudad te haga darte demasiada importancia, Kevindy, siempre has sido un chico sencillo. ¿No tendrás algo que ver tú con esos aires de grandeza, ¿eh Nicholas?
Por fin, Nicholas apartó las manos de las caderas de ______. Esta hizo todo lo que pudo por recuperar la com-postura, pero era consciente de que estaba completamen¬te roja.
-No, señora Brown -contestó Nicholas, desviando la mirada del rostro de ______.
-Sí, no creo que tengas nada que ver. Pareces un chico estupendo, a pesar de que procedas de una familia podrida de dinero.
-¡Mamá!-gimió Kevin.
-Bueno, todo el mundo sabe que la gente de dinero mima demasiado a sus hijos. Así que el hecho de que Nicholas sea tan buen muchacho habla muy bien acerca de sus padres. ¿A dónde se hablan ido, Nicholas?
-Creo que a Europa, señora Brown.
-¿No lo sabes? -preguntó Nora, totalmente desconcertada.
-No les gusta sentirse atados a un calendario -respondió Nicholas, encogiéndose de hombros-. Prefieren dejarse llevar por el curso de los acontecimientos.
-No me parece la mejor época para marcharse, justo antes de Navidad -susurró Nora con el ceño fruncido.
______ estaba totalmente de acuerdo con ella. La Navidad había que pasarla en familia.
-Pero no te preocupes -continuó Nora, agarrando a Nicholas del brazo y dirigiéndole una enorme sonrisa-. Nosotros te cuidaremos, ¿verdad, ______?


Vanessa soltó una risa ahogada.
-Estoy segura de que tu madre no le habría hecho aquella oferta si hubiera sabido de qué manera quería su invitado que lo cuidara su hija. ¿Y qué sucedió entonces? ¿Cuánto tiempo tardó en insinuársete? ¿Y cómo conseguiste resistirte a él? Por lo que has contado, debía de ser un hombre maravilloso.
______ suspiró y disminuyó la velocidad del coche al ver que se acercaban a un semáforo en rojo.
-No se me insinuó. Ni una sola vez, y eso que estuvo con nosotros durante la mayor parte del verano, justo hasta finales de enero.
-¡No me lo puedo creer! Era evidente que le gustabas...
-Sí, yo también lo pensaba. Y yo estaba perdidamente enamorada de él. Lo seguía por todas partes, buscaba cualquier excusa para estar donde quiera que él estuviera.
-¿Y a tu hermano no le molestaba que su hermana pequeña fuera siempre detrás de él?
-No, en nuestra familia siempre hemos hecho las cosas juntos. Kevin y mi padre pasaron la mayor parte del verano enseñando a Nicholas muchas de las cosas que es necesario aprender en el campo: a montar, a disparar, a trabajar la tierra... Al final de su estancia, Nicholas ya era capaz de dar a una lata de cerveza a una buena distancia. Para mí, era normal ayudarlo. Además, yo era la única persona suficientemente estúpida como para dedicarse a colocar o sostener postes y latas vacías durante horas.
El semáforo cambió de color y ______ pisó el acelerador.
-¿Sabia tu familia que estabas chiflada por él?
-No creo. Como te he contado antes, yo siempre he sido una persona muy reservada. Estoy segura de que ni mi padre ni Kevin sabían nada. Creo que quizá podría haber sospechado algo mi madre, aunque con su carácter, estoy segura de que me lo habría dicho. Pero es posible que fuera suficientemente inteligente como para darse cuenta de que si hubiera hecho algún comentario, me habría puesto mucho peor.
-Pero Nicholas sí lo sabía, ¿no?
-Sí, Nicholas sí lo sabía.
-¿Y él qué sentía por ti?
______ se encogió de hombros.
-¿Quién sabe? Yo pensaba que le importaba. A mí él me encantaba y creo que, como tú has apuntado, él se sentía atraído hacia a mí, pero en un plano totalmente superficial. Al fin y al cabo, yo sólo tenía quince años. Por supuesto, yo todas las noches me dedicaba a fantasear y a decirme que Nicholas estaba loco por mí. Rellenaba páginas y páginas de poesías apasionadas y buscaba algún significado oculto en sus gestos cada vez que me prestaba la menor atención. Cada una de sus miradas era una señal inequívoca de su amor, y en todas las conversaciones que compartíamos, creía entrever mensajes secretos.
______ rió suavemente.
-En mi familia, teníamos la costumbre de reunirnos todas las noches en el porche, a mirar las estrellas y a hablar. En algunas ocasiones, Nicholas y yo éramos los últimos en irnos a la cama. No puedes imaginarte lo que era para mí quedarme a solas con él. Es impresionante la cantidad de sueños románticos que puede llegar a tejer una adolescente alrededor de una vana conversación.
-¿De qué hablaban?
-De nada importante, de cosas generales. Libros, música, poesía... Al mirar atrás, tengo la sensación de que Nicholas se burlaba de mí cuando decía que mis gustos y opiniones le parecían increíblemente adultos y sensatos.
-Quizá no, ______ -repuso su compañera de piso--. Eres una mujer muy profunda y sensible, posiblemente hasta demasiado. Te imagino perfectamente a los quince años. Debías de ser tan hermosa como intensa. Quizá Nicholas no se te insinuó porque lo asustaba la fuerza de tus sentimientos.
-Bueno, no sé si fue esa la razón. La verdad es que ni siquiera tuvo que tomarse la molestia de insinuarme nada porque yo le confesé mis sentimientos.
-¿De verdad? ¡Dios mío! Cuéntame cómo ocurrió.
-Fue la noche anterior a que se fuera a Sydney, nos habíamos quedado él y yo solos en el porche.
-¿Y cómo demonios lo hiciste?


Tu madre y padre


Tu hermano Kevin


Nicholas Jonas

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Jue Mayo 19, 2011 6:01 pm

affraid QUEEE!!! COMO LO DEJAS AHIIIIIIIIIII!!!! qe te pasa heee casi me da un infarto de la emocion!!!!!
no puede ser diosss me paresco cada vez mas a ella dios me da miedo!!! jajajajaja siii que no!!! confensarle mi amor a nick oh my god!!! debo de haber estado muy lok para hacerlo una noche antes de qe se fueraaa nooooo
jajajajaja pliz debes de seguirlaaaaaaaaaaaaaaaaaa jajajaja qiero saber si el sentia lo mismo o solo era la tonta ilusion de una tonta adolescenteeeeee
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaseguilaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaseguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaseguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
cap++cap++cap++cap++cap+++cap++++cap++++++++cap
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Dom Mayo 22, 2011 7:39 pm

Yaa suuboo capiiii Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Dom Mayo 22, 2011 8:39 pm

Capítulo 3


«MARCHAOS a la cama», deseaba _____ deses-peradamente. «Por favor, marchaos ya. Nicholas se va mañana, ¿es que no lo entendéis? Necesito quedarme a solas con él».
_____ se llevó la impresión de su vida cuando, acabado de formular aquel pensamiento, su madre se levantó y anunció su intención de retirarse. Su padre la siguió casi inmediatamente y, a los cinco minutos, Kevin se había ido también a su habitación.
Agradeciendo al cielo aquel favor, _____ se apartó de donde estaba para sentarse en uno de los escalones al lado de Nicholas.
Éste llevaba puestos unos pantalones cortos y una camiseta y _____ iba vestida de forma similar. Había sido un día muy caluroso y, aunque lentamente, estaba empezando a refrescar. Por supuesto, _____ no sentía ningún frío: estar sentada al lado de Nicholas era la mejor forma de combatirlo.
Se quedó mirando sus musculosas piernas, morenas tras haber pasado allí el verano. Observó que su propio muslo estaba a sólo unos centímetros del de él. Bastara que se moviera un poco para que se rozaran, pero sabía que no era capaz de tamaña audacia.
-En Sydney es imposible disfrutar de una noche como ésta -susurró Nicholas, moviéndose de tal manera que sus muslos se rozaron.
_____ subió bruscamente las piernas a un escalón más alto y apretó las rodillas con fuerza, para impedir que le temblaran.
-No... No sé -dijo con voz trémula.
-Tu madre me ha dicho que cuando termines el cole¬gio vas a ir a Sydney a estudiar.
-Eso espero. Si de aquí a tres años no tenemos que enfrentarnos a ninguna sequía ni a ninguna inundación, supongo que podré ir.
Nicholas frunció el ceño, como si jamás se le hubiera ocurrido pensar que la economía familiar pudiera depen¬der del tiempo.
-Si sucediera algo parecido, yo te pagaré los estudios.
-¡No puedes hacer eso! -exclamó _____, a pesar de que su oferta habla conseguido emocionarla-. Los Brown siempre se han mantenido a sí mismos. Nicholas suspiró.
-Ya he podido comprobarlo con Kevin. Pero, maldita sea _____, tienes que venir a Sydney.
-¿Sí? -lo miró a los ojos y pensó que se le iba a desbordar el corazón. Nicholas sentía lo mismo que ella, se dijo aturdida. Pero no se atrevía a confesarlo porque pensaba que era demasiado pequeña. Aquella era una forma de decirle que la esperaría.
-Aunque no estoy seguro de que me guste que vayas a la universidad de Sydney -continuó Nicholas, pero _____ ya no oía nada más. Estaba atrapada por los hermosos ojos de Nicholas, pensando en lo maravilloso que era y en cuánto deseaba besarlo. De hecho, se decía que podría morirse si Nicholas volvía a Sydney sin haberla besado.
-¿Qué te gustaría estudiar?
-¿Qué? Ah... Er... bueno... si consigo nota suficiente psicología. Si no, me gustaría hacer trabajo social. Quiero trabajar con la gente, ayudar a resolver los problemas de los demás.
-Es una aspiración muy alta, pero me parece fan¬tástico que quieras intentarlo. Y dime, ¿cuál crees que es ahora mismo el principal problema que tiene la socie¬dad?
-Hay demasiados problemas para situar a ninguno de ellos en primer lugar. Mira, probablemente sea dema¬siado simplista, pero creo que si la gente viviera de una forma más sencilla, seria también más feliz. El mundo occidental se está alejando demasiado de los valores fami¬liares. Me gustaría animar a la gente a tomarse más en serio el matrimonio y las obligaciones hacia sus hijos, que se dieran cuenta del tiempo que lleva hacer las cosas bien.
-¿Y tú quieres casarte y tener tus propios hijos? ¿O prefieres dedicarte a trabajar?
-No sé por qué no voy a poder hacer ambas cosas. Aunque creo que mi trabajo estaría en un segundo plano. Mi marido y mis hijos siempre serían lo primero para mí.
-Mmm, voy a tener que vigilarte de cerca cuando vayas a Sydney, o algún canalla va a llevarte al altar antes de que puedas decir esta boca es mía.
-No... no tienes que preocuparte de que eso ocurra, Nicholas. Sólo hay un hombre en mi vida, y sé que jamás habrá otro -después de haberse aventurado hasta ese punto, volvió la cabeza y lo miró a los ojos.
En los ojos de Nicholas, brilló un relámpago de sorpresa, antes de que bajara lentamente la mirada para detenerla en los labios entreabiertos de _____ y descender después hasta la suave curva de sus senos.
De pronto, _____ comprendió lo que era sentirse deseada por un hombre. Su cuerpo respondía, temblaba a pesar del calor que de pronto la inundó.
-Sólo tienes quince años -dijo Nicholas bruscamente, como si estuviera recordándoselo a sí mismo.
-No voy a tenerlos eternamente -respondió _____, casi sin aliento.
-Es cierto..., pero cuando crezcas, es posible que cam¬bies de idea, que ya no quieras al mismo hombre.
-No, no cambiaré -contestó ella con firmeza-. Mi madre dice que soy la persona más cabezota que ha cono¬cido jamás. Dentro de tres años sentiré por ti lo mismo que siento ahora.
Nicholas sacudió la cabeza, aturdido y preocupado por aquella situación.
-Espérame aquí -susurró _____, se levantó de un salto, corrió hasta su dormitorio y volvió rápidamente-. Escribí esto la semana que llegaste --le dijo, y le pasó una hoja de papel.
Nicholas leyó el poema en un silencio absoluto. Cuando terminó, lo dejó en el escalón en el que estaban sentados y sacudió de nuevo la cabeza.
Por un momento, _____ pensó que acababa de quedar como una completa estúpida, pero entonces, Nicholas levantó la mirada y _____ comprendió que tenía razón: Nicholas sentía lo mismo que ella.
-_____. Mi dulce _____ -susurró, y le acarició sua-vemente la cara.
_____ sentía sus dedos como si fueran fuego en su rostro, un fuego tan intenso como el que estaba con-sumiendo el resto de su cuerpo, y entonces dijo sin pensar:
-Bésame, Nicholas, bésame...


-¡No puedes dejarme así! -se lamentó Vanessa al ver que su amiga se sumía en un silencio total. Para enton¬ces, ya habían llegado al edificio en el que vivían y, des¬pués de haber dejado el coche en el garaje subterráneo, estaban subiendo a su piso-. ¿Qué sucedió? -insistió.
Cuando recuperó la compostura, _____ miró a Vanes¬sa y sonrió con ironía. A pesar de la dura imagen que proyectaba, Vanessa era una romántica en el fondo.
-No mucho más. Nicholas me besó, pero la verdad es que fue un beso bastante fugaz.
-No pudo ser tan fugaz si todavía lo recuerdas y si desde entonces no has querido saber nada de ningún otro hombre.
-Yo no he dicho que no haya querido saber nada de ningún hombre -le explicó _____-. Simplemente he estado esperando a que alguno de ellos fuera capaz de hacerme sentir con un beso lo mismo que sentí con Nicholas. Pero por ahora con nadie se ha repetido aquella química tan especial.
-¿Y qué tuvo de especial aquel beso de Nicholas?
-No creo que el beso en si tuviera nada de especial. Lo que fue especial fue cómo me hizo sentirme.
-¿Y cómo te sentiste?
_____ se detuvo frente a la puerta de su apartamento; el corazón le latía con fuerza al recordarlo. Metió la llave en la cerradura, pero no la giró. La mano pareció para¬lizársele a medida que las palabras iban brotando dolo¬rosamente de lo más profundo de su ser.
-Fue como si el mundo se hubiera salido repenti¬namente de su eje, como si me hubiera muerto y hubiera llegado al cielo...
Era una locura, pero después de tantos años, todavía podía sentir sus brazos de acero alrededor de ella, el efec¬to embriagador de sus labios sobre los suyos y el estre-mecimiento que la había recorrido de pies a cabeza cuan¬do Nicholas había introducido la lengua entre sus labios entreabiertos.
Pero habían sido las palabras que Nicholas había dicho a continuación lo que más huella le había dejado.
-Te escribiré -le había dicho-. Y cuando tengas años suficientes, estaremos juntos. Te lo prometo.
Y quizá lo pretendía así en ese momento. Después de tantos años, podía concederle al menos el beneficio de la duda. Pero eso no evitaba las consecuencias que había tenido para ella el que hubiera hecho una promesa que, él mismo debería haberlo sospechado, no podría cumplir, condenándola a sufrir una nostalgia insuperable durante años. De alguna manera, aquel beso había arrui¬nado su vida.
-¡Caramba, _____! Estabas completamente enamo¬rada, ¿verdad? ¿Y qué ha sido de él? ¿Dónde está ahora?
_____ volvió precipitadamente a la realidad, poster¬gando aquellos dolorosos recuerdos al último rincón de su memoria.
-Felizmente casado con una mujer rica y hermosa -dijo con aparente calma-. Viven en Melbourne.
-¿Y qué decía aquel poema? ¿Todavía te acuerdas?
Por supuesto que lo recordaba; se acordaba de todas y cada una de aquellas humillantes palabras.
-La verdad es que no. Era una de esas típicas tonterías sentimentales. Lo mejor que se podía hacer con él era olvidarlo.
-Presumo que no volvió a ponerse en contacto con¬tigo cuando se fue -dijo Vanessa secamente-. Ni cartas ni nada.
_____ le dirigió a su amiga una mirada cargada de cinismo mientras giraba la llave y empujaba la puerta.
-Sólo les escribió a mis padres una educada carta dándoles las gracias por haberlo acogido en su casa.
-El muy canalla. Aunque supongo que era de esperar. Él no pertenecía a tu mundo.
Cinco minutos más tarde, estaban las dos sentadas a la mesa de la cocina, saboreando sendas tazas de café.
_____ permanecía en silencio, pensando preocupada en su conversación con Maria.
-¿Lo has vuelto a ver después de aquel verano?
-Sí, alguna que otra vez.
-¿Dónde? ¿Cuándo? -la urgió Vanessa.
-La primera vez fue a los pocos meses, en la cere¬monia de graduación de Kevin. Fuimos toda la familia a Sydney para celebrarlo.
-¿Y?
-Fue educado conmigo, pero se mantuvo muy dis¬tante. Y, por supuesto, llevaba a una pelirroja muy atrac¬tiva colgada del brazo en todo momento.
-Supongo que te sentiste fatal.
-Estaba totalmente destrozada. Hasta aquel momen¬to, intenté disculparlo, diciéndome que había muchas per¬sonas a las que no les resultaba nada fácil escribir cartas. Pensaba que cuando nos viéramos todo volvería a ser maravilloso, que él se daría cuenta de que estaba cre¬ciendo muy rápidamente, para entonces ya había cum¬plido dieciséis años, y que me diría que seguía esperán¬dome -sonrió con pesar-. Tonta de mí. Pero fue Kevin el que puso fin a mis esperanzas al contarme que Nicholas había sido elegido Superestudiante del año en la fiesta que habían celebrado en su facultad el día anterior. Al parecer, había tenido más novias durante aquellos tres años que días hay en un año. La pelirroja era la última, la había conocido en esa misma fiesta, y Kevin ya estaba haciendo cálculos sobre cuánto le duraría.
-Humm. Quizá tuvieras suerte al escapar sin haberle entregado nada más que un beso. Un hombre así podría haberte destrozado la vida si hubiera querido. Al menos, concédele el mérito de no haberse aprovechado de tus jóvenes hormonas.
-Sí, pasado un tiempo empecé a pensar en ello. Pen¬saba también que llegaría un momento en el que lo per¬donaría y olvidaría lo pasado... hasta que un día, cuando ya llevaba dos años en la universidad, me encontré con él. Tenía una conferencia a media mañana y el tren había llegado con retraso; me bajé en la estación de Wynard e iba corriendo por la calle a buscar el autobús cuando choqué con un hombre. No puedes imaginarte la sorpresa que me llevé cuando me di cuenta de quién era. Creo que para él también fue toda una sorpresa.

-¡Dios mío! -jadeó-. _____...
_____ intentaba no mirarlo fijamente, pero estaba tan atractivo... iba vestido con unos pantalones negros y una chaqueta color crema. Aunque sólo tenía veintisiete años, había desaparecido de su aspecto cualquier signo que pudiera recordar al estudiante universitario que _____ había conocido, y se había convertido en un hombre ele-gante y sofisticado.
_____ se odió por no ser capaz de decir nada, se odió por no saber apartar de él sus ojos, y se odió porque su corazón se inundó nada más verlo de añoranza y vanas esperanzas. No había conseguido olvidarse de él.
Nicholas clavó la mirada en aquella jovencita que iba vestida como cualquier estudiante: pantalones vaqueros, una camiseta, zapatillas deportivas y una mochila al hombro.
-Veo que ya estás en la universidad --comentó-. ¿Has conseguido matricularte en la carrera que querías?
-Sí -fue todo lo que pudo contestar. Cada vez que se había imaginado un posible encuentro con Nicholas, cosa que había ocurrido con frecuencia, se veía a sí misma comportándose con una fría y natural indiferencia. Pero no había rastro de indiferencia ni de frialdad en la manera en la que estaba devorándolo con la mirada, ni en la fuerza con la que le latía el corazón. ¡Dios mío!, se rega¬ñaba a sí misma, ¡qué tonta era!
-Tienes muy buen aspecto, _____ -le dijo Nicholas-. Siento no haber podido ir a la boda de Kevin el mes pasado. Tenía muchísimo trabajo. Y también lamento no poder quedarme a charlar contigo. He quedado con otra per¬sona.
-Oh, no te preocupes, yo tampoco puedo quedarme. Voy con retraso. Cuídate Nicholas. Adiós -y se marchó casi corriendo.
-¿Dónde estás viviendo? -le gritó Nicholas, que salió detrás de ella.
_____ se volvió con el corazón en la garganta. Le parecía increíble que fuera a pedirle que saliera algún día con él, pero lo deseaba con todas sus fuerzas.
-Necesito saber tu dirección para enviarte una invi¬tación -le explicó Nicholas.
-¿Una invitación? -repitió _____ con un hilo de voz.
-Para que vengas a mi boda. Me caso en octubre.
-Oh... -_____ no sabía si había parecido tan afectada como realmente se sentía, pero algo se le debió notar, porque Nicholas la miró como si quisiera disculparse.
La compasión que advirtió _____ en su rostro le sirvió para salvar la situación. De alguna manera, consiguió esbozar una sonrisa para disimular su dolor. No quería que la viera derrumbarse.
-¡Caramba! ¡Te vas a casar! Bueno, enhorabuena, Nicholas. ¿Por qué no me mandas la invitación a casa de Kevin? Ahora tengo que irme. Te veré el día de tu boda.


-Supongo que no fuiste -exclamó Vanessa horro¬rizada.
_____ se encogió de hombros, dándole a entender que sí había asistido a la boda.
-Caramba, chica, ni que fueras masoquista.
-Ahora yo también lo veo así.
-Entonces, ¿por qué fuiste? _____ suspiró con cansancio.
-Supongo que por curiosidad. Quería ver a la mujer que lo había atrapado. Además, había sido invitada toda la familia. No podía dejar de asistir sin verme obligada a contestar a alguna pregunta comprometida.
-¿Y?
-La novia era absolutamente perfecta. La odié nada más verla, y odié también a Nicholas. Aquel fue el peor día de mi vida.
-¿Y tu familia no se daba cuenta de nada? ¿No se dieron cuenta de que aquel despiadado donjuán te había roto el corazón?
-Estoy segura de que mi madre estaba empezando a pensar en ello, y que Kevin se lo había imaginado tiempo atrás. Quizá lo sabía antes de la fiesta de graduación y por eso había querido que me enterara de la fama que tenía Nicholas entre el sexo contrario. Incluso el día de la boda me comentó que ganaría una fortuna si hiciera apuestas sobre cuánto iba a durar aquel matrimonio; me dijo que, aunque era un buen tipo, Nicholas no estaba hecho para la monogamia y añadió que no siempre era él el culpable, que en la mayor parte de las ocasiones eran las chicas las que sea arrojaban a sus brazos. La última parte me la dijo mirándome con especial intensidad.
-No me parece una buena excusa. ¿Y hablaste con aquel conquistador el día de la boda?
-Intenté no hacerlo, pero Nicholas parecía estar bus-cándome deliberadamente. El cielo sabrá por qué. Quizá se sentía culpable. Me dio un beso en la mejilla y me dijo que esperaba que la vida me concediera todas las cosas a las que yo aspiraba, que pensaba que yo era la chica más adorable que había conocido jamás y que le gustaría que el mundo estuviera lleno de gente como los Brown.
-Vaya -Vanessa suspiró-, supongo que era la frase que necesitabas para empezar a olvidarte de él.
_____ tragó saliva, intentando deshacer el nudo que se le había formado en la garganta.
-No exactamente -confesó.
-¿No estarás enamorada de él todavía? -le preguntó Vanessa, mirándola con el ceño fruncido.
-No por supuesto que no -replicó _____ con impa¬ciencia. Se levantó bruscamente y llevó su taza al fre¬gadero-. Eso sucedió hace miles de años. No seas tonta.
-Espero que sea verdad lo que estás diciendo -con¬testó Vanessa, acercándose a ella-, porque sería una estu¬pidez que todavía estuvieras enamorada de él. Y también me parece una tontería que mantengas a otros hombres a distancia por no ser capaces de hacerte sentir lo mismo que te hizo experimentar un cretino millonario. Baja de las nubes, _____. No siempre vas a ser tan joven. Algún día te despertarás y ya no verás en el espejo esa mara¬villosa mezcla entre Elle MacPherson y Sofía Loren, y entonces será demasiado tarde.
_____ soltó una carcajada.
-Esta noche vas a ir a la fiesta de tu hermano, ¿verdad? --continuó diciendo Vanessa con un brillo travieso en la mirada.
-Sí...
-¿Es una fiesta por todo lo alto o sólo una reunión de amigos?
-Las fiestas de Kevin siempre son por todo lo alto.
-¿Y a qué se dedica tu hermano?
-Bueno, él estudió empresariales, y se especializó en informática y marketing. Pero ha terminado trabajando en el mundo de la publicidad y, por cierto, ha tenido un éxito sorprendente.
-De modo que su fiesta estará llena de importantes candidatos.
-¿Candidatos a qué?
-A ser tu primer amante.
_____ abrió la boca para protestar, pero se detuvo. Quizá tuviera razón. Quizá incluso Maria hubiera tenido razón aquella tarde. La vida había que vivirla. Perma¬necer en la ignorancia por culpa de un sueño irrealizable era una estupidez.
-Por lo menos ve con la mente abierta -la urgió Vanessa-. Prométeme que si hay algún candidato por el que te sientas atraída, le darás una oportunidad.
-De acuerdo. Te lo prometo. Y además, voy a pre-sentarme en esa fiesta con un aspecto inmejorable.
-¡Arriba ese ánimo, _____! ¡Sólo se vive una vez!


A las diez en punto, _____ ya estaba arrepintiéndose del problema en el que ella misma se había metido. En casi todas las fiestas a las que asistía, recibía una parte considerable de la atención masculina, y aquella noche, que se había arreglado de una forma especial e iba envuel¬ta en una nube de perfume, los hombres que se acercaban a ella eran precisamente los que más aborrecía: tipos fuer¬tes y orgullosos, convencidos de que se iba a derretir a sus pies. Como se le acercara uno más repitiendo aque¬llo de «tu casa o la mía», iba a empezar a gritar.
Aunque suponía que ella era la única culpable de lo que estaba ocurriendo. Jamás se había peinado así, rizán¬dose el pelo y dejándolo caer sensualmente por uno de sus hombros. Además, al final Vanessa la había conven¬cido para que se pusiera unos pendientes de oro y cristal que le llegaban hasta el cuello, dándole un aspecto incon-fundiblemente sexy. Y para colmo, no se había puesto sujetador y, bajo la sedosa tela del vestido que había com¬prado para la ocasión, se notaban sus pezones. Debería haberse comprado un vestido negro, se decía nerviosa, pero la dependienta le había dicho que aquel vestido haría juego con su estupendo cuerpo y resaltaría la belleza de sus ojos.
Apretando con fuerza la copa de vino que llevaba en la mano, cruzó el salón y encontró refugio en la cocina, donde la esposa de Kevin estaba rellenando las bandejas de aperitivos.
-Hola, _____ -la saludó Danielle-, vaya, estás espe-cialmente provocativa esta noche. Kevin me ha comentado que a todos sus compañeros de trabajo se les está cayendo la baba desde que te han visto aparecer, y ahora ya entien¬do por qué. Cuando has llegado, llevabas una chaqueta encima, ¿no? Vaya, han vuelto a llamar. ¿Te importa ir a abrir la puerta?
-Claro que no -a _____ no le importaba en absoluto; era mucho mejor que volver a aquella habitación abarro-tada de gente.
De modo que, sin soltar la copa de vino, se dirigió hacia la puerta principal, pensando en lo bien que le había ido a su hermano en la vida, tenía un buen trabajo, una esposa maravillosa y un hijo encantador. Y todo lo había conseguido antes de cumplir los treinta años. Era real-mente admirable.
_____ abrió la puerta y se quedó completamente helada.
El hombre que estaba en el porche, con las manos en los bolsillos del pantalón y una bolsa de viaje a sus pies estaba de espaldas a ella. Pero supo inmediatamente quién era. Lo habría conocido desde cualquier ángulo.
No podía ser otro que Nicholas Jonas.

Asi estabas vestida.


Danielle & Kevin




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Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Dom Mayo 22, 2011 10:29 pm

noooooooooooooo nicholas noooooo!!! o sea qe te pasa qieres matarno de una vez maldicion jajajajajaja
hay esa vanessa dioss amiga o enmiga qe elija una jajajajajajaa
por el amor de diossss!!!! jajajaja no puedo creerlo no mas sufrimos con su recuerdo y ahora no lo topamos realmente la vida nos qiere a ser sufrir jajajajajaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
esta buenisimaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
coolllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll
caps+++caps+++++caps+++++caps++++caps++++++++++++

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Dom Mayo 29, 2011 1:24 pm

Heey hahaha qe bueno q te gustee Very Happy lamento no haber publicado es que mi a mi lapto se le daño elc argador y no logro encntrar unoo Sad en cuanto tenga chancee subire capiii Very Happy

Ay auudame a conseguuir lectooras:( me parc q la noove es super linda y me gustariia q la leyeraan Very Happy! saluudoos!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por ama-jonatik el Mar Mayo 31, 2011 7:08 pm

hola que talllllllllllll!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
me fascina tu nove
la ame
estoy sufriendo quiero mas cap plisssssssssssssssssssssss
me uni al foro solo para comentarrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
plissssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss siguela

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Mayo 31, 2011 7:27 pm

Hoolaaaa, biienveniidaaa, aaay esto m pone suuper contentaa ;D yaa suuboo capiii.. que buueno que te gustee^^!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por ama-jonatik el Miér Jun 01, 2011 1:49 pm

PLISSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS SUBE CAPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPP QUIERO VAR QUE PASA DE POR DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Miér Jun 01, 2011 9:32 pm

hey carla al parese tenes otra fiel segidora de tu nove jajajaja
espero podas subir mas caps pronto he!! qe tu laptop se recupere pronto jajajajajaja xoxo bye carla!!!
qeremos caps !!!!qeremos caps!!!!!!!!!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Jun 02, 2011 9:47 pm

Chiiiicaaaaas Sad he hecho lo posiible por publiicaarr perooo es q noo hayo una pc:( por el cel es muuy incomodooo, pero les prometoo q el capii q viiene LES VA A ENCANTAR! Hahaha estara super interesanteeee! Consiigan lectooras chiicas, haha asii publicare mas rapiidoo xD laas quiierooooooo!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Jun 07, 2011 3:11 pm

Capítulo 4


NICHOLAS se volvió lentamente al oír que la puerta se abría, moviéndose con aquella gracia indolen¬te que _____ tan bien recordaba. No había nin¬gún hombre que se pudiera comparar a él.
Aunque había cumplido ya treinta y un años, Nicholas continuaba teniendo un aspecto sobrecogedoramente atractivo. Las pequeñas arrugas que comenzaban a adi-vinarse alrededor de sus ojos no disminuían en nada la belleza de su intensa mirada, ni la sensualidad de su boca. De hecho, la madurez le daba incluso un mayor atractivo.
Su cuerpo tampoco había cambiado. Quizá hubiera sido mejor que lo hiciera. Unos cuantos gramos de grasa en aquel cuerpo perfecto podrían haber proporcionado a _____ alguna protección contra el efecto que Nicholas siempre había tenido en ella.
Cómo era posible, se preguntaba mientras su mirada vagaba por aquel cuerpo con una casi resignada fasci-nación, que pudiera parecer tan atractivo vestido con unos sencillos pantalones grises y una camisa blanca.
Un amargo sabor inundó su boca al recordar su encuentro inesperado en Sydney, en el que prácticamente no había sido capaz de decir nada. _____ se prometió que aquello no volvería a repetirse, a pesar de que su corazón ya empezaba a amenazar con salirsele del pecho.
Procurando mantener una frialdad de hielo, clavó sus ojos en los de Nicholas.
-Hola, Nicholas -le dijo con naturalidad-. Cuánto tiempo sin vernos.
Nicholas tardó unos segundos en contestar que dedicó a observarla del mismo modo que lo había hecho ella. _____ se incomodó al ver aparecer en sus ojos una cierta sorpresa y algo más que no fue capaz de identificar.
-Sí, mucho tiempo -dijo lentamente-. Has cambia¬do, _____.
-Espero que para mejor.
-Es difícil mejorar lo perfecto -contestó Nicholas son-riendo irónicamente.
No podía haber dicho nada que la enfadara más.
-Tú siempre sabes lo que hay que decirle a una chica, ¿verdad Nicholas? -le preguntó con idéntica ironía-. Pero dime, ¿qué estás haciendo aquí? ¿Sabía Kevin que pensabas venir?
- No.
-Pero supongo que si sabes que hoy es su cumpleaños y que se está celebrando una fiesta en su honor.
-Sí, por supuesto. Por eso he venido. _____ miró a sus pies con el ceño fruncido.
-Parece que vienes dispuesto a quedarte algún día más.
-Durante una noche o dos. Pero sólo si Kevin tiene alguna habitación libre, en caso contrario puedo ir a cual¬quier hotel, he venido en coche.
-¿Estás diciendo que has venido conduciendo desde Melbourne para asistir al cumpleaños de Kevin?
-En parte.
-¿Qué significa eso?
-Significa, mi querida _____, que mi esposa y yo hemos decidido divorciarnos, y de repente he tenido la necesidad de venir a ver a los viejos amigos.
_____ se felicitó a sí misma por haberse tomado aque¬lla noticia con tanta serenidad, al menos aparentemente.
-¿Has dejado a tu esposa?
-Eh, yo no he dicho eso. En realidad ha sido ella la que me ha dejado a mí.
-¿Por qué?
-Por el amor de Dios, _____ -exclamó Nicholas repen-tinamente irritado-. ¿Vas a tenerme aquí toda la noche, contestándote preguntas? Vengo conduciendo desde Melbourne, tengo los músculos entumecidos y estoy can-sado. Necesito ducharme y tomar una copa. Tu madre jamás me habría dejado en la puerta de esta forma. Así que, ¿te importaría darme un abrazo y ayudarme a entrar en casa?
-Bueno, para empezar, yo no soy mi madre. Y ade¬más, prefiero los besos a los abrazos. ¿Te gustarla salu¬darme con un beso, Nicholas?
Nicholas se la quedó mirando fijamente.
-¿Estás borracha, _____?
-No -«pero le gustaría estarlo», pensó.
-Entonces, ¿por qué te comportas así?
-¿Así cómo?
-De una forma que no es propia de ti.
-¿Y cómo sabes lo que es propio de mi? -rió--. La _____ que tú conociste era sólo una niña, una niña tonta e impresionable que pensaba que tú eras el centro del universo.
-Bueno, es evidente que ya no lo piensas -murmuró.
_____ no podía creer lo que estaba oyendo: le había parecido advertir cierta desilusión en su voz, como si no le hubiera gustado que hubiera dejado ser el blanco de su admiración.
-No pongas esa cara tan seria, y pasa dentro. Voy a buscar a Kevin.
Su hermano se mostró tan sorprendido como ella.
-Dios mío, ¿de verdad está Nicholas aquí?
-Su esposa lo ha dejado -le explicó _____ a su her¬mano.
-Humm. No me cuesta mucho imaginarme por qué. Yo siempre he dicho que Nicholas no estaba hecho para la monogamia.
-Por lo visto ha venido en coche desde Melbourne porque quería celebrar contigo su cumpleaños. Dice que quiere quedarse a pasar aquí la noche.
-Y tiene todo el derecho del mundo a quedarse. Es mi amigo. Ve a decirle a Danielle que se va a quedar un invitado a pasar la noche, ¿quieres _____? -y salió a toda prisa hacia la puerta principal.
Danielle estaba de nuevo en la cocina, en aquella oca¬sión vaciando el lavavajillas. Se tomó la noticia de la inesperada visita de Nicholas con la misma alegría con la que lo habría hecho la madre de _____.
-Qué alegría para Kevin. No ha vuelto a ver a Nicholas desde el día de su boda.
-Yo tampoco -dijo _____.
Hubo algo en su tono de voz que hizo que su cuñada le dirigiera una aguda mirada.
-Ya no estás enamorada de él, ¿verdad?
_____ pestañeó sorprendida y Danielle sonrió suave-mente.
-Hacía falta estar ciego para no saber que el día de su boda tenías el corazón destrozado. Kevin me contó más tarde que había intentado hacerte ver que Nicholas no era el hombre adecuado para ninguna chica, y mucho menos para su querida hermana. ¿Consiguió hacértelo compren¬der?
-Mentiría si no reconociera que todavía me parece terriblemente atractivo -admitió _____ encogiéndose de hombros-. Pero ya estoy curada de todo lo demás.
-Eso espero. Los hombres casados son siempre un problema.
-Dice que han decidido divorciarse.
-No sé por qué, pero esa frase me resulta muy cono¬cida -respondió Danielle secamente.
-No te preocupes por mí, Danielle. No voy a morder el anzuelo por segunda vez.
-Seguro que Kevin se alegraría de oírtelo decir.
-¿Qué es lo que me alegraría de oír? -preguntó Kevin, que entraba en ese momento en la cocina.
-Que _____ ya ha superado lo de Nicholas.
-Teniendo en cuenta cómo va vestida esta noche, espero que sea cierto.
-¿Qué quieres decir?
-Lo que quiero decir es que Nicholas no es el tipo de hombre que pueda ignorar las señales que has estado enviando esta noche, querida hermana. Y para colmo, siempre le has gustado.
-Vamos Kevin, estás viviendo en el pasado. Tengo vein-ticuatro años, no quince y creo que en lo relativo a los hombres, puedo arreglármelas perfectamente sola, Nicholas incluido -valientes palabras, le susurró una vocecilla inte-rior, ¿pero se atrevería a ponerlas a prueba?
-Tienes razón -repuso Kevin con un suspiro -Estoy un poco paranoico. Además, Nicholas también parece haber cambiado, ya no es el que era. Creo que ese matri¬monio lo ha destrozado.
-¿En qué habitación lo has instalado? -preguntó Danielle.
-En la habitación principal de invitados. Ahora se está duchando. Se supone que yo iba a prepararle un whisky y a subírselo, pero si ya no tienes nada que temer, preferiría que se lo llevaras tú, _____. Yo debería ir a atender al resto de mis invitados. Y tú también Danielle, ya llevas demasiado tiempo en la cocina.
_____ estaba asustada. Quería gritar que todavía no estaba curada, pero la idea de llevar a Nicholas una bebida mientras él estaba en la ducha le resultaba, a la vez que aterradora, terriblemente atractiva.
Recordó los baños que había compartido con Nicholas en el río. Nicholas tenía un cuerpo magnífico, un físico de nadador: hombros anchos, caderas estrechas y largas y musculosas piernas. Había llegado a ser campeón en la universidad, pero había perdido la oportunidad de ir a unos Juegos Olímpicos porque no se tomaba en serio los entrenamientos.
Ese había sido siempre el gran problema de Nicholas. Nunca se tomaba nada realmente en serio. Pero ese era también parte de su atractivo, por lo menos para _____, a la que siempre había intrigado que alguien pudiera tornarse las cosas de forma tan despreocupada.
En el caso de Nicholas, aquella actitud no tenía mucho mérito. De hecho, no tenía ningún motivo de preocu¬pación: era rico e inteligente. Desde que era un niño, todo le había sido servido en bandeja de plata. Incluidas las mujeres.
_____ hizo una mueca al pensar en ello. Sirvió una copa de whisky que habría tumbado a cualquiera y subió al piso de arriba, preguntándose qué motivos inconscien¬tes tendría para haber preparado aquella copa. ¿Preten¬día anestesiarlo, o solamente prepararlo para una posterior seducción?
Al ser consciente de su último pensamiento, se detuvo sorprendida al final de la escalera, pero su sorpresa se tornó rápidamente en desafío. ¿No le había prometido a Vanessa que le brindaría la oportunidad de ser su pri¬mer amante a cualquier candidato que le resultara sufi-cientemente atractivo? ¿Y qué mejor candidato que el hombre al que durante tanto tiempo había deseado?
Dios, quizá sí estuviera borracha, como Nicholas había parecido sospechar. ¿Cuántas copas de vino se había tomado antes de que éste llegara? ¿Dos? ¿Tres? No, sólo habían sido dos, no podía estar borracha, pero desde luego no estaba comportándose como la persona sensata que siempre había sido. De pronto, se sentía mucho más imprudente y atrevida de lo que había sido nunca, y tam-bién un poco nerviosa. Nerviosa y enfadada.
Oh, sí, estaba enfadada. Enfadada con Nicholas. No tenía ningún derecho a aparecer de repente y estropearle otra vez la vida. ¡No era justo! Tenía que pagar por lo que le había hecho, y _____ ya había pensado su forma de cobrarse: le haría pagar con su cuerpo.
Entró en la habitación sin llamar; Nicholas ya estaba fuera de la ducha y prácticamente vestido, aunque estaba todavía muy tentador. Llevaba la camisa desabrochada, dejando al descubierto el vello dorado de su pecho.
Se volvió bruscamente hacia ella y, cuando terminó de abrocharse la camisa, le dijo en tono de desaproba¬ción:
-Estoy seguro de que tu madre te ha enseñado a lla¬mar a la puerta antes de entrar en la habitación de un caballero.
-Yo también. Procuraré recordarlo la próxima vez que entre en una.
-¿Estás intentando meterte conmigo por alguna razón, _____?
Sí, se contestó a sí misma con una sinceridad total¬mente inesperada. Porque si no lo hacía, era capaz de arrojarse a sus pies y decirle que todavía estaba enamo¬rada de él.
Se volvió antes de que Nicholas pudiera advertir el terror que se reflejaba en su rostro. Dios mío, se lamentó, aque¬llo no podía ser verdad. No debía ser verdad. Pero lo era...
Giró de nuevo hacia Nicholas con una falsa sonrisa. La cabeza le daba vueltas y no sabía siquiera lo que iba a hacer un minuto después. La idea de seducirlo le parecía cada vez más apropiada, estaba llegando a considerarla incluso como algo esencial.
Por primera vez en su vida, _____ deseaba que Nicholas fuera tan mujeriego como siempre lo había imaginado. Porque no tenía mucho tiempo. Nicholas volvería a Melbourne al cabo de uno o dos días. Y después de aquel encuentro, _____ no volvería a tener otra oportunidad.
De modo que sólo podía contar con aquella noche.
-Estoy siendo muy mala, ¿verdad? -dijo intentando imprimir a su sonrisa toda la seducción de la que era capaz-. Sólo estaba bromeando. Toma, aquí tienes tu copa. Kevin me ha pedido que te la trajera -se la tendió y se sentó después en el borde de la cama.
Cruzó las piernas, procurando que el vestido le que¬dara por encima de las rodillas.
-¿Y qué es lo que ha pasado para que tu esposa te haya abandonado? -le preguntó sin dejar de sonreír-. ¿Has vuelto a portarte como un niño travieso?-una parte de ella, deseaba que le contestara afirmativamente a aque¬lla pregunta, pero otra quería que negara el adulterio, que le dijera que había hecho todo lo posible para que su matrimonio funcionara, pero que había sido imposible porque en realidad nunca había estado enamorado de su esposa. Quería que le explicara que en el fondo siempre habla estado enamorado de una mujer, de una mujer llamada _____.
Nicholas dio un sorbo a su copa sin apartar la mirada de las piernas de _____ y la dejó en una mesita baja.
Sin decir una sola palabra, tomó un peine y se puso a peinarse mirándose en el espejo del tocador.
_____ lo observaba deseando hundir las manos en su pelo y obligarlo a acercar su boca hasta a sus labios.
De pronto se estremeció. Nunca se había creído capaz de tales sentimientos, de albergar una pasión como aque¬lla. Eso la hizo temer lo que podría ocurrir si llegaba a acostarse con Nicholas y la experiencia terminaba siendo tan extraordinaria como imaginaba.
En ese momento, se dio cuenta de que Nicholas estaba mirándola a través del espejo. Pero ya no miraba sus piernas, como antes, tenía la mirada clavada en sus ojos.
-¿Por qué quieres que te hable de mi matrimonio? -le preguntó.
_____ se encogió de hombros con fingida indiferencia.
-Sólo por curiosidad. Kevin siempre ha dicho que no duraría mucho.
Nicholas se volvió y arqueó las cejas con asombro.
-¿De verdad? ¿Y decía también por qué?
-Supongo que pensaba que el hombre que había sido elegido Superestudiante del año no tenía madera de marido.
Nicholas sacudió lentamente la cabeza y suspiró.
-Vaya con el bueno de Kevin, y yo pensaba que era mi amigo.
-Kevin es tu amigo -replicó _____-, eso no tiene nada que ver. Además, supongo que eres tú el que tiene que averiguar por qué ha fracasado tu matrimonio.
-Ya lo he hecho, _____, ya lo he hecho. Y he llegado a la conclusión de que cometí un grave error casándome con Samantha.
-Espero que ahora no vayas a culparla a ella.
-Al único que culpo es a mi mismo.
-El caso es que, definitivamente, te vas a divorciar, ¿no? -le preguntó, odiándose a sí misma por querer saberlo tan desesperadamente. ¿Qué diferencia supon¬dría para ella? Nicholas sólo iba a pasar allí una noche, después regresaría a Melbourne, a su propio mundo; un mundo de altos vuelos y de mujeres como Samantha-. ¿Y no hay ninguna posibilidad de reconciliación?
-Ninguna -Nicholas dio un sorbo a su bebida, que fue seguido por una mueca de desagrado-. Demonios, _____. ¿Qué le ha puesto Kevin a esto? Esta mezcla podría matar a un caballo.
-La culpa no es de Kevin. La copa la he preparado yo. Me ha parecido que necesitabas relajarte.
-Y en eso tienes razón. Pero no de este modo -dejó la copa en la mesa-. Y dime, _____, ¿te ha dado la vida todo lo que querías? ¿Hay abajo algún hombre que esté esperando que vuelvas a sus amantes brazos?
En ese momento _____ deseó haber echado arsénico en su copa.
-La verdad es que no -respondió con una amarga sonrisa-. En este momento no estoy saliendo con nadie. En cuanto al resto de mis ambiciones, te recuerdo que sólo tengo veinticuatro años y que hace solamente tres que terminé los estudios. Necesito algún tiempo para poder cambiar el mundo. Aunque me he dado cuenta de que hay ciertas cosas, y cierta gente, que no pueden cambiar.
-Puedes dejar los comentarios mordaces para otra ocasión, _____. Hoy es el cumpleaños de Kevin y, si todavía lo conozco, estoy seguro de que abajo habrá música y baile. Y créeme, en este momento podría llegar a hacer algo interesante con un poco de música y un baile.
Tomó a _____ de la mano y tiró de ella para obligarla a levantarse. _____ se tambaleó ligeramente, pero Nicholas la sostuvo rodeándole la cintura con el brazo. La joven, asustada, lo miró con los ojos abiertos de par en par y se encontró con una mirada cargada de cinismo.
-No pongas esa cara de sorpresa, _____. ¿No es este el tipo de comportamiento que se espera de un mujeriego como yo? Simplemente quiero recibir el beso de bien¬venida que me has ofrecido en la puerta.
Presa del pánico, _____ apartó el rostro para alejarlo de su boca.
-Demasiado tarde -musitó entre dientes mientras sentía los labios de Nicholas en la mejilla-. Sólo doy besos de bienvenida en la puerta, no en los dormitorios.
Nicholas la agarró de la barbilla y la obligó a volver la cabeza.
-Entonces este será un beso de despedida -gimió.
_____ intentó gritar, pero antes de que pudiera abrir los labios, Nicholas ya la había silenciado con un beso.
La mente podía llegar a jugar curiosas pasadas, pensó _____ mientras Nicholas se apoderaba de sus labios. Ese mismo día le había contado a Vanessa que cuando Nicholas la había besado se había sentido como si hubiera muerto y estuviera en el cielo. Pues bien, o se equivocaba al recor-darlo, o las cosas habían cambiado dramáticamente. No había nada de celestial en aquellos labios que presionaban contra los suyos pidiéndole que los abriera. Aquello era un auténtico infierno.
_____ acababa de decidir que había sido una locura imaginar que había estado enamorada de aquel hombre durante todos estos años cuando Nicholas alivió la presión de la mano con la que la le estaba agarrando la barbilla y la deslizó suavemente por su garganta. Con la otra mano, le sujetó delicadamente el cuello.
Y entonces, cuando _____ estaba suspirando aliviada y casi empezando a relajarse, introdujo la lengua en su boca lentamente, de un modo increíblemente seductor.
_____ se sintió atravesada por el más intenso de los placeres, un sentimiento que eclipsó todo lo que hasta entonces recordaba. Aquella maravillosa sensación se extendía hasta el último rincón de su cuerpo. Estaba don¬de siempre había deseado, en brazos de Nicholas, sus bocas se fundían, sus cuerpos se estrechaban el uno contra el otro..., pero sólo haciendo el amor la unión podría ser completa.
Buscando aquel momento, levantó las manos y las hundió en su pelo para forzarlo a mantener la boca sobre sus labios. Lo oyó gemir de placer y sintió cómo se des-pertaba el deseo en su cuerpo. Instintivamente, movió las caderas contra él...
-Tía _____...
Aquella vocecilla penetró en el fuego de la pasión y tuvo un efecto inmediato. _____ se apartó bruscamente de él; el milagro que creía estar experimentando cobró inmediatamente la forma de la sórdida realidad cuando _____ tuvo que enfrentarse con el hecho de que había estado a punto de permitir que Nicholas hiciera lo que qui-siera con ella.
-Quiero agua -gritó Nathaniel, un niñito de tres años, cuando su tía lo miró por encima del hombro de Nicholas.
Con un suave gemido de disgusto, _____ se liberó de los brazos de Nicholas y se volvió hacia su sobrino, que los miraba desde la puerta. «Dios mío», pensó _____ sintiéndose todavía más mortificada, se había dejado la puerta abierta, de modo que cualquiera podría haberlos visto. ¿Qué habría pasado si hubiera pasado Kevin por allí?
Ardiendo por dentro, levantó a Nathaniel en brazos y lo llevó primero al baño y después a su dormitorio.
-A tus papás no les va a gustar que te hayas levantado de la cama, jovencito -le explicó-. Pero no les diré nada si me prometes que en cuanto te bebas el agua te vas a dormir otra vez.
-¿Quién era el hombre que estaba besándote, tía _____? -le preguntó Nathaniel.
-Es un amigo de tu padre y mío -le contestó, espe¬rando que encontrara satisfactoria la respuesta.
-¿Y por qué estaba besándote? ¿Te vas a casar con él?
-No, no voy a casarme con él -_____ se sentía enfer¬ma-. Hacia mucho que no nos veíamos, y la gente mayor se besa cuando hace mucho tiempo que no se ve.
-Sí, pero...
-¿Cuánta agua quieres? -lo interrumpió, intentando distraerlo-. ¿El vaso lleno o sólo medio vaso?
_____ consiguió que Nathaniel se fuera a la cama sin hacer más preguntas embarazosas. Esperaba que no les contara a sus padres lo que había visto.
Lo arropó y le dio un beso en la frente, y estaba a punto de escapar cuando Nathaniel decidió que no podría dormirse si no le leía un cuento.
_____ suspiró con resignación y se dispuso a leerle El Baúl de Toby, que demostró ser un cuento suficien¬temente largo pues, cuando terminó, Nathaniel ya se había rendido al sueño. _____ permaneció observando en silen¬cio su piel blanca y sus ricitos negros y de pronto se descubrió pensando que un hijo de Nicholas seria hermoso. Durmiendo, parecería un angelito dorado.
Intentando apartar aquella absurda idea de su mente, se inclinó sobre Nathaniel y le dio un beso en la frente.
-Te quiero -susurró.
Estaba volviéndose para salir de la habitación después de haber dejado el cuento en la estantería cuando des¬cubrió a Nicholas esperándola en el marco de la puerta.
Era evidente que había visto todo cuanto allí había pasa-do. _____ se enfadó consigo misma, ¿cuándo diablos iba a abandonar para siempre aquellos sueños absurdos?
Lo empujó sin ninguna delicadeza para salir te la habitación y cerró la puerta antes de que Nicholas pudiera decir algo que despertara a Nathaniel.
-Un niño inteligente y travieso -comentó Nicholas-. Siempre he pensado que Kevin tendría un hijo así.
-¿Y lo envidias?
-Por supuesto.
-¿Entonces por qué no has tenido hijos? ¿Es que esta¬bas tan ocupado con tu lujosa vida que no has tenido tiempo te hacer un hueco para ellos?
-Si vas a contestar tú misma a tus preguntas, no hace falta que te las conteste yo. En cualquier caso, yo podría hacerte la misma pregunta. ¿Por qué no has convertido ese obvio instinto maternal en algo real? ¿Es que no has encontrado al hombre adecuado para casarte con él y tener un par de niños?
-Ya tendré tiempo te encontrarlo -contestó _____, intento disimular su dolor detrás te una fría sonrisa-. De momento tengo que ocuparme de mi trabajo.
-Ah, sí, tu trabajo. Kevin me ha dicho que te encargas te que tus alumnas no se desvíen del buen camino.
-Es lógico que una persona como tú se burle de esas cosas -respondió con amargura-. La gente sin princi¬pios morales siempre se ríe te quien los tiene.
Nicholas la miró con las cejas arqueadas.
-¿Sabes, _____? La gente no acostumbra a tirar pie¬dras contra su propio tejado.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Quiero decir que sólo hace diez minutos estabas mostrando cierta tendencia a olvidarte te tus principios. Me ha sorprendido mucho descubrir que te habías convertido en una de esas chicas que se abren de piernas en cuanto alguien les da un beso.
_____ no se lo pensó dos veces. Levantó la mano y le dio una bofetada.
-Canalla -siseó, temblando te pies a cabeza.
Nicholas levantó la mano con indolencia y se frotó la mejilla.
-¿Esto es por lo que acaba de pasar, mi dulce _____, o por lo que pasó hace nueve años?
-Por las dos cosas.
-Bien -repuso Nicholas en tono satisfecho después de mirarla durante algunos segundos en silencio.
-¿Qué es lo que te parece bien?
-Supongo que nada en especial. Vamos -le dijo, agarrándola del brazo para llevarla hasta el vestíbulo-, volvamos al piso de abajo, me gustaría bailar un poco.
_____ apartó el brazo y lo miró furiosa:
-¿Así sin más? ¿Esperas que baje a bailar tranqui¬lamente contigo después de haberme insultado?
Nicholas curvó los labios en una sonrisa que estuvo a punto te desarmarla casi por completo.
-Caramba _____, tú me has estado insultando a mí desde que he llegado. ¿Qué pueden significar unos cuan¬tos insultos entre un par de amigos? Además, prefiero a las mujeres fáciles. Con ellas puedes ahorrarte un mon¬tón te mentiras.
-Tú... empezó a decir _____, pero Nicholas la silenció con un beso, un simple roce de labios que hizo gemir a la joven con una mezcla te desesperación y deseo-... eres asqueroso.
-Y tú eres maravillosa -repuso Nicholas arrastrando las palabras y entrecerrando los ojos con expresión te deseo. Tomó uno te los rizos te _____ y lo deslizó len¬tamente sobre los labios te la joven.
El deseo le provocó a la joven tal debilidad que se sintió obligada a apoyarse en el hombro de Nicholas. Incons-cientemente, lo acercaba a ella.
-Más tarde, mi dulce _____ -musitó Nicholas soltando el mechón de pelo y dejando que cayera suavemente sobre el pezón que se adivinaba bajo el vestido-. Odio empezar nada que no pueda terminar y me temo que tu hermano podría enfadarse si no aparecemos pronto.
Aquellas palabras volvieron a despertarla indignación de _____.
-Y yo odio a los hombres arrogantes -le contestó-. No soy una mujer tan fácil como pareces pensar, Nicholas.
-¿No?
-No.
-Qué interesante.
-No creo que realmente te lo parezca. A ti te gustan las mujeres fáciles, ¿recuerdas?
-Normalmente sí, pero en tu caso, mi dulce _____, estaría dispuesto a hacer una excepción.
-¡Deja de llamarme así! -estalló-. Yo ya no soy tu dulce _____. No soy nada tuyo, Nicholas. Te desprecio, y desprecio a todos los hombres como tú. Haces estragos por donde quiera que vas. Sonríes, te ríes y deslumbras a todas las mujeres con las que te encuentras. Pero dentro de ti no hay nada, estás vacío, eres solo apariencia. Llegas aquí y a los cinco minutos de entrar ya estás intentando seducirme cuando probablemente tu pobre esposa esté llorando en Melbourne.
-Lo dudo. Lo dudo mucho. Más que llorar, es muy probable que en este momento Samantha esté apoyando la cabeza en el hombro de su último amante.


Nathaniel


Samantha

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Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Jue Jun 09, 2011 2:12 pm

FUCK!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11
NO AWAYYYYYYYYYYYYYYYYYYY NO PUEDE SER JAJAJAJAJA
QE!!!!! JAJAQJAJAJA A NICKY LO ENGAÑARON DIOS ESO ES NUEVOI JAJAJAJAJAJAJA
Y DIOS NOS LIBRE DE LA TENTACIONNNNNNNNNNNNNNN

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Mar Jun 14, 2011 12:09 pm

jajaj graciias poor comentaar Very Happy Prontoo publiicoo!

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Mar Jun 14, 2011 1:47 pm

+ t vale he jajajaja qe nos haz dejado picada con los caps!!!
jajajajaja dios nicky es todo un mujeriego jajajaja
leda a las mujerese lo qe qieren jajajajaja
caps+++++cap++++++caps++++++++++++++caps++++++++caps
caps+++++++++++++capssssssssssss!!!!!!!!!11111

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Miér Jun 15, 2011 12:11 pm

Capítulo 5

POR UN instante, _____ sintió que la compasión se abría paso en medio de su enfado. Hasta que la verdad iluminó su aturdido cerebro y la compasión se convirtió en sarcasmo.
-Así que por fin se ha hartado y ha decidido hacerte probar tu propia medicina.
Nicholas se quedó mirándola fijamente.
-Eres increíble, ¿sabes? Realmente piensas que soy una mezcla entre Casanova y Barba Azul, ¿verdad?
-Puedes dejarlo en Casanova. El asesinato no es tu estilo. Tienes muchos defectos, Nicholas, pero no se puede decir que seas violento.
-Yo no diría tanto -repuso sombrío-. Se me ocurre alguien a quien estaría dispuesto a estrangular en este mismo momento.
-¿De verdad? -se burló-. Hace unos segundos que¬rías bailar conmigo.
-¿Quién ha dicho que estuviera hablando de ti? -le preguntó. Los ojos le brillaban peligrosamente--. Vamos, cariño.
Cualquier posible protesta de _____ desapareció en cuanto Nicholas le tomó la mano y la condujo escaleras abajo. Tampoco protestó cuando la hizo entrar en el salón en el que estaba sonando la música y la estrechó contra él.
Su mutuo enfado añadía un perverso perfil al deseo inaplazable de _____. Pronto, el ritmo de la música y el calor de la cercanía de Nicholas consiguieron vencer al sentido común y _____ se descubrió rodeándole el cuello con los brazos y estrechándose contra aquel cuerpo que siempre había deseado, contra aquel hombre al que siem¬pre había amado.
Pero era el deseo y no el amor el que la dominaba en ese momento. Y también parecía estar dominando a Nicholas.
Sus ojos se encontraron; los de él semicerrados, los de _____ abiertos de par en par. La joven sentía la fuerza de la excitación de Nicholas contra su estómago, pero lo que más la sorprendió fue la intensidad de su propia respuesta. Lo deseaba, y lo deseaba en ese mismo ins¬tante.
-Nicholas... -empezó a decir estremecida.
-¿Qué? -le preguntó él, apartándose ligeramente.
-Yo... yo.
-¡Así que estáis aquí! -los interrumpió Kevin. Apoyó la mano en el hombro de su amigo y le hizo apartarse de la sonrojada _____. Afortunadamente, la habitación estaba tenuemente iluminada de modo que Kevin no pudo darse cuenta de lo que pasaba-. He mirando en el piso de arriba y al no encontraros he empezado a pensar que os habríais fugado juntos -soltó una carcajada que fue seguido por una risa seca de Nicholas.
En su interior, _____ pensaba que no era una pro¬babilidad tan disparatada. Un minuto antes, había estado dispuesta a hacer cualquier cosa que Nicholas le propusiera.
Era vergonzoso darse cuenta de ello. ¿Cómo iba a estar capacitada para dar consejos a nadie, cuando su propia vida se le había ido de las manos con tanta rapidez? Debería tener más fuerza de voluntad, respetarse más.
Tenía veinticuatro años y se estaba comportando como una adolescente inmadura.
No le habría importado dejarse llevar por la más incontrolable pasión si a Nicholas le importara algo. Pero Nicholas no tenía ningún interés en ella.
Como mucho, lo atraía físicamente. Aunque también era posible que la estuviera utilizando como un modo de olvidar a su esposa. En ese caso, su deseo seria algo fugaz, que dejaría de recordar al día siguiente.
_____, sin embargo, no podría olvidarlo. Se veía a sí misma atormentada por los remordimientos y el arre-pentimiento, hundida y desesperada. Nicholas se marcharía despreocupadamente, dejándole el recuerdo de su vacío encanto y su superficial atractivo.
Pero... oh, hasta qué punto podía llegar a hechizarla por superficial que fuera.
Incluso en ese momento, lo único que _____ quería era que Kevin se marchara y dejara que Nicholas continuara abrazándola.
La exasperación acudió afortunadamente a su rescate. Si aquel hombre la afectaba hasta ese punto, se regañó, lo mejor que podía hacer era mantenerse lejos de él. ¡Ni siquiera debería mirarlo!
Lo que tenia que hacer era marcharse a su casa.
-Si me perdonáis -dijo rápidamente, para no darse tiempo a cambiar de opinión-. Tengo que ir a ver a Danielle. Nicholas y tú tendréis montones de cosas que hablar. Te veré más tarde, Nicholas.
Y sin mirar atrás, se dirigió directamente hasta el armario del vestíbulo, en el que había dejado la chaqueta y el bolso.
Se echó la chaqueta sobre los hombros, cerró la puerta del armario y se fue hacia la puerta mientras abría el bolso. Encontró la polvera, pañuelos, perfume, un peine, un espejito...
Había de todo, pero no estaban las llaves del coche.
_____ hurgaba nerviosa en el bolso una y otra vez, pero no conseguía encontrar las llaves.
Siempre ocurría lo mismo. Cuando alguien quería encontrar algo desesperadamente, era casi imposible que lo hiciera. Pero la rapidez era esencial en aquella situa¬ción. Temía que en cualquier momento pudieran apa¬recer Kevin, Danielle o Nicholas, preguntándole qué estaba haciendo y a dónde pretendía ir. Su hermano se enfadarla con ella por abandonar tan pronto su fiesta, pero _____ podría sobrevivir a aquel enfado y no estaba segura de poder superar lo que podía pasar si se quedaba.
-Dios mío, ¿dónde estarán esas malditas llaves? -gi¬mió en voz alta.
Frustrada, retrocedió y vació todo el contenido del bolso en la consola del vestíbulo; las llaves fueron las últimas en aparecer.
-¿Buscas esto?
_____ se sobresaltó al ver que Nicholas acababa de mate-rializarse a su lado y estaba levantando el preservativo que Vanessa le había metido maliciosamente en el bolso. Se volvió, dispuesta a arrebatárselo, pero Nicholas fue más rápido que ella y se lo metió en el bolsillo. Y, por supuesto, _____ no iba a sacárselo de allí.
Con las mejillas totalmente sonrojadas, se volvió hacia la consola y metió todas sus cosas en el bolso, a excepción de las llaves. Cuando terminó, tomó las llaves y las balanceo para que Nicholas pudiera verlas.
-Era esto lo que buscaba. Pero puedes quedarte el preservativo. Estoy segura de que lo vas a necesitar antes de que termine la noche. Un hombre como tú no tendrá ningún problema en encontrar una mujer que esté dis¬puesta a complacerlo.
-¿Siempre llevas un preservativo encima? -le pre¬guntó Nicholas, mientras ella cerraba la cremallera del bolso y se lo colgaba al brazo.
-¿Y por qué no voy a llevarlo? -respondió con expre¬sión desafiante-. Nunca se sabe cuándo se va a tener suerte -levantó la barbilla con orgullo y se dirigió hacia la puerta.
Una vez fuera, descubrió desesperada que había un coche negro aparcado detrás del suyo que le impedía salir.
-Maldita sea -murmuró-. A alguien se le ha ocurri¬do la feliz idea de aparcar su coche detrás del mío.
-Creo que no deberías conducir -dijo Nicholas tran-quilamente detrás de ella-. Es evidente que estás borra¬cha.
Con aquella frase consiguió sacarla definitivamente de sus casillas.
-¿Y se puede saber exactamente por qué has decidido que estoy borracha? -le espetó furiosa-. ¿Quizá porque he decidido renunciar a tu compañía? ¿O será porque he decidido ser una excepción y no rendirme a tus irre¬sistibles encantos?
-No -respondió Nicholas con calma-. Lo digo porque desde que he llegado has estado comportándote de una forma totalmente impropia de ti. Y estoy empezando a preguntarme por qué.
-Bravo, Nicholas -repuso _____ rezumando sarcas¬mo-. No has sabido prácticamente nada de mí durante nueve años y ahora te crees con derecho a saber cómo soy realmente. Me creas o no, viejo amigo, de los quince a los veinticuatro años una mujer puede cambiar mucho. Ahora soy tal como me ves -se quitó la chaqueta de los hombros y agarró el bolso con la otra mano para que Nicholas pudiera observar todos los detalles de aquel provocativo vestido-. ¿No será que no consigues hacerte a la idea de que «tu dulce _____» se ha convertido en una persona sexualmente activa?
Nada más decir aquella mentira, se arrepintió de haberlo hecho. Era absurdo, pero odiaba ver la expresión de desilusión de Nicholas. ¿O era otra cosa lo que parecía ensombrecer su mirada? ¿Sería que se estaba dando por vencido?
La idea de haber derrotado a Nicholas la dejó totalmente desconcertada. Quizá, se dijo, estuviera más afectado por su ruptura matrimonial de lo que ella había pensado. Era posible que estuviera realmente enamorado de su mujer...
Aunque para _____ aquella posibilidad resultara odio¬sa, demostraría que al menos era capaz de sentir algo profundo por una mujer. Kevin había tenido muy poco contacto con su amigo desde que ambos se casaron, de modo que la opinión que tenia de Nicholas pertenecía total¬mente al pasado. Era posible que desde entonces hubiera cambiado.
Casi había empezado a compadecerlo cuando Nicholas pareció rehacerse de su desánimo y le dirigió una sonrisa cargada de sensualidad.
-Tienes razón -le dijo-. Estoy siendo algo hipócrita. Tienes tanto derecho a disfrutar de tu juventud como cualquiera. ¿Hay alguna razón por la que no quieras dis¬frutar conmigo?
_____ negó con la cabeza.
-¿No? -se burló Nicholas-. Bueno, no me puedes cul¬par por haberlo intentado. En ese caso, ven a dar una vuelta en el coche conmigo.
_____ pateó el suelo completamente exasperada.
-¿Qué demonios te pasa? ¿Es que no te das cuenta de que no quiero ir a ninguna parte contigo? Quiero irme a mi casa. Si supiera de quién es ese maldito coche, le diría que lo moviera y... -se interrumpió al ver la sonrisa de Nicholas-. ¿Es tuyo, verdad? -le preguntó frustrada.
-Si, es mi coche, Kevin me ha pedido que vaya a com¬prar unas cervezas y me ha dicho que tú podías indicarme dónde encontrarlas. Estoy seguro de que no sabía que estabas pensando en irte a casa. En cualquier caso, ¿qué motivos tienes para irte? La noche es joven y quién sabe, es posible que al final tengas suerte.
_____ decidió ignorar el último comentario de Nicholas.
-¿Y por qué no va Kevin a comprar cerveza?
-Porque por fin ha conseguido entablar conversación con un importante cliente. Ya sabes cómo es la gente que trabaja en publicidad; son como los vendedores, siempre están trabajando.
_____ tuvo la sensación de que de alguna manera esta¬ba denigrando la profesión de su hermano.
-Bueno, por lo menos Kevin trabaja.
-¿Crees que yo no?
_____ se encogió de hombros, consciente de que esta¬ba siendo excesivamente grosera con Nicholas.
-Algún día -le dijo Nicholas con los dientes apretados, mientras la agarraba del brazo-, voy a contarte unas cuantas cosas sobre mi vida para que dejes de tener esa visión tan negativa -añadió mientras le abría la puerta del coche-. Pero no voy a hacerlo esta noche. Hoy es el cumpleaños de Kevin, necesitamos cervezas para la fiesta y su dulce hermanita va a indicarme dónde podemos comprarlas.
-Lo haré siempre que no ocurra nada raro -con¬testó-. No quiero tonterías, ni comentarios malintencionados. Iremos a la tienda y volveremos. Después, me montaré en mi coche y me iré a casa.
-Palabra de scout -le dijo Nicholas, llevándose una mano al corazón.
-Puf -gruñó _____-. Dudo que hayas sido nunca un boy scout, Nicholas Jonas -y se metió en el coche.
No hizo ningún comentario sobre aquel coche que probablemente le habría costado una fortuna. Se sentó en su asiento y se puso el cinturón de seguridad, decidida a no decir una sola palabra. Dejaría que Nicholas pensara que estaba acostumbrada a montarse en coches como aquél. ¡Dejaría que pensara lo que le apeteciera de ella con tal de que mantuviera las manos lejos!
-Segunda calle a la derecha -le dijo en cuanto salie¬ron; cuando ya estaban a punto de llegar, le indicó-: Mira, estamos a unos doscientos metros.
Como el camino hasta allí estaba abarrotado de coches, Nicholas aparcó en una calle cercana.
-Volveré dentro de un minuto -le comentó, y salió a buscar la cerveza.
Mientras lo esperaba, _____ iba poniéndose cada vez más nerviosa, y la verdad era que no sabía por qué. ¿Cuál era el problema, que no confiaba en Nicholas, o que no confiaba en si misma? El problema era que, estando allí sentada, no conseguía pensar en nada sensato. Una mali¬ciosa vocecilla interior le decía que no dejara que Nicholas se marchara por segunda vez, que tomara lo que le ofre¬cía, aunque sólo fuera sexo. Al fin y al cabo, ella pondría también amor...
¿Pero qué ocurriría cuando Nicholas se diera cuenta de que todavía era virgen? A un hombre con su experiencia no le pasaría inadvertido. ¿Qué ocurriría cuando se diera cuenta de que no era la joven libertina que había estado fingiendo ser durante toda la noche?
Aquellos pensamientos consiguieron apaciguar lige¬ramente su nerviosismo y darse cuenta de que era total¬mente innecesario que huyera a su casa como un conejillo asustado. Recordar su virginidad le había hecho darse cuenta de que no iba a hacer nada con Nicholas. ¡Preferiría morir antes que convertirse en blanco de sus burlas!
Nada más llegar, Nicholas se asomó, sonriendo iróni-camente por la ventanilla.
-Vaya, estás aquí. Pensé que habrías salido corriendo.
-No -repuso ella-. Ya me he cansado de huir esta noche.
-¿Y qué significa exactamente eso?
-Significa que he decidido no irme todavía a casa.
-Antes no me has explicado por qué querías mar¬charte.
-Supongo que estaba preocupada por la posibilidad de terminar siendo una más en tu lista.
-Ah, volvemos a Casanova, ¿eh? -sacudió la cabeza mientras ponía el coche en marcha-. Ya veo que no hay ninguna esperanza de que cambies de opinión sobre mí. Se te ha metido esa idea en la cabeza y no hay forma de sacártela. Aunque es posible que todavía pueda hacer algo al respecto.
Volvió la cabeza y aceleró con fuerza, sacando el coche de una forma espectacular. Ninguno de los dos dijo nada hasta que llegaron a la carretera que conducía a casa de Kevin.
-Muy impresionante -comentó _____ con sarcasmo cuando Nicholas paró el coche.
Nicholas se echó a reír.
-Me alegro de ver que todavía puedo impresionarte de alguna manera. Aunque hubo una época en la que te impresionaba todo lo que hacia, ¿verdad? Si hubiera dicho que el mundo era cuadrado, me habrías creído, y si te hubiera propuesto que caminaras por el agua lo habrías intentado.
_____ se volvió hacia él con los ojos llenos de dolor. -Ha pasado mucho tiempo desde entonces -susurró. -Es cierto. Pero creo que todavía hay una forma en la que te puedo impresionar, y es así -sin darle tiempo a detenerlo, se quitó el cinturón de seguridad, se inclinó sobre ella y atrapó su boca.


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______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por ama-jonatik el Jue Jun 16, 2011 12:57 pm

haaaaaaaaaaaaaa siento no haber comentado antes!!!!!!!!!!!!!!!!
me fascino el cap!!!!! diosssssssssssss nicholas puede ser tan tonto y lindo a la ves ahh debes seguirla plis

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por lisset2011 el Mar Jun 21, 2011 12:16 pm

ahhhhhh!!!!1 baster!!!!!!! no away jajajajajjaja ,aldicion ese nicky siempre hace d4 las suyas con nosottras que mala onda!!!
jajajajajajajaja me encanta el cap esta ssuper genial!!!!
carla!!!!! pliz qeremos mas!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
caps+++++++caps++++++++++++++caps++++++++++++
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Vie Jul 08, 2011 5:28 pm

hellooooooooooo!!!!
soy nueva lectora
y permite me decirte que me
encantoooooo la nove!

y estoy esperando ansiosamente
por un nuevo capitulo Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por aBii el Sáb Jul 09, 2011 12:10 am

siguela mujeeer Very Happy

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Re: Un Amor Inolvidable.

Mensaje por Carla Catamo el Jue Jul 14, 2011 8:33 pm

:O ay chiicas que pena con uds:( de verdad que no he podido publicaar:/ no tengo compu y aparte la universidad es una esclavitud! en cuanto pueda de vdd que dejo unos cuantos capitulos:) graciias por todo!

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Re: Un Amor Inolvidable.

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