El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:30 pm

Capitulo 23

—Llevo cuatro horas trabajando, pero me basta mirarte una vez para desear volver de cabeza a la cama — dijo Joseph con voz ronca mientras se acercaba a ella.

_____ sintió un cosquilleo de anticipación por todo el cuerpo. Pero sólo se trataba de sexo, se recordó por enésima vez. Con un murmullo de impaciencia, Joseph tomó los periódicos de la cama.

— ¿Aún no has aprendido? Nunca se leen las noticias que aparecen sobre uno mismo. Pago a mis abogados para que la lean por mí — arrojó los periódicos al suelo.

— No me ha gustado nada lo de tu comportamiento «promiscuo». Algún periodista debe haberte confundido con tu hermana Danielle, y la próxima semana aparecerá publicada una disculpa oficial.

_____ se quedó boquiabierta.

— ¿Estás diciendo que has presentado una queja?

Joseph se encogió de hombros y se quito la chaqueta. Luego se sentó en el borde de la cama, se quitó los zapatos y se volvió a mirar a _____ con una expresión ligeramente burlona.

—Sigo convencido de que esa faceta tuya sólo la conozco yo.

—Pues te equivocas — protesto _____.

—Hablas mucho — dijo Joseph sin dejar de mirarla — ¡Pero en la cama no sabes hacer nada hasta que yo no lo hago primero!

Colorada como un tómate, _____ le dedicó una mirada furiosa.

—Supongo que pensarás que esa clase de comentarios me hacen gracia, ¿no?

—No, pero es muy entretenido comprobar que, mientras otras mujeres se esfuerzan por minimizar el número de amantes que han tenido en el pasado, tú te empeñas en engordar la cifra...

— ¿Por qué te estás desvistiendo? — preguntó _____ de repente al hacerse consciente de que Joseph seguía quitándose la ropa.

—Veo que, a pesar de tu promiscuo pasado, tu mente sigue tan virgen como la nieve. ¿Acaso no he conseguido corromperte en ningún aspecto? — dijo Joseph burlonamente a la vez que se quitaba los calzoncillos en una maniobra que dejó rápidamente en evidencia porque se había desnudado.

—Oh...— _____ sintió de inmediato un revelador y cálido cosquilleo entre las piernas.

—Oh... — repitió Joseph a la vez que se tumbaba junto a ella y la atraía hacia sí. Cuando los esbeltos dedos de _____ encontraron y rodearon su poderosa virilidad, dejó escapar un ronco gemido de aprecio.

—Oh, sí. Sin duda superas al descanso para el café, khriso mou

Aquel comentario hizo dudar un instante a _____, pero lo cierto era que encontraba irresistible la espontaneidad y la potencia sexual de Joseph. Su sensual boca sobre la de ella era como una marca que ardía para crear una llama que nunca llegaba a apagarse del todo. Por mucho que la besara nunca tenía bastante. Cuando Joseph deslizó la lengua entre sus labios, una ardiente respuesta recorrió de inmediato su enfebrecido cuerpo. Luego le quitó el camisón y tomó en su boca uno de sus excitados pezones. Una sensación dulce como la miel se adueñó de _____, que expresó su placer con un delicado y sensual gemido. Joseph introdujo un dedo entre sus muslos para acariciarla un momento y comprobar que estaba dispuesta para recibirlo. Luego se situó sobre ella con una urgencia que alentó aún más el deseo de _____.La penetró rápida y profundamente, y el anhelante cuerpo de _____ se irguió para recibirlo. Estaba tan excitada que temió sufrir una combustión espontánea. Joseph le dio placer con poderosos y profundos empujones a la vez que le hacía echar atrás las rodillas para penetrarla más y más profundamente. _____ se sintió como si estuviera cabalgando hacia las estrellas mientras era devorada por el placer. Cuando alcanzó la cima del éxtasis, dejó escapar un prolongado grito deliberación.
Joseph la penetró una vez más con un desinhibido grito de satisfacción._____ permaneció debajo de él, disfrutando de su peso, de los intensos latidos de su corazón, de la caricia de su agitado aliento. En aquellos momentos se sentía abrumada por el nivel de placer que le hacía experimentar. Pero no tanto como para no disfrutar del beso que le dio en la frente, ni de la fuerza con que la estrechó entre sus brazos, en un gesto parecido a un abrazo. Joseph no era aficionado a los abrazos, pero ella vivía siempre esperanzada. Le encantaba lo que le hacía en la cama, pero le gustaba aún más la cercanía que mostraba después, y jamás movía un músculo para romper el contado antes de que él lo hiciera. Pero en aquella ocasión supuso una auténtica conmoción que Joseph se pusiera repentinamente tenso y mascullara una violenta maldición en griego a la vez que se apartaba de ella._____ lo miró, desconcertada, y dio un bote en la cama cuando Joseph golpeó violentamente la cabecera de la cama con un puño.

— ¿Qué sucede? — preguntó, asustada.

— ¡He olvidado utilizar preservativo! — espetó él.

—Oh... —_____ fue incapaz de añadir nada más en aquel momento de una tensión insoportable. Aún no había llegado la fecha en que iba a empezar a tomar la píldora, y ya había advertido a Joseph que habría que tomar otras precauciones durante las dos primeras semanas. Hasta aquella ocasión el había seguido las reglas escrupulosamente, sin dejar el más mínimo margen de error. Joseph se puso en pie y la miró sin ocultar su irritación.

— ¿Eso es todo lo que tienes que decir? — preguntó en tono gélido — No quiero un hijo.

_____ sintió un escalofrío y se preguntó porqué le había sentado aquella afirmación como una bofetada. A fin de cuentas, ella estaba tan interesada como él en evitar el trauma de un embarazo no planeado. Trató de dar un rápido repaso a las últimas fechas en su mente, lo que resultó complicado, ya que los recientes cambios de su rutina diaria parecían haber alterado su ciclo menstrual, que solía ser muy regular.

—Me temo que no ha sido el mejor momento para pasar por alto las precauciones — admitió — Podrías estar en el momento más fértil del mes. — ¡No puedo creer que lo haya olvidado! —Masculló Joseph — Nunca soy tan descuidado.

—Alguno de los dos podría ser estéril —comentó _____ — Te sorprendería lo habitual que es.

Joseph la miró como si la mera sugerencia de que pudiera ser estéril supusiera un terrible insulto para su masculinidad._____ permaneció donde estaba hasta que él se duchó y salió del camarote. Estaba conmocionada, pero también sentía que acababa de recibir un zarandeo muy necesario. Durante los pasados diez días había estado con Joseph prácticamente día y noche. El se levantaba a las seis cada mañana para trabajar con su equipo personal. A las ocho se reunía con Marie y con ella para desayunar.

Aunque aún no había llegado al punto de sentirse totalmente relajado con la niña como para jugar con ella, al menos había perdido parte de su rigidez en su forma de tratarla, y empezaba a ser capaz de hablar con ella. La vida en aquel yate de lujo era demasiado cómoda y fácil. La tripulación atendía todas sus necesidades, a veces incluso antes de que _____ se diera cuenta de que necesitaba algo. En lo único que tenía que pensar era en su próxima visita al bien equipado salón de belleza del yate. Era un estilo de vida que no resultaba nada natural para ella, pero al menos le daba mucho rato para estar con Marie, lo que permitía que sus lazos afectivos fueran creciendo y reafirmándose. El viaje a Grecia en barco había resultado ser más un crucero de placer que otra cosa. Habían hecho paradas en diversas islas griegas y Joseph la había llevado a bucear en Creta, y a cenar en Corfú. Después habían paseado por las estrechas calles de la ciudad tomados de la mano. ¿Y quién había tomado la iniciativa de darse la mano? _____ sintió que se le acaloraba el rostro. ¿Ir de la mano con Joseph? ¿Cómo podía haber sido tan estúpida como para dar pie a aquel absurdo gesto? El romance no tenía nada que ver con su relación. Ella era su querida, la mujer que le servía para saciar su exigente apetito sexual, no su novia, ni su prometida, ni su esposa. Y, como él quería, ella siempre estaba disponible... ¡y no porque tuviera miedo de saltarse las cláusulas del contrato que había firmado! Desde luego que no: el punzante deseo que la atormentaba no tenía nada que ver con el contrato. Lo cierto era que no era capaz de mantener las manos alejadas de Joseph, ni en la cama, ni fuera de ella. La necesidad de tocarlo, de conectar con él, era como una fiebre, una terrible tentación contra la que luchaba día y noche. Estaba consternada por el apego que estaba desarrollando. Sin embargo, nada podría haber evidenciado con más claridad el abismo que había entre ellos que la reacción de Joseph a la posibilidad de que la hubiera dejado embarazada. Le había hecho sentirse como una aventura de una noche, como una extraña a la que apenas conociera, como un cuerpo femenino por el que no sentía ningún interés tras saciar sus apetitos sexuales. Joseph vería como un desastre que se quedara embarazada, de manera que lo único que podía hacer era rogar para que la situación no llegara a darse. Acababa de salir del baño tras tomar una ducha cuando Joseph entró en el camarote.
— ¿Te he dicho que he organizado una reunión social para esta tarde en mi casa de Atenas? ¿No? — Añadió con indiferencia al ver la expresión consternada de _____
—Tengo unos negocios que cerrar con algunos inversores y tendrás que actuar de anfitriona.

— ¡Gracias por avisarme con tanto tiempo de antelación! —protestó _____.

—Al menos no tendrás que preocuparte de reservar hora en el salón de belleza —replicó Joseph.

Volaron directamente del yate a la propiedad. La villa de Joseph en Grecia estaba situada en pleno campo. Rodeada de olivos y viñedos, el lugar disfrutaba de unas fabulosas vistas de las montañas. _____ se sorprendió, pues Joseph y su abuelo siempre habían preferido utilizar la gran mansión que tenían en Atenas.

—Paul sigue prefiriendo la ciudad, pero a mí me gusta escapar de los rascacielos y el tráfico al finalizar el día, y aquí estoy a menos de media hora del aeropuerto —explicó Joseph.

—Es un lugar precioso —dijo _____ mientras se preguntaba cuántas propiedades tendría Joseph por el mundo, y si él mismo lo sabría sin tener que ponerse a pensar en ello.

—Las perlas te sientan muy bien.

Como reacción a aquel comentario, _____ se llevó instintivamente la mano al magnífico collar que llevaba puesto. También llevaba unos pendientes a juego que debían de haber costado una fortuna. Un reloj de diamantes rodeaba su muñeca.

No sabía a cuánto ascendería el valor de su creciente colección de joyas, ya que nunca se hacía algo tan vulgar como mencionar el precio cuando Joseph insistía en hacerle un regalo. Pero ya había decidido que, cuando Joseph y ella se separaran, dejaría atrás todos aquellos regalos. Probablemente, Joseph estaba acostumbrado a recompensar a las mujeres que se llevaba a la cama con regalos extraordinariamente generosos. Pero aquellas joyas hacían que _____ se sintiera como un trofeo, y merecedora del ofensivo calificativo que había utilizado su madre con ella. ¿Era así como la veían los demás? ¿Como una parásita que estaba obteniendo una sustanciosa recompensa por dar placer a su amante empresario en la cama? Su corazón se encogió ante la posibilidad de haber caído tan bajo. Irónicamente, nunca había sentido menos estima por si misma que estando vestida de arriba abajo con ropas de diseño y adornada con aquellas fabulosas joyas. Una empresa de catering se había ocupado de todo lo necesario para la celebración de la recepción. La casa, de un diseño muy contemporáneo, estaba impecable y era perfecta para aquel tipo de reuniones a gran escala.

Ataviada con un elegante vestido color ciruela y tacones altos, _____ se reunió con Joseph en la terraza exterior cuando empezaron a llegar los invitados. No tardó en sentir que sus mejillas se teñían de rubor. A pesar de que todo el mundo se mostraba escrupulosamente educado, era brutalmente obvio que ella era el centro de atención. Agobiada, no dejaba de preguntarse qué historias sobre ella habrían aparecido en la prensa local. Irónicamente, fue la llegada del abuelo de Joseph la que le produjo mayor bochorno.

—_____ — murmuró el elegante anciano cuando la besó en ambas mejillas

— Resulta duro reconocer que, a pesar de que estoy encantado de volver a verte, lamento que sea en estas circunstancias.

—Es duro e innecesario, Paul — replicó Joseph por ella, tenso

— ¿A qué circunstancias te refieres?

El viejo empresario griego mantuvo con firmeza la retadora mirada de su nieto.

—No te hagas el obtuso, Joe — aconsejó secamente.

Terriblemente avergonzada, y deseando escapar de una posible discusión, _____ se agachó para recibir a Marie, que corría hacia ella por el salón para saludarla. Sonriente, tomó en brazos a la niña. Marie, adorable con su vestidito azul, se mostraba ya mucho más comunicativa y confiada con ella que los primeros días.

Al cabo de un rato, la niña pidió el conejito de juguete que llevaba consigo a casi todas partes y _____ había ido con ella en busca de Kasma para averiguar dónde estaba cuando oyó unas voces procedentes de una habitación que daba al recibidor. Comportándose como si no estuviera sucediendo nada indecoroso, la niñera tomó a Marie en brazos y subió a buscar el conejito.

—Si, como dices, Marie es hija de _____ — estaba bramando Paul en griego — ¡dásela y deja que ambas se vayan!

—No estoy dispuesto a permitir que se vayan — dijo Joseph en un tono tan bajo que parecía que estuvieran en la iglesia. Su calma contrastó intensamente con el enfado de su abuelo

— Hice redactar una acuerdo que a _____ a mí nos va muy bien...

— ¿Un acuerdo legal? ¿Para eso es para lo que te crié y eduqué? ¿Para corromper a una joven que sólo quiere tener acceso a su hija? ¿Es eso lo que hace falta ahora para saciar tus hastiados apetitos, Joe? ¡Si te quedara un mínimo de decencia, te casarías con ella, porque has destruido su reputación!

—Hace tiempo que han pasado los días en que las mujeres necesitaban ser más puras que la nieve, Paul. Afortunadamente, vivo en un mundo con muchas oportunidades sexuales — replicó Joseph con crudeza — Lo creas o no, _____ es feliz conmigo...

—Merece más que cualquiera de las caza fortunas en que estás especializado, ¡y la estás tratando peor que a cualquiera de ellas! Lo único que veo en ti es un afán de venganza... algo indigno de ti.

Con la sangre helada en las venas, _____ se retiró de la puerta entreabierta antes de que alguien la atrapara espiando. Las palabras de Paul la habían dejado terriblemente conmocionada, porque conocía bien a Joe; de hecho, mucho mejor que ella. Al parecer había descartado con demasiada rapidez la posibilidad de que Joseph estuviera actuando así por un afán de venganza. Había preferido creer que el secreto de su atracción residía en ser una femme fatal a la que Joe no había logrado olvidar, pero mucho se temía que el abuelo de éste estuviera en lo cierto.

Lo más probable era que se estuviera vengando por el hecho de que lo hubiera rechazado unos años atrás. Le había hecho abandonar su profesión, su casa... e incluso sus principios. Le había hecho disfrutar de su cautividad en la jaula dorada de su vida. Aunque en realidad no la había obligado a hacer nada, reconoció, tratando de ser sincera consigo misma: ella había tomado las decisiones que había tenido que tomar para estar con Marie, la hija de su corazón, y lo cierto era que Joseph había cumplido sus promesas. A pesar de todo, la explicación más lógica del comportamiento de Joe era el afán de venganza. ¿Por qué si no, pudiendo tener a las mujeres más experimentadas del mundo, se conformaba con una doctora sin experiencia que se sentía incómoda con su sofisticado estilo de vida? Joseph nunca habría sacrificado sus propios deseos y preferencias en beneficio de Marie. De hecho, lo más probable era que hubiese utilizado a la niña como arma para presionarla. Al quedarse con la custodia de Marie también había adquirido un medio perfecto para hacerle bailar a ella a su son, y eso era exactamente lo que estaba haciendo.

El estado en que se encontraba no era precisamente el ideal para ver a su familia por primera vez en siete años. Su padrastro, un hombre fuerte y enorme de pelo gris, se hallaba de pie en la terraza con una bebida en la mano. Su madre, una mujer menuda y rubia vestida de rosa, estaba a su lado. Tras ellos se hallaban sus hermanastros, que durante aquellos años se habían convertido en hombres.

_____ se puso pálida cuando Theo Sardelos miró directamente a través de ella. Con gesto de dolorosa turbación, su madre apartó la mirada para evitar ver a la única hija que le quedaba. Pero sus hermanos no disimularon y la miraron en actitud beligerante. A _____ le irritó que Joseph hubiera incluido a su familia en la lista de invitados sin decírselo. Consciente de que no era la única persona presente capaz de notar que su familia le estaba dando la espalda, se obligó a dirigirse a su padrastro con un superficial saludo antes de volverse hacia su madre para decir:

— ¿Te gustaría venir a ver a Marie?

—No, no le gustaría —Theo Sardelos dedicó una mirada de profundo desagrado a_____ a la vez que contestaba por su esposa, una costumbre que _____ recordaba con auténtica repulsión — Tu presencia aquí hace que eso resulte imposible.

_____ no respondió. Conocía lo suficientemente bien a su padrastro como para saber que aprovecharía cualquier oportunidad de avergonzarla en público. Aunque necesitó hacer acopio de casi todo su coraje, siguió sonriendo e hizo un gesto a un camarero para que se asegurara de atender a unos recién llegados. Kasma bajó a Marie y la niña, con su conejito firmemente sujeto bajo el brazo, corrió junto a _____ y aferró posesivamente su falda._____ tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para seguir haciendo de anfitriona y charlar y sonreír como si nada hubiese pasado.
De vez en cuando se agachaba para acariciar la cabecita de Marie y recordar lo que había ganado y por qué había aceptado pasar por lo que estaba pasando. Lo cierto era que Joseph sólo le había dicho la verdad a su abuelo: ella era feliz con él. ¿Significaba eso que tenía corazón de una fulana? Compartir la cama de Joe y estar con él era más un placer que un castigo. Le conmocionó reconocer aquello. Joseph prácticamente la había chantajeado utilizando a una criatura inocente y sin embargo ella estaba a su disposición cuando le apetecía. ¿Qué revelaba aquello de ella? La vergüenza y la confusión que sentía le produjeron un intenso remordimiento. Joe había utilizado a Marie para forzarla a acudir a su lado, y ella la había utilizado como excusa para ceder. Cuando Joseph la tocaba, se incendiaba. Lo que había comenzado como un sacrificio se había convertido en un placer. Si ella era la víctima de una venganza, era una víctima complaciente, y aquella realidad empezaba a pesar terriblemente en su conciencia.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:31 pm

Capitulo 24

_____ vio que Joseph se encaminaba hacia ella con su elegancia y atractivo habituales. Nada en su expresión revelaba ningún indicio de enfado debido a su reciente discusión con su abuelo. Cuando estuvo a su lado y apoyó una mano en la parte baja de su espalda, sintió que su corazón latía más rápido y que se le secaba la boca.

— ¿Por qué no estás con tu familia?

_____ lo miró con gesto incrédulo.

— ¿Por qué has invitado a mi familia si sabes que estamos peleados? —espetó, furiosa por el hecho de que hubiera alentado aquella confrontación a pesar de que le había dicho que hacía años que su familia no quería saber nada de ella.

—Pensé que la invitación ayudaría a suavizar las cosas... ¡incluso pensé que te agradaría verlos! — respondió Joseph, tenso.

—Ha sido un grave error. No deberías haberte entrometido. Mi familia no quiere verme cuando estoy contigo — reveló _____ con amargura — De hecho, Theo ha dicho que no pueden tener nada que ver con Marie mientras yo esté aquí.

Joseph masculló una maldición.

—Eso es indignante, khriso mou. No puede insultarte de ese modo bajo mi techo. Cualquiera que lo haga no es bienvenido en mi casa.

—Apenas puedes hacer nada al respecto. Theo es un hombre muy testarudo. Limítate a ignorarlo, como hago yo, y esperemos que con el tiempo supere su resentimiento. No deberías haberlos invitado a venir.

_____ se mordió el labio al ver la tormentosa mirada que iluminó los ojos de Joseph. Decir que no debería hacer algo a alguien acostumbrado a hacer lo que le daba la gana había sido un claro error. Marie dejó escapar un sollozo y tiró del vestido de _____ a la vez que se apoyaba contra sus piernas, evidentemente cansada.

—Sardelos te ha disgustado — murmuró Joseph — No pienso tolerarlo.

—Mantente al margen de esto. No es asunto tuyo — siseó _____ mientras se inclinaba para tomar a Marie en brazos y consolarla — Entrometiéndote sólo causarás más problemas y resentimiento. Voy a llevar a Marie a su cuarto para que eche la siesta. Prométeme que te ocuparás de tus propios asuntos.

Joseph la miró con un irónico gesto de incredulidad.

—Tú eres mi asunto. Si te insultan a ti, me insultan a mí, pues estás aquí porque yo lo deseo, y no pienso tolerar ninguna muestra de falta de respeto.

Mientras sujetaba a Marie con un brazo, _____ apoyó la otra mano sobre el pecho de Joseph en un gesto que esperaba resultara apaciguador.

—Nadie ha sido irrespetuoso contigo — dijo, en un esfuerzo por calmar las aguas — No te impliques, por favor. No juegues con fuego

Tras aquel ruego final, se alejó con la niña en brazos. Kasma se ofreció a ocuparse de ella, pero _____ le dijo que no se molestara; dado el estado de ánimo en que se encontraba, la sensación de tener a Marie entre sus brazos resultaba reconfortante. Lo último que necesitaba era que Joseph se entrometiera en una situación ya de por sí delicada. Sabía por experiencia que su madre sufría invariablemente cuando Theo se enfadaba. Cuando se volvió a mirar desde el rellano de las escaleras vio que los hombres se estaban reuniendo en el vestíbulo para luego trasladarse al despacho de Joe y mantener la reunión de negocios que éste había mencionado. Aquello le produjo cierto alivio. Si Joseph estaba ocupado con sus negocios, no estaría en condiciones de utilizar su energía para pensar en otras cosas.
—Sapatos — dijo Marie en tono de importancia mientras _____ le quitaba las sandalias — Zalquetines

— ¡Muy bien! — aplaudió _____ antes de tomar la carita de Marie entre sus manos para besarla.

—Cielo santo... ¡ya habla!

_____ dio un respingo y volvió la cabeza para mirar a la mujer que se hallaba en el umbral de la puerta.

— ¿Mamá?

—Theo ha ido a la reunión y he pedido a una doncella que me trajera hasta aquí — explicó Jane Sardelos en tono atribulado — Se pondría furioso si supiera que estoy aquí contigo.

—Se pone furioso con demasiada facilidad. ¿Por qué no lo dejas de una vez? —preguntó _____ en un dolido tono que traicionó su incomprensión.

—Es mi marido y me quiere. Ha sido un buen padre y el sostén de la familia. Tú no lo comprendes —Jane no había parado de decir aquello a su hija durante su adolescencia

— Deja que vea a mi nieta... No hay duda de que es tu viva imagen_____.

_____ notó que la niña no dio muestras de reconocer a su abuela.

—No la has visto a menudo, ¿no?

—Danielle se puso muy difícil tras dar a luz — murmuró su madre con tristeza mientras miraba a la adormecida niña y se sentaba junto a la cuna

— No quiso escuchar mis consejos, ni los de nadie, y era evidente que su matrimonio se estaba desmoronando y que le daba igual. Vi a Marie algunas veces cuando era muy pequeña, pero era evidente que Danielle no quería que la molestaran con visitas, y en varias ocasiones tuvo un comportamiento muy desagradable.

—Lo más probable es que sufriera una depresión posparto — dijo _____ con delicadeza.

—Pero no quería ir al médico —Jane Sardelos movió la cabeza con pesar — Hice lo que pude, pero tu hermana era muy terca y me temo que pagó un alto precio por ello. Pero no quiero que tú también tengas que hacerlo.

—No hablemos de mí — dijo _____ precipitadamente.

—La mitad del mundo habla de ti desde que te trasladaste a vivir con Joseph Jonas. Puede que te quiera hoy a su lado, _____, pero no hay garantías para mañana, ni para pasado mañana. No debí llamarte lo que te llamé por teléfono, pero me disgusté mucho cuando me enteré que estabas viviendo con él.

—No puedo discutir sobre Joseph contigo. Soy una mujer adulta y he tomado una decisión. No espero que estés de acuerdo con ella, pero no tiene sentido discutir sobre ello, porque hacerlo no cambiará nada. Hace siete años que ni siquiera te veo, mamá — recordó _____ a su madre dolorosamente — No malgastemos este momento.

—Un momento es todo lo que tenemos — reconoció Jane, a la vez que se acercaba para abrazar a su hija

— Te he echado tanto de menos... especialmente después dela muerte de Danielle. Pero Theo está indignado con esta situación. Dice que está perdiendo prestigio debido a tu aventura con Joseph.

_____ devolvió afectuosamente el abrazo a su madre.


—Siempre le ha gustado exagerar... pero sólo es mi padrastro.

—Has avergonzado a toda la familia — dijo otra voz en tono condenatorio desde el umbral de la puerta. Cuando su madre se apartó, _____ vio que quien había hablado era su hermano Dimitri.

—Deja de excusar a tu padre — dijo — Siempre ha criticado lo que he hecho porque me enfrenté a él. No le gusto y nunca le gustaré.

—Mamá... papá no va a tardar en ponerse a buscarte. Tienes que bajar cuanto antes — tras decir aquello, Dimitri dio la espalda a _____, a la que había irritado con su presuntuoso comportamiento.

— ¿Aún vives en casa? — preguntó a su hermano.

Ver cómo había palidecido su madre ante el riesgo de que su marido descubriera que había desafiado sus dictados hizo regresara _____ a una épocas que no quería recordar. Años teñidos por los repentinos ataques de violencia de su padrastro y por los crecientes y patéticos intentos de su madre de hacer que su familia pareciera normal.

—Hace años que Stavros y yo tenemos un apartamento.

—En ese caso no puedo pedirte que cuides a tu madre esta noche, ¿no? — dijo _____con dureza.

Dimitri se ruborizó de inmediato al captar el sentido de las palabras de _____. Sin decir nada, tomó a su madre del brazo para salir de la habitación. Estaba tan desesperado por evitar un conflicto con su padre como en otra época lo estuvo _____.Aunque los problemas empezaron debido a las infidelidades de su padrastro, éste encontró rápidamente otros asuntos en los que volcar su violento genio.

—Trataré de llamarte — dijo Jane por encima del hombro.

—Cuando quieras y para lo que quieras. Siempre podrás contar conmigo, mamá — aseguró _____, que no pudo evitar que le temblara la voz. Hasta que no había vuelto a ver a su madre no se había permitido reconocer cuánto la había echado de menos.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:32 pm

Capitulo 25

Tras comprobar que Marie se había dormido, bajó a la terraza, donde se hallaban la mayoría de las mujeres. Evitando diplomáticamente las preguntas más indiscretas, fue saludando de un grupo a otro para cumplir con su papel de anfitriona. Los hombres fueron regresando poco a poco después de su reunión y los invitados comenzaron a marcharse. Paul Jonas no quiso dejar de saludar a _____ antes de volver a su casa, un gesto que ésta agradeció. Pero se quedó consternada cuando vio que su padrastro se detenía en el umbral de la puerta y hacia un seco gesto con la cabeza en dirección a su esposa para indicarle que quería irse. Incluso desde allí se notaba que el anciano estaba furioso, con los labios comprimidos en un agresivo gesto. Mientras seguía observando, su madre, su padrastro y sus hermanos se fueron sin saludar a nadie._____ fue rápidamente al despacho de Joseph.

— ¿Qué le has dicho a mi padrastro? — preguntó secamente. Los secretarios de Joseph se quedaron paralizados a causa de la incredulidad y _____ se arrepintió de inmediato de no haber esperado a estar a solas con él para hablar. Joseph se apoyó contra el borde del escritorio y la miró con dureza.

—No te dirijas a mí en ese tono — advirtió a la vez que hacía un autoritativo gesto para que sus ayudantes salieran.

—Lo siento — murmuró _____ — Debería haber esperado un momento.

—Lo único que pido es que recuerdes tus modales.

— Estaba preocupada... He visto que Theo se iba totalmente indignado. ¿Qué ha pasado? — preguntó _____, ansiosa.

—He informado a Sardelos y sus hijos de que no son bienvenidos en esta casa sino son capaces de tratarte con respeto.

_____ no ocultó su consternación.

— ¡No necesito que luches mis batallas por mí!

—Yo los he invitado y ésta es mi casa. Su comportamiento ha sido inaceptable. Aquí se hace lo que yo digo — dijo Joseph sin dudarlo un segundo

— ¡Nunca había visto a mi padrastro tan enfadado, y no es de extrañar! Lo has humillado ante sus hijos, ¡y también me culpará a mí de eso! — Espetó _____ —Podría matarte por entrometerte en algo que no es asunto tuyo.


— ¿He hecho algo malo al defenderte? — Preguntó Joseph, incrédulo

—Has permitido que tu padrastro bravuconeara contigo tanto tiempo que no eres capaz de distinguir los árboles del bosque. Theo Sardelos necesita que le marque los límites alguien a quien no pueda controlar.

_____ estaba terriblemente preocupada por las consecuencias que pudiera tener lo sucedido. Su padrastro valoraba mucho su asociación con la familia Jonas: la repentina pérdida de esa favorable posición social no sólo supondría una humillación para él, sino que afectaría negativamente a sus negocios. Quería gritar a Joseph por lo que había hecho, pero sabía que no era consciente de que la que acabaría pagando por los pecados de Theo Sardelos sería su madre.

—Te has entrometido al invitarlos aun sabiendo que había un problema serio entre nosotros — lo acusó, tensa — ¡Mi madre me llamó a París para decirme que toda la familia pensaba que me estaba portando como una fulana contigo!

Joseph se quedó momentáneamente paralizado.

— ¿Una «fulana»? —repitió.

— ¡Nadie se hace la ilusión de que soy yo la que paga los vestidos de diseño y las joyas! — Dijo _____ con amargura — ¿Qué esperas que opine de mí la gente?

Joseph permaneció un momento en silencio. _____ vio cómo tensaba su mandíbula.

—Lo cierto es que eso es algo en lo que no me había detenido a pensar...

_____ alzó una ceja con expresión irónica.

— ¿No? Pues por lo visto sí pensaste en todo lo demás relacionado con la imagen. De lo contrario, ¿por qué te has dedicado a hacer que me vista como una muñeca emperifollada?

Pero Joseph no la estaba escuchando.

—De manera que por eso me dejaste plantado en París...

_____ apartó un mechón de pelo de su frente con gesto impaciente.

—Puede que la llamada de teléfono de mi madre hiciera que reaccionara con más susceptibilidad de la debida.

—Lo que me hace constatar una vez más que apenas escuchas lo que te digo, khriso mou.

Consciente del creciente enfado de Joseph, pero sin comprender su causa. _____parpadeó, desconcertada.

—Creo que no entiendo a qué te refieres.

—Deberías haberme mencionado esa llamada — dijo Joseph, impaciente — Y no te atrevas a decirme que no era asumo mío, porque el comportamiento que tuviste aquella noche resultó muy revelador. No me gusta que tengas secretos para mí. Es deshonesto.

_____ se quedó sin aliento. No podía creer lo que estaba escuchando.

— ¡Hay que tener valor para decirme eso! También hay muchas cosas que no me gustan de ti. Has sido capaz de utilizar a tus abogados para hacerme aceptar un trato que te permite hacer lo que te da la gana conmigo. ¿A eso le llamas tener una relación? ¡No me extraña que el resto de tus relaciones duren poco más de cinco minutos! ¿Cómo puedes esperar contar con mi confianza?

—Más vale que dejes ese tema antes de que se te vaya de las manos —advirtió Joseph con aspereza.

Pero _____ estaba temblando de emoción y le habría sido más fácil contener un tornado que lo que estaba sintiendo en aquellos momentos.

— ¿De verdad crees que podría confiar en un hombre que una vez me dijo que me amaba y quería casarse conmigo, pero que me dejó plantada menos de una hora después? Por lo visto no encajaba con tu imagen de la esposa perfecta porque tuve la audacia de querer centrarme en algo más que en el amor y en tu dinero. ¿Habrías renunciado tú por mí a tus negocios y a tu habilidad para hacer dinero?

A pesar de su tez morena, Joseph se puso lívido.

—No quiero seguir con esta conversación.

—No te estoy pidiendo permiso para hacerlo. Y, por si no lo has notado, ¡te estoy gritando! —espetó _____ a pleno pulmón.

—Ya basta — replicó Joseph en un tono engañosamente gélido.

— ¡Te odio! Incluso tu abuelo piensa que me estás tratando mal... Sí. Además de mis malísimos modales, ¡resulta que también me paro a escuchar detrás de las puertas! —_____ dijo aquello con lágrimas en los ojos y una sensación de rabia que amenazaba con dejarla sin respiración — No soy la mujer perfecta que te crees con derecho a tener, ¡y más vale que vayas rezando para que no sea fértil!
A continuación, giró sobre sus talones, salió del despacho y pasó junto a los empleados de Joseph, que evitaron mirarla y se comportaron como si todo fuera completamente normal. Subió las escaleras de dos en dos y entró a toda prisa en el dormitorio principal._____ casi nunca lloraba. Una película o un libro triste podía hacer que se le humedecieran los ojos, aunque hacía falta algo más intenso para que rompiera a llorar. Pero en aquella ocasión se arrojó sobre la cama y rompió a sollozar casi con desesperación. Le preocupaba terriblemente que su madre hubiera tenido que regresar sola a casa con un hombre enfadado y violento al que le gustaba utilizarla como chivo expiatorio. Pero lo que más le había afectado había sido la pelea que acababa de tener con Joseph.

Había empezado como una pequeña discusión pero había ido creciendo hasta romper la frágil tregua que habían establecido y destrozar los lazos que estaban empezando a construir. Pero ya no había forma de ocultarse de las feas y reveladoras verdades en que se hallaban inmersos, como el temor de Joseph a que pudiera concebir un hijo que no deseaba. ¿Por qué le disgustaba tanto estar enfrentada con él? Al menos le había dicho lo que pensaba respecto al tema de la confianza. Siete años atrás confió en él y acabó plantada, con el corazón roto y rechazada por su familia. Sin embargo Joseph se había recuperado al estilo Jonas haciendo un crucero por el Mediterráneo y deteniéndose en diversos puertos para dedicarse a las juergas nocturnas y a divertirse con todas las mujeres posibles.

_____ golpeó la almohada con el puño cerrado. Seguía tan enfadada que quería gritar. Odiaba a Joseph. ¡Lo odiaba con toda su alma!

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:33 pm

Capitulo 26

Pero ya había llegado la hora de dar de cenar a Marie, y a _____ le encantaba ocuparse de aquella rutina con la niña. Se levantó de la cama y gimió al mirarse en el espejo y comprobar que tenía los ojos hinchados. Tras hacer lo posible para retocar su maquillaje, fue por la niña. Fue un consuelo poder ocuparse de ella aquella tarde. Jugó con ella en el baño y, tras secarla y ponerle el pijama, la sentó en su regazo para leerle un cuento. Marie estaba imitando el sonido de un pato cuando Joseph apareció en el umbral de la puerta.

—Me apetece cenar fuera esta noche — dijo.

—Me da igual si no vuelvo a comer nunca — mintió _____, porque lo cierto era que tenía hambre. Pero no estaba dispuesta a permitir que Joseph se comportara como si no hubiera pasado nada... aunque sospechaba que habría sido una actitud más sabia que correr el riesgo de reavivar los rescoldos de la pelea.

Marie bajó de su regazo y se acercó a Joseph con los brazos abiertos para que la tomara en brazos. Posiblemente aliviado al ver que alguien parecía apreciar su presencia, Joseph se agachó y tomó a la niña en brazos como si llevara años haciéndolo. Pero en realidad no lo había hecho nunca, y _____ lo observó con disimulo mientras Marie exploraba su pelo, lo besaba en la mejilla y tiraba de su corbata antes de concentrarse en uno de los gemelos de oro de su camisa.

—Cuac — dijo Marie en tono de importancia y a continuación estiró una pierna y señaló su pie — Calcetines — añadió.

—No llevas ninguno — dijo Joseph. Marie hizo un mohín.

—Zapato.

—Tampoco llevas zapatos.

—No quiere mantener una conversación — explicó _____ — Sólo trata de impresionarte con su nuevo vocabulario.

—Es más interesante que mantener una conversación — dijo Joseph a la vez que apartaba la mirada de Marie para detenerla en la gélida expresión de _____

—Veo que sigues enfurruñada.

—No estoy enfurruñada — murmuró _____ — Simplemente no se me ocurre qué decirte.

— ¿Hay alguna diferencia?

Joseph se acercó a ella para volver a dejar a la niña en su regazo. Cuando sus miradas se encontraron, _____ sintió que se le secaba la boca al hacerse inevitablemente consciente de su intensa masculinidad.

—Voy a salir — dijo él en tono desenfadado._____ estuvo a punto de decir que ella también.

Verle irse solo no le hacía precisamente gracia. Ninguna mujer en su sano juicio alentaría a Joseph a salir solo... pero ninguna mujer con un poco de orgullo lo acompañaría después del día que acababa de pasar y las palabras que habían intercambiado.

Cuando Marie se quedó dormida, _____ bajó y tomó una cena ligera sin apenas apetito mientras miraba el reloj y se preguntaba cuánto tiempo estaría fuera Joseph... y con quién. Atenas era una ciudad cosmopolita con muchos clubes nocturnos y lugares para divertirse. Decidió acostarse pronto y, tras tomar un baño, llamó a su amiga Lily y por fin le contó todo lo que hasta entonces le había ocultado.

— ¡Ese tipo es un completo miserable! — siseó Lily, asqueada. Sorprendentemente, _____ sintió que, a pesar de todo, la opinión de su amiga no era de su agrado.

—A veces supone un auténtico reto relacionarse con él...

—No puedo creer lo que estoy escuchando. ¿Estás excusándolo?

—Eso no era una excusa — protestó _____, incómoda.

—A lo largo del tiempo que ha durado nuestra amistad nunca había comprendido tu aparente indiferencia hacia los hombres, pero acabo de entender lo que pasaba. ¡Estás perdida y enfermizamente enamorada de Joseph Jonas!

— ¡No estoy enamorada de él! — Protestó _____ — No tenemos nada en común. Es un hombre frío, egoísta y arrogante, y nunca podría enamorarme de alguien así.

—Por otro lado — dijo Joseph, que entró en aquel momento en el dormitorio sin previa advertencia — soy muy rico, muy listo y muy bueno en la cama... una mezcla de rasgos que parece mantenerte muy bien entretenida, khriso mou.

_____ se quedó momentáneamente paralizada con el teléfono en la mano.

—He escuchado lo que le ha dicho — dijo Lily — Creo que acabas de encontrar la horma de tu zapato, _____. Llámame cuando puedas.

_____ colgó el teléfono y miró a Joseph. Sus pezones presionaron contra la vaporosa tela del camisón que vestía, volviéndose incómodamente sensibles. Sintió que sus mejillas se acaloraban bajo el escrutinio de Joseph. El ambiente pareció crepitar entre ellos. Cerró los ojos con fuerza y se acurrucó bajo la sábana cuando él se tumbó en la cama.

—Se thelo... te deseo — murmuró Joseph con voz ronca mientras la tomaba entre sus brazos.

—Suponía que volverías más tarde — replicó _____ con toda la frialdad que pudo.

—No contigo en mi cama esperándome, moli mou.

— ¡No te estaba esperando! — protestó _____.Joseph le apartó el pelo a un lado para besar la esbelta columna de su cuello, y _____ no pudo evitar estremecerse bajo la erótica caricia de sus labios.

—Claro que me estabas esperando. ¿Crees que no sé cuándo me desea una mujer?

—Cuac — replicó _____.Joseph dejó escapar una ronca risa.

— ¿Qué quiere decir eso?

—Que es inútil tratar de mantener una conversación normal con un tipo tan arrogante y creído como tu — contestó _____.

Joseph le quitó el camisón en un santiamén, sin aparentar necesitar en lo más mínimo su ayuda. Demostró que era más que capaz de asimilar sin problemas las críticas negativas de su carácter. Mordisqueó seductoramente el lóbulo de la oreja de _____ mientras le acariciaba el cuerpo con mano experta hasta detenerse en la reveladora y cálida humedad que rezumaba entre sus muslos. _____ apretó los dientes para tratar de resistir la tentación, pero cuando Joseph encontró el femenino centro de su deseo, todas sus barreras se desmoronaron. Unos momentos después, sin saber bien cómo había sucedido, se encontró ahorcajadas sobre él, con su poderoso y palpitante miembro profundamente enterrado en ella.

—Mientras no olvides que aún te odio... — logró murmurar con voz temblorosa antes de dejarse llevar por las sensaciones de placer que había desatado Joseph en ella.

—Me encanta tu forma de odiarme — dijo él mientras la tomaba por las caderas para controlar el ritmo de sus movimientos.

Unos segundos después _____ dejaba escapar un gutural gemido de placer a la vez que echaba la cabeza atrás mientras las poderosas convulsiones del éxtasis se adueñaban de ella. Joseph la siguió un instante después. Jadeantes, permanecieron abrazados sobre la cama.

—Mañana estaremos en Lykos — murmuró él al cabo de unos segundos — y creo que no voy a dejarte salir de la cama en una semana. Me vuelves insaciable, khriso mou.

Cuando el cerebro de _____ volvió a entrar en funcionamiento sintió un profundo desprecio por sí misma por haberse rendido tan completamente a la pasión.

—Mantengo todo lo que te he dicho — dijo en tono obstinado.

—Menudo genio tienes — murmuró Joseph en tono totalmente despreocupado._____ se apartó de él para retirarse al rincón más alejado de la cama.

—No — dijo Joseph sucintamente, y la atrajo de nuevo sin miramientos contra su poderoso cuerpo

— Hay que cosechar lo que se siembra, y aún no he terminado.

— ¡Pero yo sí! — replicó _____, que un instante después se sobresaltaba al escuchar el sonido de su móvil.

—Ignóralo — dijo Joseph — Es más de medianoche.

Debido a su trabajo, _____ estaba acostumbrada a reaccionar con urgencia a las llamadas que recibía durante la noche, y se apartó de él sin miramientos para responder a la llamada. Un instante después se levantó y encendió la lámpara de la mesilla de noche. Aunque no lograba entender lo que le estaba diciendo su madre, comprendió que estaba llorando y que algo iba mal.

—Cálmate, mamá. No puedo entender lo que dices. ¿Qué ha pasado? ¿Te ha pegado? —Preguntó, y sintió que Joseph se erguía de inmediato en la cama a sus espaldas.

— ¿Sigues en la casa? ¿Dónde está Theo? Pase lo que pase, no vuelvas ahí —advirtió a su llorosa madre

— Quédate dónde estás y enseguida paso a recogerte. No, claro que no es ningún problema. No seas tonta, mamá. Te quiero y me preocupo por ti.

En cuanto colgó se volvió hacia Joseph.

—Necesito un coche.

Joseph ya estaba hablando por el teléfono fijo de la casa a la vez que salía de la cama. Se interrumpió para preguntar:

— ¿Sardelos ha agredido a tu madre? ¿Qué ha pasado?

—Lo que pasa siempre — respondió _____ con hastío — Después de beber más de la cuenta le culpa de todo lo malo que le ha sucedido en la vida y la golpea. El está en la cama y ella en el parque que hay al otro lado de la casa. ¿Por qué te estás vistiendo?

—Voy contigo.

_____ ya se estaba poniendo un par de pantalones.

—No creo que sea buena idea.

—No pienso dejar que te enfrentes sola a esta situación. Tu padrastro se ha ido hecho una furia de mi casa esta tarde y yo soy el responsable de ello.

—Tú no eres responsable de nada. Aquí el único malo es Theo. Te advierto que mamá no querrá saber nada de denunciar su agresión a la policía. He tratado de persuadirla muchas veces para que lo haga, pero siempre se niega. Es como una adicta. — murmuró _____ — No quiere renunciar a él.

— ¿Piensas llamar a tus hermanos?

—Haré lo que mamá quiera que haga.

Veinte minutos después _____ se encaminaba hacia el banco en el que se hallaba acurrucada su madre como una vieja alfombra descartada, con los hombros hundidos y la cabeza gacha.

Cuando _____ pudo ver su rostro tuvo que reprimir una exclamación. Con el rostro hinchado y un ojo casi cerrado. Jane Sardelos estaba prácticamente irreconocible. Tenía un labio partido y sostenía con evidente dolor uno de sus brazos.

— ¿Qué te sucede en el brazo? — preguntó _____.

—Vamos a llevarla antes al coche — dijo Joseph.

— ¿Has venido con él? — preguntó Jane, horrorizada.

—No he podido evitarlo — _____ ayudó a su madre a levantarse y la condujo hacia la limusina. Una vez en el interior se inclinó para ver el brazo de su madre y dedujo rápidamente que tenía la muñeca rota

— Tenemos que ir al hospital.

—Al hospital no. Prefiero ir a un hotel, o a algún...

—No tienes elección — dijo _____ — Van a tener que operarte la muñeca, y cuanto antes mejor. ¿Quieres que llame a los chicos?

Jane negó con la cabeza.

—No tiene sentido disgustarlos también a ellos.

Joseph alzó una ceja pero no hizo ningún comentario. Durante el trayecto al hospital, y tras su llegada, _____ no pudo evitar sorprenderse ante lo atento que se mostró con su madre, que nunca había sido precisamente una de sus mayores admiradoras. Fue una larga noche. Tras hacerle unas cuantas placas de rayos X, Jane fue detenidamente examinada por el médico. _____ se quedó consternada al ver los moretones que había en el delgado cuerpo de su madre. Evidentemente, las agresiones de su padrastro se habían vuelto más y más violentas a lo largo de los años.

Los preparativos para operar la muñeca se pusieron en marcha de inmediato. La policía llegó antes de que comenzara la operación y _____ se preparó para enfrentarse a los habituales esfuerzos de su madre para evitar que su marido acabara arrestado y procesado. Joseph pidió hablar con Jane a solas un momento y _____ salió de la habitación, intrigada, pero tan adormecida que agradeció la oportunidad de moverse un poco para despejarse. Cuando regresó se quedó asombrada al averiguar que, finalmente, su madre estaba dispuesta a presentar cargos contra Theo. También parecía más fuerte, firme y menos temerosa que un rato antes. Mientras operaban a Jane, Joseph hizo una serie de llamadas.

— ¿De qué has hablado con mi madre? — preguntó _____ cuando vio que colgaba el teléfono.

— Quiere cambiar el rumbo de su vida y le he hecho ver que no podrá hacerlo sin denunciar a Sardelos, porque ésa será la única forma de lograr que la deje en paz. También he tratado de hacerle comprender que podría morir a causa de una de sus agresiones. Le he pedido que nos acompañe a Lykos para recuperarse, pero quiere quedarse con tus hermanos hasta sentirse mejor. Los he llamado. No tardarán en llegar.

_____ se sintió decepcionada al averiguar que su madre no iba a acompañarlos a la isla, pero sabía que a Jane le encantaría dedicarse a mimar a sus hijos adultos durante unas semanas. Le asombró que Joseph hubiera triunfado allí donde ella había fracasado tantas veces. Saber que, finalmente, su padrastro iba a ser acusado supuso un gran alivio para ella. Permanecieron en el hospital hasta que Jane salió del quirófano y recuperó la conciencia en una habitación del hospital. La operación había sido larga y complicada, pero exitosa._____ se quedó dormida en la limusina durante el camino de regreso, y sólo se despertó cuando Joseph la dejó sobre la cama.

—Te has comportado maravillosamente con mi madre esta noche —murmuró, adormecida. — La verdad es que no lo esperaba.

—No siempre soy el miserable que me consideras — replicó Joseph con calma._____ contempló un momento su duro y atractivo rostro.

—No soy ninguna estúpida, Joe — murmuró —Los leopardos nunca pierden sus manchas.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:34 pm

Capitulo 27

La isla de Lykos había sufrido pocos cambios desde la última vez que _____ había estado en ella, siete años atrás. La escasa población de la isla habitaba en un pequeño pueblo de casitas blancas y azules que ascendían en hileras regulares por la ladera de una colina. En la plaza principal había una iglesia coronada por un campanario. Más allá del pueblo se extendían las verdes colinas de la isla, tachonadas de olivos y cipreses.

—La última vez que estuvimos aquí me dijiste que querías casarte en una iglesia como ésa — murmuró Joseph.

— ¿En serio?

De pie junto a la barandilla de cubierta mientras el yate atracaba, _____ aun se sentía adormecida por la falta de sueño de la noche anterior. Aquel recordatorio estuvo a punto de hacer que se atragantara con el café que estaba tomando para despejarse.

— No lo recuerdo.

—Me gustaba que no te molestaras en sopesar cada palabra que decías cuando estabas conmigo. Mis padres se casaron aquí, en la iglesia de Ayia Sophia. A mi madre también le gustó la idea.

—Lykos pertenecía originalmente a su familia, ¿no?

—Sí. Fue hija única y supuso una gran decepción para su familia de armadores, que habrían querido tener un hijo varón.

—Recuerdo su retrato en la casa. Era una mujer muy guapa.

—Aun conserva el título de ser la mujer más vanidosa que he conocido — comentó Joseph con ironía

—En muchos aspectos, tuvo suerte de morir joven. No habría sido capaz de enfrentarse al envejecimiento.

_____ pensó que era triste que Joseph pudiera sentirse tan desapegado del recuerdo de su madre, un hábito probablemente adquirido como medio de autoprotección cuando era niño y vivía bajo la tutela de dos padres irresponsables que se negaban a crecer y a comportarse como adultos. Demasiado parecidos como para soportarse mucho tiempo, sus padres se divorciaron cuando él tenía cinco años.

Andrea Jonas era una bella y rica joven obsesionada por convertirse en una actriz famosa. Mientras se dedicaba a recibir interminables clases de interpretación y a organizar constantes fiestas para entretener a las celebridades, Joseph fue seriamente desatendido. En dos ocasiones tuvo que ser apartado por trabajadores sociales de la custodia de sus padres. Andrea acabó muriendo a causa de una sobredosis a los treinta años, y sólo era recordada en el mundo del cine por haber interpretado alguna de las peores películas jamás rodadas. El padre de Joe, Alejandro Jonas, un empedernido mujeriego, bebedor y jugador, murió tras sufrir un accidente con una lancha fuera borda. Tras quedar huérfano a los catorce años, Joseph se trasladó a vivir con su abuelo Paul.
_____, Marie y Joseph subieron a uno de los coches que aguardaban en el puerto mientras el equipaje era cargado en otro. _____ volvió la mirada hacia el mar y la vacía playa de arena que rodeaba casi la mitad de la isla.
— ¿Sigues tratando de mantener alejados a los turistas? — preguntó.

— ¿Por qué iba a querer compartir el paraíso?

—Sería la mejor forma de revitalizar la economía de la isla y de conseguir que los jóvenes se quedaran. Algún pequeño negocio turístico cercano al pueblo no tendría por qué interferir con tu intimidad.

—Recuérdame que te mantenga alejada del ayuntamiento. Te elegirían alcaldesa de inmediato — dijo Joseph con una sonrisa irónica

— En los últimos años he traído varios negocios a la isla para generar empleo, y la población está creciendo sin necesidad de turismo y los problemas que acarrea.

_____ sonrió.

—Estoy segura de que sabes mejor que nadie lo que mejor funciona en tu pequeño reino.

—No veo la isla como mi reino — replicó Joseph, molesto.

—No pretendía polemizar — dijo _____ sin demasiada convicción.

—Mentirosa. Siempre te ha gustado discutir conmigo, moli mou

—No te conviene que todo el mundo te siga la corriente. Te rodean demasiadas personas que consideran brillante cada uno de tus actos.

—Normalmente lo son. Así es como gano tanto dinero.

_____ sonrió involuntariamente, pues la seguridad en sí mismo de que hacía gala Joseph era inmensa y constante. Contempló la villa a la que se acercaban, situada en una colina rodeada de cipreses.

—Tengo un proyecto para ti mientras estamos aquí — dijo Joseph tras saludar al personal de servicio, que se había reunido en el vestíbulo de la villa para darles la bienvenida

— Quiero que redecores la casa y la saques de este decadente estilo de los ochenta. Más que una casa parece un estudio de rodaje.

No había duda de que la gran pantalla había inspirado a la madre de Joseph para decorar la villa opulentamente, con suelos y columnas de mármol. Su retrato aún adornaba una de las paredes principales del vestíbulo, así como varias fotos suyas tomadas junto a actores famosos. Joseph apenas se parecía a su madre, pero sí a su padre, aunque era mucho más guapo. Con el paso de los días, _____ se había ido haciendo más y más consciente de su atractivo e inteligencia. Se ruborizó al ver que Joseph la había sorprendido mirándolo con expresión embobada y salió rápidamente a la terraza mientras se preguntaba si su amiga Lily estaría en lo cierto; ¿sería realmente posible que no hubiera llegado a superar realmente su enamoramiento de Joseph? ¿No le había bastado con la decepción que se llevó siete años atrás? La posibilidad de que aquello fuera cierto le hizo sentirse abrumada, pues le gustaba verse como una persona sensata y razonable.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:35 pm

Capitulo 28

—Dentro de tres semanas asistiremos a una importante gala benéfica de la Fundación Jonas. Tendrás que vestir formalmente — dijo Joseph.

_____ reprimió un suspiro.

— ¿Dónde tendrá lugar?

—En Atenas.

_____ se ocupó de llevar a Marie a su dormitorio, que la niña veía claramente como su hogar. Tras dejarla dormida, bajó a cenar con Joseph en la terraza.

—Apenas llevo dos semanas contigo y ésta va a ser la sexta cama en la que me acuesto — comentó tras tomar un sorbo de vino. Joseph se encogió de hombros.

—El cambio es estimulante.

—Sé que no quieres oír esto, pero...

—Entonces no lo digas.

—No es justo para Marie — dijo _____, haciendo caso omiso del consejo de Joseph

— Necesita sentir que tiene un hogar.

—No suelo llevarla trotando por el mundo como he hecho últimamente —admitió Joseph — Normalmente está aquí.

_____ sintió una punzada de culpabilidad.

—Está viajando tanto porque ahora estoy contigo y tú sabes que quiero estar con ella — murmuró.

—Somos el trío perfecto — bromeó Joseph — Hay que ser prácticos.

_____ jugueteó con la comida de su plato mientras pensaba que lo que más necesitaba Marie en aquellos momentos era estabilidad y rutinas. Joseph tomó un sorbo de vino con expresión pensativa.

—La próxima semana tengo un viaje de negocios. Tú puedes quedarte aquí con la niña.

—Estupendo

_____ sabía que le estaban dando un premio de consolación, pero no pudo evitar preguntarse si el repentino afán de Joseph de dejarla allí tendría que ver con el hecho de que empezara a aburrirse de ella. ¿Y por qué no?, se preguntó a sí misma. Dos semanas eran tiempo suficiente para que Joseph se aburriera de una mujer. ¿Pero cómo se sentiría ella si era cierto que estaba perdiendo interés?

Hizo un esfuerzo por apartar aquel inquietante pensamiento de su mente y, después de comer, llamó a su madre, que seguía en el hospital. Jane se hallaba más animada. Stavros y Dimitri habían ido a visitarla y le habían dicho que su padre había sido arrestado y acusado formalmente. Liberada del temor de la violencia de su marido, Jane había decidido acudir a un abogado.

—Mamá se está enfrentando a la situación mucho mejor de lo que pensaba —comentó _____ a Joseph cuando este salió del baño al dormitorio con tan sólo una toalla en torno a la cintura.

No pensaba añadir que su madre pensaba que lo había juzgado mal siete años antes y que de pronto se había convertido a sus ojos en un caballero de brillante armadura que merecía todas sus alabanzas.

—Espero que eso le dé ánimos para iniciar una nueva vida. Sardelos había absorbido toda su energía.

_____ se estremeció bajo el camisón verde esmeralda que vestía.

—Yo sólo era una niña cuando se casaron, pero aún recuerdo lo animosa y alegre que era mi madre antes de conocerlo. Sardelos la convirtió en su felpudo.

—Algo que tú nunca llegarás a ser.

Mientras observaba a Joseph, _____ sintió que todo su cuerpo se acaloraba. Aquel hombre le hacía sentirse como una adolescente... una adolescente encaprichada que se estremecía y ruborizaba cada vez que la miraba.

—A veces me enfadas mucho.

Joseph sonrió traviesamente y el corazón de _____ latió al instante con más fuerza.

—Tú haces que mi sangre arda por motivos muy distintos, khriso mou.

Por primera vez, _____ tomó la iniciativa. Se acercó a Joseph y se pegó a su duro y poderoso cuerpo. La inmediata evidencia de su excitación, y la conciencia de ser ella la causa, le produjo una embriagadora sensación de poder. Joseph le hizo entreabrir los labios e introdujo la lengua lenta y profundamente en su boca._____ sintió que se derretía a la vez que un lánguido calor emanaba de entre sus muslos. Retiró la toalla de la cintura de Joseph y lo miró mientras deslizaba una mano por la impresionante y tensa longitud de su erección.

—No hay esperanza para ti en el terreno del libertinaje — murmuró él con voz ronca — Aun te ruborizas.

— ¡Cómo no voy a ruborizarme si no paras de hacerme comentarios como ése!

—En ese caso... déjame sin aliento, moli mou.

Y así lo hizo _____, que se arrodilló ante él para emplear sus manos y su sensual boca en la tarea que se había propuesto.

Utilizó su conocimiento del físico masculino y su aun más íntima conciencia de lo que le daba placer a Joseph para alcanzar su meta. El cuerpo de éste empezó a temblar bajo sus caricias, hasta que, sin previo aviso, la tomó por los hombros y le hizo erguirse para empujarla sin ceremonias hacia la cama.

— ¡Me vuelves loco de deseo! — dijo con voz ronca a la vez que le hacía separar los muslos para penetrarla. Le hizo el amor con una pasión que casi hizo perder el sentido a _____. Después permaneció como en una nube entre sus brazos, disfrutando de los mágicos momentos de indolencia que siguieron a su explosiva liberación. Cuando él le acarició con delicadeza el rostro para luego besarla en la frente, _____ pensó distraídamente que el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, ya no parecían tan bien definidos en su mente.

En ciertos aspectos ya no podía contener lo que estaba sintiendo, y ni siquiera estaba segura de que tuviera mucho sentido contenerse mientras viviera con Joseph y Marie. Encontraba irresistible a Joseph en el terreno sexual, pero el poder que empezaba a ejercer sobre ella iba mucho más allá. Se sentía posesiva y se había encariñado de él como no lo había hecho de ningún otro hombre en su vida. Sin embargo ya no era el joven del que se enamoró. Había cambiado a lo largo de los siete años transcurridos desde entonces. Era más duro, más cínico y contenido, y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para conseguir lo que quería. ¿Era una tontería por su parte sentirse especial por el hecho de que hubiera llegado a los extremos que había llegado para volver a recuperarla? ¿Y qué había pasado con la firmeza de sus propias convicciones morales?

Por la mañana despertó temprano al sentir las punzadas de un conocido y ligero dolor en la parte baja de su vientre. Se levantó y fue al baño para comprobar si sus sospechas eran ciertas. Como había pensado, no estaba embarazada, y había llegado el momento de empezar a tomar la píldora. Cuando regresó al dormitorio, Joseph seguía dormido. _____ no pudo evitar estremecerse al pensar en cómo habría reaccionado ante un embarazo no deseado. Le gustaba controlarlo todo, pero ella no habría podido permitirle que ejerciera su influencia en aquel asunto... de manera que se alegraba de que no hubiera llegado a plantearse el problema.

—Humm... — Joseph giró en la cama, apoyó una mano en el estomago de _____y luego la deslizó hasta uno de sus pechos con un suspiro de satisfacción masculina —_____...

—No estoy embarazada — dijo _____ sin preámbulos. Joseph se despejó al instante, como si acabaran de arrojarle un cubo de agua fría.

— ¿Estás segura?

—Totalmente.

La expresión de Joseph se tensó visiblemente.

—Yo me habría ocupado de ti. No tenías porqué haberte preocupado por eso.

—Ya tenemos suficientes problemas como para añadir uno más.

— ¿Sigues sin querer tener hijos?

—Yo no he dicho eso.

—Simplemente no los quieres tener conmigo, ¿no? — Dijo Joseph en tono irónico a la vez que salía de la cama

— Necesito una ducha.

_____ estaba desconcertada por su comportamiento.

—Había supuesto que considerarías un desastre que me quedara embarazada y que me pedirías que abortara. Me dijiste que no querías un hijo.

Joseph se volvió a mirarla desde el umbral de la puerta del baño y se encogió de hombros.

—Después pensé en ello y decidí que tampoco tenía por qué ser un problema. Seguro que a Marie le encantaría tener un compañero de juegos. No se me habría ocurrido sugerirte que abortaras. El principal motivo por el que mi padre se divorció de mi madre fue porque mi madre quiso abortar cuando se quedó embarazada de mí. La detuvo cuando ya iba camino de la clínica. Algo así te da una perspectiva distinta respecto a un embarazo accidental.

Conmocionada por lo que acababa de escuchar, _____ asintió lentamente.

—Supongo que sí.

Trató de ordenar sus pensamientos. Joseph la desconcertaba cada vez que creía tenerlo encasillado. Pero tendría que haberse mostrado mucho más entusiasta y habrían tenido que hablar del asunto con antelación antes de que ella hubiera podido permitirse lamentar el hecho de no haberse quedado embarazada.

_____ paseó en torno al edificio en el que estaba la consulta del médico y las salas de emergencia que Joseph había hecho erigir a las afueras del pueblo. Era el sueño de un médico rural, pero, al parecer, ya habían pasado por allí dos médicos que acabaron por marcharse, aburridos a causa de la falta de vida social de la isla y el inconveniente de tener que subir a un ferry cada vez que querían acudir a visitar a sus familiares y amigos. Debido al escaso número de pacientes el trabajo sólo era a tiempo parcial, y a _____ le habría encantado poner su nombre en la entrada de la consulta.

—Sería un honor tenerla aquí — le aseguró Yannis Mitropoulos, el alcalde del pueblo, que le había enseñado las instalaciones tras verla mirando por la ventana de la consulta con expresión nostálgica.

—Desafortunadamente, en la actualidad no estoy buscando un trabajo — dijo _____, incómoda.

Joseph había dedicado dos días a enseñarle la isla y a presentarle a varios de sus habitantes, pero no le había enseñado las instalaciones médicas, ni le había dicho que el puesto estaba vacante.

_____ lo había averiguado cuando había bajado a pasear por el pueblo con Marie. Mientras disfrutaba de una bebida en la taberna se había visto poco a poco rodeada de gente esperanzada buscando consejo médico. A pesar de todo, a lo largo de sus dos primeras semanas de estancia _____ se había asentado felizmente en Lykos. Joseph había salido en dos ocasiones de viaje y ella se había sentido consternada al descubrir que lo echaba de menos cuando no lo tenía cerca. No le había quedado más remedio que aceptar que en el fondo lo amaba, y probablemente más que siete años antes, lo que resultaba irónico, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias de su convivencia Aunque pensaba que Joseph estaba siendo totalmente egoísta e irrazonable al negarse a permitirle seguir con su vocación médica, empezaba a sospechar que valoraba por encima de todo el ser el centro de su mundo, la única persona en la que tenía que pensar aparte de Marie. Era tan posesivo como ella, y parecía tan poco dispuesto a compartirla como ella a él. También era cierto que Joseph estaba aprendiendo a querer y cuidar a Marie, lo que resultaba bastante entretenido de observar. Era evidente que disfrutaba cuando la niña corría a saludarlo y le abrazaba las piernas. Su inocencia y muestras de afecto hacían salir a Joseph de su concha de cinismo, y lo volvían más paciente y menos impulsivo. A _____ ya no le importaba que Joseph la hubiera atado con un acuerdo legal escandaloso. Sabía que al firmar había aceptado un camino largo y comprometido, y empezaba a soñar que él hubiera hecho lo mismo. Se sentía más feliz con él de lo que jamás habría esperado.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:37 pm

Ultimos Capitulos Very Happy Comenten..
Escucharon los adelantos de See No More de Joe Jonas cheers a mi me encantaron no puedo esperar por tener ese CD en mis Manos jejje

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Lun Mayo 30, 2011 4:50 pm

noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
ultimos capitulos no!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
buenisimossssssssssssssssssssssssssssssssssssss
adoro tu nove!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11111
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buenisimossssssss
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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Lun Mayo 30, 2011 4:53 pm

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Carla Catamo el Mar Mayo 31, 2011 6:57 pm

pooon loos capiiiiis:(

_______________________________________________


♫ Tu eres la luz que hace que mi oscuridad desaparezca ♪

I ♥ Nicholas Jerry

~I ♥ Jonas Brothers~



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Nueva Novela:
Un amor Inolvidable.
______ estaba decidida a sacar definitivamente de su mente el recuerdo de Nicholas Jonas. Habían pasado ya nueve años desde que aquel atractivo amigo de su hermano le había robado el corazón con un beso. Pero ya había llegado el momento de poner fin a aquella locura, de dejar de comparar a cada hombre que conocía con Nicholas. Había llegado la hora de dejar que algún hombre la amara. Justo entonces apareció inesperadamente Nicholas, anunciando que había puesto fin a su matrimonio y convirtiéndose en una tentación irresistible para ______.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Mar Jun 07, 2011 3:54 pm

Ya apareci con el ultimo capitulo!
Que bien que les gusto la nove, yo sabia jajajaja tengo pensado adaptar otra pero ya vere despues cualquier cosa yo aviso Smile
disfruten el final de la nove
bounce

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Mar Jun 07, 2011 3:56 pm

Capitulo 29

El regalo de un piano de cola había sido el que más había agradecido hasta la fecha. Podía disfrutar tocando y ya estaba deseando empezar a enseñar a Marie.
También le había hecho otros muchos regalos, como bolsos, perfumes, e innumerables vestidos, pero lo cierto era que, a pesar de que Joseph ya se había acostumbrado a verla sin maquillaje y con sus habituales vaqueros y camisetas, no parecía haber perdido ni un ápice de su deseo por ella. Su madre había ido a visitarla con sus hermanos y Joseph había tenido un comportamiento exquisito con ellos. Incluso había llevado por propia iniciativa a sus hermanos, que no eran precisamente la alegría de la fiesta, a navegar y a pescar. _____ le estaba agradecida por ello, pues su familia había acabado por aceptar su relación, lo que hacía las cosas más fáciles.
En cuanto al mayor problema de su relación, la falta de compromiso por parte de Joe, _____ había llegado a convencerse de que tenía la solución. Si sus relaciones sexuales seguían siendo buenas, Joe no tendría motivos para buscarlas en otro lado... Pero se despreciaba a sí misma por pensar de ese modo y por estar dispuesta a aceptar aquellos límites. Su orgullo le decía que merecía más, pero su mente le decía que ya tenía todo lo que podía esperarse de Joseph Jonas en términos de atracción, atención y tiempo. Incluso la prensa empezaba a hablar de la relajada vida que el conocido armador estaba llevando últimamente.
En honor a la gala benéfica a la que iba a asistir aquella tarde, _____ había acudido a Atenas a comprar un maravilloso vestido y había prometido ponerse el collar de zafiros y los pendientes a juego. Joseph había volado a la capital la noche anterior.

En cuanto regresó a la isla, _____ se maquilló y peinó para la gala. Estaba admirando su peinado en el espejo cuando Lanthe, el ama de llaves, acudió a su dormitorio para decirle que Yannis Mitropoulos, el alcalde, había llamado para pedir si podía acudir a ver a su hija, que estaba embarazada y no se encontraba bien.
_____ no perdió un segundo en acudir junto a la embarazada acompañada de Lanthe.

Grigoria era una madre primeriza en su octavo mes de embarazo de gemelos. Su marido estaba en el ejército y se hallaba fuera en una misión. Grigoria estaba casi histérica y se aferró a _____ con tal fuerza que hubo que sujetarla para poder examinarla. Lo que _____ averiguó tras el examen médico al que la sometió no era bueno. Tenía la tensión muy alta y las manos y los pies hinchados, condición que resultaba especialmente grave porque además era diabética.

_____ dijo a Yannis que necesitaban un helicóptero ambulancia, pues estaba convencida de que su hija sufría de preclamsia y debía acudir urgentemente a un hospital. Tras localizar el más adecuado, llamó para explicar la situación y habló con el ginecólogo de guardia para pedir consejo.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Mar Jun 07, 2011 3:57 pm

Capitulo 30

— ¿Vendrá conmigo? — preguntó Grigoria, que se había aferrado de nuevo a su brazo y no quería soltarla.

—Le estaría eternamente agradecido si lo hiciera — añadió Yannis, que liberó a _____de la mano de su hija y, en un aparte, le contó que su esposa tuvo que hacer en una ocasión aquel mismo viaje, posiblemente por los mismos motivos, y murió poco después de dar a luz a Grigoria.

_____ estaba asintiendo cuando Lanthe le recordó su compromiso para acudir a la ópera. Frunció el ceño un momento, pensativa, pero enseguida buscó una forma de estar virtualmente en dos sitios a la vez, pues ambos estaban en la ciudad. Decidida a quedarse con Grigoria, dio instrucciones a Ianthe para que hiciera enviar el vestido y las joyas a la casa de Joe en Atenas, donde podría acudir a cambiarse rápidamente tras salir del hospital. El vuelo en el helicóptero ambulancia fue tenso; Grigoria sufría fuertes dolores y su estado empeoraba. Fue un alivio llegar al hospital. Preocupada por el estado de su paciente. _____ no volvió a pensar en la gala benéfica hasta que las gemelas de Grigoria se encontraron a salvo en el mundo tras una cesárea.

Hasta que no se aseguró de que Grigoria estaba recibiendo el tratamiento más adecuado no pensó en que ni siquiera había tratado de ponerse en contado con Joseph para decirle dónde estaba.
Agobiada, pues era consciente de lo mucho que le importaba aquella gala benéfica, le envió un mensaje de texto disculpándose humildemente. No se molestó en tratar de explicar lo sucedido y prometió reunirse con él en el entreacto de la ópera. Tomó rápidamente un taxi y llamó a Ianthe para asegurarse de que había enviado el vestido. Tras confirmarlo, empezó a preocuparse por la reacción de Joseph. No había respondido a su mensaje, lo que podía indicar que estaba furioso. Para cuando el taxi se detuvo ante la impresionante villa, _____ estaba muy tensa, porque iba a contrarreloj y las cosas no fluían con la velocidad necesaria. Llamó al timbre y unos momentos después le abrió el ama de llaves. Su consternada expresión bastó para hacer comprender a _____ que su llegada había sido totalmente inesperada. Pasó rápidamente junto a la mujer murmurando una explicación y subió rápidamente las escaleras al dormitorio principal, donde suponía que le aguardaba el vestido. Pero se detuvo sorprendida en el umbral al ver unas cuantas prendas femeninas dispersas por el suelo. Frunció el ceño al fijarse en un sujetador negro de encaje y unas braguitas a juego, y se preguntó a quien podían pertenecer. Pero no tuvo que preguntárselo mucho tiempo. El misterio quedó rápidamente resuelto cuando se abrió la puerta del baño y una preciosa rubia apareció en el umbral con una toalla en torno a su escultural cuerpo. Habría sido difícil decir cuál de las dos mujeres se sintió más perpleja por el inesperado encuentro.
— ¿Quién es usted? ¿Y qué hace aquí? — preguntó _____.La rubia le dirigió una mirada retadora.

—Ya que yo he sido la primera en llegar, podría hacerle la misma pregunta.

_____ sintió que se le encogía el estómago a la vez que su frente se cubría de sudor. Se preguntó si sería la única mujer del mundo lo suficientemente estúpida como para preguntar a una belleza semidesnuda qué hacía en el dormitorio de su amante. A fin de cuentas, la respuesta era tan obvia que la pregunta no era necesaria.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Mar Jun 07, 2011 3:58 pm

Capitulo 31

En un intento de salvaguardar su dignidad, ______ se retiró de espaldas hacia la puerta. Le resultaba casi imposible apartar su asombrada mirada de la otra mujer. No quería hacer comparaciones, pero su mente hizo caso omiso de sus deseos: ella era mayor, menos curvilínea, y su piel no era tan lozana. Hizo un esfuerzo por apartar aquellos absurdos pensamientos, giró sobre sus talones y se dirigió hacia las escaleras a tal velocidad que estuvo a punto de tropezar.
—Doctora Smithson... — balbució el ama de llaves con ansiedad al ver que ______abría la puerta de la calle

— Lo siento, pero no sabía que iba a venir...

—No se preocupe. Estoy bien — dijo ______, que no quería enfrentarse al evidente bochorno de la buena mujer.

Se fue a toda prisa, como empujada por un vendaval, con la mente en blanco. No sabía lo que estaba haciendo ni adónde iba. La conmoción había anulado sus pensamientos, y el temor al dolor que podían causarle la estaban protegiendo de ellos.

Joseph tenía otra mujer. ¿Pero qué esperaba? ¿Acaso había llegado a creer de verdad que Joseph se había convertido de pronto en un hombre monógamo por el hecho de estar con ella? Nunca le había prometido que iba a serle fiel. De hecho, se había molestado en dejar aclarado en su acuerdo que no iba aprometerle tal cosa. Por lo que ella sabía, podía tener varias mujeres por todo el mundo dispuestas a acudir a su llamada cuando le apeteciera un poco de variedad.
Joseph había acudido a sus oficinas en Atenas aquella mañana y, trasterminar el trabajo del día, había ido a su casa con la belleza rubia que ______ había encontrado en su dormitorio y se había acostado con ella...Se estremeció al imaginar al ama de llaves contándole a Joseph lo sucedido. Al ver un autobús que se detenía a poca distancia, corrió a tomarlo. Le daba igual adonde fuera, mientras la alejara de las cercanías de la villa. El móvil vibró en su bolso y, sin molestarse en mirar el mensaje, lo apagó. No estaba de humor para tratar con Joseph. Ocupó un asiento en la parte trasera del autobús y su cuerpo se balanceó al ritmo de las curvas que iba tomando. ¿Por qué estaba tan conmocionada si Joseph sólo había hecho lo que siempre había resultado natural para él?

Si un hombre había buscado siempre la diversidad y excitación de otras parejas sexuales, no era probable que fuera a cambiar. Y estaba segura de que, si se lo preguntaba, Joseph sería sincero con ella. Se sintió como si estuviera cayendo a un abismo al imaginario siendo hasta aquel punto sincero con ella. Cualquier admisión de infidelidad por su parte cortaría como una cuchilla y dejaría unas cicatrices que la perseguirían toda la vida.
Su peor pesadilla era, y siempre lo había sido, imaginar a Joe en brazos de otra mujer. ¿Pero qué mujer en su sano juicio podría haberse enamorado de Joseph Jonas con la esperanza de un final feliz? Muchas lo habían internado y habían fracasado. Sin embargo, ella seguía loca por él. A pesar de lo que amaba su profesión y los retos que suponía, su ejercicio no le había proporcionado nunca la felicidad, la excitación y la satisfacción que le proporcionaba Joseph con su mera presencia. Bajó del autobús en la terminal con las mejillas húmedas por las lágrimas.
¿Qué estaba planeando? ¿Huir y dejar atrás a Marie? Aquella opción estaba totalmente fuera de lugar. Pasara lo que pasase con Joseph, no pensaba renunciar a su pequeña. Pero necesitaba unas horas para recuperar la compostura antes de enfrentarse de nuevo a él. Caminó largo rato antes de detenerse ante un pequeño hotel. Cuando pidió una habitación notó la mirada de curiosidad de la recepcionista, y cuando se miró en el espejo del baño de su habitación hizo una mueca horrorizada al comprobar el estado de su maquillaje. Tras lavarse, conectó de nuevo su móvil, que sonó unos instantes después.
— ¿Dónde diablos estás? — espetó Joseph sin preámbulos.

—Siento no haber podido acudir a la gala, pero esta noche necesitaba un poco de
espacio...

— ¡No! — bramó él — ¡Nada de espacio! ¿Dónde estás?

—En un pequeño hotel que seguro que no conoces. Necesito estar sola un rato —murmuró ______ mientras se preguntaba cómo iba a poder soportar volver a estar con él siendo consciente de sus infidelidades.

—No puedes dejarme plantado en ninguna circunstancia. No pienso tolerarlo.

—No voy a dejarte plantado... —______ concluyó sus palabras con un incontenible sollozo.

—______... —murmuró Joseph.

______ cortó la llamada antes de que su alterado estado emocional la indujera a decir más de lo que debía. Pero Joseph no tardaría en averiguar que había conocido a su mujerzuela... ¿Pero por qué calificarla de mujerzuela sólo porque se hubiera acostado con él? A fin de cuentas, Joseph y ella no estaban casados. Temblorosa, se sentó en el borde de la cama. Como siempre había temido, su amor por Joseph estaba destruyendo su fuerza y autoestima, cuando sólo debería estar pensando en Marie. Debía encontrar como fuera alguna forma de salir de aquel atolladero, porque no podía fiarse de que Joseph estuviera dispuesto a hacer aquel esfuerzo. Casi una hora después dio un respingo cuando llamaron a la puerta. Se levantó para abrir, pero mantuvo la cadena puesta.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Mar Jun 07, 2011 3:59 pm

Capitulo 32 - Penúltimo

—Abre la puerta, ______ — ordenó Joseph con aspereza. Asombrada por su repentina aparición. ______ hizo lo que le decía.

— ¿Cómo has averiguado dónde estaba?

Joseph la miró de arriba abajo con el ceño fruncido.

—Hice instalar unos dispositivos de seguimiento en tu móvil y en tu reloj. Ha sido fácil localizarle.

— ¿Dispositivos de seguimiento? — repitió ______, perpleja.

—Una simple precaución por si trataran de secuestrarte. Soy un hombre muy rico y es posible que alguien quisiera hacerlo para pedir un rescate.

— ¿Y por qué no me lo habías dicho? — preguntó ______, incrédula y enfadada.

—No quería asustarte. Pero tampoco pienso disculparme por ello — añadió Joseph con agresividad —Necesito asegurarme de que estas a salvo. Es mi responsabilidad protegerte.

—Un dispositivo de seguimiento... — murmuró de nuevo ______ — Como si fuera una posesión... un coche robado, o algo parecido.

—Eres mucho más importante para mí que eso. No me había dado cuenta hasta que has desaparecido esta noche... ¡y te aseguro que me has hecho pasar un auténtico infierno durante unas horas!

— ¿En serio? — preguntó ______, pálida.

— ¿Por qué no me has llamado desde el hospital? ¡Podrías haberme advertido de lo que sucedía en lugar de desaparecer como si yo no existiera! Lanthe no estaba en casa y los demás empleados del servicio doméstico sólo sabían que habías ido a algún sitio con ella. Estaba muy preocupado por ti...

— ¿Por qué? ¿Qué podría haberme pasado en la isla? —______ apenas podía creer que estuviera logrando mantener la calma. Joseph la miró como si hubiera hecho la pregunta más estúpida del mundo.

—Podrías haber tenido un accidente. He sabido que algo iba mal cuando no has aparecido en la ópera, porque siempre sueles tener un comportamiento muy responsable.

—Oh...



— Afortunadamente, Yannis me ha llamado después de que te has ido del hospital para contarme lo maravillosa que has sido con su hija. Pero luego no has aparecido por la casa de Paul.

— ¿Por la casa de Paul? ¿Y para qué iba a ir a casa de Paul? — pregunto ______perpleja.

—Allí fue donde hiciste enviar el vestido.

—Lanthe se ocupó de enviarlo... — dijo ______, indecisa — Supuse que lo había enviado a tu villa de Atenas.

—Lanthe sabía que tenía un montón de invitados alojados en ella esta semana, de manera que no lo habría enviado allí.

— ¿Invitados? — repitió ______ débilmente.

—Tengo entendido que has conocido a una de mis invitadas.

De pronto, el ambiente se volvió tan tenso que casi habría podido cortarse con un cuchillo.

— ¿Eso era la joven que he conocido... una invitada? —______ alzó la barbilla en un gesto involuntariamente retador.

—De manera que sí has sacado la peor conclusión posible — dijo Joseph con un gesto de evidente desaprobación.

— Eda es mi prima, la hija de la hermana más joven de mi padre.

______ frunció el ceño.

— ¿Estás diciendo que Eda es la chica con la que me he topado? ¿Y que es pariente tuya? Si eso es cierto ¿se puede saber que hacía en el dormitorio principal de la casa?

—No tengo ni idea. Sus padres la han dejado en la villa porque se ha negado a acudir a la ópera. Al parecer es una jovencita difícil y muy mimada. Puede que quisiera utilizar el jacuzzi, o que estuviera explorando la casa. ¿Cómo voy a saberlo? Puedes preguntárselo mañana, cuando la conozcas.

— ¿Voy a conocerla?

—Mañana voy a organizar una fiesta para mis parientes en la isla.

Al comprender que había interpretado mal la presencia de la joven en la villa,______ sintió una repentina debilidad.

— ¡Cielo santo! — murmuró — Pensaba...

Joseph la tomó de las manos y la atrajo hacia sí. La miró con expresión de reproche.

—Sí, enseguida has asumido que te estaba engañando con una jovencita de dieciséis años.

— ¿Sólo tiene dieciséis?

—Sí, y la verdad es que las prefiero más maduras, khriso mou — dijo Joseph con una sonrisa

— Aunque eso hace que tenga que preguntarme por qué estoy contigo, porque a veces pareces reaccionar más como una impulsiva adolescente que como la mujer adulta e inteligente que se que eres.

Los ojos de ______ se llenaron de lágrimas y parpadeó varias veces mientras bajaba la mirada hacia sus manos unidas.

—Su ropa interior estaba dispersa por el suelo. Sólo llevaba puesta una toalla. Pensé que habías estado con ella...

—No he estado con ninguna otra mujer desde que regresaste a mi vida —dijo Joseph con firmeza.______ sintió tal alivio al escuchar aquello que no pudo contener un sollozo.

—Pero el acuerdo que firmé decía...

—Sólo me estaba golpeando el pecho como un gorila para asegurarme de que sentías algún respeto por mí — admitió Joseph — Ahora me gustaría ir a casa. Sé que es tarde, pero el helicóptero nos espera y estoy deseando volver a la isla esta noche.

—De acuerdo — susurró ______ a la vez que asentía.

El temor y la tensión que había experimentado empezaban a abandonarla poco a poco. No había otra mujer en la vida de Joseph. No había estado con ninguna otra desde que ella había vuelto a su lado. Su mundo volvía a tener horizontes y posibilidades, pero casi temía aceptar aquel hecho.

—Estás realmente conmocionada — dijo Joseph al ver que ______ se estremecía. Pasó un brazo por sus hombros y salieron de la habitación

—Debería estar gritándote por haber pensado lo peor de mí y por haberme hecho pasar una tarde diabólica.

—Lo siento — murmuró ella en el ascensor. Quería apoyarse contra él, pero no se permitió aquel acto de debilidad femenina.

—Nunca vasa confiar en mí, ¿verdad? ¿Por qué siento que estoy pagando por los pecados de tu padrastro?

Ya en la limusina que aguardaba fuera del hotel, ______ sintió que había vuelto a estropear las cosas. Un incontenible sollozo escapó de su garganta.

—Vamos, no seas tonta — dijo Joseph a la vez que la estrechaba entre sus brazos con tal fuerza que casi la dejó sin aliento — No tienes motivos para llorar.

—Puede que haya sido una estúpida... ¡pero estaba convencida de que te habías acostado con ella! —______ volvió a sollozar — No sabía qué hacer porque no quería renunciar a Marie... ¡no podía!

Joseph la apartó un momento de su lado para mirarla.

—Eso es algo por lo que no tendrás que volverá preocuparte.

— ¿Qué quieres decir?

—Quiero demasiado a Marie como para utilizarla para controlarte. Tenías razón. No debería haberla implicado en nuestro acuerdo. Eso fue inexcusable — dijo Joseph, muy serio — Suceda lo que suceda entre nosotros, compartiré la custodia de Marie contigo. Es obvio que la quieres y que ella te quiere a ti, y he comprobado lo bien que se encuentra bajo tus cuidados. Nunca trataré de separarte de ella y siempre contaréis con mi apoyo económico.

______ estaba asombrada por lo que acababa de escuchar y por la convicción y firmeza del tono de Joseph.

— ¿Por qué me dices eso ahora? ¿Por qué has cambiado de opinión después de hacerme firmar ese ignominioso acuerdo?

—Reconozco que lo que hice estuvo mal de principio a fin; utilizar a Marie como cebo para atraparte, forzarte a firmar el acuerdo... Paul tenía razón en lo que dijo, y ni siquiera conoce la mitad de mis imposiciones. Y lo peor es que, incluso mientras lo hacía, sabía que lo que estaba haciendo estaba mal... — Joseph bajó la cabeza, apesadumbrado, algo que ______ jamás le había visto hacer.

— ¿Pero por qué? ¿Por venganza? — preguntó, desesperada por entender sus motivos. Un tenso silencio siguió a sus palabras mientras la limusina entraba en el aeropuerto.


— ¿Joe...? — Insistió ______ —Necesito saberlo.

—Me dije que era un mero acto de venganza, pero no era así. La verdad suele hallarse en la respuesta más sencilla, y la respuesta más sencilla es que simplemente te quería, y ese acuerdo te ataba de pies y manos y me aseguraba que no volverías a dejarme. Pero ahora he comprendido que no quiero que sigas a mi lado sólo porque tengo la custodia de tu hija.

—De manera que, si quisiera recuperar mi vida en Londres... —susurró ______— ¿dejarías que me fuera y me llevara a Marie conmigo?

—Dejaros ir me mataría, pero no pienso echarme atrás en mi palabra —declaró Joseph en tono enfático a la vez que el conductor abría la puerta de la limusina.

Caminaron por el aeropuerto en silencio, rodeados por el equipo de seguridad de Joseph. «Simplemente te quería". Aquellas tres palabras suponían una gran diferencia para ______, que no dejó de repetirlas en su mente como un mantra de esperanza. A pesar de todas las demás opciones que sin duda había tenido, Joseph había regresado a su pasado y la había chantajeado para que mantuviera una relación con él. Sin duda había significado mucho más para él de lo que ______ había imaginado.

No quería perderla a ella ni a Marie, pero estaba dispuesto a dejarlas ir si eso era lo que ella quería. Mientras esperaban en la sala VIP, ______ fue muy consciente del intenso escrutinio de Joseph. Sabía que estaba desesperado por saber qué decisión iba a tomar. Ya no necesitaba quedarse con él para conservar a Marie...Se encaminaban hacia el helicóptero manteniendo una respetuosa distancia entre ambos cuando ______ alargó repentinamente una mano para tomar la de Joseph.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Mar Jun 07, 2011 4:01 pm

Capitulo 33 - Final

—Quiero quedarme contigo — dijo con voz firme.

Joseph se detuvo al instante para abrazarla y besarla con una pasión que dejó la mente de ______ en blanco. Después, prácticamente tuvo que llevarla en brazos hasta el helicóptero. ______ estaba asombrada por el evidente alivio que había experimentado Joseph al escuchar sus palabras, y no pudo dudar de su satisfacción cuando le dedicó una sonrisa que hizo que su corazón dejara de latir un instante. Además, no le soltó la mano en todo el vuelo, aunque apenas pudieron hablar debido al ruido del motor.

Cuando llegaron a la villa, ______ fue rápidamente a la habitación de Marie para ver cómo estaba. Cuando apartó la mirada de la cuna, en la que Marie dormía plácidamente, vio que Joseph la había seguido.

—Siento haber metido la pata con lo de la gala benéfica — dijo con pesar

—Sé que era algo muy importante para ti. Lamento no haber acudido.

—Es verdad que me has dejado plantado — dijo Joseph con expresión irónicamente divertida — Pero ya estoy acostumbrado a que me dejes en ridículo delante de mi familia.

______ parpadeó.

— ¿Tu familia?

—Sí. Prácticamente toda la tribu ha asistido a la gala, y pensaba pavonearme contigo delante de ellos.

— ¿En serio? —Pregunto ______ mientras seguía a Joseph fuera de la habitación — ¿Y porqué querías pavonearte conmigo?

—Porque tengo la esperanza de que vayas a casarte conmigo, aunque esta vez no voy a ser tan estúpido como para anunciarlo sin haber aclarado antes las cosas contigo.

______ abrió los ojos de par en par.

— ¿Me estás proponiendo matrimonio... otra vez?

—Una mujer con más tacto habría dejado fuera esas dos últimas palabras — dijo Joseph mientras salían a la terraza. En la mesa central había una botella de champán y dos copas aguardándolos — Entonces, ¿lo celebramos o no?

______ dudó.

—Estoy perdidamente enamorada de ti y, como la otra vez, quiero casarme contigo y estar contigo para siempre. Pero también he pasado una gran parte de mi vida preparándome para ser médico.

—Y puedes seguir siéndolo — Joseph frunció el ceño ante la conmocionada mirada de ______ — Estaba siendo muy egoísta, algo que, aunque odie admitirlo, me sale de forma natural estando contigo. Mi madre estaba tan obsesionada con el mundo del cine que apenas le quedaba tiempo para mí. No quiero un matrimonio como ése. Hace siete años me contrarió que fueses médico porque elegiste tu profesión por encima de mí.

______ permaneció un momento en silencio, pensativa.

—En realidad creo que utilicé mi profesión como excusa para escapar porque, después de experimentar el horrible ejemplo de un padrastro mujeriego como Theo, temía que fueras a hacerme sufrir como él lo hacía con mi madre. Debería haber tenido más fe en ti.


—No pasamos suficiente tiempo juntos —Joseph alzó la mano de ______ para ponerle un anillo de compromiso — Es el mismo diamante que planeaba darte hace siete años.

Mientras contemplaba el anillo, ______ comenzó a experimentar una profunda y cálida sensación de felicidad.

—Entonces éramos demasiado jóvenes — continuó Joseph — Si hubiéramos sido más maduros, habríamos intentado buscar una forma de arreglar las cosas a gusto de ambos. En lugar de ello reaccioné superficialmente y perdí el control contigo porque sentí que me habías hecho quedar en ridículo.

—Me rompiste el corazón — confesó ______, dispuesta a ser totalmente sincera ahora que tenía el anillo en el dedo y un futuro asegurado por delante — No podía creer que alguna vez me hubieras amado realmente.

—Te quería tanto que a lo largo de estos siete años no he logrado encontrar una sustituta aceptable. Pensaba que contigo podría romper la tradición de malos matrimonios Jonas.

______ se acercó a Joseph y lo rodeó con los brazos por el cuello.

—Eras muy radical respecto a casi todo, y cuando me dejaste no volví a saber nada de ti.

—Tú también me dejaste — le recordó Joseph — Entonces era demasiado orgulloso como para ir detrás de ti, aunque cada vez que he ido a Londres desde entonces he sentido la tentación de buscarte.

—Para mí nunca ha habido otro. Jamás he dejado de amarte, aunque no me he dado cuenta de ello hasta hace muy poco.

—Me enamore de ti en nuestra primera cita. Tu vestido se empapó con el agua del mar y te reíste. Cualquier otra chica de las que conocía se habría enfadado.

—No soy presumida... pero soy una gata celosa — advirtió ______. La idea de que Joseph la amaba se estaba volviendo más y más real con cada segundo que pasaba. Sonrió, y pronto descubrió que no podía dejar de sonreír.

—Me he corrido mis juergas, pero no he disfrutado tanto como para querer repetirlo, agapi mou — dijo Joseph con franqueza — Quería una segunda oportunidad contigo. Quería oírte decir que me habías juzgado mal. Pero cuando me entere de que tu padrastro tenía la costumbre de golpear a tu madre empecé a comprender por qué parecías tan poco predispuesta a creerme. Cuando montaste esa escenita de celos después de la fiesta en casa de los Ferrand sentí una gran alegría porque eso me demostró que aún sentías algo por mí.

— ¿Y qué quieres hacer ahora? — preguntó ______, insegura.

—Lo que quiero es seguir como estamos. Soy muy feliz contigo. La verdad es que supuso una decepción averiguar que no estabas embarazada. Quiero tener un hijo contigo.

______ dejó escapar un profundo suspiro y sonrió.

— ¿Y cuándo podemos empezar a intentarlo?

Joseph rió, satisfecho.

— ¿Te parecería demasiado pronto esta misma noche?

______ pestañeó seductoramente.

—No; estoy disponible sin cita previa cuando quieras.

—Debo advertirle que te deseo prácticamente todo el rato, latria mou — admitió Joseph antes de inclinarse para besarla lenta y concienzudamente — Supone todo un esfuerzo levantarme para trabajar cuando te tengo en mi cama.

—No quiero que te vayas a ningún sitio ahora mismo — confesó ______ a la vez que lo sujetaba instintivamente por las solapas — Te quiero todo para mí. ¿Nos casaremos en la isla?

—Sí. Y pronto. Después de haber estado comprometido en otra época tan sólo cinco minutos, no creo en los compromisos largos.

—Yo tampoco — dijo ______ casi con fervor, mientras su mente se llenaba de imágenes de vestidos de boda y de Marie acompañada de un hermanito.

La perspectiva de todo ello le hizo sentirse tan feliz que temió que su corazón fuera a estallar de alegría. Catorce meses después, ______ observaba a Kasma mientras ésta metía en la cuna a Adam, el hijo y heredero de Joe.

A los tres meses, Adam ya estaba dejando entrever rasgos del carácter Jonas. Era impaciente y gritaba a pleno pulmón si no le daban de comer de inmediato cuando tenía hambre. Adoraba las audiencias de admiradoras femeninas y disfrutaba con su atención. También había heredado la arrebatadora y carismática sonrisa de su padre.

Aquellos días Paul Jonas pasaba más tiempo en Lykos que en Atenas. Estaba encantado con la familia de su nieto. Era lo que él mismo nunca logró conseguir con su esposa, y apreciaba el compromiso y la dedicación que hacían falta por parte de su ______ y de su nieto para que funcionara.
La casa había sido prácticamente renovada siguiendo las instrucciones de ______ y se había convertido en un hogar mucho más práctico y familiar. No había sido fácil seguir allí durante las obras, mientras ______ estaba embarazada, pero con la ayuda de su madre y del servicio, lograron arreglárselas. Jane se había divorciado. Theo seguía encarcelado por haberla agredido al tiempo que Jane vivía en un apartamento en la ciudad y disfrutaba de un saludable círculo de amigos con quien compartía intereses
Joseph estaba viajando menos que antes y pasaba más tiempo trabajando en casa, mientras ______ había aceptado el puesto vacante de médico en la isla, pero se había asegurado de que su trabajo no le robara demasiado tiempo ni energía y, un año después, podía afirmar que había encontrado el equilibrio adecuado. La ayuda en casa había sido muy valiosa, y Marie acudía varias mañanas a la semana a la pequeña guardería de la isla. Aquel invierno toda la familia iba a trasladarse a Atenas para que ______ pudiera seguir un curso de pediatría en el hospital.______ se sentía inmensamente feliz. Joseph y ella habían disfrutado de una maravillosa fiesta de compromiso y la boda que siguió dos meses después fue un sueño hecho realidad.
Lily, que había sido su madrina de boda, había solicitado un trabajo en un hospital griego mientras conocía a un hombre de negocios griego en la boda.
______ se quedó sorprendida al quedarse embarazada tan pronto, mientras Joe se limitó a constatar la ilimitada fe que tenía en su propia virilidad. Al escuchar el sonido del helicóptero acercándose, ______ sonrió y salió a la terraza para verlo aterrizar. Unos minutos después abrazaba a Joseph.
— ¿Qué tal han ido las cosas en Nueva York? — preguntó.
—He tenido una agenda muy ajetreada. Me alegra estar de nuevo en casa con mi preciosa esposa y mis hijos.
Al ver que Marie corría hacia ellos. Joseph se agachó y la tomó en brazos con una sonrisa de oreja a oreja. Luego se inclinó hacia ______ y la besó

— Me gusta el vestido que llevas — murmuró roncamente.

Marie rió.

—Papi está hablando como un oso — dijo a la vez que se deslizaba hacia el suelo y salía corriendo de nuevo.
______ se volvió para que Joseph admirara el efecto de su breve y rojo vestido girando en tomo a sus esbeltas piernas.

—Feliz aniversario — dijo.

— ¿Qué hay en la agenda para esta noche?

—Vamos a cenar en el yate y luego pasaremos la noche a bordo para asegurarnos de que no nos interrumpan — dijo ______ animadamente. Su resplandor hizo que Joseph sonriera, divertido.

—Sabes cómo hacerme feliz.

—Eso espero... porque te quiero un montón — confió ______ a la vez que lo rodeaba por el cuello con los brazos.

—Y a mí me encanta que me quieras tanto como yo a ti — Joseph la miró con ojos brillantes

— Quiero que sepas que éste ha sido el año más feliz de mi vida, agapi mou.

______ supo que aquélla era una admisión que debía atesorar en su corazón para siempre, y se sintió abrumada por la emoción. Mientras cenaban en el
Hellenic Lady Joseph le regaló un zafiro montado en un anillo en el que había hecho grabar el nombre de su hijo. Luego caminaron tomados de la mano hasta el camarote principal para disfrutar de una maravillosa noche, sin las interrupciones habituales de los llantos de Adam ni las llamadas de atención de Marie.
Pero aquel peculiar silencio acabó por resultarles extraño y, tras un rápido desayuno, volvieron en la lancha a la costa y pasaron el resto del día en la playa como una familia.

FIN


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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Mar Jun 07, 2011 4:02 pm

Listo!
Espero sus opiniones acerca del Final..
Las quiero.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Jue Jun 09, 2011 1:30 pm

affraid AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO YA TERMINO NO PUEDO CREERLO NO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
LLORO X DENTRO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Sad
SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII DEL ODIO AL AMOR SOLO HAY UN PASITO JEJEJEJEJEJEJEJEJEJE
ADORO TU NOVELA ESYTUBO PADRISIMO JEJEJEJEJEJE
TODO UN FINAL FELIZ!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11
LASTIMA QE SE TERMINO NI MODO JEJEJEJEJE
LA LEERE MIL VECES HASTA CANSARME JEJEJEJEJEJE
ESTA PADRISIMA GENIAL FINAL JEJEJEJE
JOE NO ERA TAN DESPIADADO DESPUES DE TODO VERDAQD!!!! JEJEJEJEJEJEJE ME ENCANTO ES INCREIBLE LO QE PUEDE HACER EL AMOR HA!!!!!!!
Razz Razz Razz Razz Razz Razz Razz Razz Razz Razz Razz

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Jue Jun 09, 2011 1:39 pm

AMOR+AMOR+AMOR+++++++++
TU NOVE FUE FANTASTIK LASTIMA QE SE TERMINO HE!!!!!!!!!!!!
LASTIMA QE YA NO HAY MAS CAPS Sad PERO BUEWNO X LO MENOS YA SE QE NOS QEDAMOS CON JOE JEJEJEJE Y ESO ES LA MEJOR PARTE JEJEJEJE EL AMOR!!!!!!
COOOLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL
COLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL
COOOLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

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