El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Miér Mayo 11, 2011 12:42 pm

Capitulo 9

— ¿Tienes una relación cercana con ella?

—Por supuesto. Y ahora, si eso es todo, la limusina te está esperando. Tienes un compromiso al que asistir.

— ¿Dónde?

—Esta noche voy a llevarte a la inauguración de una galería. Necesitarás ropa.

—Tengo ropa.

—Pero no la adecuada para mi vida social. Nos vemos luego — dijo Joseph antes de salir de la sala.

_____ tomó su copia del acuerdo y volvió a la limusina. El conductor la llevó a un salón de diseño. Era evidente que su visita estaba programada. La condujeron directamente a una sala en la que le tomaron medidas. Unos minutos después le llevaron varios vestidos para que se los probara.

—Al señor Jonas le gustaba especialmente éste para el acontecimiento de esta tarde.

Asombrada por el hecho de que Joseph hubiera utilizado su valioso tiempo para preocuparse hasta aquel punto por su aspecto, _____ se contuvo de decir que aquel vestido no era para nada su estilo. Trató de centrar sus pensamientos en Marie y se probó el vestido sin hacer comentarios. Se mostró igualmente tolerante con el resto de prendas que le llevaron, incluso con la absurda y frívola colección de lencería que le presentaron. Desafortunadamente, la perspectiva de tener que ponerse aquellas provocativas prendas para Joseph le puso al borde de un ataque de pánico. De pronto lamentó haber hecho gala de una experiencia de la que carecía. A continuación, el chófer la llevó a un salón de belleza. Mientras la peinaban y maquillaban, _____ pensó con ironía que por algo la llamaba Joseph
koukla mou, «mi muñeca».

Después fue conducida hasta el ático de tres niveles que Joseph tenía junto a Hyde Park. Lujosas cantidades de espacio parecían partir en todas direcciones desde el impresionante vestíbulo de entrada. _____ fue inmediatamente guiada con su compra hasta el dormitorio principal. Una piscina destellaba tras las puertas de un patio lleno de plantas. Una doncella que se dirigió a ella en griego le mostró con orgullo el amplio vestidor del dormitorio y el opulento baño de mármol. _____ apenas podía apartar la atención de la enorme cama que ocupaba el centro del dormitorio.

Era tan grande que Joseph iba a tener que correr alrededor de ella para atraparla, pensó absurdamente mientras su corazón empezaba a latir más y más deprisa. Sexo con Joseph... algo con lo que había soñado siete años antes y que ahora le parecía una amenaza. Pero si, como solía decirse, la práctica llevaba a la perfección. Joseph debía de haberse convertido en un maestro de aquel arte. Tras tomar una ducha seleccionó un sujetador de encaje color turquesa y unas braguitas a juego. Tras ponérselos posó ante el espejo y notó cómo se ceñía el sujetador a la plenitud de sus pechos y las braguitas a la curva de sus caderas, por no mencionar otras partes más íntimas. Justo en aquel momento se abrió la puerta sin previa advertencia y _____ se cubrió rápidamente con una toalla. Joseph estaba en el umbral de la puerta, más alto y poderoso que nunca.

—Deberías haber cerrado la puerta si no querías compañía—dijo en tono burlón — Para ser una mujer que ha estado con unos cuantos hombres, y te cito textualmente, pareces muy tímida.

_____ alzó la barbilla con gesto retador.

— ¡No hay un gramo de timidez en mi cuerpo!

—Suelta la toalla y demuéstralo.

_____ abrió la mano con que sostenía la toalla y la dejó caer al suelo. Sabía que era una tontería, pero se sentía diez veces más desnuda con aquella ropa interior que si no hubiera llevado nada. Joseph la miró sin tratar de ocultar que estaba disfrutando con la visión de sus seductoras curvas.

—Va a merecer la pena desnudarte, glikia mou
.
_____ sintió que se le secaba la boca cuando Joseph dio un paso hacia ella, la tomó con ambas manos por las caderas y la alzó para dejarla sentada sobre el mármol del lavabo.

— ¿Qué haces? — preguntó, desconcertada.

—Apreciarte — murmuró Joseph a la vez que se inclinaba hacia ella y aspiraba el aroma de su piel. Por fin tenía a ____ donde quería. Aquél fue un momento de suprema satisfacción para él. Apoyó los labios contra la tierna y palpitante piel de la base de su cuello. La saboreó con la punta de la lengua a la vez que alzaba las manos para retirar los tirantes del sujetador de sus hombros y liberar sus respingones pechos de su confinamiento.

—Eres perfecta — murmuró mientras tomaba en una mano uno de sus pechos y acariciaba con el pulgar su rosada cima. _____ estaba desprevenida para enfrentarse a aquel reto sexual antes del anochecer. La sensibilidad de sus pezones era casi insoportable.

Echó la cabeza atrás y un gemido escapó de su garganta mientras Joe seguía acariciándola. Una involuntaria oleada de placer recorrió su cuerpo cuando el inclinó la cabeza y tomó entre los labios uno de sus pezones. Un intenso deseo se estaba apoderando a marchas forzadas de su traidor cuerpo. Joseph alzó el rostro para besarla en los labios y hundir la lengua en el cálido interior de su boca a la vez que la acariciaba con dedos expertos entre las piernas, haciéndole estremecerse.

Sin prisas, introdujo sus dedos por el lateral de las braguitas de _____ y los movió en lentos círculos en torno al centro de su deseo. _____ sintió que su voluntad la abandonaba por completo mientras Joseph la sometía a su erótica maestría
Muy pronto alcanzó el punto en que podría haber llorado de frustración a la vez que le rogaba que la tomara allí mismo. Un ronco gemido escapó de la garganta de Joseph cuando ella lo atrajo hacía sí con manos frenéticas, en busca del contacto físico que su posición les negaba.

—Respira hondo, khriso mou — murmuró — Tenemos que asistir a la inauguración de una galería y yo necesito una ducha...

— ¿A la inauguración de una galería? —

_____ tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para recuperar su capacidad de pensamiento racional. Fue como salir de un coma. Le abochornó darse cuenta de que Joseph había estado a punto de seducirla en su baño para luego tratar de irse hacia la ducha mientras ella seguía aferrada a él. Apartó sus manos de él como si le quemara.

—Por supuesto.

—No tenemos tiempo — Joseph la alzó del mármol con sus poderosas manos —No quiero tratarte con prisas — murmuró roncamente —Quiero disfrutar a fondo de ti.

— ¡Tratarme con prisas! — repitió ____ con desdén.

—Me deseas — replicó él con satisfacción

—Llegará el momento en que te dará igual cómo te tome... lo único que te importará será que lo haga.

Aquellas palabras fueron como un cubo de agua fría para _____.

— ¡Jamás! ¡Antes preferiría morirme!

Una sonrisa casi voraz curvó la perfecta boca de Joseph.

—Conozco a las mujeres: nunca me equivoco...

— ¡Te equivocaste una vez! — le recordó _____ sin pensárselo dos veces. La expresión de Joseph se endureció al instante.

—No entres en eso — advirtió. Lamentando sus imprudentes palabras, _____ se apartó de él y volvió al dormitorio mientras recordaba el breve instante de alegría que experimentó cuando Joseph le dijo que quería casarse con ella. Pero su felicidad se transformó en horror un instante después, cuando Joseph anunció públicamente sus planes y añadió que ella iba a renunciar a sus estudios de medicina para concentrarse en ser una esposa y madre. Minutos después mantuvieron una acalorada disputa en la que quedó claro que Joseph podía ser tan inflexible como una roca cuando se lo proponía. Ante la negativa de _____, la rechazó por completo. Con él no había medias tintas. Para ella, la ruptura fue tan cruel e injusta como una muerte repentina. Pero al menos ahora sabía qué esperar de Joseph Jonas. Si volvía a hacer algo que lo disgustara, no habría una segunda oportunidad...

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Miér Mayo 11, 2011 12:43 pm

Capitulo 10

—Casi lo olvido — dijo Joseph, que entró en una habitación llena de libros que daba al pasillo mientras _____ se detenía en el umbral. _____ vio que tomaba una cajita alargada de un escritorio.

—Ven aquí — dijo Joseph con su habitual impaciencia — No puedes salir sin joyas.

—No tengo ninguna — confesó _____.

—Yo voy a empezar tu colección.

Joseph sacó de la caja un collar de diamantes mientras _____ se aproximaba a él.

—Date la vuelta.

— ¡No lo quiero! — dijo _____ con firmeza. Había tolerado lo de la ropa, pero aquello era demasiado.

—Pero yo quiero que te lo pongas — Joseph la tomó por los hombros sin miramientos y le hizo darse la vuelta. _____ se estremeció al sentir el roce de sus dedos en el cuello mientras le ponía el collar. Tras hacerle darse la vuelta de nuevo, Joseph la contempló con una satisfacción que no mermó la abierta hostilidad de su mirada.

_____ se sorprendió al ver la cantidad de gente que había en la inauguración. Nunca habría soñado con ver tanta gente bien vestida y tantas celebridades reunidas en el mismo sitio. Y tampoco había recibido nunca tanta atención. En el momento en que entró en la sala del brazo de Joseph, todas las mujeres volvieron la cabeza en su dirección. Un murmullo de conjeturas acompañó su paso entre la multitud. Mientras Joe conversaba con uno de los escultores que exponía en la galería, _____ se dedicó a mirar los cuadros expuestos. Estaba contemplando un atractivo paisaje marino cuando fue abordada por un intento de p_____rroja alta de piernas larguísimas y cuerpo escultural vestida con un diminuto vestido de raso blanco.

—De manera que tú eres mi sustituta — espetó sin preámbulos — ¿Quién diablos eres? ¿Cuándo te conoció Joseph?

_____ ya sabía quién era. Se trataba de Vanessa, una supermodelo y, probablemente, la última ex de Joseph. No dijo nada, porque había captado el brillo de las lágrimas en sus ojos y su afligida expresión.

—No recibirás ninguna advertencia de que todo ha acabado. Un día estás dentro y el mundo es tu ostra, y al día siguiente estás fuera y no puedes hacer nada al respecto. El ya no responde a tus llamadas y todo el mundo te da con la puerta en las narices.

—Tiene que haber opciones más seguras y gratificantes para una mujer tan joven y guapa como tú — dijo _____, tratando de infundirle ánimos — No le des la satisfacción de saber que te importa.

Vanessa la miró con expresión de asombro.

— ¿Estás siendo amable conmigo? ¿No estás celosa?

—No — contestó _____ con dignidad — No soy del tipo celoso.

De pronto notó que Vanessa apartaba la atención de ella.

—Vanessa — saludó Joseph a sus espaldas. Vanessa giró sobre sus talones y se perdió entre la multitud.

—De manera que no eres celosa — añadió Joseph con ironía.

—Por supuesto que no — aseguró _____, pensando en los siete años que había pasado leyendo sobre sus aventuras con incontables mujeres. Fuera donde fuese, Joseph se convertía en el objetivo de toda mujer ambiciosa. Era un hecho de la vida y, mientras siguiera siendo tan rico y atractivo, no era probable que la situación fuera a cambiar. Joseph señaló el cuadro que había estado mirando _____.

—Me recuerda a Lykos... la playa que hay bajo la casa — comentó a la vez que inclinaba la cabeza hacia el dueño de la galería, que estaba cerca de ellos

—Nos lo quedamos.

Joseph había heredado la isla griega de Lykos por parte de la familia de su madre. _____ recordó la ocasión en que estuvo con él de picnic en la isla. Joseph le habló de los planes que tenía para revitalizar la economía de Lykos e impedir que la población dejara de disminuir. Le impresionó mucho su sentido de la responsabilidad por la aislada comunidad de la isla.

— ¿Dónde vas a colgar el cuadro? — preguntó Joseph cuando salieron de la galería._____ no ocultó su sorpresa.

— ¿Dónde voy a colgarlo? — repitió — ¿Estás diciendo que lo has comprado para mí?

— ¿Por qué no?

—Porque no quiero que me compres cosas como ésa. — ¡Resulta indecente el modo en que gastas tu dinero conmigo! — siseó _____mientras se encaminaban hacia la limusina.

Unas barreras de protección impedían que los miembros de la prensa reunidos en la entrada se acercaran demasiado a ellos. _____ parpadeó como un búho mientras destellaban los flashes de las cámaras y los periodistas bombardeaban con preguntas a Joseph, que permaneció impasible hasta que estuvieron dentro de la limusina.

—Por supuesto que te voy a comprar cosas — dijo en cuanto estuvieron sentados

—Más vale que te vayas acostumbrando.

—Sólo estoy aquí por Marie. Mi única recompensa va a ser estar con ella.

Joseph entrecerró los ojos y la miró con irónica dureza.

—A ningún hombre le gusta que le digan que su único atractivo reside en un bebé de dieciocho meses, khriso mou

_____ irguió su pálida cabeza.

— ¿Aunque sea cierto?

— Pero no lo es. Es una mentira de la que deberías avergonzarte — replicó Joseph en tono despectivo — Me deseas tanto como me deseabas hace siete años. No utilices a la niña de excusa.

—No es una excusa. Puede que te encuentre ocasionalmente atractivo... pero no habría hecho nada al respecto.

— ¿Demasiado timorata? No cumplía los requisitos de tu estrecha mentalidad, de manera que el hecho de que nos deseáramos mutuamente no significó nada para ti.

—No seas ridículo... ¡por supuesto que significó algo! — Replicó _____

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Miér Mayo 11, 2011 12:44 pm

Capitulo 11

— Pero tú querías que fuera algo que no podía ser.

Joseph cerró con fuerza su mano en torno a la de ella para forzarla a mirarlo.

—Sólo quería que fueras una mujer, no una feminista alborotadora...

_____ lo miró con resentimiento.

—Nunca he sido una alborotadora. Sólo fui razonable. Queríamos cosas totalmente distintas de la vida. Nuestra relación no habría funcionado.

—El tiempo lo dirá, sin duda — dijo Joseph a la vez que la soltaba. El silencio se adueñó de la limusina durante el resto del trayecto. _____ aún no podía creer ni aceptar que estuvieran a punto de compartir la cama.

Una vez en el ático, ella dijo:

—Si la pintura es mía, la colgaré aquí en algún sitio — dijo de pronto, sucumbiendo a la repentina necesidad de aliviar la tensa atmósfera reinante

—Porque de momento no tengo otro sitio en que vivir.

Joseph le dedicó una sonrisa satisfecha, como si la sombría afirmación de _____hubiera resultado reconfortante para él.

—Ahora vives donde vivo yo.

Un involuntario escalofrío recorrió la espalda de _____ cuando se hizo consciente del nivel de dependencia que implicaba aquella afirmación de Joseph. El alto y poderoso griego la tomó de las manos para que se volviera hacia él.

—No luches contra lo inevitable. Acepta los cambios que se van a producir en tu vida. Puede que incluso acabes disfrutando de ellos.

— ¡Eso nunca!

— Ninguna otra mujer se ha atrevido nunca a enfrentarse a mí como lo haces tú — dijo él en tono de indulgencia — Eres verdaderamente única.

_____ cerró los ojos, de manera que cuando Joseph inclinó la cabeza para besarla su única arma fue su rabia. Pero cuando apoyó las manos contra su pecho para apartarlo de su lado, se lo pensó dos veces. Había hecho un pacto con el diablo y había llegado la hora de pagar. Mientras Joseph la besaba, permaneció rígida como una estatua. Pero él jugueteó con su lengua y sus labios hasta que _____ dejó de pensar con claridad y su resistencia comenzó a debilitarse. Con un masculino gruñido de aprobación, Joseph la tomó en brazos y la llevó al dormitorio. El corazón de _____ latía tan rápido que apenas podía respirar. Cuando Joseph la dejó en la cama, ella agitó los pies para quitarse los zapatos. Una cálida vaharada de aire acarició su espalda cuando él le bajó la cremallera del vestido. Los besos de Joseph, las caricias de su lengua entre sus labios entre abiertos, actuaron como un increíble afrodisíaco que despertó cada célula del cuerpo de _____.Por un instante se quedó conmocionada al reconocer que lo deseaba y necesitaba tanto como el aire que respiraba. Una intensa sensación de culpabilidad se apoderó de ella al reconocer con amargura que era más débil de lo que pensaba.

—Déjalo ya — murmuró Joseph.

— ¿Cómo? — preguntó _____, desconcertada.

—Deja de pensar en lo que estás pensando. Más que una mujer pareces una momia egipcia --- _____ no pudo evitar que el rubor cubriera sus mejillas. — De hecho, no pienses en absoluto. Esto es sexo.

—No tienes que desmenuzarlo en trocitos para analizarlos bajo un microscopio. Sé espontanea, natural...

— ¿Natural? —repitió _____ despectivamente — ¡Esto es lo más antinatural que he hecho nunca!

—Sólo porque te empeñas en luchar contra lo que te hago sentir.

El hecho de que reconociera su lucha sorprendió a _____, pues nunca habría esperado que Joseph la comprendiera tan bien. Pero si quería que su acuerdo funcionara, debía dejar de juzgarlo y de esperar de él más de lo que estaba dispuesto a darle.

— ¿Cuántos hombres dijiste? — preguntó él mientras empezaba a desvestirse.

— ¡No mencioné ninguna cantidad! — replicó _____ a la defensiva. La expresión de Joseph adquirió un matiz irónico mientras seguía desvistiéndose. _____ fue incapaz de apartar la mirada de su poderoso torso, de sus músculos. También estaba magníficamente dotado... y excitado. Sintió que se le secaba la garganta y temió que su corazón se acabara desbocando.

— ¿Menos de cincuenta? — preguntó Joseph en tono desenfadado._____ le lanzó una mirada horrorizada. —Definitivamente, menos de cincuenta — decidió Joseph.
— ¡Eso no es asunto tuyo!

—Sal de debajo de la sábana.


Con una serie de violentos movimientos, _____ apartó la sábana y se apoyó contra las almohadas en una exagerada pose de modelo.

— ¿Satisfecho?

Joseph posó la mirada con evidente aprecio sobre los pechos de _____, apenas ocultos por su sujetador de encaje.

—Todavía no. Quítatelo todo, glikia mou

_____ abrió los ojos de par en par.

— ¿Todo?

Joseph asintió. _____ permaneció un momento quieta y luego salió de la cama. Con gesto desafiante, se quitó el sujetador y luego las braguitas. Joseph se acercó a ella y la tomó en brazos.

—Siento que llevo toda la vida esperándote — murmuró, antes de reclamar la delicada boca de _____ en un beso casi salvaje a la vez que acariciaba sus pechos. El cuerpo de _____ revivió con una inmediatez casi dolorosa. Oleadas de agridulce anhelo la recorrieron desde la cima de sus pechos hasta su pelvis y despertaron en ella una sensación de vacío que fue inmediatamente seguida por una intensa punzada de deseo que hizo que sus músculos se contrajeran. La erótica exploración de la lengua de Joe aplacó en parte su ansiedad, pero sólo en otra ocasión había experimentado aquella necesidad y, como entonces, su poder y su fuerza la asustaron. Sin embargo, instintivamente, alzó las caderas y separó las piernas, buscando un contacto más íntimo con él. Joseph alzó la cabeza para mirar sus ruborizadas mejillas y el inflamado contorno de su boca.

—Disfrutarás mucho más cuando dejes a un lado ese rígido autocontrol.

—No te burles de mí...

—No me estoy burlando. Quiero que ésta sea una noche inolvidable para ti.

_____ estaba tan tensa que apenas podía pensar. Era evidente que, también entre las sábanas, Joseph, el macho alfa definitivo, estaba empeñado en conseguir el mejor resultado posible. Al mismo tiempo, era tan atractivo que su corazón se inflamaba sólo con mirarlo. En un movimiento puramente instintivo, pasó una mano tras su nuca y lo atrajo hacia sí para que la besara de nuevo. El la miró con evidente sorpresa.

—Hablas demasiado — murmuró _____.Joseph rió antes de besarla con irrefrenable pasión. La excitación que se adueñó de nuevo de _____ acabó con el resto de sus defensas.

—Se thelo…te deseo — dijo él con voz ronca — Cuando reaccionas así a mis besos me vuelves loco, khriso mou

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Carla Catamo el Miér Mayo 11, 2011 2:54 pm

=O Siigueeelaaaaaaa!

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Jue Mayo 12, 2011 12:19 pm

fuckfuckkkkkkkkk you!!!!!1 jajajaja me encnata joe es un gran bastardo pero rayos!!!! vale tenerselo de paqete jajajaja
amo a joe!!!!!! jajaja hasta de malvado es hot!!!!!
me encanta seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
pliz Y BEG YOU!!!!!!!!!

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Jue Mayo 12, 2011 12:24 pm

AMO TU NOVE ENSERIO ME ENCANTAA!!!!MUCHISIMO SIIII
QIERO +++++++++++CAPSSSSSS PLIZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
CAP+++++++++CAP+++++++++++++CAPPPP+++ PLIZZZZZZZ
CAP+++++++++CAP++++++++CAP+++++++CAP++++CAP++!!
Laughing

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Carla Catamo el Jue Mayo 12, 2011 7:52 pm

Siiiii maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaass caaapiiiiiis Very Happy

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Dom Mayo 15, 2011 10:18 pm

plizzzzzz anyi!!! sube capppp plizzz me esty muriendo sube cap porfa qiero saber qe pasa ??? porfisssssssss
cap+++++caps+++++capssss!!!!!!!!
caps++++++caps+++++++caps++++ creo qe me esty vovlviendo crazy jajajajaja ahhh!!! es qe tu nove me rencanta qe no lo puedo evitarrrrr sube cap++cap++cappp siiii!!!!
Crying or Very sad Crying or Very sad Crying or Very sad

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Jue Mayo 19, 2011 6:08 pm

i beg you sube cap plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzpliz
plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
qeremos cap!!!qiero cap!!!!!qeremos cap!!!!!qiero cap!!!!
plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
cap++cap+++cap+++cap+++cap+++cap+++cap++++
cap++++cap+++cap+++cap+++cap++++cap+++++++
me esty volviendo lok sino subes plizzzzzzzzzzzzzzzzz
plizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
cap++cap++cap++ca+cap++cap+++cap+++cap+++

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:09 am

Volvi con mas capis Very Happy ya se los pongo

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:11 am

Capitulo 12

Todo su ser estaba concentrado en la palpitante necesidad que Joseph había despertado en ella. El deseo fue creciendo y creciendo hasta que sintió que todo su cuerpo estaba suspendido en el filo de una navaja, poseído por una tensión y un anhelo intolerables. Cuando, finalmente, Joseph la llevó hasta el clímax, fue como si algo estallara en su pelvis para convenirse poco a poco en una sucesión de maravillosas oleadas de placer que la recorrieron entera. Aun estaba anonadada por la intensidad de la experiencia cuando Joseph se situó entre sus piernas y deslizó las manos bajo sus caderas para alzarla. Tanteó con su poderosa erección la húmeda y sensual abertura de _____, que dejó escapar un gritito debido a la mezcla de extrañeza y deseo que le produjo aquella sensación. Joe trató de penetrarla más, pero, por un instante, el cuerpo de _____ pareció resistirse. Con una exclamación apenas reprimida. Joseph le echó hacia atrás las rodillas para poder penetrarla mejor. _____ volvió a gritar ante el repentino placer sensual que le produjo la penetración. Con el corazón desbocado, _____ se arqueó hacia él, ardiendo de excitación y renovado deseo. Nunca había sentido algo tan asombroso. Estaba embrujada por el dominio masculino de Joseph y por el maravilloso placer que estaba haciendo crecer en su interior con sus movimientos. Unos instantes después alcanzaba un nuevo e increíble clímax. Aturdida por la explosiva intensidad del placer que experimentó, ya estaba más preparada cuando volvió a suceder de nuevo, antes de que Joseph alcanzara su propia liberación. Tras aquella apabullante experiencia, _____ se sintió conmocionada y tan débil como un gatito recién nacido.

—Mi sueño hecho realidad — murmuró Joseph mientras se estiraba como una pantera al sol. Besó a _____ en la frente y la miró sin ocultar su satisfacción —Una mujer multiorgásmica que incendia mi cama, khriso mou

_____ se sentía avergonzada por su incontrolada respuesta. No podía negar que el sexo con Joseph había demostrado ser una actividad extremadamente placentera. Pero, fuera justo o no, lo odiaba porque le había hecho disfrutar. Decepcionada consigo misma, apartó la mirada. Había planeado tolerar que Joseph le hiciera el amor, no dejarle con la impresión de que era un amante asombroso.

—Y tan bonita — añadió Joseph a la vez que apartaba un mechón de pelo dela frente de _____ — Aunque notablemente inventiva con la verdad.

Indignada, _____ se apartó de él.

— ¿Qué quieres decir con eso?

—Dijiste que habías tenido varios amantes, pero yo creo que no has tenido ninguno.

— ¡Pues te equivocas! — siseó _____ furiosa.

Joseph la tomó de la mano para evitar que bajara de la cama.

—Nunca había compartido la cama con una virgen, pero me ha costado tanto penetrarte como si lo fueras.

Ofendida por la intimidad de aquel comentario. _____ liberó su mano de un tirón.

—Eso te gustaría, ¿verdad? — dijo, ruborizada

—No hay duda de que eres griego hasta la médula. Te has acostado con cientos de mujeres, pero no quieres una que haya disfrutado de la misma libertad. ¡De hecho, tu definitiva e hipócrita fantasía es una virgen!

—No me hables en ese tono — advirtió Joseph con frialdad.

—Se miso ¡Te odio! — espetó _____ a la vez que corría a refugiarse en el baño. Estaba temblando y a punto de llorar. Joseph se había convertido en su primer amante, pero habría preferido que le cortaran la lengua antes que admitirlo ante él. No quería darle aquella satisfacción. No quería que supiera que desde que él había salido de su vida, diciéndole que lamentaría haberlo rechazado hasta el día de su muerte, no había intimado con ningún hombre. Había conocido a otros, por supuesto, pero, desgraciadamente, a ninguno que ejerciera el mismo efecto sobre ella que Joseph Jonas. Tras años de actividad atlética y después de la donación de óvulos a su hermana, había confiado en que Joe nunca llegara a tener motivo para adivinar la verdad...Acaba de envolverse en la toalla tras tomar una ducha cuando llamaron a la puerta. La abrió de par en par.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:12 am


Capitulo 13


— ¿Qué pasa ahora? — espetó.

— ¿Qué te pasa? — Preguntó Joseph con aspereza — Lo pasamos bien juntos. Mañana vas a conocer a Marie. ¿Cuál es el problema?

La mención del nombre de su sobrina y el tácito recuerdo de su acuerdo bastaron para que _____ se calmara.

—No me pasa nada. Ha sido un día muy largo y supongo que estoy cansada —murmuró a la vez que rodeaba a Joseph para salir del baño.

Tras ponerse un camisón en el vestidor, volvió a la cama, recriminándose por su comportamiento. Se estaba portando como una estúpida. Enfrentarse a Joseph era una estupidez. Era ella la que más tenía que perder. No era un hombre acostumbrado a que lo trataran así, y estaba convencida de que no iba a tolerar aquella actitud. Al amanecer de la mañana siguiente oyó que Joseph se estaba duchando y que salía del dormitorio tras vestirse. Volvió a quedarse dormida hasta que una doncella la despertó un par de horas después y le comunicó que Joseph iba a desayunar con ella cuando estuviera lista. Consciente de que en unas horas iba a conocer a Marie, salió de la cama y se vistió rápidamente. Sin aliento, tensa, entró en el moderno comedor.

—Buenos días — saludó. Cada célula de su cuerpo se puso alerta cuando Joseph se levantó.

Haber mantenido relaciones sexuales con él había exacerbado la sensación que le producía su cercanía. Incómodamente consciente del íntimo dolor que sentía entre los muslos, sintió que se ruborizaba. Joseph le dedicó una mirada que no reveló nada más allá de la fría seguridad que tenía en sí mismo. Por algún motivo, _____ recordó su primera cita, siete años atrás, cuando Joseph despertó a toda su familia al presentarse sin previo aviso en su casa para llevársela a navegar en su yate. Su padre lo lisonjeó hasta un grado insoportable mientras los hermanastros gemelos de _____ permanecían indecisos, sin saber si aprobar o desaprobar que un Jonas con fama de mujeriego se mostrara interesado por una de sus hermanas. Tras sentarse a la mesa, _____ se sorprendió al comprobar el apetito que tenía. Tomó un buen desayuno antes de preguntar, tensa:

— ¿Va a venir Marie aquí?

—No. Nos espera en el Hellenic Lady con su niñera. Vamos a volver navegando a Grecia.

Como toda su familia, Joseph no era nunca más feliz que cuando estaba en un barco.

—Espero gustarle — murmuró _____.

—Por supuesto que le gustarás — dijo Joseph a la vez que la miraba con evidente aprecio masculino — También tiene suerte de que esta mañana te haya dejado salir de la cama — añadió a la vez que apoyaba una mano en el muslo de_____ para que volviera el rostro hacia él — Habría querido tenerte despierta toda la noche. La moderación no es precisamente mi estilo, koukla mou...

Consciente del evidente deseo que reflejó la mirada de Joe, _____ se inclinó hacia él instintivamente para acelerar el encuentro de sus labios. No habría podido explicar qué la impulsó a hacer aquel movimiento, pero aquel espontáneo beso fue increíblemente dulce y embriagador e hizo que cada célula de su cuerpo respondiera con vibrante energía. Unos instantes después Joe la tomó en brazos._____ experimentó una intensa excitación mientras la llevaba de vuelta al dormitorio...

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:12 am


Capitulo 14


Le bastó una mirada para reconocer hasta qué punto se parecía su hija biológica a ella. Tenían el mismo pelo y los mismos ojos. ¿Sería aquel parecido lo que despertó la inseguridad de Danielle como madre? La niña alzó la mirada al oírlos y se fijó en Joseph. Pero, en lugar de correr a saludarlo, como _____ esperaba, se limitó a saludarlo con un movimiento de la mano que él devolvió.






—Siempre sonríe cuando me ve — comentó Joseph, evidentemente satisfecho con el estilo de su saludo.

_____ se acercó a la niña y se acuclilló ante ella. Mientras la miraba con curiosidad con sus ojitos marrones. Marie alzó una mano para tocarle el pelo, tan suave como el suyo, pero la retiró enseguida._____ empezó a hablar para presentarse y tranquilizarla, y unos minutos después había olvidado por completo la presencia de Joseph y de la niñera griega que se hallaba al otro lado del salón.

Cuando los recordó y se volvió, comprobó que Joseph se había ido. Un rato después un camarero llevó unos refrescos y _____ se sentó a charlar con Kasma, la joven niñera de Marie, para que le pusiera al tanto de las rutinas de la niña. Mientras hablaban hizo un sombrero con una servilleta de papel para su sobrina, que se estaba poniendo inquieta. Finalmente consintió en sentarse en su regazo para beber un poco de zumo. Al sentir la calidez y el peso del cuerpecito de la niña, _____ tuvo que hacer un esfuerzo por contener las lágrimas; aquél era un momento que había temido no llegar a experimentar nunca, y sintió que todos los sacrificios que estaba haciendo merecían la pena.

Kasma tenía muchas cosas interesantes que decirle, aunque admiraba demasiado a Joseph como para implicar en sus comentarios la más mínima crítica a su empleador. A pesar de todo, lo que _____ averiguó a través de sutiles preguntas la convenció de que Joseph carecía de toda habilidad como padre, y de que probablemente no tenía ningún interés en rectificar aquella conducta. Para entonces Marie se había quedado profundamente dormida en sus brazos y _____siguió a Kasma hasta la cabina que hacía funciones de habitación de la niña. Tras dejar a Marie acostada, _____ fue a la cabina principal a tomar una ducha. No pudo dejar de sonreír mientras recordaba la tarde que acababa de pasar. Las horas habían volado mientras estaba con Marie. Una camarera acudió a decirle que Joseph la esperaba en el salón. Mientras terminaba de secarse el pelo, _____ no pudo evitar recordar la erótica excitación y el exquisito placer que había experimentado una vez más entre sus brazos aquella mañana.

—Cambio de planes — anunció Joseph cuando se reunió con él — Volamos a París dentro de una hora.

— ¿A París? ¿Por qué?

— Unos amigos celebran una fiesta y estoy deseando mostrarte a todo el mundo.

—Pero Marie está en la cama y agotada — le recordó _____, incómoda

— Acaba de volar desde Grecia.

Joseph se encogió de hombros.

—Puede dormir durante el vuelo. Los niños son muy resistentes. Para la edad de Marie yo ya había dado varias veces la vuelta al mundo con mis padres. ¿Qué tal te has llevado con ella?

—Muy bien, pero nos llevará un tiempo crear los lazos afectivos necesarios.

—A pesar de todo, seguro que serás mejor madre de lo que Danielle lo fue nunca.

Asombrada y enfadada por el tono despectivo de Joseph, _____ saltó de inmediato en defensa de su hermana.

— ¿Por qué dices eso?

—No me asusta la verdad, y la muerte no convierte en santo a nadie. Nunca debiste aceptar donar a tu hermana tus óvulos. Danielle fue incapaz de asimilarlo. Habría sido preferible que hubiera elegido una donante anónima.

— ¿De qué estás hablando? — preguntó _____, irritada. Joseph no ocultó su impaciencia.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:13 am

Capitulo 15

—No me digas que no sabes que Danielle estaba terriblemente celosa de ti. La superabas en belleza e inteligencia, y encima atrajiste mi interés.

— ¡Eso es una tontería!

—No lo es. Danielle trató de camelarme mucho antes de sentirse atraída por Kevin, pero yo no piqué el anzuelo.

_____ se quedó totalmente desconcertada. ¿Danielle se había sentido atraída por Joseph? Nunca se le había ocurrido pensar en aquella posibilidad.

— ¿Eso es cierto?

Joseph frunció el ceño.

— ¿Por qué iba a mentirte? No me gustó que Danielle empezara a salir con Kevin, pero mi primo estaba totalmente colado por ella.

_____ se puso pálida. De pronto, toda una serie de detalles que no había entendido, pero que le habían producido una sensación inquietante, adquirieron sentido; los constantes e indiscretos comentarios de su hermana sobre la incapacidad de Joe para mantener la fidelidad cuando ella había estado saliendo con él; sus repetidas acusaciones de que no sabía apreciar lo que tenia...

—Hiciera lo que hiciese Danielle, Kevin la perdonaba porque la amaba. Pero cuando tú hiciste posible que tuvieran un bebé y Danielle lo rechazó, Kevin no pudo aceptarlo.

— ¿Danielle rechazó a Marie? — repitió _____, anonadada — ¿Por qué? ¿Cómo?

— Hizo que su servicio doméstico se ocupara de ella. Después de tener a Marie la rechazó. Kevin estaba desesperado. Consultó a numerosos médicos, pero Danielle se negó a hablar con ninguno de ellos. Finalmente, Kevin empezó a hablar de divorciarse de Danielle y de solicitar la custodia de la niña. Su matrimonio estaba apunto de desmoronarse cuando murieron.

—No sabía que la situación era tan... seria — dijo _____, consternada — Si lo hubiera sabido, si Danielle hubiera querido verme y hablar conmigo tras el nacimiento de Marie, tal vez podría...

—Tú eres la última persona que podría haberla ayudado. Estaba demasiado celosa de ti.

—Es muy posible que Danielle estuviera sufriendo una severa depresión posparto. ¿Mi familia no trató de ayudarla?

—No creo que fueran consciente de las dimensiones del problema, o que quisieran implicarse una vez que comprendieron que el matrimonio de Danielle corría grave peligro.

_____ sabía que, en aquellas circunstancias, su dominante padrastro habría instado a su madre a ocuparse de sus propios asuntos, y que su madre no habría tenido el valor de enfrentarse a él. Aquello le produjo una tristeza insoportable. ¿Habría sufrido Danielle una depresión? Pero ni siquiera Kevin había logrado persuadirla para que buscara ayuda profesional. La pobre Marie había vivido insegura y con problemas desde el momento de su nacimiento. No era de extrañar que fuera tan callada y que pareciera un poco retrasada en cuanto a su desarrollo.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:14 am

Capitulo 16
— ¿Cuánto tiempo has pasado con Marie? — preguntó. Joseph miró a _____ con cautela, como si pensara que aquélla era una pregunta trampa.

—La veo siempre que estamos bajo el mismo techo.

— ¿Pero juegas con ella? ¿Hablas con ella? ¿La tienes en brazos?

Joseph hizo un gesto de desagrado.
— No soy un tipo especialmente cariñoso. Para eso estás tú aquí.

_____ respiró profundamente y se puso en pie.

—No quiero ofenderte, pero tengo que ser franca. De momento, todo lo que pareces hacer es saludarla desde el umbral de la puerta de su cuarto un par de veces al día.

Joseph frunció el ceño y alzó las manos ante el tono de censura de _____.

—Es un pequeño juego al que jugamos. ¿Qué daño puede hacer?

_____ estaba haciendo verdaderos esfuerzos para contener su genio. Joseph no podía ser tan obtuso como para no darse cuenta de que estaba jugando a ser padrea distancia.

—Marie necesita que la acaricien, que le hablen y que jueguen con ella. El motivo de que no corra a abrazarte cuando te ve es que la has acostumbrado a saludarte a distancia... y así es como te gusta que sean las cosas, ¿verdad?

— ¿Y qué se supone que debo hacer con un bebé? — protestó Joseph impaciente — Soy un hombre muy ocupado y hago lo que puedo.

—Ya lo sé, pero necesitas un poco de orientación — murmuró _____ mientras se preguntaba si aquélla fue toda la atención que recibió Joe de sus disfuncionales padres — Entonces serás un padre brillante, porque siempre haces bien aquello que te propones.

Los oscuros ojos de Joe destellaron peligrosamente mientras su boca se curvaba en una perversa semisonrisa.

—Los halagos no te llevarán a ningún sitio conmigo.

— ¿Te replantearás lo de volar a París... por el bien de Marie? — preguntó _____ con suavidad.

—No te va mostrarte dulce y dócil.

_____ alzó levemente la barbilla, dolida por el tono despectivo de Joseph.

—Sólo trataba de ser diplomática.

—No me gusta. Tampoco te va. ¿Necesito recordarte que soy yo quien toma las decisiones en todo lo referente a Marie?

_____ se puso pálida. Estaba claro que Joseph pretendía hacerle cumplir su acuerdo al pie de la letra. Había prometido no entrometerse en la educación de Marie, pero iba a ser muy difícil ocuparse de ella siguiendo aquellas absurdas reglas.

—Nosotros somos lo primero, no la niña. No permitas que el tema de su educación se entrometa entre nosotros y provoque la discordia — añadió Joseph con severidad.

_____ habría querido decirle lo egoísta e irrazonable que estaba siendo, pero no se atrevió. Joseph Jonas había pasado treinta y dos años en la tierra haciendo exactamente lo que le venía en gana. ¿Quién era ella para pensar que podía cambiarlo? Se volvió para salir.

— ¿Adónde vas?

—Necesito hacer el equipaje y decidir qué voy a ponerme esta tarde.

—No es necesario. Ya que aun no tienes un vestuario adecuado y completo, mi servicio doméstico se ocupará de tener preparada una selección de vestidos en mi casa de París para ti. Y tu doncella se ocupará de preparar el equipaje. Apenas tienes nada que hacer.

_____ se volvió hacia Joseph como una exhalación.

—A veces me asustas...— dijo. Se arrepintió al instante de haberlo dicho, pero tan sólo era la verdad. Joseph se tensó visiblemente al escuchar aquello

—No quiero asustarte.

—No puedo evitar lo que siento.

—Eres una de las mujeres más fuertes que conozco — replicó Joseph. Pero _____ sabia que la estaba convirtiendo en una cobarde porque, si decía lo que pensaba, se arriesgaba a perder demasiado. Joseph la tomó de una mano y tiró de ella con suavidad.

—Si tanto te importa, me esforzaré más con Marie — dijo, y, asombrosamente, dudó un momento antes de añadir — Pero lo cierto es que no sé muy bien cómo hacerlo. No tuve una infancia precisamente convencional.

_____ era consciente de que incluso aquella pequeña admisión de ignorancia era un gran paso para Joe, pero aun estaba demasiado tensa y no pudo evitar que su mano temblara.

—Lo sé — murmuró con sentimiento, pues la cruel infancia de Joseph había sido aireada en toda la prensa debido a sus padres y estaba muy bien documentada.

—Mi primer recuerdo es el de mi padre gritando a mi madre cuando estuve apunto de ahogarme en una piscina. Estaban borrachos, o colocados... — Joseph encogió un hombro a la vez que su expresión se endurecía. — Estaban tan ocupados peleando que me dejaron en la terraza y volvieron a olvidarse de mí. Sé lo que no hay que hacer si se tiene un hijo.

—Claro que lo sabes — asintió _____ — Cuando eres pequeño te asusta mucho ver a dos adultos peleando sin control. La primera vez que vi a Theo golpear a mi madre pensé que el mundo iba a acabarse... — al darse cuenta de lo que acababa de decir, _____ permaneció en silencio.

—Repite eso — dijo Joseph — ¿La primera vez que viste a tu padrastro«pegar» a tu madre?

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:15 am

Capitulo 17

_____ estaba horrorizada por lo que acababa de revelar.

—No quiero hablar de ello. ¡En realidad no pretendía contártelo!

Joseph apoyó una mano bajo su barbilla para que lo mirara.

—Pero ya me lo has contado, y ahora no puedes negarlo. ¿Theo Sardelos tiene la costumbre de pegar a tu madre?

_____ se sentía terriblemente avergonzada.

—No creo que ahora haya tanta violencia como solía... al menos, eso espero. Pero hace tanto tiempo que no tengo contacto con ellos que no sé cómo están las cosas.

— ¿Te pegó alguna vez a ti?

—No, sólo a mi madre. La pegaba porque se enfrentaba a él cuando no volvía a casa por las noches. Siempre estaba con otras mujeres —explicó _____ a regañadientes

— Creo que tuvo aventuras con todas sus secretarias, y también con varias de las amigas de mi madre. Como tú, es muy atractivo para el sexo opuesto y un mujeriego incorregible.

La mirada de Joseph reveló una fría hostilidad.

—Nunca he hecho daño a una mujer en mi vida, y nunca lo haré.

—No he insinuado lo contrario. No es por eso por lo que me asustas — dijo _____

— Me asustas por tu frialdad, tu dureza y tu empeño en ganar siempre. Las cosas se hacen a tu modo o no se hacen, y tratar de no meter la pata supone un reto constante.

—No quiero que te sientas así, pero no puedo evitar ser quien soy — dijo Joseph

— El hecho de que me hayas comparado con Theo Sardelos resulta revelador. Consideras que tenemos personalidades similares, comparación que rechazo por completo. Pero me ha conmocionado lo que acabas de contarme. No puedo creer que nunca me dijeras una palabra sobre lo que estaba pasando en tu casa hace siete años.

—Era un asunto personal. Crecí con una madre que nos hizo prometer a mis hermanos y a mí que guardaríamos silencio sobre lo que sucedía. Crecimos avergonzados por ello y lo mantuvimos en secreto. Jamás hablamos de lo que sucedía. Todo el mundo se comportaba como si no pasara nada.

— ¿Incluso tus hermanos? — Preguntó Joseph, incrédulo — Danielle tampoco selo mencionó nunca a Kevin.

—Danielle se limitaba a ignorarlo, y los gemelos aún eran muy jóvenes cuando me fui a la universidad. No sé cómo están las cosas ahora. Siempre he tenido la esperanza de que las cosas cambiaran, pero me temo que es una ilusión

_____ hizo una pausa y bajó la mirada

— ¿Te importaría que dejáramos el tema?

Ajeno a su ruego, Joseph posó su intensa mirada en ella.

—Pensabas que yo iba a ser como tu padre, ¿verdad? Ese es uno de los motivos por los que no quisiste casarte conmigo.

—No quiero hablar más de esto — dijo _____, que se dio la vuelta y salió del salón. Temblaba como una hoja mientras maldecía su incauta lengua. No pensaba decirle la verdad a Joseph. Por supuesto que había visto similitudes entre su padrastro y él. Pero no había sido la violencia lo que había temido de Joseph, sino el dolor, el constante temor y la sospecha de estar viviendo con una pareja infiel.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:15 am

Capitulo 18

Lo había amado demasiado como para enfrentarse a aquella perspectiva. Estaba repasando su equipaje con la doncella cuando Joseph entró en el camarote. Hizo salir a la doncella con un gesto de la mano a la vez que se aflojaba la corbata con la otra.

—Has tenido muchos secretos para mí, moli mou — dijo con aspereza — Eso no me gusta. Tiene que cambiar.

_____ alzó una ceja con gesto irónico.

— ¿Así como así?

—Así como así. No trates de mantenerme al margen.

—Las amenazas y las advertencias no contribuyen precisamente a crear el ambiente necesario para alentar la confianza — replicó _____.Joseph se quito la chaqueta

— ¿Exactamente cuándo planeabas decirme que llevabas años sin tener contacto con tu familia?

_____ se tensó.

—Ya te dije que nadie se puso en contacto conmigo para decirme que Danielle y Kevin habían muerto. Hubo una gran pelea la noche que dije que no iba a casarme contigo. No he visto a mi familia desde entonces.

Joseph frunció el ceño.

— ¿La pelea viene de entonces?

—Sí. Según la opinión de Theo, mi deber era casarme contigo por el bien de la familia. Estaba lívido. A mis hermanos también les parecía una locura que me negara a casarme contigo. Se pusieron de tu lado, no del mío, porque eres inmensamente rico y además tienes muchos contactos interesantes en el mundo de los negocios, algo de lo que yo carezco — dijo _____ con amargura — ¡Si hubiera sucedido un siglo atrás, me habrían encerrado en un convento y me habrían dejado allí el resto de mi vida!

—No sabía que tu familia hubiera reaccionado así. Kevin mencionó que ya no solías ir por casa, pero deduje que se debía a que estabas demasiado ocupada con tus estudios — admitió Joseph — Pero ahora que estás conmigo y con Marie no podrán seguir portándose como si no existieras.

—No me llevo bien con Theo. Nunca me llevé bien con él.

—No necesitas llevarte bien con él ni con nadie que te desagrade — dijo Joseph

— Mi lista de invitados es extremadamente selecta.

_____ trató de no pensar en la rabia de su padrastro si llegara a encontrarse repentinamente excluido del círculo social de los Jonas. Miró a Joe mientras se quitaba la camisa y dejaba expuesta la poderosa musculatura de su pecho y su plano y duro estómago. No había duda de que tenía un cuerpo maravilloso, reconoció, impotente. Notó cómo se excitaban sus pezones bajo el sujetador y una repentina y agradable tensión entre los muslos. Estaba recordando el calor de la piel de Joseph contra la suya, el sensual roce de su cuerpo. Joseph la miró con divertida ironía.

—No, ahora no tenemos tiempo — murmuró — Pero el placer es aún más dulce cuando se retrasa, glikia mou

Cuando _____ comprendió que Joseph se había dado cuenta de lo que estaba sintiendo, su cuerpo ardió de vergüenza y auto desprecio. ¿Tan irresistible lo encontraba? ¿Cómo podía traicionarle su cuerpo de aquel modo? ¿Estaba realmente tan necesitada de sexo que apenas podía esperar a que Joseph volviera a tocarla? ¿Tanto podía haberle cambiado la experiencia del sexo? Reprimió un estremecimiento de desagrado ante aquella idea. ¿Qué le estaba pasando? De pronto se sintió como una adolescente con las hormonas desbocadas que sufriera un embarazoso y totalmente descontrolado enamoramiento
Marie empezó a llorar en el aeropuerto. Cansada y desorientada, la pequeña no estaba de humor para encontrarse en lugares desconocidos, rodeada de rostros y voces extraños. Para cuando el jet privado de los Jonas despegó, la niña estaba gritando a pleno pulmón. Sin una palabra, _____ fue a echar una mano a Kasma, que empezaba a desesperarse por la inutilidad de sus esfuerzos para calmar a Marie.

—Esto es una pesadilla. La niña está molestando al señor Jonas, y eso no debería suceder nunca — dijo la joven niñera con expresión culpable._____ no tardó en descubrir que no había una solución mágica capaz de tranquilizara un bebe agotado y muy enfadado que tan sólo estaba expresando su desasosiego ante la ruptura de su rutina. Aunque lograban distraerla durante unos minutos, enseguida volvía a dar guerra. _____ la llevó al compartimento en que estaba el dormitorio, se sentó y acunó a la niña a la vez que le cantaba. Milagrosamente, aquello pareció calmar a Marie, pero a partir de aquel momento se negó a que _____la soltara durante el resto del vuelo.

—Devuélvesela a la niñera — ordenó Joseph cuando estaban a punto de subir a una de las dos limusinas que los aguardaba en el aeropuerto de París.

Marie trató de aferrarse a _____ y hubo que separarla a la fuerza, lo que hizo que sus sollozos arreciaran. _____ tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para separarse de ella.

—Parece que no va a haber problemas con tu vinculación afectiva con la niña —comentó Joseph con una total falta de tacto y compasión — Es evidente que se te da de maravilla interpretar el papel de madre. Sólo llevas un día con Marie y ya se te pega como una lapa.

—Está disgustada — dijo _____, tensa.

—Una de las lecciones de la vida es que no puede tenerte siempre que quiera —replicó Joseph — Vas a estar muy ocupada durante el resto de la tarde.

De hecho, _____ apenas tuvo tiempo de tomar aliento en la magnífica casa de Joseph en París antes de que llegara una deslumbrante colección de trajes de noche para que los examinara. A continuación llegó una falange de estilistas para maquillarla para la fiesta. Le hicieron la manicura, la peinaron y maquillaron y una doncella la ayudó a ponerse el vestido azul que había elegido. Después se miró en el espejo. Su pelo caía en una elegante cortina en torno a sus hombros y el vestido de diseño realzaba maravillosamente su alta y esbelta figura. Pero reconocer que nunca había tenido mejor aspecto en su vida no bastó para aliviar la frustración que sentía ante la perspectiva de tener que pasar por aquella prolongada rutina cada vez que iba a ser vista en público. Joseph entró en la habitación.

—Quiero que te pongas esto.

Intensamente consciente de su mirada de aprecio, _____ tomó la caja que Joseph había dejado sobre la cama. Al ver el collar y los pendientes de zafiros y diamantes que contenía, se quedó sin aliento.

—Cielo santo... ¡qué maravilla! — dijo, impresionada.

—Son un juego de joyas de la familia.

_____ se tensó.

—En ese caso, no debería llevarlo.

—Llevan décadas en una caja fuerte. Merece la pena que alguien se las ponga —dijo Joseph en un tono aburrido que acalló las protestas de _____. Sintiéndose más que nunca como una marioneta en manos de un titiritero, _____ se puso las joyas.

—Antes de salir quiero comprobar cómo está Marie — dijo, tras echar un rápido vistazo al espejo para comprobar cómo le quedaban las joyas.

—Tienes cinco minutos.

_____ se preocupó al comprobar que su sobrina seguía despierta y llorando intermitentemente. También había rechazado la comida que había tratado de darle Kasma. Tomó a la niña en brazos y la examinó. No tardó en comprobar que tenía fiebre y que las glándulas linfáticas de su cuello estaban inflamadas.

— ¿Qué sucede? — preguntó unos minutos después Joseph, impaciente.

—Creo que Marie tiene amigdalitis. Probablemente se trate de una infección viral, de manera que los antibióticos no le servirán de nada.

Joseph se volvió hacia el secretario que lo acompañaba y le dijo que llamara al médico. _____ se mordió el labio inferior. Marie estaba mal y ella no quería dejarla. Joseph la miró con expresión irónica y ella alzó la barbilla en un gesto retador. Escribió rápidamente su teléfono en un papel que entregó a Kasma y le dijo que la mantuviera al tanto de cómo estaba la niña. Luego abrazó a Marie y salió de la habitación con lágrimas de culpabilidad ardiéndole en los ojos.

—No está seriamente enferma, ¿no? — preguntó Joseph.

—No, claro que no. Se pondrá bien.

—En ese caso, recuerda que eres doctora y deja de dramatizar. Vamos a una fiesta.

—Preferiría quedarme aquí — admitió _____, que se preguntó cómo se las arreglaba Joseph para, encima, hacerle sentirse culpable. Su deseo de consolar a Marie no tenía nada que ver con el hecho de que fuera médico.

—Otro médico se ocupará de ella. Está en buenas manos. Además, si surge cualquier novedad, nos avisarán de inmediato.

_____ respiró profundamente y asintió. Mientras bajaban las escaleras vio su imagen reflejada en un enorme espejo. Apenas se reconoció con aquel espectacular collar brillando en su garganta y el maravilloso vestido azul que había elegido. Joseph la tomó de la mano.

—Estás preciosa, moli mou

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:17 am


Capitulo 19
La fiesta había sido organizada por Nicholas Ferrand, un banquero internacional y uno de los amigos más cercanos de Joseph. Nick y su esposa, Carla, vivían en la exclusiva avenida Montaigne, cerca de los Campos Elíseos, donde una nube de fotógrafos esperaba la llegada de los invitados. En aquella ocasión, _____imitó a Joseph: mantuvo la cabeza alta y se comportó como si los fotógrafos fueran invisibles. Joseph la presentó a sus anfitriones. A _____ le cayó bien de inmediato Carla, una animada morena con una sonrisa contagiosa.

—Tengo entendido que eres médico, ¿no? — dijo Nicholas Ferrand.

—Sí, pero ya no ejerzo — contestó _____. Carla la miró sin ocultar su sorpresa.

— ¿Por qué?

—_____ planea dedicarse a su sobrina y a mí — contestó Joseph.

—No es fácil adaptarse a dejar de trabajar — comentó Carla — Yo soy abogado, _____, y para cuando terminó mi permiso de maternidad ya estaba deseando volver al trabajo.

— ¿Tenéis un hijo?

Carla no necesitó más para subir con _____ a la planta de arriba para enseñarle su adorable hijita de diez años, que dormía profundamente en su cuna. Charlaron un rato.

—Eres tan normal y natural... La verdad es que no pareces la típica acompañante de Joe — dijo Carla sin ocultar su curiosidad

—Esta noche hay aquí varias de sus ex, y la cuadrilla habitual de solteros hambrientos. No debería haberte apartado de él. No puedes permitirte dejar solo a Joe ni un momento. Las mujeres se vuelven locas por él.

_____ se encogió de hombros, aún furiosa con Joseph por la falta de sensibilidad que había mostrado ante la enfermedad de Marie y su empeño en que ella asistiera de todos modos a la fiesta. En aquellos momentos le daba igual que se acercara a él una legión de mujeres.

—Joe es muy capaz de cuidar de sí mismo — dijo en tono ligero. Su móvil sonó antes de volverá reunirse con Joseph y salió un rato al vestíbulo para hablar con Kasma. Marie aún estaba mal: tenía sed pero no quería beber debido al dolor de garganta. Además, seguía teniendo fiebre. Cuando colgó notó que Joseph la estaba observando. Le hizo un imperioso gesto para que se acercara. _____ apretó los labios: se sentía como un perro desobediente al que acabaran de tirar de la cadena. Ajeno a su malhumor, Joseph apoyó una mano bajo su barbilla.

—Esta noche pareces una reina.

— ¿Tu inversión ha merecido la pena? — preguntó _____ con ironía.

—Sólo el tiempo lo dirá. Pero no hay duda de que eres un auténtico trofeo. Todos los hombres que han venido a la fiesta se han fijado en ti.

—Estoy encantada — dijo _____ en tono aburrido. Una sensual sonrisa curvó la expresiva boca de Joseph.

—Ahora no, pero lo estarás más tarde. Pretendo aprovechar al máximo el hecho de que eres mía y luego le voy a llevar a casa, khriso mou.

Con su equipo de seguridad actuando como filtro, un constante fluido de personas trataba de acercarse a Joseph. Algunos eran amigos, la mayoría interesados en hablar de negocios, pero también había oportunistas dispuestos a aprovechar la oportunidad para conocer a uno de los hombres más ricos del mundo. _____, que se estaba dedicando a observar cómo reaccionaban las otras mujeres con Joe, no dejaba de asombrarse por el descaro con que coqueteaban con él, incluso estando ella a su lado.

—Bailemos — dijo Joseph, que, aburrido de tanta charla social, tomó a _____ de la mano y la condujo hacía la pista de baile. Era la primera vez en más de una hora que reconocía su existencia. Apenas acababan de llegar a la pista cuando el móvil de _____ sonó de nuevo. A pesar de la mirada de exasperación que le dedicó Joseph, salió al pasillo para hablar con Kasma.El doctor había visto a Marie y había confirmado que tenía amigdalitis. La medicación empezaba a hacer efecto y la fiebre había bajado. Más animada, _____ fue en busca de Joseph, preguntándose si merecía escuchar la buena noticia.

Carla la interceptó un momento en el camino para charlar. Cuando _____ se alejaba, su móvil volvió a sonar. Se quedó asombrada al escuchar una voz que había temido no volver a escuchar nunca más.

—_____... ¿eres tú? — Preguntó Jane Sardelos — Tu amiga Lily me ha dado tu teléfono.

— ¿Mamá? — dijo _____, conmocionada.

— ¿Dónde estás?

—En París.

— ¿Con él? Tengo entendido que ha aparecido una foto tuya en la prensa británica con Joseph Jonas. No he creído que eras tú hasta que me lo han confirmado. ¿Qué haces con él?

—Vivo con él y me ocupo de Marie — admitió _____, reacia.

— ¿Te has vuelto loca? ¿No quisiste casarte con él y siete años después decides convertirte en su fulana?

Aquella horrible palabra fue como una bofetada para _____.

—No es así, mamá...

—Claro que lo es. No podría ser de otro modo con un Jonas en el papel principal. Estamos todos avergonzados y asqueados por tu comportamiento
¿Qué crees que va a suponer esto para nuestra reputación? ¿Cómo puedes haber sido tan egoísta?

—Las cosas han cambiado para las mujeres desde la Edad Media, mamá —protestó _____ — Que tenga una relación con Joseph no significa que me haya convertido en una fulana.

—Tu padrastro dice que por tu culpa ya no vamos a poder visitar a Marie —protestó Jane Sardelos con un sollozo — Dice que, si lo hiciéramos, sería como aprobar la situación.

—Eso es falso y nada razonable — dijo _____, pálida — Eres la abuela de Marie y tu derecho a verla no tendría que verse influido por mi relación con Joe.

—El mes pasado Joe Jonas estaba con otra mujer, una entre una larga lista de otras mujeres. Ahora, de pronto, vistes trajes de diseño y llevas unos diamantes que jamás habrías podido permitirte por tu cuenta. ¡Tú me dirás si eso no te convierte en una fulana! — espetó Jane, y a continuación colgó, negando a _____ la oportunidad de defenderse.

Aturdida, dolida, y con les acusaciones de su madre aun resonándole en los oídos,_____ guardó el teléfono en su bolso. Una fulana. Aquélla era una palabra que jamás había oído en labios de su madre. Pero ya sabía quién había pronunciado aquella palabra en primer lugar: su padrastro. Theo habría gritado hasta disgustar a su esposa lo suficiente como para hacerle llamar a su hija para trasladarle la opinión oficial de la familia sobre el asunto. No sería la primera vez que Theo utilizaba a su madre como portavoz.

Carla Ferrand se acercó a _____ con una tensa expresión en su encantador rostro.

—Creo que será mejor que vayas a rescatar a Joe antes de que se produzca una pelea de gatas por su causa.

Distraída tras la inquietante conversación con su madre, _____ siguió a la morena y vio a Joseph sentado en actitud indolente en un sofá. Tres preciosas mujeres lo tenían literalmente rodeado. No paraban de reír, de parlotear, de tocarlo, de dar indicios de descaradas invitaciones sexuales. _____ sintió náuseas sólo de contemplarla escena, y esperó a que Joseph reaccionara. Si había algún hombre capaz de cuidar de sí mismo sin ayuda de nadie, ése era él pero no hizo nada por liberarse de sus admiradoras, y cuando una de ellas se puso en pie, la acompañó a la pista de baile.

—Lleva solo casi toda la tarde — murmuró Carla, frenética — No está acostumbrado a ser desatendido.

— ¿Estás diciendo que lo he desatendido? — preguntó _____ mientras observaba a Joseph y a la sensual pelirroja con la que estaba bailando salsa. Verle sonreír y permitir que su cuerpo entrara en contacto íntimo con otra mujer le dolió como una puñalada.

—No pretendía criticarte — replicó Carla, incómoda.

—No te preocupes por eso. Joe tiene mucho carisma y las mujeres siempre lo excusan cuando se porta mal — dijo _____, que había sido testigo de aquella reacción femenina hacia Joseph en muchas ocasiones siete años atrás —Pero me temo que yo no.

Desafortunadamente, Joseph sólo estaba siendo él mismo, un mujeriego incorregible dispuesto a divertirse. Pero _____ no estaba dispuesta a soportar aquello, especialmente después de la conversación que acababa de tener con su madre.

—No puedo quedarme, Carla. ¿Te importa decirle a Joe que me he ido? Pero no te precipites en hacerlo — añadió antes de girar sobre sí misma, dispuesta a encaminarse hacia la salida.

—No te vayas. _____. Me caes muy bien, y sé que Joe se pondrá furioso si te vas — protestó la otra mujer — Estoy segura de que tienes razón, pero Joe sólo esta flirteando... eso no significa nada para él. Las mujeres de esa clase lo abordan a diario. Pero tú eres diferente; no sólo porque lleves el collar de zafiros de los Jonas, sino porque también pareces tener cerebro.

_____ volvió la mirada hacia Joseph y la pelirroja. Se sentía enferma de rabia y dolor, y la intensidad de su reacción la asustó. Una vez fuera, el portero de la casa pidió un taxi para ella. Los flashes de las cámaras destellaron mientras se marchaba sola, consciente de que huía tanto de sus propios sentimientos como de la humillante escena pública a la que acababa de asistir. Pero estaba horrorizada por su exceso de sensibilidad y por las emociones que la estaban devorando. ¿Por qué le importaba tanto lo que hiciera Joseph? ¿Acaso era incapaz de desconectar sus respuestas emocionales hacia él? Le daba igual el acuerdo que hubiera firmado. Se negaba a comportarse como una prostituta dispuesta a seguir la corriente a Joseph al margen del comportamiento de éste.


Capitulo 20

De regreso en casa, fue directamente al cuarto de la niña. Marie dormía profundamente mientras Kasma hacía lo mismo en la habitación contigua, con la puerta entreabierta. _____ miró a la niña con una mezcla de alivio, amor y dolor. Se recordó que Marie se las había arreglado bien antes de que ella apareciera, que apenas la echaría de menos y que mientras ella siguiera allí su madre se negaría a visitar a su nieta. ¿Cómo podía permitir que sucediera algo así? La doncella le ayudó a quitarse el vestido y el collar y le llevó una maleta cuando se la pidió. _____ se puso unos vaqueros y una camiseta y guardó en la maleta los pocos objetos personales que había llevado de Londres. Cuando escuchó un portazo procedente del vestíbulo de entrada, se quedó paralizada.

—¡_____!

_____ tragó con esfuerzo al escuchar la voz de Joseph.

—Estoy aquí arriba...

Joseph apareció en el umbral de la puerta

— ¿A qué diablos crees que estás jugando? — preguntó con expresión tensa y retadora. _____ alzó la barbilla.

— ¿Y a qué estabas jugando tú? ¡Si crees que voy a quedarme cruzada de brazos mientras te dedicas a ligar con otras mujeres delante de mí, estás muy equivocado!

— ¡No se le ocurra volver a dejarme plantado en público! — espetó Joseph.

—Puedes romper nuestro acuerdo en pedazos. Te dejo.

—Ya eres mayorcita — dijo él en tono despectivo — No puedes huir así como así cuando las cosas se ponen mal.

— ¡Jamás he huido de nada en mi vida!

—Huyes de cualquier cosa que te disgusta.

— ¡No estoy disgustada!

—No pareces la calmada y razonable _____ que conozco.

— ¡Tú no me conoces!

Joseph la miró burlonamente.


— Debo reconocer que no esperaba una reacción tan histérica por tu parte.

_____ permaneció un momento en silencio.

— ¿Por qué has utilizado la palabra «esperaba»? ¿Acaso te has dedicado a flirtear con esas mujeres para obtener una reacción por mi parte?

Joseph contempló su encantador y ruborizado rostro y extendió las manos en un gesto que no negaba ni confirmaba nada.

— ¿Me crees capaz de hacer algo tan calculador?

— ¡Sí! Serías capaz de hacerlo si te divirtiera, porque eres el hombre más retorcido y manipulador que he conocido nunca.

—Yo también habría podido decirte que te estabas comportando mal. Es de mala educación atender las llamadas de teléfono cuando estás acompañada.

_____ miró a Joseph con una mezcla de furia e incredulidad.

— ¿Cómo le atreves a decir que he sido yo la que se ha comportado mal?

—Es la verdad. Tu comportamiento ha dejado mucho que desear. Has acudido ala fiesta enfurruñada y has seguido enfurruñada todo el rato.

— ¡Eso es una estupidez!

— ¿Lo es? No querías dejar a Marie.

—Soy humana y me preocupo por ella, algo más de lo que puede decirse de tu actitud. ¡Te ha dado igual que estuviera enferma! ¡Había que acudir a la fiesta a toda costa!

— ¿Y entonces porqué he hablado con el médico que la ha atendido? ¿Y por qué he llamado luego a Kasma para comprobar cómo estaba la niña?

—No sabía que habías hablado con el médico... no lo has mencionado.

—Puede que no me ponga tan emocional y dramático como tú, pero eso no significa que no estuviera preocupado por Marie.

_____ apretó los dientes.

—Te pido disculpas si me he equivocado en eso.

—Te has equivocado — replicó Joe, implacable.

— ¡Pero no estaba enfurruñada!

—Puede que prefieras otro adjetivo, pero no parecías precisamente de buen humor.

—Estaba enfadada contigo — dijo _____ a regañadientes.

—Ya lo había notado, pero te has dedicado a hacer gala de tu mal humor en público como una adolescente. Soy un hombre que valora mucho su privacidad y la discreción, pero esta noche has hecho una escena perfecta para las revistas de cotilleo. Hazlo una vez más y te mando de vuelta a Londres.

—No necesitas enviarme a ningún sitio — dijo _____ en tono despectivo — Me voy. Pero reconozco que se te da muy bien dar la vuelta a las situaciones. No has dicho una palabra de tu inadecuado comportamiento, excepto para implicar que estabas ligando con otras mujeres sólo para irritarme.

Joseph echó la cabeza atrás y rió abiertamente, lo que alivió el tenso ambiente reinante.

—No lo he hecho para irritarte.

—Me da igual lo que hagas — siseó _____ a la vez que cerraba la maleta con más fuerza de la necesaria.

—Mentirosa. Estabas roja de celos.

_____ tuvo que contenerse para no arrojarle algo a la cabeza. ¿Cómo se atrevía a acusarla de estar celosa? ¿Cómo se atrevía a tener el poder de adivinar sentimientos que ni siquiera ella había admitido ante sí misma? Tomó la maleta y se encaminó hacia la puerta, pero Joseph se interpuso en su camino y le quitó la maleta de la mano.

— ¿Qué haces?

—Evitar que hagas una tontería, moli mou — dijo Joseph mientras dejaba la maleta en el vestidor.

— ¡No soy una fulana dispuesta a aceptar cualquier cosa que se te ocurra! —La adrenalina que estaba corriendo por las venas de _____ hizo que le resultara imposible pensar con calma — No estoy interesada en tu dinero ni en lo que puedas comprarme. ¡No me impresionas! ¡Nada de lo que pudieras darme me persuadiría para tolerar la forma en que me has tratado esta noche!

— ¿Ni siquiera si admito que la única mujer que deseo eres tú? — dijo Joseph mientras se apoyaba de espaldas contra la puerta de la habitación para cerrarla —Reconozco que esta noche he hecho un experimento. Quería obtener una reacción.

— ¿Un experimento? — repitió _____, incrédula.

—Un experimento inofensivo. Sólo una mujer muy posesiva se habría alterado tanto al verme bailando con otra mujer.

_____ apretó los puños. Se sentía furiosa y a la vez terriblemente vulnerable.

—Pero eso es todo lo que he hecho — añadió Joseph —Nada más.

La dura verdad de aquella afirmación cayó sobre _____ como una avalancha. Joseph había bailado con otra mujer, se había reído con ella... ¿Y qué? Aquel tipo de cosas eran totalmente habituales en una fiesta. ¿Por qué había reaccionado con tal intensidad? Joseph había buscado una reacción y la había obtenido. Por mucho que quisiera negarlo, su reacción había sido increíblemente posesiva, con una mezcla de sentimientos y reacciones nacidas de años de ver fotos de Joe con otras mujeres y de leer sobre sus aventuras en las revistas de cotilleo. Su amiga Lily había sugerido que no era saludable que leyera aquellas revistas, y estaba en lo cierto, porque hacerlo había despertado en ella una faceta celosa de su personalidad que ni siquiera había reconocido por lo que era.

—Puede que me excediera en mi reacción

_____ pronunció aquellas palabras como si hubiera hablado en una lengua extranjera que le costara pronunciar. Fue un reconocimiento que costó caro a su orgullo. Por un momento sintió que estaba fuera de sí misma, preguntándose horrorizada por los absurdos celos que se habían apoderado de ella y habían estado a punto de hacerle quemar todos sus barcos. ¿De verdad había estado dispuesta a sacrificar a Marie por aquello? Un tenso silencio se prolongó entre ellos._____ miró el perfil clásico de Joe. Había preparado una escena para comprobar cómo reaccionaba a sus flirteos, pero tendría que torturarla para obtener una disculpa por su parte. Lo odiaba, no sólo por lo que le había hecho, sino también por su capacidad para adivinar lo que le había hecho sentir. De pronto no quiso seguir pensando en el motivo de la locura que le había hecho perder por un rato su sentido común.

—Es los últimos días... todos los cambios que se han producido en mi vida... han supuesto una tensión increíble — murmuró con la cabeza gacha, pues su orgullo se estaba encogiendo ante la excusa que estaba utilizando.

—Por supuesto —asintió Joseph con una inmediatez que sorprendió a _____—A veces te presiono demasiado—añadió en tono inexpresivo

—Pero no vuelvas a dejarme plantado._____ asintió. Joseph la había presionado tanto que casi la había roto. Temió romper a llorar mientras las emociones que estaba experimentando giraban en su interior como un remolino. Debía hacer un esfuerzo por recuperar el control. Pero Joseph pasó un brazo tras su cintura antes de que pudiera sellar las peligrosas grietas de su armadura mental. La intoxicante sensualidad de su boca se fundió con la de ella en un apasionado beso.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Sáb Mayo 21, 2011 8:18 am

Listo pues disfruten.. nos vemos Very Happy

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Dom Mayo 22, 2011 12:28 pm

graciass!!! graciaqs te amoooo!!! jajajaja ahorita obviamente no me despego de aqui hasta terminar de leer los caps!!!!
graqciassssssssssssssssssssssss!!!!!!
Very Happy Very Happy Embarassed Embarassed I love you Wink

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Dom Mayo 22, 2011 1:50 pm

maldicion!!!-no puedo creerlo maldicion dios!!!!joe es un gran bastardo pero realmente nos amara o solo se esta vengando dios esto es toda una encrucijada noooo!!
me muero por saber mass..
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
seguilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
amo tu nove !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Smile Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed Embarassed

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Dom Mayo 22, 2011 1:54 pm

maldicion!!!-no puedo creerlo maldicion dios!!!!joe es un gran bastardo pero realmente nos amara o solo se esta vengando dios esto es toda una encrucijada noooo!!
me muero por saber mass..
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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:22 pm

Very Happy no desesperes jajaj ya volvi y traigo muchisiimos capis para que lean! Comparte la nove Very Happy

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:28 pm

Capitulo 21

_____ se sumergió en aquel beso como un buceador en busca del aire. El deseo estalló en su cuerpo como una reacción en cadena. Sumergió los dedos en el pelo de Joe. Podía sentir cómo se acumulaba la pasión en su poderoso cuerpo, y la ropa que los separaba no bastó para impedir que sintiera la tensa protuberancia de su erección. La conciencia de su deseo le hizo imposible resistirse. Su sabor y su aroma se le subieron a la cabeza, dejándola aturdida y sin aliento. Joseph la tomó por las caderas y le hizo sentarse en el borde de la cama, donde procedió a quitarle los vaqueros.

—Yo no puedo bailar salsa como esa pelirroja — se oyó decir _____ de pronto.

—Ya me ocuparé de eso — murmuró Joseph, que alzó la camiseta de _____ y enterró el rostro entre sus altos pechos a la vez que le quitaba las braguitas que aún lo separaban de sus tentadoras curvas. Con la respiración agitada, _____ era intensamente consciente de cada uno de sus movimientos. El roce de su semibarba contra la delicada piel de sus pechos le produjo un cálido estremecimiento.

—Te deseo... — admitió con voz ronca.

Joseph alzó el rostro para mirarla. Sus ojos parecieron destellar.

—He muerto y he ido al cielo. Pensé que jamás iba a escuchar esas palabras de tus labios.

—Sólo llevamos juntos dos días.

— ¿Desde cuándo he sido un hombre paciente? — murmuró Joseph a la vez que deslizaba una experta mano entre los muslos de _____ y comenzaba a acariciarla._____ echó atrás la cabeza y curvó la espalda. Una deliciosa y pesada lasitud se fue apoderando de sus miembros, seguida de una energética sensación erótica. Un delicado gemido escapó de entre sus labios cuando Joseph utilizó la lengua para acariciar las cimas de sus excitados pechos. Instintivamente, comenzó amover las caderas rítmicamente contra la sábana. Deseaba locamente a Joe, lo necesitaba. Él le hizo volverse sobre su estómago y luego la alzó hasta dejarla de rodillas, de espaldas a él. Por un instante, _____ no supo qué pretendía, pero, un segundo después Joe sumergió su erecta y palpitante hombría en ella. Una mezcla de conmoción e intensa excitación se adueñaron de ella. Cada empujón de Joseph provocó una ardiente descarga en su cuerpo. El erótico placer de su dominio masculino le hizo perder el control, y gimió de placer, alentándolo con el sensual movimiento de sus caderas. La tensión y las emociones que había ido acumulando a lo largo del día estallaron en un increíble orgasmo que colmó su cuerpo de placer y la dejó vacía de energía.

— ¿Mejor? — murmuró Joseph unos momentos después con ella entre sus brazos, mientras _____ sentía que no iba a poder moverse nunca más.

—Aun estoy flotando — susurró antes de pensárselo dos veces.

Joseph se apoyó sobre un codo para mirarla.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:29 pm

Capitulo 22

—Entonces, ¿por qué sigues luchando contra mí? Tienes que dejar de hacerlo. Enfadarme es mala idea.

_____ deslizó un dedo por el contorno de la preciosa boca de Joseph.

—Cuando te enfadas pareces más humano y, por mucho que me esforzara, jamás lograría ser una mujer constantemente halagadora y sumisa.

—Tampoco es eso lo que quiero. Sé natural, sé tú misma... como solías serlo sin ni siquiera intentarlo.

_____ se puso pálida y apartó el rostro, consciente de que no podía volver a ser la joven que Joe estaba recordando. ¿Era eso lo que quería de ella? ¿Lo imposible? ¿Volver atrás en el tiempo? ¿Cómo podía volver a tener veintiún años y a sentirse enamorada por primera vez en su vida? El mero hecho de pensar en la posibilidad de volver a ser tan vulnerable le hizo sentir miedo. Volver a amar a Joe sería como comprar un billete directo al infierno.

—Si dejas de buscar problemas, pronto descubrirás que puedes disfrutar de lo que tenemos — dijo Joseph con convicción

— Mañana volvemos navegando a Grecia.

Pero _____ ya estaba recordando las locas semanas que pasó enamorada de él cuando tenía veintiún años. Todo el mundo se había pasado aquellas semanas adviniéndole que Joe Jonas perdería rápidamente su interés por ella. Su apetito por las mujeres bellas le había creado una intimidante reputación de rompecorazones. Sin embargo, _____ recordaba haberse sentido ridículamente feliz durante aquel periodo. No se había dedicado a repasar meticulosamente sus citasen busca de indicios de que Joe se estuviera planteando un futuro con ella, porque aquella posibilidad ni siquiera se le había ocurrido. Simplemente había adorado estar con él y se había dedicado a disfrutar del momento. Joe la llevó a navegar muchas veces, y también a comer, y de picnic, casi siempre solos. No fueron a muchas fiestas ni clubes, y cuando lo hicieron no se quedaron mucho rato. Hablaban constantemente y _____ había sido siempre ella misma, pues en aquella época no sabía ser otra cosa. Por difícil que resultara creerlo ahora, había creído encontrar en Joe su alma gemela. La segunda vez que ella lo interrumpió cuando estaba empezando a hacerle el amor, se limitó a reír y no insistió para llevársela a la cama. Cuando la invitó al setenta y cinco cumpleaños de su abuelo se sintió muy halagada, pues sabía lo cercana que era la relación de Paul con su nieto. Revisó en su mente aquella dolorosa y última tarde.

—Te quiero — le dijo Joseph, y ella respondió con las mismas palabras. Luego él la acusó de insinceridad, pero _____ fue totalmente sincera al pronunciarlas

—Quiero que estemos siempre juntos. ¿Querrás casarte conmigo? — preguntó.

El corazón de _____ latió emocionado, pues no se le ocurrió pensar entonces que la oferta de Joseph llevara implícitos ciertos sacrificios, como una especie de pregunta trampa que acabaría rompiéndole el corazón. _____ asumió que se comprometería y que Joe iría a visitarla a menudo a Londres mientras ella acababa sus estudios. Cuando Joe se levantó para decir unas palabras en honor a su abuelo, anunció su compromiso... junto con la noticia de que _____ iba a renunciara sus estudios de medicina. La realidad hizo estallar la burbuja de felicidad en que estaba inmersa _____. Tras una feroz discusión, Joseph la dejó y minutos después retiró el anuncio de boda que había hecho. Los padres de _____ se la llevaron de la fiesta muy enfadados, incapaces de creer que se hubiera negado a casarse con un Jonas.


Joseph le hizo volver al presente cuando la estrechó contra su musculoso cuerpo. Mientras contemplaba sus intensos ojos azules, _____ tuvo que reconocer que aquel hombre ya tenía el poder de hacerle sentirse amargamente celosa y de hacerle comportarse de un modo irracional. Y aquélla era una amenaza muy peligrosa para su paz mental.

—Con una vez no basta — murmuró Joe sensualmente — Aún te deseo, moli mou.

_____ experimentó un instintivo regocijo ante su poder sexual sobre él. En aquel instante, con el corazón desbocado, se convirtió en una esclava de la promesa del placer que Joe iba a darle, y no tuvo tiempo para preocuparse por la etiqueta conque otras personas pudieran calificar la posición que ocupaba en su vida.
Diez días después, el Hellenic Lady llegó a Atenas._____ aún estaba en la cama, devorando los periódicos británicos, varios de los cuales contenían artículos sobre ella. Era una experiencia extraordinaria verse por primera vez retratada en la prensa como una celebridad. Sin embargo, en su caso la fama le había llegado debido a su asociación con Joseph. La describían como «la nueva compañía del griego millonario», la «tía sexy de Marie» y «la oveja negra de la Familia».

Su fascinación sólo se desvaneció cuando leyó un inquietante párrafo que sugería que su familia le había dado la espalda por su comportamiento promiscuo. Joseph entró en el camarote vestido con un traje oscuro que le sentaba como un guante. Se decía que tenía la capacidad de electrizar una habitación cuando entraba en ella, y _____ no era precisamente inmune a aquel efecto.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:30 pm

Capitulo 23

—Llevo cuatro horas trabajando, pero me basta mirarte una vez para desear volver de cabeza a la cama — dijo Joseph con voz ronca mientras se acercaba a ella.

_____ sintió un cosquilleo de anticipación por todo el cuerpo. Pero sólo se trataba de sexo, se recordó por enésima vez. Con un murmullo de impaciencia, Joseph tomó los periódicos de la cama.

— ¿Aún no has aprendido? Nunca se leen las noticias que aparecen sobre uno mismo. Pago a mis abogados para que la lean por mí — arrojó los periódicos al suelo.

— No me ha gustado nada lo de tu comportamiento «promiscuo». Algún periodista debe haberte confundido con tu hermana Danielle, y la próxima semana aparecerá publicada una disculpa oficial.

_____ se quedó boquiabierta.

— ¿Estás diciendo que has presentado una queja?

Joseph se encogió de hombros y se quito la chaqueta. Luego se sentó en el borde de la cama, se quitó los zapatos y se volvió a mirar a _____ con una expresión ligeramente burlona.

—Sigo convencido de que esa faceta tuya sólo la conozco yo.

—Pues te equivocas — protesto _____.

—Hablas mucho — dijo Joseph sin dejar de mirarla — ¡Pero en la cama no sabes hacer nada hasta que yo no lo hago primero!

Colorada como un tómate, _____ le dedicó una mirada furiosa.

—Supongo que pensarás que esa clase de comentarios me hacen gracia, ¿no?

—No, pero es muy entretenido comprobar que, mientras otras mujeres se esfuerzan por minimizar el número de amantes que han tenido en el pasado, tú te empeñas en engordar la cifra...

— ¿Por qué te estás desvistiendo? — preguntó _____ de repente al hacerse consciente de que Joseph seguía quitándose la ropa.

—Veo que, a pesar de tu promiscuo pasado, tu mente sigue tan virgen como la nieve. ¿Acaso no he conseguido corromperte en ningún aspecto? — dijo Joseph burlonamente a la vez que se quitaba los calzoncillos en una maniobra que dejó rápidamente en evidencia porque se había desnudado.

—Oh...— _____ sintió de inmediato un revelador y cálido cosquilleo entre las piernas.

—Oh... — repitió Joseph a la vez que se tumbaba junto a ella y la atraía hacia sí. Cuando los esbeltos dedos de _____ encontraron y rodearon su poderosa virilidad, dejó escapar un ronco gemido de aprecio.

—Oh, sí. Sin duda superas al descanso para el café, khriso mou

Aquel comentario hizo dudar un instante a _____, pero lo cierto era que encontraba irresistible la espontaneidad y la potencia sexual de Joseph. Su sensual boca sobre la de ella era como una marca que ardía para crear una llama que nunca llegaba a apagarse del todo. Por mucho que la besara nunca tenía bastante. Cuando Joseph deslizó la lengua entre sus labios, una ardiente respuesta recorrió de inmediato su enfebrecido cuerpo. Luego le quitó el camisón y tomó en su boca uno de sus excitados pezones. Una sensación dulce como la miel se adueñó de _____, que expresó su placer con un delicado y sensual gemido. Joseph introdujo un dedo entre sus muslos para acariciarla un momento y comprobar que estaba dispuesta para recibirlo. Luego se situó sobre ella con una urgencia que alentó aún más el deseo de _____.La penetró rápida y profundamente, y el anhelante cuerpo de _____ se irguió para recibirlo. Estaba tan excitada que temió sufrir una combustión espontánea. Joseph le dio placer con poderosos y profundos empujones a la vez que le hacía echar atrás las rodillas para penetrarla más y más profundamente. _____ se sintió como si estuviera cabalgando hacia las estrellas mientras era devorada por el placer. Cuando alcanzó la cima del éxtasis, dejó escapar un prolongado grito deliberación.
Joseph la penetró una vez más con un desinhibido grito de satisfacción._____ permaneció debajo de él, disfrutando de su peso, de los intensos latidos de su corazón, de la caricia de su agitado aliento. En aquellos momentos se sentía abrumada por el nivel de placer que le hacía experimentar. Pero no tanto como para no disfrutar del beso que le dio en la frente, ni de la fuerza con que la estrechó entre sus brazos, en un gesto parecido a un abrazo. Joseph no era aficionado a los abrazos, pero ella vivía siempre esperanzada. Le encantaba lo que le hacía en la cama, pero le gustaba aún más la cercanía que mostraba después, y jamás movía un músculo para romper el contado antes de que él lo hiciera. Pero en aquella ocasión supuso una auténtica conmoción que Joseph se pusiera repentinamente tenso y mascullara una violenta maldición en griego a la vez que se apartaba de ella._____ lo miró, desconcertada, y dio un bote en la cama cuando Joseph golpeó violentamente la cabecera de la cama con un puño.

— ¿Qué sucede? — preguntó, asustada.

— ¡He olvidado utilizar preservativo! — espetó él.

—Oh... —_____ fue incapaz de añadir nada más en aquel momento de una tensión insoportable. Aún no había llegado la fecha en que iba a empezar a tomar la píldora, y ya había advertido a Joseph que habría que tomar otras precauciones durante las dos primeras semanas. Hasta aquella ocasión el había seguido las reglas escrupulosamente, sin dejar el más mínimo margen de error. Joseph se puso en pie y la miró sin ocultar su irritación.

— ¿Eso es todo lo que tienes que decir? — preguntó en tono gélido — No quiero un hijo.

_____ sintió un escalofrío y se preguntó porqué le había sentado aquella afirmación como una bofetada. A fin de cuentas, ella estaba tan interesada como él en evitar el trauma de un embarazo no planeado. Trató de dar un rápido repaso a las últimas fechas en su mente, lo que resultó complicado, ya que los recientes cambios de su rutina diaria parecían haber alterado su ciclo menstrual, que solía ser muy regular.

—Me temo que no ha sido el mejor momento para pasar por alto las precauciones — admitió — Podrías estar en el momento más fértil del mes. — ¡No puedo creer que lo haya olvidado! —Masculló Joseph — Nunca soy tan descuidado.

—Alguno de los dos podría ser estéril —comentó _____ — Te sorprendería lo habitual que es.

Joseph la miró como si la mera sugerencia de que pudiera ser estéril supusiera un terrible insulto para su masculinidad._____ permaneció donde estaba hasta que él se duchó y salió del camarote. Estaba conmocionada, pero también sentía que acababa de recibir un zarandeo muy necesario. Durante los pasados diez días había estado con Joseph prácticamente día y noche. El se levantaba a las seis cada mañana para trabajar con su equipo personal. A las ocho se reunía con Marie y con ella para desayunar.

Aunque aún no había llegado al punto de sentirse totalmente relajado con la niña como para jugar con ella, al menos había perdido parte de su rigidez en su forma de tratarla, y empezaba a ser capaz de hablar con ella. La vida en aquel yate de lujo era demasiado cómoda y fácil. La tripulación atendía todas sus necesidades, a veces incluso antes de que _____ se diera cuenta de que necesitaba algo. En lo único que tenía que pensar era en su próxima visita al bien equipado salón de belleza del yate. Era un estilo de vida que no resultaba nada natural para ella, pero al menos le daba mucho rato para estar con Marie, lo que permitía que sus lazos afectivos fueran creciendo y reafirmándose. El viaje a Grecia en barco había resultado ser más un crucero de placer que otra cosa. Habían hecho paradas en diversas islas griegas y Joseph la había llevado a bucear en Creta, y a cenar en Corfú. Después habían paseado por las estrechas calles de la ciudad tomados de la mano. ¿Y quién había tomado la iniciativa de darse la mano? _____ sintió que se le acaloraba el rostro. ¿Ir de la mano con Joseph? ¿Cómo podía haber sido tan estúpida como para dar pie a aquel absurdo gesto? El romance no tenía nada que ver con su relación. Ella era su querida, la mujer que le servía para saciar su exigente apetito sexual, no su novia, ni su prometida, ni su esposa. Y, como él quería, ella siempre estaba disponible... ¡y no porque tuviera miedo de saltarse las cláusulas del contrato que había firmado! Desde luego que no: el punzante deseo que la atormentaba no tenía nada que ver con el contrato. Lo cierto era que no era capaz de mantener las manos alejadas de Joseph, ni en la cama, ni fuera de ella. La necesidad de tocarlo, de conectar con él, era como una fiebre, una terrible tentación contra la que luchaba día y noche. Estaba consternada por el apego que estaba desarrollando. Sin embargo, nada podría haber evidenciado con más claridad el abismo que había entre ellos que la reacción de Joseph a la posibilidad de que la hubiera dejado embarazada. Le había hecho sentirse como una aventura de una noche, como una extraña a la que apenas conociera, como un cuerpo femenino por el que no sentía ningún interés tras saciar sus apetitos sexuales. Joseph vería como un desastre que se quedara embarazada, de manera que lo único que podía hacer era rogar para que la situación no llegara a darse. Acababa de salir del baño tras tomar una ducha cuando Joseph entró en el camarote.
— ¿Te he dicho que he organizado una reunión social para esta tarde en mi casa de Atenas? ¿No? — Añadió con indiferencia al ver la expresión consternada de _____
—Tengo unos negocios que cerrar con algunos inversores y tendrás que actuar de anfitriona.

— ¡Gracias por avisarme con tanto tiempo de antelación! —protestó _____.

—Al menos no tendrás que preocuparte de reservar hora en el salón de belleza —replicó Joseph.

Volaron directamente del yate a la propiedad. La villa de Joseph en Grecia estaba situada en pleno campo. Rodeada de olivos y viñedos, el lugar disfrutaba de unas fabulosas vistas de las montañas. _____ se sorprendió, pues Joseph y su abuelo siempre habían preferido utilizar la gran mansión que tenían en Atenas.

—Paul sigue prefiriendo la ciudad, pero a mí me gusta escapar de los rascacielos y el tráfico al finalizar el día, y aquí estoy a menos de media hora del aeropuerto —explicó Joseph.

—Es un lugar precioso —dijo _____ mientras se preguntaba cuántas propiedades tendría Joseph por el mundo, y si él mismo lo sabría sin tener que ponerse a pensar en ello.

—Las perlas te sientan muy bien.

Como reacción a aquel comentario, _____ se llevó instintivamente la mano al magnífico collar que llevaba puesto. También llevaba unos pendientes a juego que debían de haber costado una fortuna. Un reloj de diamantes rodeaba su muñeca.

No sabía a cuánto ascendería el valor de su creciente colección de joyas, ya que nunca se hacía algo tan vulgar como mencionar el precio cuando Joseph insistía en hacerle un regalo. Pero ya había decidido que, cuando Joseph y ella se separaran, dejaría atrás todos aquellos regalos. Probablemente, Joseph estaba acostumbrado a recompensar a las mujeres que se llevaba a la cama con regalos extraordinariamente generosos. Pero aquellas joyas hacían que _____ se sintiera como un trofeo, y merecedora del ofensivo calificativo que había utilizado su madre con ella. ¿Era así como la veían los demás? ¿Como una parásita que estaba obteniendo una sustanciosa recompensa por dar placer a su amante empresario en la cama? Su corazón se encogió ante la posibilidad de haber caído tan bajo. Irónicamente, nunca había sentido menos estima por si misma que estando vestida de arriba abajo con ropas de diseño y adornada con aquellas fabulosas joyas. Una empresa de catering se había ocupado de todo lo necesario para la celebración de la recepción. La casa, de un diseño muy contemporáneo, estaba impecable y era perfecta para aquel tipo de reuniones a gran escala.

Ataviada con un elegante vestido color ciruela y tacones altos, _____ se reunió con Joseph en la terraza exterior cuando empezaron a llegar los invitados. No tardó en sentir que sus mejillas se teñían de rubor. A pesar de que todo el mundo se mostraba escrupulosamente educado, era brutalmente obvio que ella era el centro de atención. Agobiada, no dejaba de preguntarse qué historias sobre ella habrían aparecido en la prensa local. Irónicamente, fue la llegada del abuelo de Joseph la que le produjo mayor bochorno.

—_____ — murmuró el elegante anciano cuando la besó en ambas mejillas

— Resulta duro reconocer que, a pesar de que estoy encantado de volver a verte, lamento que sea en estas circunstancias.

—Es duro e innecesario, Paul — replicó Joseph por ella, tenso

— ¿A qué circunstancias te refieres?

El viejo empresario griego mantuvo con firmeza la retadora mirada de su nieto.

—No te hagas el obtuso, Joe — aconsejó secamente.

Terriblemente avergonzada, y deseando escapar de una posible discusión, _____ se agachó para recibir a Marie, que corría hacia ella por el salón para saludarla. Sonriente, tomó en brazos a la niña. Marie, adorable con su vestidito azul, se mostraba ya mucho más comunicativa y confiada con ella que los primeros días.

Al cabo de un rato, la niña pidió el conejito de juguete que llevaba consigo a casi todas partes y _____ había ido con ella en busca de Kasma para averiguar dónde estaba cuando oyó unas voces procedentes de una habitación que daba al recibidor. Comportándose como si no estuviera sucediendo nada indecoroso, la niñera tomó a Marie en brazos y subió a buscar el conejito.

—Si, como dices, Marie es hija de _____ — estaba bramando Paul en griego — ¡dásela y deja que ambas se vayan!

—No estoy dispuesto a permitir que se vayan — dijo Joseph en un tono tan bajo que parecía que estuvieran en la iglesia. Su calma contrastó intensamente con el enfado de su abuelo

— Hice redactar una acuerdo que a _____ a mí nos va muy bien...

— ¿Un acuerdo legal? ¿Para eso es para lo que te crié y eduqué? ¿Para corromper a una joven que sólo quiere tener acceso a su hija? ¿Es eso lo que hace falta ahora para saciar tus hastiados apetitos, Joe? ¡Si te quedara un mínimo de decencia, te casarías con ella, porque has destruido su reputación!

—Hace tiempo que han pasado los días en que las mujeres necesitaban ser más puras que la nieve, Paul. Afortunadamente, vivo en un mundo con muchas oportunidades sexuales — replicó Joseph con crudeza — Lo creas o no, _____ es feliz conmigo...

—Merece más que cualquiera de las caza fortunas en que estás especializado, ¡y la estás tratando peor que a cualquiera de ellas! Lo único que veo en ti es un afán de venganza... algo indigno de ti.

Con la sangre helada en las venas, _____ se retiró de la puerta entreabierta antes de que alguien la atrapara espiando. Las palabras de Paul la habían dejado terriblemente conmocionada, porque conocía bien a Joe; de hecho, mucho mejor que ella. Al parecer había descartado con demasiada rapidez la posibilidad de que Joseph estuviera actuando así por un afán de venganza. Había preferido creer que el secreto de su atracción residía en ser una femme fatal a la que Joe no había logrado olvidar, pero mucho se temía que el abuelo de éste estuviera en lo cierto.

Lo más probable era que se estuviera vengando por el hecho de que lo hubiera rechazado unos años atrás. Le había hecho abandonar su profesión, su casa... e incluso sus principios. Le había hecho disfrutar de su cautividad en la jaula dorada de su vida. Aunque en realidad no la había obligado a hacer nada, reconoció, tratando de ser sincera consigo misma: ella había tomado las decisiones que había tenido que tomar para estar con Marie, la hija de su corazón, y lo cierto era que Joseph había cumplido sus promesas. A pesar de todo, la explicación más lógica del comportamiento de Joe era el afán de venganza. ¿Por qué si no, pudiendo tener a las mujeres más experimentadas del mundo, se conformaba con una doctora sin experiencia que se sentía incómoda con su sofisticado estilo de vida? Joseph nunca habría sacrificado sus propios deseos y preferencias en beneficio de Marie. De hecho, lo más probable era que hubiese utilizado a la niña como arma para presionarla. Al quedarse con la custodia de Marie también había adquirido un medio perfecto para hacerle bailar a ella a su son, y eso era exactamente lo que estaba haciendo.

El estado en que se encontraba no era precisamente el ideal para ver a su familia por primera vez en siete años. Su padrastro, un hombre fuerte y enorme de pelo gris, se hallaba de pie en la terraza con una bebida en la mano. Su madre, una mujer menuda y rubia vestida de rosa, estaba a su lado. Tras ellos se hallaban sus hermanastros, que durante aquellos años se habían convertido en hombres.

_____ se puso pálida cuando Theo Sardelos miró directamente a través de ella. Con gesto de dolorosa turbación, su madre apartó la mirada para evitar ver a la única hija que le quedaba. Pero sus hermanos no disimularon y la miraron en actitud beligerante. A _____ le irritó que Joseph hubiera incluido a su familia en la lista de invitados sin decírselo. Consciente de que no era la única persona presente capaz de notar que su familia le estaba dando la espalda, se obligó a dirigirse a su padrastro con un superficial saludo antes de volverse hacia su madre para decir:

— ¿Te gustaría venir a ver a Marie?

—No, no le gustaría —Theo Sardelos dedicó una mirada de profundo desagrado a_____ a la vez que contestaba por su esposa, una costumbre que _____ recordaba con auténtica repulsión — Tu presencia aquí hace que eso resulte imposible.

_____ no respondió. Conocía lo suficientemente bien a su padrastro como para saber que aprovecharía cualquier oportunidad de avergonzarla en público. Aunque necesitó hacer acopio de casi todo su coraje, siguió sonriendo e hizo un gesto a un camarero para que se asegurara de atender a unos recién llegados. Kasma bajó a Marie y la niña, con su conejito firmemente sujeto bajo el brazo, corrió junto a _____ y aferró posesivamente su falda._____ tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para seguir haciendo de anfitriona y charlar y sonreír como si nada hubiese pasado.
De vez en cuando se agachaba para acariciar la cabecita de Marie y recordar lo que había ganado y por qué había aceptado pasar por lo que estaba pasando. Lo cierto era que Joseph sólo le había dicho la verdad a su abuelo: ella era feliz con él. ¿Significaba eso que tenía corazón de una fulana? Compartir la cama de Joe y estar con él era más un placer que un castigo. Le conmocionó reconocer aquello. Joseph prácticamente la había chantajeado utilizando a una criatura inocente y sin embargo ella estaba a su disposición cuando le apetecía. ¿Qué revelaba aquello de ella? La vergüenza y la confusión que sentía le produjeron un intenso remordimiento. Joe había utilizado a Marie para forzarla a acudir a su lado, y ella la había utilizado como excusa para ceder. Cuando Joseph la tocaba, se incendiaba. Lo que había comenzado como un sacrificio se había convertido en un placer. Si ella era la víctima de una venganza, era una víctima complaciente, y aquella realidad empezaba a pesar terriblemente en su conciencia.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:31 pm

Capitulo 24

_____ vio que Joseph se encaminaba hacia ella con su elegancia y atractivo habituales. Nada en su expresión revelaba ningún indicio de enfado debido a su reciente discusión con su abuelo. Cuando estuvo a su lado y apoyó una mano en la parte baja de su espalda, sintió que su corazón latía más rápido y que se le secaba la boca.

— ¿Por qué no estás con tu familia?

_____ lo miró con gesto incrédulo.

— ¿Por qué has invitado a mi familia si sabes que estamos peleados? —espetó, furiosa por el hecho de que hubiera alentado aquella confrontación a pesar de que le había dicho que hacía años que su familia no quería saber nada de ella.

—Pensé que la invitación ayudaría a suavizar las cosas... ¡incluso pensé que te agradaría verlos! — respondió Joseph, tenso.

—Ha sido un grave error. No deberías haberte entrometido. Mi familia no quiere verme cuando estoy contigo — reveló _____ con amargura — De hecho, Theo ha dicho que no pueden tener nada que ver con Marie mientras yo esté aquí.

Joseph masculló una maldición.

—Eso es indignante, khriso mou. No puede insultarte de ese modo bajo mi techo. Cualquiera que lo haga no es bienvenido en mi casa.

—Apenas puedes hacer nada al respecto. Theo es un hombre muy testarudo. Limítate a ignorarlo, como hago yo, y esperemos que con el tiempo supere su resentimiento. No deberías haberlos invitado a venir.

_____ se mordió el labio al ver la tormentosa mirada que iluminó los ojos de Joseph. Decir que no debería hacer algo a alguien acostumbrado a hacer lo que le daba la gana había sido un claro error. Marie dejó escapar un sollozo y tiró del vestido de _____ a la vez que se apoyaba contra sus piernas, evidentemente cansada.

—Sardelos te ha disgustado — murmuró Joseph — No pienso tolerarlo.

—Mantente al margen de esto. No es asunto tuyo — siseó _____ mientras se inclinaba para tomar a Marie en brazos y consolarla — Entrometiéndote sólo causarás más problemas y resentimiento. Voy a llevar a Marie a su cuarto para que eche la siesta. Prométeme que te ocuparás de tus propios asuntos.

Joseph la miró con un irónico gesto de incredulidad.

—Tú eres mi asunto. Si te insultan a ti, me insultan a mí, pues estás aquí porque yo lo deseo, y no pienso tolerar ninguna muestra de falta de respeto.

Mientras sujetaba a Marie con un brazo, _____ apoyó la otra mano sobre el pecho de Joseph en un gesto que esperaba resultara apaciguador.

—Nadie ha sido irrespetuoso contigo — dijo, en un esfuerzo por calmar las aguas — No te impliques, por favor. No juegues con fuego

Tras aquel ruego final, se alejó con la niña en brazos. Kasma se ofreció a ocuparse de ella, pero _____ le dijo que no se molestara; dado el estado de ánimo en que se encontraba, la sensación de tener a Marie entre sus brazos resultaba reconfortante. Lo último que necesitaba era que Joseph se entrometiera en una situación ya de por sí delicada. Sabía por experiencia que su madre sufría invariablemente cuando Theo se enfadaba. Cuando se volvió a mirar desde el rellano de las escaleras vio que los hombres se estaban reuniendo en el vestíbulo para luego trasladarse al despacho de Joe y mantener la reunión de negocios que éste había mencionado. Aquello le produjo cierto alivio. Si Joseph estaba ocupado con sus negocios, no estaría en condiciones de utilizar su energía para pensar en otras cosas.
—Sapatos — dijo Marie en tono de importancia mientras _____ le quitaba las sandalias — Zalquetines

— ¡Muy bien! — aplaudió _____ antes de tomar la carita de Marie entre sus manos para besarla.

—Cielo santo... ¡ya habla!

_____ dio un respingo y volvió la cabeza para mirar a la mujer que se hallaba en el umbral de la puerta.

— ¿Mamá?

—Theo ha ido a la reunión y he pedido a una doncella que me trajera hasta aquí — explicó Jane Sardelos en tono atribulado — Se pondría furioso si supiera que estoy aquí contigo.

—Se pone furioso con demasiada facilidad. ¿Por qué no lo dejas de una vez? —preguntó _____ en un dolido tono que traicionó su incomprensión.

—Es mi marido y me quiere. Ha sido un buen padre y el sostén de la familia. Tú no lo comprendes —Jane no había parado de decir aquello a su hija durante su adolescencia

— Deja que vea a mi nieta... No hay duda de que es tu viva imagen_____.

_____ notó que la niña no dio muestras de reconocer a su abuela.

—No la has visto a menudo, ¿no?

—Danielle se puso muy difícil tras dar a luz — murmuró su madre con tristeza mientras miraba a la adormecida niña y se sentaba junto a la cuna

— No quiso escuchar mis consejos, ni los de nadie, y era evidente que su matrimonio se estaba desmoronando y que le daba igual. Vi a Marie algunas veces cuando era muy pequeña, pero era evidente que Danielle no quería que la molestaran con visitas, y en varias ocasiones tuvo un comportamiento muy desagradable.

—Lo más probable es que sufriera una depresión posparto — dijo _____ con delicadeza.

—Pero no quería ir al médico —Jane Sardelos movió la cabeza con pesar — Hice lo que pude, pero tu hermana era muy terca y me temo que pagó un alto precio por ello. Pero no quiero que tú también tengas que hacerlo.

—No hablemos de mí — dijo _____ precipitadamente.

—La mitad del mundo habla de ti desde que te trasladaste a vivir con Joseph Jonas. Puede que te quiera hoy a su lado, _____, pero no hay garantías para mañana, ni para pasado mañana. No debí llamarte lo que te llamé por teléfono, pero me disgusté mucho cuando me enteré que estabas viviendo con él.

—No puedo discutir sobre Joseph contigo. Soy una mujer adulta y he tomado una decisión. No espero que estés de acuerdo con ella, pero no tiene sentido discutir sobre ello, porque hacerlo no cambiará nada. Hace siete años que ni siquiera te veo, mamá — recordó _____ a su madre dolorosamente — No malgastemos este momento.

—Un momento es todo lo que tenemos — reconoció Jane, a la vez que se acercaba para abrazar a su hija

— Te he echado tanto de menos... especialmente después dela muerte de Danielle. Pero Theo está indignado con esta situación. Dice que está perdiendo prestigio debido a tu aventura con Joseph.

_____ devolvió afectuosamente el abrazo a su madre.


—Siempre le ha gustado exagerar... pero sólo es mi padrastro.

—Has avergonzado a toda la familia — dijo otra voz en tono condenatorio desde el umbral de la puerta. Cuando su madre se apartó, _____ vio que quien había hablado era su hermano Dimitri.

—Deja de excusar a tu padre — dijo — Siempre ha criticado lo que he hecho porque me enfrenté a él. No le gusto y nunca le gustaré.

—Mamá... papá no va a tardar en ponerse a buscarte. Tienes que bajar cuanto antes — tras decir aquello, Dimitri dio la espalda a _____, a la que había irritado con su presuntuoso comportamiento.

— ¿Aún vives en casa? — preguntó a su hermano.

Ver cómo había palidecido su madre ante el riesgo de que su marido descubriera que había desafiado sus dictados hizo regresara _____ a una épocas que no quería recordar. Años teñidos por los repentinos ataques de violencia de su padrastro y por los crecientes y patéticos intentos de su madre de hacer que su familia pareciera normal.

—Hace años que Stavros y yo tenemos un apartamento.

—En ese caso no puedo pedirte que cuides a tu madre esta noche, ¿no? — dijo _____con dureza.

Dimitri se ruborizó de inmediato al captar el sentido de las palabras de _____. Sin decir nada, tomó a su madre del brazo para salir de la habitación. Estaba tan desesperado por evitar un conflicto con su padre como en otra época lo estuvo _____.Aunque los problemas empezaron debido a las infidelidades de su padrastro, éste encontró rápidamente otros asuntos en los que volcar su violento genio.

—Trataré de llamarte — dijo Jane por encima del hombro.

—Cuando quieras y para lo que quieras. Siempre podrás contar conmigo, mamá — aseguró _____, que no pudo evitar que le temblara la voz. Hasta que no había vuelto a ver a su madre no se había permitido reconocer cuánto la había echado de menos.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:32 pm

Capitulo 25

Tras comprobar que Marie se había dormido, bajó a la terraza, donde se hallaban la mayoría de las mujeres. Evitando diplomáticamente las preguntas más indiscretas, fue saludando de un grupo a otro para cumplir con su papel de anfitriona. Los hombres fueron regresando poco a poco después de su reunión y los invitados comenzaron a marcharse. Paul Jonas no quiso dejar de saludar a _____ antes de volver a su casa, un gesto que ésta agradeció. Pero se quedó consternada cuando vio que su padrastro se detenía en el umbral de la puerta y hacia un seco gesto con la cabeza en dirección a su esposa para indicarle que quería irse. Incluso desde allí se notaba que el anciano estaba furioso, con los labios comprimidos en un agresivo gesto. Mientras seguía observando, su madre, su padrastro y sus hermanos se fueron sin saludar a nadie._____ fue rápidamente al despacho de Joseph.

— ¿Qué le has dicho a mi padrastro? — preguntó secamente. Los secretarios de Joseph se quedaron paralizados a causa de la incredulidad y _____ se arrepintió de inmediato de no haber esperado a estar a solas con él para hablar. Joseph se apoyó contra el borde del escritorio y la miró con dureza.

—No te dirijas a mí en ese tono — advirtió a la vez que hacía un autoritativo gesto para que sus ayudantes salieran.

—Lo siento — murmuró _____ — Debería haber esperado un momento.

—Lo único que pido es que recuerdes tus modales.

— Estaba preocupada... He visto que Theo se iba totalmente indignado. ¿Qué ha pasado? — preguntó _____, ansiosa.

—He informado a Sardelos y sus hijos de que no son bienvenidos en esta casa sino son capaces de tratarte con respeto.

_____ no ocultó su consternación.

— ¡No necesito que luches mis batallas por mí!

—Yo los he invitado y ésta es mi casa. Su comportamiento ha sido inaceptable. Aquí se hace lo que yo digo — dijo Joseph sin dudarlo un segundo

— ¡Nunca había visto a mi padrastro tan enfadado, y no es de extrañar! Lo has humillado ante sus hijos, ¡y también me culpará a mí de eso! — Espetó _____ —Podría matarte por entrometerte en algo que no es asunto tuyo.


— ¿He hecho algo malo al defenderte? — Preguntó Joseph, incrédulo

—Has permitido que tu padrastro bravuconeara contigo tanto tiempo que no eres capaz de distinguir los árboles del bosque. Theo Sardelos necesita que le marque los límites alguien a quien no pueda controlar.

_____ estaba terriblemente preocupada por las consecuencias que pudiera tener lo sucedido. Su padrastro valoraba mucho su asociación con la familia Jonas: la repentina pérdida de esa favorable posición social no sólo supondría una humillación para él, sino que afectaría negativamente a sus negocios. Quería gritar a Joseph por lo que había hecho, pero sabía que no era consciente de que la que acabaría pagando por los pecados de Theo Sardelos sería su madre.

—Te has entrometido al invitarlos aun sabiendo que había un problema serio entre nosotros — lo acusó, tensa — ¡Mi madre me llamó a París para decirme que toda la familia pensaba que me estaba portando como una fulana contigo!

Joseph se quedó momentáneamente paralizado.

— ¿Una «fulana»? —repitió.

— ¡Nadie se hace la ilusión de que soy yo la que paga los vestidos de diseño y las joyas! — Dijo _____ con amargura — ¿Qué esperas que opine de mí la gente?

Joseph permaneció un momento en silencio. _____ vio cómo tensaba su mandíbula.

—Lo cierto es que eso es algo en lo que no me había detenido a pensar...

_____ alzó una ceja con expresión irónica.

— ¿No? Pues por lo visto sí pensaste en todo lo demás relacionado con la imagen. De lo contrario, ¿por qué te has dedicado a hacer que me vista como una muñeca emperifollada?

Pero Joseph no la estaba escuchando.

—De manera que por eso me dejaste plantado en París...

_____ apartó un mechón de pelo de su frente con gesto impaciente.

—Puede que la llamada de teléfono de mi madre hiciera que reaccionara con más susceptibilidad de la debida.

—Lo que me hace constatar una vez más que apenas escuchas lo que te digo, khriso mou.

Consciente del creciente enfado de Joseph, pero sin comprender su causa. _____parpadeó, desconcertada.

—Creo que no entiendo a qué te refieres.

—Deberías haberme mencionado esa llamada — dijo Joseph, impaciente — Y no te atrevas a decirme que no era asumo mío, porque el comportamiento que tuviste aquella noche resultó muy revelador. No me gusta que tengas secretos para mí. Es deshonesto.

_____ se quedó sin aliento. No podía creer lo que estaba escuchando.

— ¡Hay que tener valor para decirme eso! También hay muchas cosas que no me gustan de ti. Has sido capaz de utilizar a tus abogados para hacerme aceptar un trato que te permite hacer lo que te da la gana conmigo. ¿A eso le llamas tener una relación? ¡No me extraña que el resto de tus relaciones duren poco más de cinco minutos! ¿Cómo puedes esperar contar con mi confianza?

—Más vale que dejes ese tema antes de que se te vaya de las manos —advirtió Joseph con aspereza.

Pero _____ estaba temblando de emoción y le habría sido más fácil contener un tornado que lo que estaba sintiendo en aquellos momentos.

— ¿De verdad crees que podría confiar en un hombre que una vez me dijo que me amaba y quería casarse conmigo, pero que me dejó plantada menos de una hora después? Por lo visto no encajaba con tu imagen de la esposa perfecta porque tuve la audacia de querer centrarme en algo más que en el amor y en tu dinero. ¿Habrías renunciado tú por mí a tus negocios y a tu habilidad para hacer dinero?

A pesar de su tez morena, Joseph se puso lívido.

—No quiero seguir con esta conversación.

—No te estoy pidiendo permiso para hacerlo. Y, por si no lo has notado, ¡te estoy gritando! —espetó _____ a pleno pulmón.

—Ya basta — replicó Joseph en un tono engañosamente gélido.

— ¡Te odio! Incluso tu abuelo piensa que me estás tratando mal... Sí. Además de mis malísimos modales, ¡resulta que también me paro a escuchar detrás de las puertas! —_____ dijo aquello con lágrimas en los ojos y una sensación de rabia que amenazaba con dejarla sin respiración — No soy la mujer perfecta que te crees con derecho a tener, ¡y más vale que vayas rezando para que no sea fértil!
A continuación, giró sobre sus talones, salió del despacho y pasó junto a los empleados de Joseph, que evitaron mirarla y se comportaron como si todo fuera completamente normal. Subió las escaleras de dos en dos y entró a toda prisa en el dormitorio principal._____ casi nunca lloraba. Una película o un libro triste podía hacer que se le humedecieran los ojos, aunque hacía falta algo más intenso para que rompiera a llorar. Pero en aquella ocasión se arrojó sobre la cama y rompió a sollozar casi con desesperación. Le preocupaba terriblemente que su madre hubiera tenido que regresar sola a casa con un hombre enfadado y violento al que le gustaba utilizarla como chivo expiatorio. Pero lo que más le había afectado había sido la pelea que acababa de tener con Joseph.

Había empezado como una pequeña discusión pero había ido creciendo hasta romper la frágil tregua que habían establecido y destrozar los lazos que estaban empezando a construir. Pero ya no había forma de ocultarse de las feas y reveladoras verdades en que se hallaban inmersos, como el temor de Joseph a que pudiera concebir un hijo que no deseaba. ¿Por qué le disgustaba tanto estar enfrentada con él? Al menos le había dicho lo que pensaba respecto al tema de la confianza. Siete años atrás confió en él y acabó plantada, con el corazón roto y rechazada por su familia. Sin embargo Joseph se había recuperado al estilo Jonas haciendo un crucero por el Mediterráneo y deteniéndose en diversos puertos para dedicarse a las juergas nocturnas y a divertirse con todas las mujeres posibles.

_____ golpeó la almohada con el puño cerrado. Seguía tan enfadada que quería gritar. Odiaba a Joseph. ¡Lo odiaba con toda su alma!

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:33 pm

Capitulo 26

Pero ya había llegado la hora de dar de cenar a Marie, y a _____ le encantaba ocuparse de aquella rutina con la niña. Se levantó de la cama y gimió al mirarse en el espejo y comprobar que tenía los ojos hinchados. Tras hacer lo posible para retocar su maquillaje, fue por la niña. Fue un consuelo poder ocuparse de ella aquella tarde. Jugó con ella en el baño y, tras secarla y ponerle el pijama, la sentó en su regazo para leerle un cuento. Marie estaba imitando el sonido de un pato cuando Joseph apareció en el umbral de la puerta.

—Me apetece cenar fuera esta noche — dijo.

—Me da igual si no vuelvo a comer nunca — mintió _____, porque lo cierto era que tenía hambre. Pero no estaba dispuesta a permitir que Joseph se comportara como si no hubiera pasado nada... aunque sospechaba que habría sido una actitud más sabia que correr el riesgo de reavivar los rescoldos de la pelea.

Marie bajó de su regazo y se acercó a Joseph con los brazos abiertos para que la tomara en brazos. Posiblemente aliviado al ver que alguien parecía apreciar su presencia, Joseph se agachó y tomó a la niña en brazos como si llevara años haciéndolo. Pero en realidad no lo había hecho nunca, y _____ lo observó con disimulo mientras Marie exploraba su pelo, lo besaba en la mejilla y tiraba de su corbata antes de concentrarse en uno de los gemelos de oro de su camisa.

—Cuac — dijo Marie en tono de importancia y a continuación estiró una pierna y señaló su pie — Calcetines — añadió.

—No llevas ninguno — dijo Joseph. Marie hizo un mohín.

—Zapato.

—Tampoco llevas zapatos.

—No quiere mantener una conversación — explicó _____ — Sólo trata de impresionarte con su nuevo vocabulario.

—Es más interesante que mantener una conversación — dijo Joseph a la vez que apartaba la mirada de Marie para detenerla en la gélida expresión de _____

—Veo que sigues enfurruñada.

—No estoy enfurruñada — murmuró _____ — Simplemente no se me ocurre qué decirte.

— ¿Hay alguna diferencia?

Joseph se acercó a ella para volver a dejar a la niña en su regazo. Cuando sus miradas se encontraron, _____ sintió que se le secaba la boca al hacerse inevitablemente consciente de su intensa masculinidad.

—Voy a salir — dijo él en tono desenfadado._____ estuvo a punto de decir que ella también.

Verle irse solo no le hacía precisamente gracia. Ninguna mujer en su sano juicio alentaría a Joseph a salir solo... pero ninguna mujer con un poco de orgullo lo acompañaría después del día que acababa de pasar y las palabras que habían intercambiado.

Cuando Marie se quedó dormida, _____ bajó y tomó una cena ligera sin apenas apetito mientras miraba el reloj y se preguntaba cuánto tiempo estaría fuera Joseph... y con quién. Atenas era una ciudad cosmopolita con muchos clubes nocturnos y lugares para divertirse. Decidió acostarse pronto y, tras tomar un baño, llamó a su amiga Lily y por fin le contó todo lo que hasta entonces le había ocultado.

— ¡Ese tipo es un completo miserable! — siseó Lily, asqueada. Sorprendentemente, _____ sintió que, a pesar de todo, la opinión de su amiga no era de su agrado.

—A veces supone un auténtico reto relacionarse con él...

—No puedo creer lo que estoy escuchando. ¿Estás excusándolo?

—Eso no era una excusa — protestó _____, incómoda.

—A lo largo del tiempo que ha durado nuestra amistad nunca había comprendido tu aparente indiferencia hacia los hombres, pero acabo de entender lo que pasaba. ¡Estás perdida y enfermizamente enamorada de Joseph Jonas!

— ¡No estoy enamorada de él! — Protestó _____ — No tenemos nada en común. Es un hombre frío, egoísta y arrogante, y nunca podría enamorarme de alguien así.

—Por otro lado — dijo Joseph, que entró en aquel momento en el dormitorio sin previa advertencia — soy muy rico, muy listo y muy bueno en la cama... una mezcla de rasgos que parece mantenerte muy bien entretenida, khriso mou.

_____ se quedó momentáneamente paralizada con el teléfono en la mano.

—He escuchado lo que le ha dicho — dijo Lily — Creo que acabas de encontrar la horma de tu zapato, _____. Llámame cuando puedas.

_____ colgó el teléfono y miró a Joseph. Sus pezones presionaron contra la vaporosa tela del camisón que vestía, volviéndose incómodamente sensibles. Sintió que sus mejillas se acaloraban bajo el escrutinio de Joseph. El ambiente pareció crepitar entre ellos. Cerró los ojos con fuerza y se acurrucó bajo la sábana cuando él se tumbó en la cama.

—Se thelo... te deseo — murmuró Joseph con voz ronca mientras la tomaba entre sus brazos.

—Suponía que volverías más tarde — replicó _____ con toda la frialdad que pudo.

—No contigo en mi cama esperándome, moli mou.

— ¡No te estaba esperando! — protestó _____.Joseph le apartó el pelo a un lado para besar la esbelta columna de su cuello, y _____ no pudo evitar estremecerse bajo la erótica caricia de sus labios.

—Claro que me estabas esperando. ¿Crees que no sé cuándo me desea una mujer?

—Cuac — replicó _____.Joseph dejó escapar una ronca risa.

— ¿Qué quiere decir eso?

—Que es inútil tratar de mantener una conversación normal con un tipo tan arrogante y creído como tu — contestó _____.

Joseph le quitó el camisón en un santiamén, sin aparentar necesitar en lo más mínimo su ayuda. Demostró que era más que capaz de asimilar sin problemas las críticas negativas de su carácter. Mordisqueó seductoramente el lóbulo de la oreja de _____ mientras le acariciaba el cuerpo con mano experta hasta detenerse en la reveladora y cálida humedad que rezumaba entre sus muslos. _____ apretó los dientes para tratar de resistir la tentación, pero cuando Joseph encontró el femenino centro de su deseo, todas sus barreras se desmoronaron. Unos momentos después, sin saber bien cómo había sucedido, se encontró ahorcajadas sobre él, con su poderoso y palpitante miembro profundamente enterrado en ella.

—Mientras no olvides que aún te odio... — logró murmurar con voz temblorosa antes de dejarse llevar por las sensaciones de placer que había desatado Joseph en ella.

—Me encanta tu forma de odiarme — dijo él mientras la tomaba por las caderas para controlar el ritmo de sus movimientos.

Unos segundos después _____ dejaba escapar un gutural gemido de placer a la vez que echaba la cabeza atrás mientras las poderosas convulsiones del éxtasis se adueñaban de ella. Joseph la siguió un instante después. Jadeantes, permanecieron abrazados sobre la cama.

—Mañana estaremos en Lykos — murmuró él al cabo de unos segundos — y creo que no voy a dejarte salir de la cama en una semana. Me vuelves insaciable, khriso mou.

Cuando el cerebro de _____ volvió a entrar en funcionamiento sintió un profundo desprecio por sí misma por haberse rendido tan completamente a la pasión.

—Mantengo todo lo que te he dicho — dijo en tono obstinado.

—Menudo genio tienes — murmuró Joseph en tono totalmente despreocupado._____ se apartó de él para retirarse al rincón más alejado de la cama.

—No — dijo Joseph sucintamente, y la atrajo de nuevo sin miramientos contra su poderoso cuerpo

— Hay que cosechar lo que se siembra, y aún no he terminado.

— ¡Pero yo sí! — replicó _____, que un instante después se sobresaltaba al escuchar el sonido de su móvil.

—Ignóralo — dijo Joseph — Es más de medianoche.

Debido a su trabajo, _____ estaba acostumbrada a reaccionar con urgencia a las llamadas que recibía durante la noche, y se apartó de él sin miramientos para responder a la llamada. Un instante después se levantó y encendió la lámpara de la mesilla de noche. Aunque no lograba entender lo que le estaba diciendo su madre, comprendió que estaba llorando y que algo iba mal.

—Cálmate, mamá. No puedo entender lo que dices. ¿Qué ha pasado? ¿Te ha pegado? —Preguntó, y sintió que Joseph se erguía de inmediato en la cama a sus espaldas.

— ¿Sigues en la casa? ¿Dónde está Theo? Pase lo que pase, no vuelvas ahí —advirtió a su llorosa madre

— Quédate dónde estás y enseguida paso a recogerte. No, claro que no es ningún problema. No seas tonta, mamá. Te quiero y me preocupo por ti.

En cuanto colgó se volvió hacia Joseph.

—Necesito un coche.

Joseph ya estaba hablando por el teléfono fijo de la casa a la vez que salía de la cama. Se interrumpió para preguntar:

— ¿Sardelos ha agredido a tu madre? ¿Qué ha pasado?

—Lo que pasa siempre — respondió _____ con hastío — Después de beber más de la cuenta le culpa de todo lo malo que le ha sucedido en la vida y la golpea. El está en la cama y ella en el parque que hay al otro lado de la casa. ¿Por qué te estás vistiendo?

—Voy contigo.

_____ ya se estaba poniendo un par de pantalones.

—No creo que sea buena idea.

—No pienso dejar que te enfrentes sola a esta situación. Tu padrastro se ha ido hecho una furia de mi casa esta tarde y yo soy el responsable de ello.

—Tú no eres responsable de nada. Aquí el único malo es Theo. Te advierto que mamá no querrá saber nada de denunciar su agresión a la policía. He tratado de persuadirla muchas veces para que lo haga, pero siempre se niega. Es como una adicta. — murmuró _____ — No quiere renunciar a él.

— ¿Piensas llamar a tus hermanos?

—Haré lo que mamá quiera que haga.

Veinte minutos después _____ se encaminaba hacia el banco en el que se hallaba acurrucada su madre como una vieja alfombra descartada, con los hombros hundidos y la cabeza gacha.

Cuando _____ pudo ver su rostro tuvo que reprimir una exclamación. Con el rostro hinchado y un ojo casi cerrado. Jane Sardelos estaba prácticamente irreconocible. Tenía un labio partido y sostenía con evidente dolor uno de sus brazos.

— ¿Qué te sucede en el brazo? — preguntó _____.

—Vamos a llevarla antes al coche — dijo Joseph.

— ¿Has venido con él? — preguntó Jane, horrorizada.

—No he podido evitarlo — _____ ayudó a su madre a levantarse y la condujo hacia la limusina. Una vez en el interior se inclinó para ver el brazo de su madre y dedujo rápidamente que tenía la muñeca rota

— Tenemos que ir al hospital.

—Al hospital no. Prefiero ir a un hotel, o a algún...

—No tienes elección — dijo _____ — Van a tener que operarte la muñeca, y cuanto antes mejor. ¿Quieres que llame a los chicos?

Jane negó con la cabeza.

—No tiene sentido disgustarlos también a ellos.

Joseph alzó una ceja pero no hizo ningún comentario. Durante el trayecto al hospital, y tras su llegada, _____ no pudo evitar sorprenderse ante lo atento que se mostró con su madre, que nunca había sido precisamente una de sus mayores admiradoras. Fue una larga noche. Tras hacerle unas cuantas placas de rayos X, Jane fue detenidamente examinada por el médico. _____ se quedó consternada al ver los moretones que había en el delgado cuerpo de su madre. Evidentemente, las agresiones de su padrastro se habían vuelto más y más violentas a lo largo de los años.

Los preparativos para operar la muñeca se pusieron en marcha de inmediato. La policía llegó antes de que comenzara la operación y _____ se preparó para enfrentarse a los habituales esfuerzos de su madre para evitar que su marido acabara arrestado y procesado. Joseph pidió hablar con Jane a solas un momento y _____ salió de la habitación, intrigada, pero tan adormecida que agradeció la oportunidad de moverse un poco para despejarse. Cuando regresó se quedó asombrada al averiguar que, finalmente, su madre estaba dispuesta a presentar cargos contra Theo. También parecía más fuerte, firme y menos temerosa que un rato antes. Mientras operaban a Jane, Joseph hizo una serie de llamadas.

— ¿De qué has hablado con mi madre? — preguntó _____ cuando vio que colgaba el teléfono.

— Quiere cambiar el rumbo de su vida y le he hecho ver que no podrá hacerlo sin denunciar a Sardelos, porque ésa será la única forma de lograr que la deje en paz. También he tratado de hacerle comprender que podría morir a causa de una de sus agresiones. Le he pedido que nos acompañe a Lykos para recuperarse, pero quiere quedarse con tus hermanos hasta sentirse mejor. Los he llamado. No tardarán en llegar.

_____ se sintió decepcionada al averiguar que su madre no iba a acompañarlos a la isla, pero sabía que a Jane le encantaría dedicarse a mimar a sus hijos adultos durante unas semanas. Le asombró que Joseph hubiera triunfado allí donde ella había fracasado tantas veces. Saber que, finalmente, su padrastro iba a ser acusado supuso un gran alivio para ella. Permanecieron en el hospital hasta que Jane salió del quirófano y recuperó la conciencia en una habitación del hospital. La operación había sido larga y complicada, pero exitosa._____ se quedó dormida en la limusina durante el camino de regreso, y sólo se despertó cuando Joseph la dejó sobre la cama.

—Te has comportado maravillosamente con mi madre esta noche —murmuró, adormecida. — La verdad es que no lo esperaba.

—No siempre soy el miserable que me consideras — replicó Joseph con calma._____ contempló un momento su duro y atractivo rostro.

—No soy ninguna estúpida, Joe — murmuró —Los leopardos nunca pierden sus manchas.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:34 pm

Capitulo 27

La isla de Lykos había sufrido pocos cambios desde la última vez que _____ había estado en ella, siete años atrás. La escasa población de la isla habitaba en un pequeño pueblo de casitas blancas y azules que ascendían en hileras regulares por la ladera de una colina. En la plaza principal había una iglesia coronada por un campanario. Más allá del pueblo se extendían las verdes colinas de la isla, tachonadas de olivos y cipreses.

—La última vez que estuvimos aquí me dijiste que querías casarte en una iglesia como ésa — murmuró Joseph.

— ¿En serio?

De pie junto a la barandilla de cubierta mientras el yate atracaba, _____ aun se sentía adormecida por la falta de sueño de la noche anterior. Aquel recordatorio estuvo a punto de hacer que se atragantara con el café que estaba tomando para despejarse.

— No lo recuerdo.

—Me gustaba que no te molestaras en sopesar cada palabra que decías cuando estabas conmigo. Mis padres se casaron aquí, en la iglesia de Ayia Sophia. A mi madre también le gustó la idea.

—Lykos pertenecía originalmente a su familia, ¿no?

—Sí. Fue hija única y supuso una gran decepción para su familia de armadores, que habrían querido tener un hijo varón.

—Recuerdo su retrato en la casa. Era una mujer muy guapa.

—Aun conserva el título de ser la mujer más vanidosa que he conocido — comentó Joseph con ironía

—En muchos aspectos, tuvo suerte de morir joven. No habría sido capaz de enfrentarse al envejecimiento.

_____ pensó que era triste que Joseph pudiera sentirse tan desapegado del recuerdo de su madre, un hábito probablemente adquirido como medio de autoprotección cuando era niño y vivía bajo la tutela de dos padres irresponsables que se negaban a crecer y a comportarse como adultos. Demasiado parecidos como para soportarse mucho tiempo, sus padres se divorciaron cuando él tenía cinco años.

Andrea Jonas era una bella y rica joven obsesionada por convertirse en una actriz famosa. Mientras se dedicaba a recibir interminables clases de interpretación y a organizar constantes fiestas para entretener a las celebridades, Joseph fue seriamente desatendido. En dos ocasiones tuvo que ser apartado por trabajadores sociales de la custodia de sus padres. Andrea acabó muriendo a causa de una sobredosis a los treinta años, y sólo era recordada en el mundo del cine por haber interpretado alguna de las peores películas jamás rodadas. El padre de Joe, Alejandro Jonas, un empedernido mujeriego, bebedor y jugador, murió tras sufrir un accidente con una lancha fuera borda. Tras quedar huérfano a los catorce años, Joseph se trasladó a vivir con su abuelo Paul.
_____, Marie y Joseph subieron a uno de los coches que aguardaban en el puerto mientras el equipaje era cargado en otro. _____ volvió la mirada hacia el mar y la vacía playa de arena que rodeaba casi la mitad de la isla.
— ¿Sigues tratando de mantener alejados a los turistas? — preguntó.

— ¿Por qué iba a querer compartir el paraíso?

—Sería la mejor forma de revitalizar la economía de la isla y de conseguir que los jóvenes se quedaran. Algún pequeño negocio turístico cercano al pueblo no tendría por qué interferir con tu intimidad.

—Recuérdame que te mantenga alejada del ayuntamiento. Te elegirían alcaldesa de inmediato — dijo Joseph con una sonrisa irónica

— En los últimos años he traído varios negocios a la isla para generar empleo, y la población está creciendo sin necesidad de turismo y los problemas que acarrea.

_____ sonrió.

—Estoy segura de que sabes mejor que nadie lo que mejor funciona en tu pequeño reino.

—No veo la isla como mi reino — replicó Joseph, molesto.

—No pretendía polemizar — dijo _____ sin demasiada convicción.

—Mentirosa. Siempre te ha gustado discutir conmigo, moli mou

—No te conviene que todo el mundo te siga la corriente. Te rodean demasiadas personas que consideran brillante cada uno de tus actos.

—Normalmente lo son. Así es como gano tanto dinero.

_____ sonrió involuntariamente, pues la seguridad en sí mismo de que hacía gala Joseph era inmensa y constante. Contempló la villa a la que se acercaban, situada en una colina rodeada de cipreses.

—Tengo un proyecto para ti mientras estamos aquí — dijo Joseph tras saludar al personal de servicio, que se había reunido en el vestíbulo de la villa para darles la bienvenida

— Quiero que redecores la casa y la saques de este decadente estilo de los ochenta. Más que una casa parece un estudio de rodaje.

No había duda de que la gran pantalla había inspirado a la madre de Joseph para decorar la villa opulentamente, con suelos y columnas de mármol. Su retrato aún adornaba una de las paredes principales del vestíbulo, así como varias fotos suyas tomadas junto a actores famosos. Joseph apenas se parecía a su madre, pero sí a su padre, aunque era mucho más guapo. Con el paso de los días, _____ se había ido haciendo más y más consciente de su atractivo e inteligencia. Se ruborizó al ver que Joseph la había sorprendido mirándolo con expresión embobada y salió rápidamente a la terraza mientras se preguntaba si su amiga Lily estaría en lo cierto; ¿sería realmente posible que no hubiera llegado a superar realmente su enamoramiento de Joseph? ¿No le había bastado con la decepción que se llevó siete años atrás? La posibilidad de que aquello fuera cierto le hizo sentirse abrumada, pues le gustaba verse como una persona sensata y razonable.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:35 pm

Capitulo 28

—Dentro de tres semanas asistiremos a una importante gala benéfica de la Fundación Jonas. Tendrás que vestir formalmente — dijo Joseph.

_____ reprimió un suspiro.

— ¿Dónde tendrá lugar?

—En Atenas.

_____ se ocupó de llevar a Marie a su dormitorio, que la niña veía claramente como su hogar. Tras dejarla dormida, bajó a cenar con Joseph en la terraza.

—Apenas llevo dos semanas contigo y ésta va a ser la sexta cama en la que me acuesto — comentó tras tomar un sorbo de vino. Joseph se encogió de hombros.

—El cambio es estimulante.

—Sé que no quieres oír esto, pero...

—Entonces no lo digas.

—No es justo para Marie — dijo _____, haciendo caso omiso del consejo de Joseph

— Necesita sentir que tiene un hogar.

—No suelo llevarla trotando por el mundo como he hecho últimamente —admitió Joseph — Normalmente está aquí.

_____ sintió una punzada de culpabilidad.

—Está viajando tanto porque ahora estoy contigo y tú sabes que quiero estar con ella — murmuró.

—Somos el trío perfecto — bromeó Joseph — Hay que ser prácticos.

_____ jugueteó con la comida de su plato mientras pensaba que lo que más necesitaba Marie en aquellos momentos era estabilidad y rutinas. Joseph tomó un sorbo de vino con expresión pensativa.

—La próxima semana tengo un viaje de negocios. Tú puedes quedarte aquí con la niña.

—Estupendo

_____ sabía que le estaban dando un premio de consolación, pero no pudo evitar preguntarse si el repentino afán de Joseph de dejarla allí tendría que ver con el hecho de que empezara a aburrirse de ella. ¿Y por qué no?, se preguntó a sí misma. Dos semanas eran tiempo suficiente para que Joseph se aburriera de una mujer. ¿Pero cómo se sentiría ella si era cierto que estaba perdiendo interés?

Hizo un esfuerzo por apartar aquel inquietante pensamiento de su mente y, después de comer, llamó a su madre, que seguía en el hospital. Jane se hallaba más animada. Stavros y Dimitri habían ido a visitarla y le habían dicho que su padre había sido arrestado y acusado formalmente. Liberada del temor de la violencia de su marido, Jane había decidido acudir a un abogado.

—Mamá se está enfrentando a la situación mucho mejor de lo que pensaba —comentó _____ a Joseph cuando este salió del baño al dormitorio con tan sólo una toalla en torno a la cintura.

No pensaba añadir que su madre pensaba que lo había juzgado mal siete años antes y que de pronto se había convertido a sus ojos en un caballero de brillante armadura que merecía todas sus alabanzas.

—Espero que eso le dé ánimos para iniciar una nueva vida. Sardelos había absorbido toda su energía.

_____ se estremeció bajo el camisón verde esmeralda que vestía.

—Yo sólo era una niña cuando se casaron, pero aún recuerdo lo animosa y alegre que era mi madre antes de conocerlo. Sardelos la convirtió en su felpudo.

—Algo que tú nunca llegarás a ser.

Mientras observaba a Joseph, _____ sintió que todo su cuerpo se acaloraba. Aquel hombre le hacía sentirse como una adolescente... una adolescente encaprichada que se estremecía y ruborizaba cada vez que la miraba.

—A veces me enfadas mucho.

Joseph sonrió traviesamente y el corazón de _____ latió al instante con más fuerza.

—Tú haces que mi sangre arda por motivos muy distintos, khriso mou.

Por primera vez, _____ tomó la iniciativa. Se acercó a Joseph y se pegó a su duro y poderoso cuerpo. La inmediata evidencia de su excitación, y la conciencia de ser ella la causa, le produjo una embriagadora sensación de poder. Joseph le hizo entreabrir los labios e introdujo la lengua lenta y profundamente en su boca._____ sintió que se derretía a la vez que un lánguido calor emanaba de entre sus muslos. Retiró la toalla de la cintura de Joseph y lo miró mientras deslizaba una mano por la impresionante y tensa longitud de su erección.

—No hay esperanza para ti en el terreno del libertinaje — murmuró él con voz ronca — Aun te ruborizas.

— ¡Cómo no voy a ruborizarme si no paras de hacerme comentarios como ése!

—En ese caso... déjame sin aliento, moli mou.

Y así lo hizo _____, que se arrodilló ante él para emplear sus manos y su sensual boca en la tarea que se había propuesto.

Utilizó su conocimiento del físico masculino y su aun más íntima conciencia de lo que le daba placer a Joseph para alcanzar su meta. El cuerpo de éste empezó a temblar bajo sus caricias, hasta que, sin previo aviso, la tomó por los hombros y le hizo erguirse para empujarla sin ceremonias hacia la cama.

— ¡Me vuelves loco de deseo! — dijo con voz ronca a la vez que le hacía separar los muslos para penetrarla. Le hizo el amor con una pasión que casi hizo perder el sentido a _____. Después permaneció como en una nube entre sus brazos, disfrutando de los mágicos momentos de indolencia que siguieron a su explosiva liberación. Cuando él le acarició con delicadeza el rostro para luego besarla en la frente, _____ pensó distraídamente que el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, ya no parecían tan bien definidos en su mente.

En ciertos aspectos ya no podía contener lo que estaba sintiendo, y ni siquiera estaba segura de que tuviera mucho sentido contenerse mientras viviera con Joseph y Marie. Encontraba irresistible a Joseph en el terreno sexual, pero el poder que empezaba a ejercer sobre ella iba mucho más allá. Se sentía posesiva y se había encariñado de él como no lo había hecho de ningún otro hombre en su vida. Sin embargo ya no era el joven del que se enamoró. Había cambiado a lo largo de los siete años transcurridos desde entonces. Era más duro, más cínico y contenido, y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para conseguir lo que quería. ¿Era una tontería por su parte sentirse especial por el hecho de que hubiera llegado a los extremos que había llegado para volver a recuperarla? ¿Y qué había pasado con la firmeza de sus propias convicciones morales?

Por la mañana despertó temprano al sentir las punzadas de un conocido y ligero dolor en la parte baja de su vientre. Se levantó y fue al baño para comprobar si sus sospechas eran ciertas. Como había pensado, no estaba embarazada, y había llegado el momento de empezar a tomar la píldora. Cuando regresó al dormitorio, Joseph seguía dormido. _____ no pudo evitar estremecerse al pensar en cómo habría reaccionado ante un embarazo no deseado. Le gustaba controlarlo todo, pero ella no habría podido permitirle que ejerciera su influencia en aquel asunto... de manera que se alegraba de que no hubiera llegado a plantearse el problema.

—Humm... — Joseph giró en la cama, apoyó una mano en el estomago de _____y luego la deslizó hasta uno de sus pechos con un suspiro de satisfacción masculina —_____...

—No estoy embarazada — dijo _____ sin preámbulos. Joseph se despejó al instante, como si acabaran de arrojarle un cubo de agua fría.

— ¿Estás segura?

—Totalmente.

La expresión de Joseph se tensó visiblemente.

—Yo me habría ocupado de ti. No tenías porqué haberte preocupado por eso.

—Ya tenemos suficientes problemas como para añadir uno más.

— ¿Sigues sin querer tener hijos?

—Yo no he dicho eso.

—Simplemente no los quieres tener conmigo, ¿no? — Dijo Joseph en tono irónico a la vez que salía de la cama

— Necesito una ducha.

_____ estaba desconcertada por su comportamiento.

—Había supuesto que considerarías un desastre que me quedara embarazada y que me pedirías que abortara. Me dijiste que no querías un hijo.

Joseph se volvió a mirarla desde el umbral de la puerta del baño y se encogió de hombros.

—Después pensé en ello y decidí que tampoco tenía por qué ser un problema. Seguro que a Marie le encantaría tener un compañero de juegos. No se me habría ocurrido sugerirte que abortaras. El principal motivo por el que mi padre se divorció de mi madre fue porque mi madre quiso abortar cuando se quedó embarazada de mí. La detuvo cuando ya iba camino de la clínica. Algo así te da una perspectiva distinta respecto a un embarazo accidental.

Conmocionada por lo que acababa de escuchar, _____ asintió lentamente.

—Supongo que sí.

Trató de ordenar sus pensamientos. Joseph la desconcertaba cada vez que creía tenerlo encasillado. Pero tendría que haberse mostrado mucho más entusiasta y habrían tenido que hablar del asunto con antelación antes de que ella hubiera podido permitirse lamentar el hecho de no haberse quedado embarazada.

_____ paseó en torno al edificio en el que estaba la consulta del médico y las salas de emergencia que Joseph había hecho erigir a las afueras del pueblo. Era el sueño de un médico rural, pero, al parecer, ya habían pasado por allí dos médicos que acabaron por marcharse, aburridos a causa de la falta de vida social de la isla y el inconveniente de tener que subir a un ferry cada vez que querían acudir a visitar a sus familiares y amigos. Debido al escaso número de pacientes el trabajo sólo era a tiempo parcial, y a _____ le habría encantado poner su nombre en la entrada de la consulta.

—Sería un honor tenerla aquí — le aseguró Yannis Mitropoulos, el alcalde del pueblo, que le había enseñado las instalaciones tras verla mirando por la ventana de la consulta con expresión nostálgica.

—Desafortunadamente, en la actualidad no estoy buscando un trabajo — dijo _____, incómoda.

Joseph había dedicado dos días a enseñarle la isla y a presentarle a varios de sus habitantes, pero no le había enseñado las instalaciones médicas, ni le había dicho que el puesto estaba vacante.

_____ lo había averiguado cuando había bajado a pasear por el pueblo con Marie. Mientras disfrutaba de una bebida en la taberna se había visto poco a poco rodeada de gente esperanzada buscando consejo médico. A pesar de todo, a lo largo de sus dos primeras semanas de estancia _____ se había asentado felizmente en Lykos. Joseph había salido en dos ocasiones de viaje y ella se había sentido consternada al descubrir que lo echaba de menos cuando no lo tenía cerca. No le había quedado más remedio que aceptar que en el fondo lo amaba, y probablemente más que siete años antes, lo que resultaba irónico, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias de su convivencia Aunque pensaba que Joseph estaba siendo totalmente egoísta e irrazonable al negarse a permitirle seguir con su vocación médica, empezaba a sospechar que valoraba por encima de todo el ser el centro de su mundo, la única persona en la que tenía que pensar aparte de Marie. Era tan posesivo como ella, y parecía tan poco dispuesto a compartirla como ella a él. También era cierto que Joseph estaba aprendiendo a querer y cuidar a Marie, lo que resultaba bastante entretenido de observar. Era evidente que disfrutaba cuando la niña corría a saludarlo y le abrazaba las piernas. Su inocencia y muestras de afecto hacían salir a Joseph de su concha de cinismo, y lo volvían más paciente y menos impulsivo. A _____ ya no le importaba que Joseph la hubiera atado con un acuerdo legal escandaloso. Sabía que al firmar había aceptado un camino largo y comprometido, y empezaba a soñar que él hubiera hecho lo mismo. Se sentía más feliz con él de lo que jamás habría esperado.

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por Anyi el Dom Mayo 29, 2011 2:37 pm

Ultimos Capitulos Very Happy Comenten..
Escucharon los adelantos de See No More de Joe Jonas cheers a mi me encantaron no puedo esperar por tener ese CD en mis Manos jejje

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Lun Mayo 30, 2011 4:50 pm

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ultimos capitulos no!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
buenisimossssssssssssssssssssssssssssssssssssss
adoro tu nove!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11111
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i loveee you nove!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
buenisimossssssss
capsssss!!! qeremos mass +++++++++++++++++++++++++++
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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

Mensaje por lisset2011 el Lun Mayo 30, 2011 4:53 pm

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Re: El Dulce Sabor de la Venganza (Joe Jonas & Tu) Capitulo Final

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